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Entrevistas

Manel Benavente: “Cuando llegas a un país nuevo tienes que adaptarte sin renunciar a tus principios”

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Barcelona, una ciudad de calles y edificios con nombres y apellidos de personajes históricos, es el punto de encuentro con Manel Benavente. La entrada principal del Miniestadi del FC Barcelona es el lugar de quedada, un sitio que por sí solo habla de algunas de las características de nuestro entrevistado. Segundo entrenador y analista en cuatro de los continentes del mundo -Europa, Asia, América y África-, también ha trabajado en el fútbol base español, donde la figura de José Manuel Casanova ha tenido una gran importancia en su trayectoria.

De camino a una cafetería nadie nos detiene para una foto, hecho que refleja a un hombre que ha trabajado a la sombra de primeros entrenadores y futbolistas. Sin embargo, no tiene ansias para alcanzar el primer puesto del banquillo, considerando suficiente el reconocimiento de los entrenadores y futbolistas junto a los que ha trabajado. Desde hoy también posee nuestro agradecimiento, tras mostrarse como una persona cercana, que a pesar de no ser reconocido por la masa deja huella, tanto personal como futbolísticamente. Su éxito lo atribuye a los futbolistas y su logro en el balompié recae en ver como un jugador que ejerce a miles de kilómetros de distancia o alguien a quien conoció a la edad de juvenil se acuerden de él.

¿Por qué decidió ser entrenador y no jugador?

Yo soy, como siempre digo, un futbolista frustrado. Pienso que cada uno tenemos que ver nuestras virtudes y nuestros defectos. Yo como futbolista tenía muchos defectos, sin embargo como segundo entrenador o analista tenía más virtudes, por lo que desde los 13 años me dediqué a entrenar. Vi que mi carrera en el fútbol no tiraba para arriba y perder el tiempo no me gusta. El tema de llevar jugadores, grupos… Eso sí. Es lo que más me llena y apasiona.

¿Cuándo empezó a estudiar para conseguir el título de entrenador, tenía pensado irse fuera de España? 

Yo siempre he sido una persona aventajada en el tiempo. Desde siempre me ha gustado salir fuera de mi zona de confort. No me asustan los retos, ni salir fuera de mí país. Al contrario, me llena más y coges más experiencia.

Antes de iniciar su trayectoria fuera de España tuvo una etapa exitosa con el Málaga, que consiguió llegar a semifinales de Champions…

En esta etapa estaba a caballo entre el primer equipo y el fútbol base, estaba en la academia. En ocasiones siempre nos intercambiábamos informes o impresiones con el cuerpo técnico del primer equipo, pero mi labor estaba más enfocada al tema de la academia, de donde salieron jugadores como Sergi Darder, que actualmente en el Lyon, Samu Castillejo o Samu García. También estaban en mi época algunos jugadores que están explotando ahora como es el caso de Ontiveros o En Nesyri. 

En este equipo también estaba Isco, pero él no se marchó. ¿Cree usted que se adaptaría en cualquier otro país, en algún equipo en particular?

Para mí Isco es un tema aparte. De hecho, cuando yo estaba en Sabadell como director deportivo lo quise firmar, y llegamos a un acuerdo económico en el que pagamos la mitad el Valencia CF y el Sabadell. Sin embargo, en la etapa exitosa del Málaga, Isco explotaría más tarde porque en estos momentos le tapaba mucho Santi Cazorla. En Málaga hubo problemas económicos del jeque y tuvieron que vender a jugadores como Santi Cazorla y esa fue una oportunidad para Isco, quién tomó la posición del actual jugador del Arsenal.

Después, todo fue muy rápido, firmó con el Real Madrid y ahora está dando un gran rendimiento. Es por eso que pienso que es un futbolista que tiene que quedarse en España porque su liga es la española. En Inglaterra, por ejemplo, le costaría más. A los hechos me remito, por ejemplo David Silva es un futbolista que debería estar en la liga española, en el Barcelona, en el Madrid o en el Valencia que son equipos que intentan jugar al fútbol, tienen un buen trato del balón. Particularmente a Isco no lo veo en Inglaterra, aunque las libras tienen mucho peso. Pero para mí su liga es la española. 

Después de su etapa en el Málaga, su aventura fuera de territorio español se inició en el Olympiacos CF como scouter…

Estuve haciendo un trabajo con Olympiacos del aquel entonces entrenador Míchel González y sobretodo estaba en España. Mi labor se basaba en asesoramiento de jugadores, informes, análisis… Sin embargo, mi sitio físico era en España, si bien es cierto que también viajaba. Es por eso que no ayudaba a preparar los entrenamientos porque estaba en España. Vamos a decir que fue un lapsus en el tiempo y para estar mejor informado y tener más experiencia tomamos la decisión de trabajar desde el territorio español.

“He estado en muchos derbis y ninguno tiene nada que ver con el fútbol griego”

El fanatismo es una característica principal del fútbol griego, ¿podrías describirme el ambiente de un gran partido? 

Estuve en el Olympiacos-Panathinaikos y en el Panathinaikos-Olympiacos. He estado en muchos derbis, en un Madrid-Barça, en un Barça-Espanyol, en un Betis-Sevilla, en un Bayern-Dortmund… y ninguno tiene nada que ver con el fútbol griego. En Grecia son muy apasionados, tienen el baloncesto también, pero al final el fútbol es de masas y se vive con otra tensión diferente a los derbis en España.

Un año después de su etapa en el equipo griego se marchó a Arabia Saudí…

Me llega una oferta de Arabia Saudí y me marcho con Juanjo Maqueda y con Toni Cazorla para firmar con el Al-Fateh de Al-Hasa, en la zona de Al-Hufuf. Este equipo venia de hacer unas temporadas buenas y enganchamos este equipo. Fui a Arabia Saudí como segundo entrenador y como entrenador de porteros porque siempre, dentro de lo que es mi vida, nunca me ha atraído entrenar. Me siento más a gusto como segundo entrenador, entrenador de porteros, analista táctico…

¿Por qué decidió cambiar el fútbol europeo por el sudeste asiático?

Estuvimos bien, pero Arabia Saudí es un país muy raro para trabajar, es otro mundo, otras culturas, cinco rezos al día, otros futbolistas… Los entrenamientos eran a las 10 de la noche porque estábamos a 45 grados. Incluso por la noche llegábamos a entrenar con 40 grados. Yo dormía por el día y vivía por la noche porque al final la temperatura no te dejaba trabajar. Con 50 grados era imposible salir a la calle.

En los países musulmanes la religión es muy importante. ¿Afectaba de algún modo a los entrenamientos?

En Qatar y Emiratos Árabes no he trabajado, pero se están europeizando más. En Arabia Saudí lo primero que prevalece en el país es el Corán, la religión. Como anécdota, el primer partido que jugamos contra Al-Ittihad en Jeddah era a las 20:45 y a las 20:10 bajamos al vestuario y vimos a los futbolistas, después de habernos puesto a 180 pulsaciones en el calentamiento, ponerse su alfombra y rezar mirando a La Meca diez minutos antes de empezar el partido. Es sagrado, es otro mundo. Además fui a Arabia Saudí en pleno ramadán. Es una cultura diferente y muy enriquecedora. Tengo que reconocer que es un país que no tiene nada que ver con Qatar, Emiratos Árabes, Omán o Bahrein. Arabia Saudí es la cuna del Islam, estás en libertad, pero estás privado de libertad. Hay rezos, mujeres con burka, hay restaurantes en los que solo pueden entrar mujeres, hombres, familias…

Antes de llegar a Arabia Saudí, ¿tenía conocimiento sobre el fútbol de ese país?  Y, ¿acerca del Al-Fateh? 

Había visto algo de fútbol. Sabia, dentro de lo que es el Golfo Pérsico, que la liga árabe es la más fuerte porque esa fuerza se la dan los extranjeros que firman. En Arabia Saudí, por ejemplo, está el Al-Ittihad y el Al-Ahli de Jeddah, el Al-Hilal de Riyadh, Al-Nassr y Al-Shabab FC de Riyadh… son los clubes importantes y después vienen otros equipos. Estamos hablando de una zona de petróleo, los italianos, franceses o cameruneses firman en este país por el poder económico de los equipos. 

¿Cuál es la principal diferencia entre el fútbol saudí y el europeo?

Hay muchas diferencias. En el fútbol europeo estamos acostumbrados a que un niño con 6 años empiece a jugar al fútbol y poco después sepa cómo se tiene que situar o cómo se puede perfilar. En cambio, en Arabia Saudí hay una deuda total de esta enseñanza a jóvenes futbolistas. No hay cultura de fútbol base, igual que sucede en Sudamérica. El ritmo, la concentración, la forma de situarse en el terreno de juego… son otras de las diferencias entre el fútbol saudí y europeo. Son conceptos que un niño europeo con 8 años los tiene, mientras que hay jugadores saudíes que con 21 años tienen que aprender cómo se tiene que perfilar un central a la hora de abrirse los centrales para poder jugar. Además, en Arabia Saudí no hay técnicos europeos. Aparte, para ir a este país tienes que estar muy bien de la cabeza. Mi vida en el continente asiático era hotel-campo, campo-hotel. 

Con el Al-Fateh, fue entrenador de porteros y todos ellos eran de nacionalidad saudí. ¿Podría decirme algunas de las características de los porteros saudíes?

Ser entrenador de porteros en Arabia Saudí fue una experiencia muy grata. Los porteros que entrené tenían 26-27 años y no sabían ni estirarse ni tirarse de cadera porque no habían tenido técnicos europeos que les hubiesen enseñado. Habían tenido entrenadores saudíes, kuwaitíes, emiratís o catarís. Si bien es cierto que en los últimos años han llegado entrenadores europeos al país, pero muy pocos, por lo que esa deuda la tienen. A destacar una de las características principales de los porteros saudíes es que son ordenados, sumisos.

En Al-Fateh también fue analista. ¿Le costaba más analizar el fútbol asiático que el europeo?

En concepto de costarme, no me costaba. No obstante, tenía que asimilar los roles de los jugadores árabes porque a un futbolista determinado que juega en Europa lo puedes ubicar en un sitio concreto, en la banda por ejemplo. Sin embargo, el futbolista saudí que juega en la banda, también lo hace en el centro, en el otro lado… Dentro de su orden son desordenados. Los futbolistas árabes se marchan de su posición o no cubren u ocupan bien los espacios.

En España el fútbol se puede considerar como una forma de cultura, ¿tuvo la sensación de que los saudíes también tomaban el fútbol como parte de su cultura?

No, en Arabia la única cultura es la religión. Por ejemplo, hay un equipo que se encuentra en la ciudad de Meca y los técnicos europeos van en su autobús y no pueden entrar en el recinto de La Meca, solo entran los jugadores árabes. Si hay jugadores o técnicos europeos, personalmente me sucedió, te esperas en el hotel y coges un taxi distinto al de los jugadores árabes para llegar al campo de la ciudad de Meca. A los futbolistas o técnicos europeos no les dejan entrar en Tierra Santa.

En 2017 se marchó del RCD Espanyol para recalar en el River Plate de Ecuador, ¿por qué se fue al continente sudamericano?

Porque era un continente donde no había trabajado y el fútbol sudamericano me tira mucho. De hecho considero y, a los hechos me remito, que a España han venido brasileños, argentinos, peruanos, hondureños o ecuatorianos, haciendo de Sudamérica una potencia. No solo Argentina o Brasil, sino también Ecuador. La selección ecuatoriana, cuando yo estaba en el país, se encontraba en el puesto 20 del ranking FIFA de selecciones. Estaban en el top mundial, incluso por delante de Holanda.

Manel Benavente, durante su charla con ‘Migrantes del Balón’

En River Plate era asistente del entrenador. ¿Era muy distinta la preparación de los partidos respecto a las otras ligas en las cuales estuvo?

No, pero evidentemente cuando llegas a un país tienes que adaptarte sin renunciar a tus principios. Al fin y al cabo la composición de un informe es igual en todos los territorios. Sin embargo en Arabia era más engorroso porque el inglés lo hablaban poco, dominaba el árabe. Entonces al técnico le pasaba el texto al traductor árabe, quién lo transmitía a los futbolistas. De este modo, muchos aspectos se perdían, no había tanto ‘feedback’ entre jugador y técnico. No obstante a la hora de analizar los equipos es lo mismo, me resultó igual estudiar el Atlético de Madrid cuando estaba en el RCD Espanyol, que el Emelec en Ecuador o el Al-Ta’ee de Arabia Saudí. Si es cierto que después al informe le tienes que dar unas connotaciones y saber hasta qué punto el futbolista mentalmente coge esos parámetros.

Considera fundamental aprender el idioma del país dónde se va a entrenar para poder comunicarte perfectamente con los futbolistas…

Totalmente. En los meses que estuve en Arabia Saudí intenté construir frases, aclimatarme a ellos. Pero al final pienso que es muy importante saber el idioma. Y si no sabes el lenguaje por lo menos intentarlo y hacérselo ver a los futbolistas en inglés o español. Al fin y al cabo el fútbol es universal y muchas veces, aunque no te entiendan en tu idioma, ellos perciben las indicaciones, son intuitivos. Pero para mí sí que es verdad que si vas a un país, el idioma tienes que entenderlo y aprenderlo, transmitirlo… No se hace de la noche a la mañana, pero es importante.

Gracias a su etapa en River Plate, ¿cómo definiría el jugador sudamericano? ¿Algún jugador con posibilidades de aterrizar y adaptarse en el fútbol europeo?

Muchos jugadores tenían posibilidades de llegar. Por ejemplo, en estos momentos Aitor Preciados de Emelec y Caicedo de Barcelona son dos jugadores de banda espectaculares. Considero también que del medio campo de Emelec, Píriz puede jugar en la liga española, así como el defensa Pineida, del Barcelona. Hay muchos jugadores que podrían venir pero el problema es que los futbolistas ecuatorianos no tienen el pasaporte doble. De este modo, ocupar una plaza extracomunitaria con un jugador ecuatoriano penaliza un poco a los clubes europeos. De la misma manera sucede con el futbolista iraní, un jugador muy bueno, que compite muy bien. De hecho, el Osasuna tuvo a Masoud Shojaei y Nekounam, los cuales dieron un rendimiento increíble. En Rostov también conté con un lateral izquierdo iraní que despuntó. Los jugadores iraníes también tienen posibilidades de jugar en España, son muy competitivos. No obstante, el handicap de la doble nacionalidad les penaliza mucho.

¿Se ve reflejada la tradición de fútbol de calle del país sudamericano en los terrenos de juego profesionales? 

La experiencia me dice que hoy en día hay muchísimos jugadores de fútbol, pero pocos futbolistas. Sudamérica es un continente de donde salen muchos futbolistas porque están en el parque, en la calle… Es supervivencia pura y dura. De este modo, el jugador sudamericano al venir a Europa se adapta mejor que un europeo a Sudamérica. Más que nada porque no es lo mismo pasar de comer un plato de carne todos los días a comer pescado, ensalada… de todo. Es más fácil que los futbolistas se adapten al fútbol de Europa.

Los futbolistas sudamericanos que están en la calle para mí tienen más físico que un jugador europeo. Además son unos futbolistas más listos. Por ejemplo, un punta solo arriba se las apaña solo, es capaz de generar un gol en solitario. En especial, me llena mucho el futbolista uruguayo.

Cuando aterrizó a River Plate de Ecuador, llegó a un club con 10 años de historia, ¿os seguían muchos aficionados?

A lo mejor iban unos 2000 aficionados al campo. River Plate de Ecuador, al ser el tercer equipo de la ciudad de Guayaquil tras Barcelona y Emelec, atrae a gente al estadio cuando no jugaban estos dos otros conjuntos. El River Plate es un club que tiene ir creciendo, paso a paso y subir los escalones poco a poco.

Tiene experiencia en cuatro continentes, Europa, Asia y Sudamérica y África ¿con cuál de ellos se queda por la forma de trabajar?

Europa lo tiene todo, estamos hablando del primer mundo. Quizá por tenerlo todo le perjudica porque, por ejemplo si nos centramos en un país como España todo el mundo opina sobre fútbol y medicina. Sin embargo, en Sudamérica te escuchan y en África todavía mucho más. Por su parte, en Arabia Saudí los ojos de la gente se abren, son muy expresivos y también te escuchan más. En estos tres países te valoran más. En Europa estoy contento porque me he sentido valorado. Me quedo con cada uno de estos cuatro continentes: de Europa me quedo con todos los adelantos que hay, de Arabia Saudí con la sumisión y el orden, de Sudamérica con el potencial tan grande que tienen y las ganas de aprender y de África con la fuerza y las ganas de salir fuera.

Y, ¿con qué continente se queda por la manera en qué los aficionados viven el fútbol?  

Con Sudamérica. Argentina, Brasil, Ecuador… En el continente sudamericano lo viven de manera diferente, en los derbis de Ecuador (Emelec-Cuenca o Barcelona-Fuerza Amarilla) tienen 40.000 personas que no paran de cantar. En Sudamérica se vuelcan mucho con el fútbol porque es una cultura igual que en Europa, pero más arraigada puesto que solo tienen el fútbol. Pasan por momentos económicos malos, sueldos bajos, gente que no puede comer… y el poco dinero que tienen los aficionados lo invierten en el fútbol.

¿Cuáles son sus nuevos retos y dónde espera que le sigamos?

Cuando salí de Ecuador me llegó una oferta de Indonesia, del Mitra Kukar FC. Sin embargo, voy a esperar porque espero estar en la liga española otra vez. No me asusta ningún reto. Oceanía está creciendo y no sería un mal destino para completar el quinto continente. Con 43 años si surgiese esta oportunidad de trabajar en Australia y, de esto modo haber entrenado en los cinco continentes del mundo, sería importante y relevante para mi carrera. Son culturas diferentes y mucha experiencia.

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