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Reportajes

Iker Casillas y Víctor Valdés, vidas (casi) paralelas

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Ambos son canteranos de los dos equipos más grandes de nuestro país, se convirtieron en héroes y lo consiguieron todo, salieron por la puerta de atrás de sus clubes, se convirtieron en Migrantes del Balón y pasan por tiempos difíciles en sus clubes

Menos de un año separa las fechas de nacimiento de éstos dos porteros españoles de talla mundial. Iker Casillas nació el 20 de mayo de 1981. Víctor Valdés, el 14 de enero de 1982. Si bien es verdad que Iker fue más precoz en lo futbolístico que Víctor, lo cierto es que ambos porteros han tenido vidas casi paralelas, pues comparten muchos aspectos de sus carreras futbolísticas, incluso el momento actual en el que los dos juegan en el extranjero y son cuestionados por sus respectivas aficiones. Repasamos sus trayectorias deportivas por separado, y valoramos los puntos en común.

Iker Casillas formó parte de las categorías inferiores del Real Madrid desde 1990. Recibió la primera llamada del primer equipo en 1997, con apenas 16 años, cuando las lesiones de Bodo Illgner y Koke Contreras dejaron a Santi Cañizares como único portero disponible para un partido de Liga de Campeones ante el Rosenborg. El entrenador, Juup Heynckes, decidió convocar a un jovencísimo Iker, que militaba en el Juvenil A del club blanco y que fue sacado del instituto para coger un avión con destino a Noruega. Pese a esa llamada puntual, su debut como profesional no se daría hasta septiembre de 1999, ya con Vicente del Bosque en el banquillo del Bernabéu. Esa temporada y la siguiente Casillas fue titular, pero en la 2001/02 compartió dicha condición con César Sánchez. Y fue precisamente al final de esa temporada, en la final de la Liga de Campeones, cuando llegaría la consagración de Iker. César fue titular, pero su lesión obligó a Del Bosque a dar entrada a Casillas, cuya actuación acabó siendo capital para lograr ganar “la novena” en un partido recordado por el gol de volea de Zinedine Zidane.

A raíz de ése partido, Iker Casillas se convirtió en el portero titular indiscutible del Real Madrid y la Selección Española de Fútbol. Una condición que mantuvo durante diez temporadas y media, cosechando actuaciones que le llevaron a ser apodado “El Santo” y reconocido como el mejor portero de la historia del Real Madrid y el jugador que más veces ha vestido la camiseta de la Selección Española. Su reconocimiento también fue internacional, pues la IFFHS le nombró cinco veces mejor portero del mundo y estuvo hasta seis veces incluido en el Equipo del Año de la UEFA y cinco en el XI Mundial FIFPro.

Pero su hegemonía se comenzó a torcer en la última temporada de José Mourinho en el banquillo de la Castellana. Si bien en las dos primeras temporadas del portugués como técnico siguió siendo indiscutible, los problemas llegarían en la tercera. Tal tensión se generó en los diferentes clásicos que se disputaron desde la llegada de Mourinho, hasta el punto de tener acciones violentas, que Iker, por el bien del fútbol español y de la propia selección, decidió llamar a Xavi Hernández, cuya amistad se remonta a la Copa Mundial Sub-20 de 1999 que ambos ganaron con España, para calmar los ánimos. Ese gesto no gustó nada a su entrenador, que siempre fue más de provocar dichas tensiones y hasta meter dedos en ojos ajenos, y decidió empezar a tomar medidas contra el capitán de su equipo. En diciembre de 2012, en el último partido del año, Mourinho sentó a Casillas dando la titularidad a Antonio Adán, del que luego aseguró en rueda de prensa que estaba en mejor forma que Iker. Tras la navidad, Casillas volvió a ser titular, pero tres partidos después, Álvaro Arbeloa le rompió la mano en una acción fortuita. El club fichó a Diego López para sustituirle, y cuando tras dos meses Iker recibió el alta ya no volvió a recuperar la titularidad. Pero no fue la titularidad lo único que perdió Casillas, sino también su prestigio y reconocimiento por parte del sector aficionado más afín a Mourinho, quienes le acusaron de los males del equipo madridista y de filtrar información a la prensa. Se hicieron constantes las expresiones “El Topo” o “Casillas vete ya”. Mourinho se marchó al terminar la temporada, y llegó Ancelotti, pero el italiano mantuvo a Diego López como portero titular en la Liga, aunque al menos se la dio a Iker en la Liga de Campeones. Ese año, el Madrid logró la ansiada “Décima”. A final de temporada se marchó Diego López y llegó Keylor Navas. Iker recuperó la titularidad, pero el “mourinhismo” seguía haciendo mella y Casillas era culpado del funcionamiento de su equipo. Y decidió marcharse.

En julio de 2015 se hizo oficial su fichaje por el Oporto. Con un entrenador español como Julen Lopetegui y varios españoles más en las filas del equipo portugués, Casillas decidió seguir su carrera en el país vecino. Fue recibido con honores de mejor portero del mundo y causó una gran ilusión entre los aficionados del equipo del dragón. Pero el devenir de la temporada no está siendo nada bueno. Eliminado en Liga de Campeones en la fase de grupos, posteriormente en Europa League en 1/16 de final, alejado de la lucha por el título en la Liga, y con algunos errores de bulto del portero español, siempre más destacados que las buenas actuaciones, la mala temporada le costó el puesto a Lopetegui y la devoción por Casillas a los aficionados del Oporto. Ya no están contentos con él, y hasta el presidente Pinto da Costa ha sido pillado reconociendo que el fichaje de Iker fue un error.

Víctor Valdés llegó a La Masía en 1992. Duró poco, pues su familia se marchó a vivir a Tenerife meses después, pero a su regreso en 1995 volvió a ingresar en la cantera azulgrana. Fue en 2002, con la llegada de Louis van Gaal al banquillo del Camp Nou por segunda vez. El holandés, pese a contar con Roberto Bonano y Robert Enke como porteros del primer equipo, hizo debutar al portero del filial, Víctor Valdés, otorgándole la titularidad desde principio de temporada. Tres meses después, y por motivo desconocido, Van Gaal decidió mandar al que había sido su portero titular hasta ese momento de vuelta al filial, algo que Valdés consideró injusto, y en un acto de indisciplina, no se presentó al partido del Barça B ni a los entrenamientos en los tres días posteriores. Ese acto estuvo a punto de costarle la expulsión del club, pero la mediación de Joan Gaspart, entonces presidente, le hizo rectificar. Valdés volvió al filial hasta que Van Gaal fue cesado a media temporada. Radomir Antic, el nuevo técnico, volvió a confiar en él.

La siguiente temporada llegaron un nuevo presidente, Joan Laporta, un nuevo técnico, Frank Rijkaard, y el fichaje de un nuevo portero, Rüstü Reçber. Valdés empezó alternando el puesto con el turco, aunque terminó la temporada de titular. A partir de ahí se convirtió en indiscutible para el entrenador, pero no para la afición, que tras años de desconfianza en los porteros del equipo azulgrana, desde la marcha de Andoni Zubizarreta, eran escépticos con el jóven guardameta. Y por si tras ganar dos ligas consecutivas como portero titular no estaban aún del todo convencidos dichos aficionados, llegó la final de la Liga de Campeones de 2006 ante el Arsenal. Valdés se consagró con espectaculares intervenciones ante jugadores de la talla de Thierry Henry o Cesc Fàbregas, permitió al Barcelona llegar a la segunda mitad con la desventaja de un solo gol que lograron terminar remontando. Después de aquella noche, ya no había discusión. Había llegado la tranquilidad al marco local del Camp Nou.

Víctor fue portero titular indiscutible del Barcelona por los siguientes ocho años, logrando todos los títulos posibles a raíz de la llegada de Pep Guardiola al banquillo del Camp Nou. Ganó en cinco ocasiones el Trofeo Zamora de la Liga Española, igualando el récord del mítico también barcelonista Antoni Ramallets, a quien muchos consideran que sucedió en el honorífico trono de mejor portero de la historia del club. Inexplicablemente, nunca fue considerado por los estamentos mundiales como uno de los mejores porteros del mundo, y le costó también entrar en las convocatorias de la Selección Española, pues pese a que Aragonés le citó en 2005 en una ocasión en la que no llegó a jugar, no volvió hasta que Vicente del Bosque le llamó en junio de 2010 para debutar justo antes del Mundial de Sudáfrica.

Contra todo pronóstico, en enero de 2013, y a falta de un año y medio para terminar su contrato con el Barcelona, anunció que marcharía del club a la finalización del mismo. Y cerca de un año después, a falta de dos meses para finalizar su vinculación con el club, la mala suerte se cebó con el guardameta al romperse el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha. Tras más de 12 años, la última vez que Valdés salió del Camp Nou fue en camilla y con las manos en la cara. El club le propuso un acto de homenaje que él rechazó. No acudió tampoco al partido en el que el Barça terminó perdiendo la Liga ante el Atlético de Madrid. Se despidió del barcelonismo por carta.

Tras meses sin equipo, y tras romper el Mónaco el precontrato que meses antes había firmado con Víctor a causa de su lesión, el desenlace más inesperado llegó desde Inglaterra. 12 años después de su enfrentamiento, Louis Van Gaal, ahora en el Manchester United, le ofrecía a Valdés las instalaciones de los red devils y todo su equipo médico para terminar de recuperarse de su lesión. Un ofrecimiento que Valdés aceptó, y que tras dos meses entrenando se convirtió en un contrato de año y medio con el equipo inglés que, a la postre, acabó siendo un arma de doble filo. Tras algunos partidos con el equipo reserva para coger forma, y alguna aparición con el primer equipo, de nuevo un enfrentamiento con Van Gaal le volvió a truncar la felicidad. Meses de enfrentamiento mutuo y de ostracismo del portero catalán, que fue expulsado del vestuario del primer equipo y obligado a entrenarse a parte, acusado, nuevamente, de no querer jugar con el equipo reserva, algo que Víctor desmintió, desembocaron este pasado mes de enero en una cesión al Standard de Lieja belga, donde Valdés intenta recuperar su forma. Pese a ello, algunas actuaciones no han sido las deseadas, el equipo no ha logrado el objetivo de colarse en el playoff de la lucha por el título y los aficionados del Standard no están contentos con él.

Como podemos ver, dos carreras casi paralelas, dos perfiles diferentes con muchas cosas en común. Dos porteros que lo fueron todo para sus equipos y que intentan terminar sus carreras con más dificultades de las que merecen.

Veamos algunos de sus puntos en común.

CANTERANOS: Ambos son producto de la cantera de sus respectivos equipos.

JOVENES: Los dos llegaron muy jóvenes al primer equipo y se hicieron con la titularidad (Iker algo más joven que Víctor)

CONSAGRACIÓN: Los dos se consagraron como indiscutibles en una final de Liga de Campeones. Iker en 2002, ante el Bayer Leverkusen en Glasgow, y Víctor en 2006, ante el Arsenal en París.

TEMPORADAS COMO TITULAR INDISCUTIBLE: Ambos fueron titulares indiscutibles aproximadamente durante diez años. Iker desde Agosto de 2002 hasta Enero de 2013, y Víctor desde finales de 2003 hasta Marzo de 2014.

TITULOS: Ambos lo han ganado absolutamente todo. Iker posee 5 Ligas, 2 Copas del Rey, 4 Supercopas de España, 3 Ligas de Campeones, 2 Supercopas de Europa, 1 Copa Intercontinental, 1 Mundial de Clubes, 2 Eurocopas y 1 Copa Mundial. Víctor tiene en su palmarés 6 Ligas, 2 Copas del Rey, 6 Supercopas de España, 3 Ligas de Campeones, 2 Supercopas de Europa, 2 Mundiales de Clubes, 1 Eurocopa y 1 Copa Mundial. Palmareses casi calcados.

MEJOR PORTERO DE LA HISTORIA DE SU CLUB: Los dos son considerados por muchos aficionados como el mejor portero de la historia de sus respectivos clubes.

CONFLICTO CON UN ENTRENADOR: Iker lo tuvo con Mourinho en el Real Madrid. Víctor lo ha tenido con Van Gaal en el Barça y en el Manchester United.

SALIDA POR LA PUERTA DE ATRÁS: Casillas salió del Real Madrid duramente criticado por gran parte de sus aficionados. Se despidió en rueda de prensa sin representación del club, aunque luego el club rectificó ante algunas críticas de gente que seguía apoyando al portero y le hizo un acto al día siguiente. Valdés salió del Camp Nou por última vez en camilla, rechazó un acto institucional y se despidió de la afición por carta abierta en los medios de comunicación, ante el estupor general de la parroquia culé y muchas críticas hacia su actitud.

DIFICULTADES EN EL EXTRANJERO: Ambos siguieron sus carreras deportivas en el extranjero. Iker en Oporto, donde es discutido por la afición y hasta por el presidente. Valdés primero en Manchester, donde apenas jugó por su pelea con Van Gaal, y ahora en Lieja, donde la afición del Standard no está contenta con su rendimiento.

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