Españoles por el mundo
Josep Ferré, ante su «gran reto»
La pasada semana echó a rodar la Premier League de Tailandia, una competición que para esta temporada contará con 12 españoles entre los que tan solo figura un entrenador. Se trata de Josep Ferré (Barcelona, 1984), quien tras ser asistente del australiano Aurelio Vidmar en Bangkok Glass dirige al club de la ciudad de la alegría eterna desde el pasado mes de enero.
«A Vidmar lo echaron tras casi un año por discrepancias con la directiva. Una persona del club cogió al equipo hasta final de temporada y al acabar el presidente me ofreció el puesto, algo que evidentemente acepté después de hablar con Aurelio, quien me dijo que no dejara escapar la oportunidad«, recuerda a Migrantes del Balón Josep Ferré, quien cuenta con tres españoles en su cuerpo técnico (el asistente Xavi Moro, el preparador físico Jorge Álvarez y el analista Pablo Muñiz) y los hispanos Toti y Kiko Insa en la plantilla.
Ferré, que firmó hasta final de temporada, debutó el pasado domingo cosechando una derrota ante Nakhon Ratchasima, «un equipo que previsiblemente quedará en media tabla». Bangkok Glass fue el claro dominador del juego, neutralizó los contraataques rivales y tuvo ocasiones para ganar el partido. No lo aprovechó, y los errores no forzados en la segunda mitad acabaron condenándole y perdieron 1-0. «Probamos alguna solución en el área pero no tuvimos suerte de cara al gol. Vimos buenas cosas a las que darle continuidad, como la posesión de balón y la actitud del equipo tras pérdida. Me preocuparía si no llegásemos, aunque es necesario tener más agresividad», valora el técnico español.
«Espero que podamos superar ese sexto puesto de la temporada pasada»
Bangkok Glass, un reto importante: «A nivel personal entrenar a Bangkok Glass es un gran reto. Es uno de los clubes con más presencia del país y me siento muy agradecido a la directiva por confiar en mi. También agradezco a la plantilla que me de su confianza. Están demostrando que creen en mi trabajo. Esperamos que sea un buen año».
El objetivo, superar lo logrado el pasado año: «Afrontamos la liga intentando mantener o superar lo que hicimos el año pasado, que terminamos sextos en la clasificación. A nivel de clasificación queremos tener unos resultados parecidos, ya que no tenemos presupuesto para competir contra primero o segundo. Aún así tenemos bastante buena plantilla y espero que podamos superar ese sexto puesto para quedar cuartos o tercero. Eso sería hacer un buen año».
Sin perder de vista la Copa: «Jugamos dos copas: la Copa Toyota y FA Cup. La FA te da la clasificación para la Champions, por lo que queremos hacer un buen papel en las copas. Llegar a semifinales de alguna estaría muy bien y si pudiéramos ganar alguna de ellas sería fantástico».
«Muangthong o Buriram tienen extranjeros con un nivel económico muy alto que prefieren jugar en Tailandia antes que en ligas europeas por motivos económicos»
La Premier tailandesa, en auge: «La Premier League tailandesa está creciendo a nivel de inversion economica de los equipos, por lo que están viniendo extranjeros con salarios muy altos. Equipos como Muangthong o Buriram tienen extranjeros con un nivel económico muy alto que prefieren jugar en Tailandia antes que en ligas europeas por motivos económico. El jugador tailandés está subiendo ahora mucho de valor. Por ejemplo nosotros hemos firmado este año a Thitipan Puangchan, internacional tailandés, pagando casi un millón de dolares».
Muangthong y Buriram, los reyes: Las ligas normalmente se las disputan Muangthong y Buriram. Este año han perdido jugadores de mucho nivel, pero siguen teniendo a muchos jugadores de la selección y los extranjeros que tienen son de nivel muy alto. Tienen una plantilla extensa y de mucha calidad, por lo que serán candidatos a luchar por el título.
«Andrés Túñez es uno de los mejores centrales de la liga»
Buriram, sin Jajá pero con Edgar: Buriram ha perdido a Jajá, que se ha ido a Muangtong, y ha traído a otro brasileño que se llama Edgar Silva, que ya marcó goles en pretemporada y pinta muy bien. Veremos como le funciona, porque es difícil adaptarse a Tailandia, pero detrás de ellos hay jugadores de mucho nivel y además en defensa tienen a Andrés Túñez, que de los mejores centrales de la liga. Seguro que tanto Muangthong como Biriram siguen peleando por ganar títulos.

El fútbol también es un negocio en Tailandia: «En los últimos años han entrado muchos patrocinadores y los propietarios también han invertido más dinero para hacer negocio con la compra de jugadores y con los derechos de la televisión. True Sport tiene los derechos de la liga y en cuatro años lo que pagan se ha multiplicado por cuatro. Esta empezando a mejorar pero todavía queda invertir en fútbol base, en instalaciones y en personal cualificado para trabajar con jóvenes talentos y equipos de Primera y Segunda».
«Sería interesante que vinieran entrenadores de otros países con mas experiencia para seguir desarrollando la liga»
Los entrenadores, un debe: «El nivel de muchos técnicos es básicamente jugadores locales que han tenido su experiencia en el futbol tailandés, pero igual sería interesante que vinieran entrenadores de otros países con mas experiencia para seguir desarrollando la liga deportivamente hablando».
Será su segunda experiencia como primer entrenador después de dirigir a Ratchaburi (2015/16): «Desde entonces hasta ahora la competición no ha cambiado demasiado, pero si ha cambiado el nivel de los extranjeros, que esta yendo a más. Los que están llegando a Bangkok United, Buriram o Muangthong son de perfil más alto y eso beneficia en términos de la calidad de la liga. A nivel de la competición es difícil cada desplazamiento. Todos se sienten bastante cómodos en casa y fuera, sobre todo los tailandeses, tienen dificultades para desarrollar su juego. Ahora dicen que van a usar el VAR o poner árbitros de línea de fondo…»
«Toti es un jugador que todos los entrenadores querrían tener en su equipo»
Bangkok Glass, ofensivo y con recursos: «Tenemos un equipo de perfil ofensivo, jugadores acostumbrados a tener el balón y llevar la iniciativa, pero hemos incorporado jugadores de capacidad física que nos permitan alternar con juego más directo. Queremos usar esta solución con los jugadores altos y poder ser un equipo con al menos dos alternativas. A nivel defensivo el año pasado condecimos muchos goles, para esta temporada queremos ser más efectivos en la presión tras perdida y reducir los contraataques con la presión o interrumpiendo el juego rival».
Toti, la estrella: «Es un jugador consagrado en Tailandia. Se ganó la renovación desde el primer momento y solo puedo hablar maravillas de él. Comprende el juego a la perfección y desarrolla todo su potencial con y sin balón. Es un jugador con ganas de competir, de aprender y de darlo todo por el equipo. Además tiene un carácter muy fácil de llevar. Es un jugador que todos los entrenadores querrían tener en su equipo».
Kiko Insa, un refuerzo de lujo: «Aprovechamos que esta temporada se pueden tener tres extranjeros de cualquier país, un jugador asiático y un jugador del sudeste asiático. Kiko tiene ascendencia el pasaporte malayo, juega con la selección y aprovechando esa circunstancia aprovechamos para incorporarle. Yo no lo dudé porque quería reforzar la defensa. Él es contundente, va muy bien en los duelos aéreos y eso aquí se necesita. El tailandés no tiene mucha potencia física, por lo que no se siente cómodo en los duelos».
Españoles por el mundo
Andorra. Víctor Vázquez, el canterano al que comparaban con Messi que acabó siendo dueño de un club en Andorra
Formado en La Masía en la misma quinta que Leo Messi, Gerard Piqué y Cesc Fàbregas, Víctor Vázquez nunca llegó a ser el jugador que muchos anticipaban en el Barça. En su lugar construyó casi dos décadas de carrera repartidas entre Bélgica, México, Canadá, Catar, Estados Unidos, India y Andorra, donde hoy es entrenador y copropietario del FC Santa Coloma.
Hay generaciones que quedan marcadas para siempre por un nombre, y la de 1987 en La Masía quedó marcada por el de Leo Messi. Pero en aquel grupo de canteranos convivían también Gerard Piqué, Cesc Fàbregas y un centrocampista de toque fino, Víctor Vázquez, del que en el club llegó a decirse que tenía tanto o más talento que el propio argentino. Nunca se convirtió en otro Messi. Se convirtió, eso sí, en otra cosa: en uno de los futbolistas españoles con la carrera más larga, más variada y más insólita de su generación, una que arrancó en el Camp Nou y terminó, casi veinte años después, como propietario de un club de Segunda división de Andorra.
La joya que Guardiola convocó y las lesiones que la frenaron
Vázquez, nacido en Barcelona en enero de 1987, entró en la cantera azulgrana con nueve años y fue subiendo peldaños hasta debutar con el primer equipo el 12 de abril de 2008, en un partido fuera de casa ante el Recreativo de Huelva. Pep Guardiola, que tomaría las riendas del banquillo esa misma temporada, lo convocó para varios amistosos de pretemporada y llegó a darle minutos oficiales durante su etapa como técnico. Aquel curso, el de 2008-09, el Barcelona ganó el triplete histórico —Liga, Copa del Rey y Champions League—, y Vázquez, aunque con un papel secundario, formó parte de aquella plantilla. Dos años después repitió la hazaña continental: participó en la fase de grupos de la Champions 2010-11 —anotó, de hecho, ante el Rubin Kazán— en la temporada que el Barça terminaría levantando en Wembley ante el Manchester United.
Pero el filón que parecía anticiparle un futuro estelar se topó con un obstáculo que marcaría el resto de su carrera: las lesiones, y en particular una rodilla operada con apenas 21 años, que él mismo señalaría años después como el punto de inflexión de su trayectoria. Al terminar la temporada 2010-11, con pocas garantías de continuidad en el primer equipo, aceptó una oferta del Club Brujas belga.
Bélgica, el país donde encontró su mejor versión
Lo que en el momento pudo parecer un descenso de categoría se convirtió en la etapa más sólida de su carrera como futbolista. En el Brujas, Vázquez disputó alrededor de 160 partidos oficiales, anotó una veintena de goles, ganó la Copa de Bélgica y, al cierre de la temporada 2014-15, fue elegido futbolista del año de la liga belga. Ese reconocimiento, sumado a su rendimiento sostenido durante cinco temporadas, terminó abriéndole las puertas de un destino que en 2015 sonaba exótico para un jugador de su perfil: el fútbol mexicano.
Un año difícil en México y la resurrección en Toronto
Cruz Azul pagó 1,5 millones de dólares por su traspaso a comienzos de 2016, pero la experiencia no salió como esperaba ninguna de las partes: apenas 23 partidos, un solo gol, una lesión mal gestionada según relataría después el propio jugador, y una adaptación a la vida en México que él mismo calificaría de complicada, también en lo personal. Siete meses después de su llegada, la etapa se cerraba.
Fue entonces cuando Toronto FC le ofreció la oportunidad de reinventarse, y Vázquez la aprovechó como pocas veces en su carrera. En su primera temporada en la MLS, 2017, fue una pieza clave del mejor equipo de la historia de la competición hasta entonces: Toronto ganó el Supporters’ Shield con el récord de puntos de la liga, el Campeonato Canadiense y, finalmente, la MLS Cup ante Seattle Sounders, completando el primer triplete doméstico en la historia del torneo. Vázquez firmó el gol que sentenció aquella final, un tanto que celebró quitándose la camiseta y mostrando su apellido, un pequeño guiño íntimo a Messi que reconocería después haber hecho por una apuesta con su familia. Aquella temporada acabó, además, entre los mejores once del año de la MLS, tras sumar ocho goles y dieciséis asistencias.
Catar, Bélgica otra vez, Los Ángeles, Toronto de nuevo, India
A partir de ahí, la carrera de Vázquez se convirtió en una auténtica vuelta al mundo. Pasó por el fútbol catarí con el Al-Arabi y el Umm Salal, regresó brevemente a Bélgica para jugar en el Eupen, volvió a probar suerte en Estados Unidos fichando por LA Galaxy en 2021, tuvo una segunda etapa en Toronto FC en 2023 y llegó a jugar en la liga india con el East Bengal antes de recalar, ya en la treintena avanzada, en el FC Santa Coloma de Andorra.
El retiro y una segunda vida como entrenador y propietario
Fue en Santa Coloma donde, con 38 años y a punto de cumplir 39, Víctor Vázquez decidió colgar las botas. Lo anunció él mismo en redes sociales, reconociendo que la rodilla que había condicionado toda su carrera profesional —la misma lesión de los 21 años— por fin marcaba el final. Pero su historia con el club no terminó ahí: asumió el cargo de entrenador y se convirtió, además, en uno de los propietarios del club, cerrando el círculo de una carrera que arrancó soñando con ser otro Messi y terminó, casi veinte años después, construida a base de aeropuertos, ligas exóticas y un negocio propio en el fútbol andorrano.
Nunca llegó a ser el jugador que muchos vaticinaron en La Masía. Pero pocos canteranos de aquella quinta irrepetible pueden presumir de haber levantado la Champions League con el Barça, ser campeón de la MLS marcando en la final, ganar la Copa de Bélgica y terminar convertido en dueño de un club de fútbol, todo dentro de la misma vida deportiva.
Sigue El Podcast de Migrantes del Balón en YouTube, Spotify, IVoox o Apple Podcast. Si te apasiona el fútbol internacional y seguir la actualidad de futbolistas españoles por el mundo no olvides suscribirte al canal de YouTube, unirte al canal de Instagram y seguirme en redes sociales.
Españoles por el mundo
Fichajes. De electricista a verdugo del Real Madrid: quién es Jefté, nuevo ‘9’ de la UD
El delantero grancanario, físico como un ariete pero con vocación de asociarse y salir del área, regresa a la UD Las Palmas tras una carrera que lo llevó por Austria, Rumanía, Chipre y Grecia. Antes de todo eso, con solo 24 años, estuvo a punto de dejar el fútbol para siempre.
La UD Las Palmas acaba de fichar a un delantero extraño. Lo dice, de hecho, él mismo: por físico —1,87 metros, envergadura de rematador— cualquiera lo encasillaría como un ‘9’ de referencia, de esos que viven del juego aéreo y de estar de espaldas a portería. Jefté Betancor es justo lo contrario. Le gusta tener el balón en los pies, asociarse con sus compañeros y salir del área para tocar el juego. Un delantero atípico que ha terminado firmando hasta 2029 con el club de su tierra.
Pero lo más sorprendente de Jefté Betancor no es cómo juega. Es todo lo que ha tenido que atravesar para volver a casa.
El chico que rozó el primer equipo y acabó en Preferente
El público general lo descubrió el pasado mes de enero, cuando dos goles suyos —el segundo en el minuto 94— eliminaron al Real Madrid de la Copa del Rey en el debut de Álvaro Arbeloa como entrenador blanco. Pero la historia de Jefté Betancor Sánchez, nacido en Las Palmas de Gran Canaria el 6 de julio de 1993, empezó mucho antes.
Formado en el Unión Viera y en el Vecindario, con 17 años fue invitado por el Real Madrid a un campus juvenil y llegó a sonar en las categorías inferiores del Hércules. De ahí pasó por un rosario de filiales y equipos modestos —Ontinyent, Tenerife B, Eldense, Badajoz— hasta recalar en Las Palmas Atlético entre 2015 y 2017, donde llegó a ser convocado en dos ocasiones por Quique Setién con el primer equipo sin llegar a debutar. Cedido después en Arandina y San Fernando, regresó al Unión Viera en 2017, ya en categoría Preferente, muy lejos del fútbol profesional con el que había soñado.
Fue entonces, con apenas 24 años, cuando estuvo a punto de dejarlo todo. El propio Betancor lo ha reconocido públicamente: dejó el fútbol durante seis meses y se puso a trabajar de electricista en su barrio para despejar la cabeza. «Mi cabeza no estaba bien», ha explicado. Con la ayuda de su familia y de un psicólogo, decidió volver a intentarlo. Aquel no fue el final de su historia, sino el punto de partida de todo lo que vendría después.
Austria, la puerta de una carrera nómada
En vez de rendirse, Jefté hizo las maletas. En 2018 firmó por el modesto ATSV Stadl-Paura austriaco, en Tercera división, y un año después dio el salto al Mattersburg, con el que debutó en la Bundesliga austriaca. Una cesión al Vorwärts Steyr y un paso por el SV Ried completaron su etapa en el país alpino, donde llegó a sumar 16 goles en una sola temporada, suficiente carta de presentación para seguir escalando.
De Austria saltó a Rumanía en 2020, primero al FC Voluntari y después, en la temporada 2021-22, al Farul Constanța. Fue allí donde su carrera despegó definitivamente: 16 goles en la fase regular, título de mejor jugador extranjero del campeonato y el reconocimiento de la prensa rumana como futbolista revelación del año, con 19 tantos en el cómputo del año natural. Y hay una anécdota que lo explica todo sobre aquel fichaje: quien lo llamó personalmente para convencerlo de firmar por el Farul fue Gheorghe ‘Gica’ Hagi, leyenda del fútbol rumano, exjugador de Real Madrid y Barcelona y copropietario del club de Constanța. Jefté siempre ha señalado a Hagi como el mejor entrenador que ha tenido.
Aquel rendimiento le abrió las puertas del CFR Cluj, entonces pentacampeón rumano, con el que debutó en rondas previas de Champions League y Conference League. A mitad de aquella etapa, en enero de 2023, se marchó cedido al Pafos FC de Chipre, club donde por entonces ejercía como director técnico otro español ilustre: Gaizka Mendieta, extécnico centrocampista de Valencia y Lazio, que dirigía la operativa futbolística del conjunto chipriota entre 2022 y 2023.
La venda que no se quiso quitar
Tras un breve regreso al CFR Cluj —contrato resuelto de mutuo acuerdo tras un desencuentro con la dirección deportiva del club—, Jefté firmó en enero de 2024 por el Panserraikos griego. Allí vivió la temporada más determinante de su carrera. En un partido sufrió un corte en la cabeza y empezó a jugar con una venda; encadenó diez jornadas consecutivas marcando gol, una racha que lo convirtió en el primer español en lograrlo en la Superliga griega. La herida cicatrizó enseguida, pero él decidió no quitarse la venda: pensaba que le daba suerte, y su madre —cuenta Jefté— le insistía en conservarla porque así lo reconocía mejor cuando lo veía por televisión.
Cerró aquella temporada 2024-25 con 19 goles en 30 partidos de liga —21 en 33 si se suma la copa griega—, proclamándose pichichi de la Superliga por delante de nombres como Ayoub El Kaabi, del todopoderoso Olympiacos, o su compatriota Loren Morón, del Aris. Un botín goleador que representaba casi la mitad de los goles de todo su equipo, que había acabado la fase regular en la undécima posición de catorce.

Ese rendimiento despertó el interés de varios grandes del fútbol griego, y en enero de 2025 el Olympiacos pagó 500.000 euros por hacerse con sus derechos, aunque terminó cediéndolo de vuelta al Panserraikos para acabar la temporada.
Con el Albacete, la explosión definitiva en España
En agosto de 2025 el Olympiacos volvió a cederlo, esta vez al Albacete Balompié, de la LaLiga Hypermotion. Allí completó una campaña notable: 18 goles en 43 partidos entre liga y Copa del Rey. El punto álgido llegó el 14 de enero de 2026, en los octavos de final de la Copa del Rey: entró desde el banquillo en el minuto 58 con el marcador 1-1 y firmó un doblete —gol en el 82′ y otro en el minuto 94, ya en el tiempo añadido— que certificó la eliminación del Real Madrid por 3-2, en el debut de Álvaro Arbeloa como entrenador blanco tras la salida de Xabi Alonso.
«Es lo más grande que me ha pasado en el fútbol. Son las cosas con las que sueña uno cuando es pequeño. Hoy se ha dado y estoy muy feliz porque hemos trabajado como cabrones para eliminar a uno de los mejores equipos del mundo», declaró tras el partido, todavía con la emoción del momento. Fue, para un futbolista que nueve años antes trabajaba de electricista sin saber si volvería a los terrenos de juego, una de esas noches que justifican una carrera entera.
De vuelta a casa, con contrato hasta 2029
El Albacete no ejecutó la opción de compra por la elevada cantidad pactada con el Olympiacos, y el futuro de Jefté quedó en manos de una negociación entre el club griego y la UD Las Palmas, que se prolongó varias semanas del pasado mercado de verano pese al interés de otros equipos de Segunda, como el Real Oviedo. Finalmente, este mismo mes de julio de 2026, el club amarillo cerró el traspaso con Olympiacos y Jefté Betancor firmó hasta el 30 de junio de 2029.
Vuelve a un club en el que nunca llegó a debutar con el primer equipo, para cubrir ahora, con Rubén de la Barrera en el banquillo, la baja por lesión de Sandro y compartir la punta de ataque con Jesé Rodríguez. «Con su incorporación, la UD Las Palmas suma a un futbolista con profundo sentimiento de pertenencia hacia la isla y el club, que afronta esta nueva etapa con la ilusión de defender la camiseta amarilla en el equipo de su tierra», señaló el club en el comunicado oficial de su fichaje.
Ocho años después de plantearse dejarlo todo, Jefté Betancor vuelve a Gran Canaria convertido en pichichi de una liga europea y verdugo del Real Madrid. A veces, parece decir su historia, hace falta marcharse muy lejos para acabar cumpliendo el sueño que siempre tuviste de niño.
Sigue El Podcast de Migrantes del Balón en YouTube, Spotify, IVoox o Apple Podcast. Si te apasiona el fútbol internacional y seguir la actualidad de futbolistas españoles por el mundo no olvides suscribirte al canal de YouTube, unirte al canal de Instagram y seguirme en redes sociales.

