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Análisis

El PSG de Unai Emery, un año de sinsabores

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El AS Monaco levantó su primera liga desde la 1999/00 al derrotar 2-0 al Saint-Etienne, dejando al PSG sin ganar el título que venía dominando con puño de hierro las últimas cuatro temporadas.

El proyecto de Unai Emery en París se tambalea en su primera temporada: por primera vez en años el club no se alzó con el título de Liga, algo impensable al comienzo de la temporada, donde la pregunta era más bien con cuánta diferencia de puntos respecto al segundo iba a caer el título. También afectó la eliminación en Champions ante el Barcelona tras haber vencido en la ida por 4-0. Y, cómo no, el no haber logrado derrotar a sus rivales directos, Mónaco y Niza, en los partidos ligueros. Su mayor aval, el haber ganado la Supercopa frente al Olympique de Lyon (4-1), la Copa de la Liga al Mónaco con mucha solvencia (1-4) y  tener a tiro la Copa de Francia ante el Angers. Un posible triplete que sabe escaso para un equipo acostumbrado a dominar Francia sin romper a sudar.

Uno de los elementos más notorios que han fallado ha estado en la incorporación de nuevos jugadores para dar frescura al equipo. Si bien Draxler, que llegó en invierno, o Meunier, sí han cuajado en el equipo y han jugado muchos minutos, otros como el exsevillista Krychowiak, Hatem Ben Arfa, Gonçalo Guedes o muy especialmente el español Jesé Rodríguez no han logrado entrar en los planes de Emery con la asiduidad esperada. Notorio el caso de Jesé, que se marchó cedido a Las Palmas tras varios encontronazos con Emery durante la primera mitad de la temporada. Dejó el PSG (al que regresará al término de su cesión) con apenas 260 minutos jugados en partidos de liga, dos titularidades (en el empate ante el Saint-Etienne en Liga y en la victoria copera frente al Lille) y dos goles (al Nantes en Liga y al Lille en Copa). En Champions tuvo alguna salida desde el banquillo en fase de grupos, siempre a partir del minuto 80 y con poca incidencia.

Jesé Rodríguez Foto: Mundo Deportivo

También Krychowiak, con quien Emery aterrizó en París bajo el brazo, ha tenido una temporada más que decepcionante. Un bajísimo rendimiento lo apartó de la titularidad a la que apuntaba tras su llegada al PSG y, tras una lesión y por la falta de minutos ante la competencia de Rabiot, terminó formando parte del filial parisino en la Tercera División francesa para poder jugar. Sus 659 minutos disputados en Ligue 1 demuestran lo poco que Emery ha querido, o podido, contar con el polaco. Otro de los problemas con los que se encontró Emery al llegar fue la ausencia de un delantero centro puro. La marcha de Ibrahimovic al Manchester United dejó a Edison Cavani como principal referencia ofensiva y, a pesar de la petición expresa del técnico, no llegó otro delantero que acompañara al uruguayo.

Emery aterrizó en París con la intención de recrear el 4-2-3-1 que tantos éxitos le había dado, su sistema de salida rápida tras robo. Sin embargo, tras un par de partidos (particularmente la Supercopa ante el Lyon y la primera jornada ante el Bastia), apostó por un 4-3-3 que mantendría a lo largo de la temporada. El PSG ha resultado en un equipo algo antinatural para lo que nos tiene acostumbrados Unai Emery, debido a su condición de gran favorito y equipo a priori más poderoso de la competición: los equipos dirigidos por el vasco se hicieron fuertes en el robo con salida rápida a la contra, donde Emery se mostró un maestro. En París, sin embargo, aterrizó en un equipo dominador frente al que los rivales se encerraban, obligando al PSG a tener un mayor dominio del balón (no era extraño que los capitalinos superaran el 60% de posesión en la mayoría de sus duelos) y teniendo que atacar en estático en muchas ocasiones. Unai tuvo que replantearlo todo para adaptarse a su nueva situación.

Jesé y Emery Foto: Mundo Deportivo

Pero, a pesar de todo, no se puede entender la derrota del PSG en Liga mirando únicamente a los capitalinos. El equipo del Principado de Mónaco ha sufrido un ascenso tremendo en la actual temporada, llegando a sumar un total de 93 puntos para hacerse con el título. Al final de la campaña anterior llegaron hasta los 65. Un salto de calidad que va más allá de los 28 puntos de diferencia de un año al siguiente, ya que también llegaron a semifinales de la Champions demostrando su calidad más allá de sus propias fronteras. El tercero en discordia, el Niza, ha quedado algo descolgado en las últimas jornadas, pero con 77 puntos ha estado incordiando al PSG hasta el final. El conjunto de Unai Emery, como decíamos, fue incapaz de derrotar a sus máximos rivales en liga, cayendo en ambas visitas (las dos por 3-1) y empatando en París (2-2 ante el Niza y 1-1 contra los monegascos).

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Pero no es sólo que los otros dos grandes pusieran en problemas al equipo de Emery. El PSG tampoco logró batir al Tolouse (11º) con quien perdió en la primera vuelta 2-0 y empató en casa 0-0. Equipos como el Saint-Ettienne (8º) con un 1-1, el Montpellier (15º) que ganó 3-0, o el Guingamp (10º) que hizo lo propio con un 2-1, también rascaron puntos contra el PSG. Los parisinos sólo sumaron dos puntos de 15 en esos partidos contra equipos de media tabla, que se suman a los ocho perdidos ante sus rivales directos. Es el PSG que más partidos ha perdido en los últimos cuatro años, con cinco derrotas. Paradójicamente, ha sumado más puntos de los que necesitó en la temporada 14/15 para hacerse con el título (86 de ahora por 83 de entonces), lo que vuelve a poner de manifiesto la mejoría de sus rivales por el título.

Pero al final, lo que pone en solfa este primer año de Unai está tanto en casa como en Europa. Emery llegó a Paris para hacer crecer al equipo en Champions tras sus tres Europa League consecutivas, y no sólo no lo ha conseguido (el PSG ha pasado a la historia de la competición de la peor manera posible) sino que además ha perdido un título que se daba por hecho desde el primer momento. Ganar la Copa no podrá aliviar el golpe que ha sido para los parisinos ésta temporada. Ha sido lo suficientemente duro como para que se hable de sus sustitutos en el banquillo del PSG. Queda poco para saber si Emery tendrá una segunda oportunidad en la aventura más grande de su vida o si se verá obligado a hacer las maletas rumbo a otro proyecto.

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