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Fútbol Polonia

Sisi, historia de un infortunio

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No era difícil adivinar la intención de Carles Puyol. La posición de su cuerpo y el movimiento de su pie derecho indicaban claramente que iba a pasar el balón a un compañero situado en la banda. Por eso, él elevó y estiró cuanto pudo su pierna derecha para interceptar el pase. En ese instante sólo pensaba en conseguir su objetivo. Un segundo después, todos sus sentidos estaban puestos en su otra pierna, la que había servido de apoyo para realizar el escorzo. Bastó un gesto de dolor para que el capitán azulgrana levantara el brazo pidiendo la interrupción del encuentro y la entrada de la camilla para atender al compañero-rival caído sobre el césped del Sadar.

Aún no se había cumplido el minuto 2 de juego de la novena jornada del campeonato de Liga y la temporada, aunque ni él ni los servicios médicos del Club Atlético Osasuna lo sabían todavía, había terminado para Sisinio González, Sisi.

Un mes después, el 19 de noviembre de 2013, Sisi era operado en Vitoria de las roturas del ligamento cruzado anterior y del menisco interno. En la operación le fue sustituido el ligamento mediante plastia autóloga y se le reparó el menisco interno. Baja prevista: 6 meses, es decir, que la temporada 2013-2014 no existiría ya, como jugador en activo, para Sisi.

El trance no era nuevo, por desgracia, para él. A principios de la temporada 2009-2010, una patada fortuita del rojiblanco Iker Muniain le producía una fisura en el peroné de la pierna izquierda, que le mantuvo más de cinco meses sin poder ejercer su profesión. En la temporada 2012-2013, un choque con el rayista Leo Baptistao le provocaba una rotura grado II-III del ligamento lateral interno, una rotura del menisco externo y una rotura parcial del ligamento cruzado anterior, esta vez de su rodilla derecha.

Lo que pasaba por la cabeza de Sisi al enfrentarse a su tercera lesión grave, a su tercera temporada interrumpida, sólo él nos lo podría decir. ¿Resignación ante lo irremediable? ¿Confianza en una nueva recuperación? ¿Incógnitas sobre su futuro?

Si el infortunio en forma de lesiones duele en cualquier deportista, en el caso de un futbolista como Sisi –no es el primer caso de la historia ni será el último- escuece un poco más por el prometedor futuro que su juego, su peculiar estilo sobre el campo y su pundonor hacían presagiar.

Quizá Sisi pensaba en ello durante los meses que duró su convalecencia. Quizá su mente evocaba las emociones experimentadas cuando siendo todavía un niño le dijeron que iba a jugar en la selección manchega sub-14, la selección de su tierra. O las vividas a los quince años, cuando el Valencia CF le reclamó para incorporarse a su cantera. O las que sintió al saber que había sido convocado para jugar en la Selección Española sub-17. O las que le produjo su debut en Primera División, en 2007, con la camiseta del Real Valladolid.

Luego llegarían el Recreativo de Huelva, de nuevo el Valladolid y el Osasuna. Y entre medio las lesiones, las operaciones, el largo túnel oscuro de las recuperaciones.

Veintinueve años no es una edad como para que un futbolista comience a pensar y sentir que su carrera deportiva ya ha llegado a su punto más alto y todo lo que queda en adelante es mantenerse, pero cuando se llevan a las espaldas tres lesiones tan graves y tan seguidas, quizá lo difícil sea no pensar ni sentir que las cimas más elevadas ya se han alcanzado. Suele decirse que en momentos de crisis personal, lo que más apetece es cambiar de aires, alejarse de lo conocido, intentar levantar el vuelo en un lugar diferente. Quizá fue esto por lo que en 2015 Sisi anunció que dejaba el fútbol español para jugar en el Suwon FC de la liga surcoreana y quizá por esto también milita, desde principios de año, en el Lech Poznań polaco.

Es complicado que Sisi se convierta en la realidad que prometía en sus inicios. Pero hay otra realidad que, aunque cueste asumirla en el presente, puede ser más importante y gratificante que aquélla: el recuerdo dejado en los clubs por los que ha pasado, el respeto de los rivales a los que se ha enfrentado, el cariño de los aficionados cuyos colores ha defendido. Con ello, Sisinio González, Sisi, seguirá corriendo sobre el césped sin que ninguna lesión le ponga la zancadilla.

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