Españoles por el mundo
Álvaro Mejía, el «Pavón» que no llegó a «Zidane»
24 de enero de 2004, una fecha que no olvidará Álvaro Mejía. Ese día debutaba con el Real Madrid y lo hacía nada más y nada menos que en el Santiago Bernabéu en un partido de liga en el que los blancos se impusieron por dos goles a uno al Villarreal. A los 22 años y ante las bajas de Rubén y Pavón por lesión y de Helguera por sanción, Carlos Queiroz confiaba en él para comandar la zaga junto a Raúl Bravo. Mejía cumplió con nota, demostrando una solvencia y un criterio que chocaban con su juventud e inexperiencia en Primera división.
De este modo, el jugador madrileño hacía realidad su sueño de dar el salto al primer equipo, un sueño que se remontaba varios años atrás, cuando comenzaba a despuntar en el Club Deportivo Las Rozas. Una calidad que le valió para ingresar en el cadete blanco e ir pasando por todas las categorías inferiores del equipo merengue hasta dar el salto al primer equipo. El canterano había dejado de convertirse en una promesa y empezaba a demostrar que era una realidad a tener muy en cuenta.
Mejía comenzó su andadura futbolística como profesional en un Madrid inmerso en la era de los “Zidanes y Pavones”. Una filosofía que adoptó Florentino Pérez en su primera etapa como presidente y en la que buscó construir una plantilla ganadora con dos pilares: por un lado las grandes estrellas que año a año fueron llegando a Chamartín y entre las que destacan nombres como los de Figo, Zidane o Ronaldo; por el otro destacaron jugadores de la casa como Pavón, Raúl Bravo, Portillo o el propio Mejía.
En este plantel también hubo cabida para futbolistas que, sin entrar dentro de ninguna de estas dos categorías, fueron claves para el proyecto. Un buen ejemplo es Fernando Hierro. El central malagueño no llegó a coincidir en el primer equipo con Mejía, puesto que su última temporada en Concha Espina fue la 2002-03, después se marchó a Qatar para jugar con el Al-Rayyan. Sin embargo, Hierro siempre estuvo muy pendiente de los canteranos, ayudándoles en todo lo que podía y siendo un ejemplo para ellos.
El problema para Mejía fue que llegó al Madrid en el momento en el que una de las grandes leyendas de la zaga se marchó y rápidamente comenzaron las comparaciones. Se le etiquetó como “el nuevo Hierro”, las expectativas se dispararon y la presión fue excesiva. En las tres temporadas y media que estuvo en el club blanco Mejía destacó por su velocidad, su versatilidad, su buen manejo de balón y por ir bien por alto.
Sin embargo, en la campaña 2006-07 apenas contó para Fabio Capello en un Madrid que terminó siendo campeón de Liga. Helguera, Ramos y Cannavaro fueron una competencia demasiado grande para el central madrileño, que únicamente disputó nueve partidos y solo tres de ellos saliendo de titular. Así se ponía fin al gran sueño de Mejía de triunfar en el equipo de toda su vida. Era el momento de cambiar de aires, de volver a sentirse importante y seguir progresando.
Mallorca, Getafe, Zaragoza, Villarreal… fueron varios los clubes de Primera división los que llamaron a su puerta, pero finalmente el proyecto que más interesó al central madrileño fue el que le presentó Lucas Alcaraz. Le ofrecía ser el jefe de la defensa de un equipo recién ascendido como el Real Murcia, donde iba a poder demostrar que, a sus 25 años, todavía tenía mucho que decir y ofrecer. Los “pimentoneros” apostaron fuerte por él y pagaron dos millones de euros al Madrid, que se guardaba una opción de compra para las dos próximas campañas.
La primera temporada en el Murcia fue buena en lo personal, pero complicada para el equipo. Mejía se convirtió en un fijo en la defensa grana, jugó 30 partidos y marcó un gol. La primera vuelta fue más o menos plácida para los “pimentoneros”, que acabaron en la zona media de la clasificación, pero en 2008 el equipo se fue desinflando y bajando puestos hasta que Alcaraz fue destituido. Le sustituyó un Javier Clemente que tampoco fue capaz de reconducir la situación y el Murcia acabó descendiendo.
El descenso de categoría supuso un batacazo económico para el club y el contrato de Mejía, en torno al millón de euros por temporada, parecía un escollo insalvable. El Espanyol fue uno de los equipos que más se interesó por la situación del exmadridista, pero finalmente no se llegó a un acuerdo y Mejía siguió en el Murcia, donde llegó a ser capitán y a asumir una nueva posición como mediocentro. El compromiso del jugador con el equipo quedó fuera de toda duda en la campaña 2009-10, cuando no solo no quiso aceptar alguna de las ofertas que tuvo para volver a jugar en Primera división, sino que se redujo la ficha a la mitad para ayudar a sanear las cuentas.
No obstante, el descenso del club a Segunda B hizo que Mejía dejase el Murcia e iniciase su primera aventura lejos de España. Su destino fue Francia, en concreto el Arles-Avignon, un modesto club recién ascendido a la Ligue 1. El jugador madrileño se fue a la Provenza francesa junto con un buen amigo, Francisco Pavón, que acaba de recibir la carta de libertad del Zaragoza. Sin embargo, nada más llegar se encontraron con que los máximos accionistas del equipo despidieron al presidente por haber propuesto un aumento de sueldo al entrenador que había logrado la gesta de subir al club a Primera, Michel Estevan. El propio técnico fue apartado un mes antes de que comenzase el campeonato francés y, pese a ser readmitido unas semanas después, las consecuencias fueron desastrosas para el Arles-Avignon, que perdió los primeros ochos encuentros ligueros. El principal problema del equipo estaba en la línea defensiva, aquella que Mejía y Pavón comandaban, puesto que recibieron veinte goles en esas ocho jornadas.
La situación se hizo insostenible para Mejía y en enero de 2011 acordaba su rescisión con el conjunto francés para hacer las maletas con rumbo a Turquía. El exmadridista llegaba al Konyaspor firmando un contrato por lo que restaba de campaña y una más y coincidía en el campeonato turco con Guti, quien fuera su compañero en el Real Madrid y que se encontraba en el Besiktas. Las cosas no le fueron mucho mejor a Mejía en Turquía y descendió con el equipo. La siguiente temporada fue uno de los pilares del proyecto para regresar a la Superliga, jugó 30 partidos y marcó dos goles, pero no lograron culminar el objetivo y fueron eliminados en los play-offs de ascenso.
En ese momento recibió la llamada del Almería de Javi Gracia, que contaba con el madrileño para formar un gran equipo con el que subir a Primera división. Tras dos experiencias agridulces en Europa, Mejía no se lo pensó y volvió a España. Sin embargo, su estancia en el conjunto andaluz fue breve, una única temporada, lo que había firmado en su contrato con los rojiblancos. Pese a haber logrado el ascenso a la Liga BBVA, Mejía no tenía cabida en el nuevo proyecto, no fue renovado y se tuvo que marchar de Almería. Varios clubes de Segunda se interesaron por él, pero el central volvió a emprender una nueva etapa lejos de nuestro país. Fichó por el Ergotelis griego, rechazando una buena oferta del Estrella Roja, y en el conjunto de Creta permaneció una temporada en la que rindió a un gran nivel.
Sin embargo, la pasada campaña Mejía fue tentado por el fútbol qatarí y, a los 33 años, se fue al Al Shahaniya, de nuevo un equipo recién ascendido que contaba con él para afianzarse en la élite. Además, su nuevo equipo contaba con un gran aliciente y es que acaba de fichar a Miguel Ángel Lotina para que se hiciese con las riendas del club. El técnico vasco llegaba a Qatar después de una breve etapa en Chipre, donde dirigió al Omonia Nicosia, aunque más corto aún fue su primer paso por el Al Shahaniya. Lotina presentó su dimisión tras las dos primeras jornadas de la Liga de las Estrellas qatarí. Mejía permaneció en el equipo, con el que descendió de categoría.
Esta temporada, los caminos de Mejía y Lotina han vuelto a unirse. El entrenador de Meñaca aceptó regresar al Al Shahaniya, ahora en Segunda división, y junto al defensa madrileño busca lograr el ascenso a la máxima categoría.
Españoles por el mundo
Inglaterra. Diego López toma el mando deportivo del Burnley
El Burnley ha incorporado a Diego López como nuevo Chief Football Officer. El dirigente español llega a Inglaterra después de desarrollar una amplia trayectoria internacional y afronta el reto de liderar la estructura deportiva del club.
El Burnley ha nombrado al español Diego López nuevo director deportivo, un cargo desde el que supervisará todas las operaciones futbolísticas del club, el área de fichajes y su estructura deportiva. Los Clarets presentan su llegada como “el primer capítulo de una nueva era”.
López, valenciano de 37 años, aterriza en Inglaterra procedente del Genoa, donde ejercía como director deportivo desde noviembre de 2025. Su perfil se ha construido especialmente alrededor del scouting, la identificación de talento y los mercados internacionales.
Antes de trabajar en los despachos, López estudió Periodismo y pasó casi cinco años en Radio Valencia Cadena SER. Su salto al fútbol profesional llegó en Francia: se incorporó al Lille como scout y trabajó bajo la dirección de Luis Campos, una de las figuras que más han marcado su carrera. Posteriormente ejerció como director deportivo del Mouscron belga y responsable de scouting del Girondins de Burdeos.
En 2024 se incorporó al Lens, primero al frente del scouting y después como director deportivo. Durante su etapa, el club protagonizó operaciones como las salidas de Abdukodir Khusanov al Manchester City, Brice Samba al Rennes o Kevin Danso al Tottenham. En noviembre de 2025 dio el salto a Italia para hacerse cargo del área deportiva del Genoa.
Ahora inicia una nueva etapa en Turf Moor.
“Estoy deseando empezar a explorar el gran potencial de este club”, aseguró López tras hacerse oficial su nombramiento. El español destacó también “la ambición” detectada en sus primeras conversaciones con el presidente Alan Pace y explicó que quiere que los aficionados puedan reconocerse “en cómo juega el equipo, los futbolistas que fichamos y cómo representamos al club”.
Pace, por su parte, destacó su experiencia en reclutamiento, desarrollo de jugadores y conocimiento de los mercados europeos.
Tras Francia, Bélgica e Italia, Diego López añade ahora Inglaterra a una trayectoria desarrollada prácticamente por completo fuera del fútbol español.
Españoles por el mundo
ENTREVISTA. Futbolista profesional y scout… gracias a Twitter
En este episodio de Migrantes del Balón hablamos con Ruxi Bonet, futbolista español del Gnistan de Finlandia y scout del FC Copenhague, sobre una carrera que le ha llevado por Finlandia, Islandia, Estados Unidos, México e Indonesia.
Un análisis publicado en Twitter cambió la carrera de Ruxi Bonet. El director deportivo del FC Copenhague lo vio, contactó con él por LinkedIn y, después de superar una prueba de scouting, terminó trabajando para uno de los clubes más importantes de Dinamarca.
En este episodio de Migrantes del Balón hablamos con Ruxi Bonet, futbolista español del Gnistan de Finlandia y scout del FC Copenhague, sobre una carrera que le ha llevado por Finlandia, Islandia, Estados Unidos, México e Indonesia.
Hablamos de cómo funciona realmente el fútbol finlandés, los salarios que pueden alcanzar algunas de sus estrellas —con perfiles que pueden rondar los 100.000-150.000 euros anuales—, su profesionalidad, el frío, el calendario y las oportunidades que ofrece a futbolistas extranjeros.
También recordamos su etapa en Indonesia, donde llegó a entrenar con gallinas sobre el campo, vivió situaciones de enorme precariedad en instalaciones y alojamiento y tuvo que recurrir a FIFA después de pasar varios meses sin cobrar.
Y aprovechando su faceta como analista y scout, nos sentamos a hablar de fútbol: el PSG de Luis Enrique y Ferran Torres, el Liverpool de Andoni Iraola, el nuevo Chelsea de Xabi Alonso, el Arsenal de Mikel Arteta, el Como de Cesc Fàbregas y algunos de los nombres que pueden marcar esta Champions League.
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