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Michu, el resurgir de un héroe

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Cuando Shelvey le vio rondando el área no lo dudó. El inglés tenía otras opciones de pase, pero el compañero que lucía el 9 a la espalda era el camino más corto hacia el gol. Miguel Pérez Cuesta, antes de recibir aquel balón, ya había dibujado en su mente cómo sería la jugada. Tan solo un toque le sirvió para darle vida a un cuero al que Pozuelo tan sólo tuvo que aplicarle dirección. A la espalda de la defensa ya esperaba Michu, quien estiró al máximo su 1,91 de altura para marcar el que, hasta la pasada semana, era el último gol del ariete en el fútbol profesional. Nadie en el Liberty Stadium sospechaba aquella noche de Europa League que esa celebración tan característica estaba a punto de dejarles para siempre.

A Michu ya le dolía el tobillo derecho. Por eso aprovechó aquel gol para soltar tanta rabia contenida. Una patada a las vallas publicitarias -con la pierna izquierda, claro- que precedió un estallar de todos sus compañeros. Sabían de la importancia de Michu para el Swansea. Y el asturiano lo estaba pasando mal. Un dolor crónico amenazaba con echar por tierra una carrera que semanas antes le había dado la oportunidad de debutar con la selección española de fútbol.

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Michu debutó con la selección española en un partido de clasificación para el Mundial de Brasil 2014

Jugar con dolor es difícil. Y en Swansea la recuperación parecía imposible. Fue por eso por lo que Michu decidió cambiar de aires. Liberar su mente para intentar expulsar las pesadillas y volver a soñar. Lo intentó dejando atrás la ciudad que más alto le había visto volar, Swansea, para jugar en Italia con el Nápoles. Pero su suerte no cambió, y tras casi dos temporadas en blanco Michu decidió empezar de cero.

Ansiedad e impotencia formaron parte de su día a día. Unas dolencias que intentó suprimir rodeándose de los suyos. Viajando a casa. Fue esto lo que desencadenó el fichaje de Michu por el Langreo, de Tercera División española. Allí, entrenado por su hermano, Michu encontró el marco apropiado para intentar recuperar el nivel que le había llevado a vestir ‘La Roja’. Convivir con las molestias en su tobillo derecho fue la lección a la que el ovetense tuvo que enfrentarse día a día. Dejar de pensar, aceptar dolor como animal de compañía. Dar un paso hacia atrás para coger impulso y dar dos hacia delante.

En Langreo volvió a marcar mientras decenas de equipos llamaban a su puerta. Michu dijo «no». No quería engañar a nadie porque él mismo sabía que aún no estaba preparado para dar su mejor nivel. Miguel Pérez Cuesta continuaba buscando a Michu y tras una temporada en Tercera, división en la que ya había jugado con el Oviedo 10 años antes, el delantero resurgió para aceptar el reto de reinventarse. Era el momento de regresar, y en casa le abrieron la puerta.

Michu firmó por el Oviedo. El hijo pródigo ya estaba en casa. Porque el fútbol te da de lado pero la familia nunca te da la espalda. Tras recuperar la confianza en Langreo, el ovetense volvió a casa para llevar al Oviedo a Primera División. Con el conjunto asturiano debutó en Copa. Y lo hizo de la mejor manera posible: marcando. Dos años después de aquel tanto en Europa League ante el Kuban Krasnodar, más de 24 meses después de aquella asistencia de Pozuelo, Michu volvió a marcar en el fútbol profesional. Dos tantos que no sirvieron para que el Oviedo ganara la partida al UCAM Murcia. El partido acabó 4-3, pero tras la actuación de su hijo pródigo pocos oviedistas sintieron tristeza tras el pitido final.

Michu, durante su anterior etapa en el Oviedo

Michu, durante su anterior etapa en el Oviedo

En la jornada 4 de la Liga 1, 2, 3, Fernando Hierro -entrenador del Oviedo- decidió dar descanso a Michu tras haber disputado los 120 minutos de la eliminatoria de Copa del Rey ante el UCAM. El delantero no vio puerta y el partido -disputado ante el Mirandés en el Carlos Tartiere- acabó 0-0. Una vez finalizado el encuentro Michu se duchó y viajó a Langreo. Aún le daba tiempo a ver la segunda parte del equipo de su hermano, aquel que le ayudó a volver a sentirse futbolista cuando todo parecía perdido. Porque el fútbol te da de lado pero la familia nunca te da la espalda.

El último gol de Michu en Swansea

Periodista. Dirijo Migrantes del Balón y colaboro en Diario AS. Me gusta el fútbol pero, como dijo Di Stefano, "un 0-0 es como un domingo sin sol". Vamos, una basura. Te leo personalmente en martin@migrantesdelbalon.com

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