Españoles por el mundo
Mongolia. El entrenador gallego que ha conquistado el fútbol de Mongolia
Mario Peso, entrenador nacido en Puente Caldelas, se ha proclamado campeón de la liga de Mongolia con el FC Ulaanbaatar dos meses después de aterrizar en el país. Es la última parada de una carrera construida a base de billetes de avión: China, Emiratos, Tailandia, Taiwán, Zambia y ahora la estepa.
Hay una imagen que resume mejor que cualquier estadística lo que ha vivido Mario Peso (Puente Caldelas, 1993) en los últimos tres meses: un partido disputado a 27 grados un sábado y, al día siguiente, un entrenamiento bajo la nieve. En Mongolia el termómetro no negocia, y tampoco lo hizo la clasificación: el FC Ulaanbaatar cerró la temporada con 10 puntos de ventaja sobre su perseguidor y el título en el bolsillo con tres jornadas todavía por disputarse. Al frente del banquillo, un técnico español que llegó al país en abril sin apenas referencias de él y que dos meses y medio después ya era campeón.
La historia tiene ingredientes que rara vez conviven en un mismo reportaje: la estepa mongola, una compañía cervecera centenaria como propietaria del club, un vestuario con jugadores que compaginan el fútbol con un segundo empleo, y un entrenador gallego que antes de aterrizar en Ulán Bator había pasado por China, Emiratos Árabes, Tailandia, Taiwán y, brevemente, Zambia. Mongolia no estaba en ningún plan. Fue, como casi todo en esta profesión, una llamada que llegó en el momento justo.
Un país que cabe entero en su capital
Antes de hablar de fútbol hace falta situar el escenario, porque Mongolia no es un destino habitual ni siquiera para los entrenadores españoles más trotamundos. Es, según los datos demográficos disponibles, uno de los países con menor densidad de población del planeta: buena parte de su territorio son estepas y el desierto de Gobi, y aproximadamente la mitad de sus cerca de 3,5 millones de habitantes vive concentrada en Ulaanbaatar, la capital. Fuera de ella, los núcleos de población son pequeños y una parte de los mongoles —los dedicados a la ganadería y la agricultura— mantiene un estilo de vida seminómada, desplazándose varias veces al año entre las tradicionales ger, las estructuras circulares y blancas que Peso describe como «bastante curiosas».
«Al llevar tanto tiempo en Asia cada vez me sorprende y me llama la atención menos cosas», cuenta Peso sobre su llegada. Lo que se encontró fue una capital «bastante cosmopolita», con edificios de aire soviético conviviendo con construcciones modernas, un tráfico caótico —»a veces compensa ir andando antes que coger un taxi»— y, a las afueras, el vacío del desierto. El país no comparte fronteras más que con dos vecinos colosales, China y Rusia, una posición geopolítica que ha condicionado históricamente su economía y su cultura, aunque ese contexto queda, en la charla con Peso, en un segundo plano frente a lo cotidiano: el clima.
Y el clima, en Mongolia, es casi un personaje. Los inviernos bajan hasta los 30 o 40 grados bajo cero, una condición que obliga a la federación mongola a disponer de un campo cubierto a hora y media de la capital para pretemporadas de invierno. Mario Peso llegó en abril, todavía con frío del bueno —»tuvimos un día de menos 15 con una nevada increíble»— y experimentó en pleno verano ese salto brusco de temperatura que solo entiende quien vive allí: partido a 27 grados un día, entrenamiento bajo la nieve al siguiente.
El club de la cervecera y el título de debutante
El FC Ulaanbaatar, el club de Mario Peso, tiene una singularidad dentro del fútbol mongol: nació ya siendo protagonista. Fundado en 2010 y debutando en la máxima categoría en 2011, se proclamó campeón en su primera temporada en el fútbol profesional del país, una hazaña poco frecuente que, según cuenta el propio Peso, contrasta con la fragilidad habitual de otros proyectos mongoles. «Aquí hay algunos clubes que también por motivos económicos duran dos, tres años, el inversor se aburre de poner el dinero o no se consiguen los objetivos», explica. El Ulaanbaatar, en cambio, es de los que llevan más tiempo instalados en la Primera División.
Detrás está APU Company, una de las compañías más antiguas y grandes de Mongolia, fundada en 1924 y dedicada a la producción de bebidas y lácteos —vodka, cerveza, agua, zumos— que hoy exporta a mercados como China, Rusia, Corea del Sur o Estados Unidos. Es, en cualquier caso, el respaldo económico que explica por qué el Ulaanbaatar puede competir con regularidad entre los cuatro o cinco clubes fuertes de una liga de nueve equipos, muy lejos todavía del historial del Erchim, el club más laureado del país con más de una decena de títulos.
En la liga mongola, cuenta Peso, casi todos los clubes de Ulán Bator comparten instalaciones, algo que da lugar a situaciones que en cualquier otra liga resultarían insólitas. «En el entrenamiento prepartido, estábamos haciendo el balón parado y un jugador me dice: ¿ves esos chicos de allí? Y yo, sí. Pues esos son los jugadores contra los que nos enfrentamos mañana», recuerda entre risas.

De Puente Caldelas a los banquillos de media Asia
Mario Peso no fue futbolista profesional. Empezó jugando en su pueblo, en la Sociedad Deportiva Cultural Puente Caldelas, y pronto entendió que el fútbol de élite como jugador no era su camino. Ahí nació la idea de convertirse en entrenador, una decisión que con los años lo ha llevado a acumular experiencia en China, Emiratos Árabes Unidos, Tailandia y, durante dos años y medio, en el Taipei taiwanés junto a Abel Lorenzo y Pacho Oliveira. Después de esa etapa larga llegó un breve proyecto en Zambia, de apenas dos meses, y finalmente Mongolia.
«Tenemos jugadores que desgraciadamente pierden sesiones de entrenamiento por su trabajo, por motivos laborales, y eso también dificulta un poco el desarrollo del fútbol aquí en el país» – Mario Peso
El contacto se produjo, cuenta, casi por casualidad. En Taipei conoció a un agente eslovaco, Marian, con quien coincidió en un café junto a Abel. Meses después fue ese mismo agente quien le avisó de que un club mongol buscaba entrenador. Peso mandó su currículum, el director deportivo del Ulaanbaatar lo llamó personalmente y en menos de una semana estaba volando hacia Ulán Bator. Aterrizó el 18 de abril; el primer partido de la segunda vuelta de la liga era el 25.
Llegaba, además, a una situación delicada dentro del vestuario: el técnico local que dirigía al equipo pasaba a ser su segundo. «Antes de venir sí que podría suponer un riesgo cómo ese entrenador se adaptase o se gestionase con mi llegada», admite Peso. La convivencia, sin embargo, funcionó desde el principio: «Siempre apoyando, siempre intentando mejorar, siempre preguntando. Un chico muy curioso. Y a pesar de que su nivel de inglés no es muy alto, creo que nos hemos coordinado muy bien».
Entrenar a las siete de la mañana para que todos puedan venir
El día a día de Mario Peso como entrenador está condicionado por algo que en el fútbol profesional europeo resultaría impensable: parte de sus jugadores no viven solo del fútbol. «Tenemos jugadores que desgraciadamente pierden sesiones de entrenamiento por su trabajo, por motivos laborales, y eso también dificulta un poco el desarrollo del fútbol aquí en el país», explica. La solución, pactada con el otro entrenador y con la propia plantilla, ha sido entrenar muy temprano —siete o siete y media de la mañana— o ya de noche, a partir de las ocho o las nueve, para que quien trabaja pueda encajarlo entre jornada y jornada.
El nivel dentro del vestuario, cuenta, es más alto de lo que su procedencia futbolística podría anticipar: jugadores con experiencia en la selección nacional conviven con futbolistas más jóvenes todavía un escalón por debajo. Solo un extranjero completa la plantilla del Ulaanbaatar, un jugador japonés, frente a los cuatro fichajes foráneos de rivales como Central Stallions o Khangarid, equipos con mayor capacidad económica para reforzarse fuera de Mongolia.
La ambición, sin embargo, no es uniforme. Peso se ha encontrado «un poco de todo»: jugadores jóvenes que sueñan con la selección nacional con «la máxima ilusión» y veteranos que, convocados, declinan acudir por motivos personales o laborales sin que aparentemente les preocupe demasiado. «Me encontré un mítico jugador veterano que ya estuvo en la selección, que ahora prioriza otros asuntos personales o profesionales, y jugadores jóvenes con mucha ambición de salir y de que el fútbol en Mongolia realmente mejore», resume.
El título llegó, finalmente, con una contundencia que no dejó margen de discusión: diez puntos de ventaja sobre el segundo clasificado y con tres jornadas todavía pendientes cuando se certificó matemáticamente.
Baloncesto, lucha y carreras de caballos: el fútbol, en un segundo plano
Una de las claves para entender el contexto en el que se ha producido esta conquista es que el fútbol, en Mongolia, no es ni de lejos el deporte rey. «La lucha mongola, tiro con arco, carrera de caballo son deportes más populares. Y a nivel colectivo, el baloncesto», detalla Peso, que explica que a los jugadores del Ulaanbaatar apenas los reconocen por la calle, salvo en el entorno inmediato del estadio nacional, donde conviven jugadores locales y extranjeros. Nada que ver con el estatus de estrella que tendría un futbolista de su nivel en otros países asiáticos.
Ese perfil bajo convive con una vida cotidiana que Peso describe con sencillez: comida «barata» y, a su juicio, «rica», con un sabor de la carne algo más intenso que en otros lugares donde ha vivido, y una ciudad, Ulán Bator, en la que se siente «muy cómodo» pese al tráfico y las distancias. Sobre la afición futbolística mongola en general, apunta también un condicionante estructural que atraviesa buena parte del fútbol asiático: la exigencia académica. «La educación en Asia es muy estricta, entonces eso también le quita formación a los niños porque no disponen de tiempo suficiente para entrenar», razona, una reflexión que enlaza con su propia experiencia en Taiwán, donde vio a jóvenes con talento abandonar el fútbol al llegar a la universidad por falta de tiempo o por la presión familiar hacia los estudios.
Qué viene después
Con el título ya en el palmarés del club, la pregunta obligada es qué sigue. Mario Peso, de momento, no tiene nada cerrado: «Estamos en conversaciones con el tema de la renovación, pero de momento no hay nada cerrado, así que a esperar con calma a ver lo que sucede para la temporada que viene». No es la primera vez que un entrenador español se instala en el fútbol mongol —Rodrigo Hernando, malagueño de formación y burgalés de origen, ya dirigió al Ulaanbaatar City FC en 2016— pero sí es, de momento, quien lo ha hecho con un título de liga bajo el brazo en su primera media temporada allí.
Españoles por el mundo
ENTREVISTA. Futbolista profesional y scout… gracias a Twitter
En este episodio de Migrantes del Balón hablamos con Ruxi Bonet, futbolista español del Gnistan de Finlandia y scout del FC Copenhague, sobre una carrera que le ha llevado por Finlandia, Islandia, Estados Unidos, México e Indonesia.
Un análisis publicado en Twitter cambió la carrera de Ruxi Bonet. El director deportivo del FC Copenhague lo vio, contactó con él por LinkedIn y, después de superar una prueba de scouting, terminó trabajando para uno de los clubes más importantes de Dinamarca.
En este episodio de Migrantes del Balón hablamos con Ruxi Bonet, futbolista español del Gnistan de Finlandia y scout del FC Copenhague, sobre una carrera que le ha llevado por Finlandia, Islandia, Estados Unidos, México e Indonesia.
Hablamos de cómo funciona realmente el fútbol finlandés, los salarios que pueden alcanzar algunas de sus estrellas —con perfiles que pueden rondar los 100.000-150.000 euros anuales—, su profesionalidad, el frío, el calendario y las oportunidades que ofrece a futbolistas extranjeros.
También recordamos su etapa en Indonesia, donde llegó a entrenar con gallinas sobre el campo, vivió situaciones de enorme precariedad en instalaciones y alojamiento y tuvo que recurrir a FIFA después de pasar varios meses sin cobrar.
Y aprovechando su faceta como analista y scout, nos sentamos a hablar de fútbol: el PSG de Luis Enrique y Ferran Torres, el Liverpool de Andoni Iraola, el nuevo Chelsea de Xabi Alonso, el Arsenal de Mikel Arteta, el Como de Cesc Fàbregas y algunos de los nombres que pueden marcar esta Champions League.
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Fútbol Femenino
Francia. Salma cambia de gigante: así se está haciendo sitio en el Lyon de Giráldez
Salma Paralluelo dejó el Barcelona para iniciar su primera experiencia fuera de España en el OL Lyonnes. Un gol, dos asistencias y 260 minutos después, analizamos su rápida adaptación y el reencuentro con el técnico español Jonatan Giráldez.
El último recuerdo de Salma Paralluelo contra el Lyon antes de convertirse en futbolista del Lyon resulta difícil de mejorar.
23 de mayo de 2026. Final de la Champions en Oslo. Barcelona y OL Lyonnes se disputan el título y, después de una primera parte equilibrada, el equipo azulgrana destroza el partido tras el descanso. Salma participa en el 2-0 con el pase atrás para Ewa Pajor y después marca los dos últimos goles: primero con un zurdazo desde la frontal y después culminando una transición para establecer el 4-0 definitivo. El Barcelona conquista su cuarta Copa de Europa y Jonatan Giráldez, desde el banquillo contrario, señala precisamente a Pajor y Paralluelo como las dos futbolistas que habían decidido la final.
Dos meses después, Giráldez ya no tenía que encontrar la manera de detenerla.
La tenía en su plantilla.
Salma firmó hasta 2030 con el OL Lyonnes después de cerrar cuatro temporadas en el Barcelona. Llegó con 22 años, 131 partidos y 72 goles con el club azulgrana, además de 15 títulos, entre ellos tres Champions. Era la primera vez que abandonaba España para jugar al fútbol y lo hacía pasando directamente del actual gran dominador europeo al club que históricamente ha dominado la competición: ningún equipo ha ganado más Champions femeninas que el Lyon, con ocho.
El movimiento podía entenderse como un riesgo.
Las primeras semanas están ofreciendo una lectura diferente.
Cuatro partidos, un gol, dos asistencias y sitio desde el principio
Los números todavía pertenecen a una muestra pequeña, pero ya dicen algo sobre la jerarquía con la que Salma ha aterrizado en Francia.
Ha disputado los cuatro partidos oficiales del Lyon, tres como titular, y acumula 260 minutos, un gol y dos asistencias. Giráldez la alineó durante los 90 minutos en el 1-7 ante el Fleury, fue titular otra vez en el 7-1 frente al Paris FC, entró desde el banquillo y marcó en el 1-8 al Le Havre y volvió al once para jugar completo el 0-8 ante el Servette en Champions.
Su primer impacto directo llegó en el estreno del Lyon en casa. Contra el Paris FC recibió abierta y puso el centro que Marie-Antoinette Katoto convirtió en el 3-0. Una semana después apareció el primer gol: Giráldez decidió reservarla inicialmente frente al Le Havre, la introdujo en la segunda parte y Salma cerró el 1-8 en el minuto 78.
La Champions añadió otra capa. Contra el Servette volvió al once y participó en dos de los goles de la primera mitad. El 0-1 nació de un centro suyo que terminó introduciendo en su propia portería Laia Ballesté y, justo antes del descanso, asistió a Melchie Dumornay para el 0-4 tras una transición. El club le contabiliza actualmente dos asistencias oficiales entre todas las competiciones.
Conviene introducir aquí una precaución. El Lyon ha ganado sus cuatro primeros partidos por 7-1, 7-1, 8-1 y 8-0. Ha marcado 30 goles en 360 minutos. El contexto ofensivo es tan extraordinariamente favorable que un gol y dos asistencias no sirven todavía para medir por sí solos la dimensión de su impacto.
Lo verdaderamente significativo está en otro dato: Giráldez la está utilizando.
Y conoce perfectamente lo que puede darle.
El reencuentro con el entrenador que ayudó a construirla
La presencia de Jonatan Giráldez convierte el desembarco de Salma en Lyon en algo diferente a una adaptación convencional.
El técnico gallego dirigió al Barcelona entre 2021 y 2024 y coincidió con Paralluelo durante sus dos primeras temporadas como azulgrana. Después pasó por el Washington Spirit y en 2025 asumió el Lyon, donde la pasada temporada alcanzó la final de la Champions. Salma conoce su metodología y Giráldez conoce tanto las virtudes como las limitaciones de la futbolista que acaba de fichar.
Ella misma reconoció que aquella relación influyó en la decisión: “Conozco muy bien al entrenador y su forma de trabajar”.
Durante su presentación explicó que marcharse al extranjero suponía “un gran cambio” en su vida, pero que no tenía miedo al proceso de adaptación. También habló del Lyon como un club en el que cree que puede seguir creciendo y recordó que, además de Giráldez, ya conocía a parte del cuerpo técnico y a Ingrid Engen de su etapa en el Barcelona.
El entrenador ha transmitido una sensación parecida. Antes de comenzar la liga explicó que tanto Salma como Caroline Weir se habían integrado bien, pero admitió que con la española había resultado particularmente sencillo precisamente porque ya habían trabajado juntos. Para Giráldez, las dos son futbolistas “excepcionales” y su llegada eleva el nivel del campeonato francés.
Ese conocimiento previo reduce una de las principales incertidumbres que normalmente acompañan a un fichaje de este tamaño. Giráldez no necesita descubrir qué posiciones puede ocupar Salma, cuánto espacio necesita para acelerar o en qué situaciones pierde influencia. Ya trabajó durante dos temporadas en desarrollar precisamente esas cuestiones.
Y Salma sabe exactamente qué le exige.
«No tener miedo a fallar e intentarlo una y otra vez»
Dos semanas después de comenzar la competición, Paralluelo concedió una entrevista a Le Progrès en la que dejó una frase que probablemente explica mejor su nueva etapa que los resultados del Lyon.
Su objetivo, dijo, es “convertirme en mi mejor versión aquí”.
También explicó que todavía está aprendiendo prácticamente todo: nuevas compañeras, nuevo equipo, nuevo campeonato y matices diferentes dentro del modelo. Cuando le preguntaron si su función había cambiado respecto a la que tenía en el Barcelona de Giráldez, respondió que no demasiado. La banda izquierda sigue siendo su posición más conocida, aunque la estructura que la rodea es diferente.
Lo interesante apareció después, cuando explicó qué le está pidiendo exactamente el entrenador: ser competitiva, mantener la concentración durante todo el partido y “no tener miedo a fallar, intentarlo una y otra vez”.
No es una consigna menor para una jugadora como Salma.
Gran parte de su valor reside precisamente en aquello que implica riesgo: conducir contra una defensa, atacar el espacio, desbordar, acelerar una posesión que parecía controlada o buscar portería desde posiciones en las que otras futbolistas prefieren conservar el balón. Para aprovechar su velocidad y capacidad de ruptura hay que aceptar también que algunas de esas acciones terminen en pérdida.
Giráldez lo sabe porque ya convivió con ello en Barcelona.
El Lyon no necesita otra jugadora que simplemente marque goles
Hay además una diferencia importante entre el contexto que Salma dejó en Barcelona y el que ha encontrado en Francia.
El Lyon tiene una acumulación extraordinaria de talento ofensivo. Marie-Antoinette Katoto ha comenzado la Champions con un triplete. Ada Hegerberg continúa ofreciendo una referencia de área de primer nivel. Melchie Dumornay probablemente sea una de las atacantes más desequilibrantes del fútbol europeo. A ellas se suman Tabitha Chawinga, Jule Brand, Vicki Becho y la propia Paralluelo.
Eso significa que Salma no necesita convertirse en la principal goleadora del equipo para justificar su presencia.
Su velocidad modifica el comportamiento de una defensa incluso cuando no recibe. Si parte desde fuera y amenaza constantemente el espacio a la espalda, el lateral contrario tiene más dificultades para saltar hacia delante y el central de ese lado debe estar preparado para realizar coberturas. Esa profundidad puede abrir espacios interiores para Dumornay o facilitar que Katoto y Hegerberg reciban con menos densidad dentro del área.
Y el Lyon de Giráldez está todavía explorando precisamente cómo ordenar semejante cantidad de talento.
Durante los dos primeros partidos de liga utilizó estructuras cercanas al 3-5-2 y ante el Le Havre pasó hacia un 4-2-3-1, aunque con numerosas permutas. El propio entrenador había explicado antes de comenzar el campeonato que durante la pretemporada había probado diferentes sistemas precisamente porque dispone de muchas futbolistas capaces de ocupar varias posiciones.
Salma encaja especialmente bien en esa búsqueda porque puede empezar en cualquiera de las dos bandas, actuar más cerca de la delantera o convertirse en una atacante interior cuando el equipo domina en campo contrario.
Su adaptación no consiste, por tanto, simplemente en encontrar “su posición”.
Consiste en encontrar su función dentro de un ataque lleno de estrellas.
Del Barcelona al equipo al que acababa de ganar
También merece atención la naturaleza de su decisión.
Paralluelo no salió del Barcelona buscando un escalón intermedio ni un campeonato de menor exigencia europea. El club azulgrana anunció su marcha después de que ambas partes no alcanzaran un acuerdo para prolongar su contrato y la española tuvo propuestas de varios mercados. Finalmente eligió Lyon.
Desde un punto de vista competitivo, difícilmente podía encontrar un destino más exigente.
El Lyon es el club más laureado de la historia de la Champions femenina y estaba intentando recuperar la corona europea. Había alcanzado la final apenas dos meses antes y precisamente el Barcelona de Salma había impedido que levantara la novena.
Aquella final ofrece una conexión especialmente interesante con Giráldez.
El técnico estaba en el banquillo francés cuando Salma produjo dos goles y una asistencia. Después reconoció públicamente que Paralluelo y Pajor habían marcado la diferencia en las áreas. Cuando llegó el mercado de verano, una de las futbolistas que había señalado como responsable de aquella derrota terminó convirtiéndose en uno de los grandes fichajes de su plantilla.
Pocas operaciones permiten conocer tan bien lo que estás comprando.
Un comienzo espectacular que todavía necesita una gran prueba
El inicio colectivo dificulta separar cuánto pertenece al rendimiento individual de Salma y cuánto a la superioridad general del Lyon. Treinta goles en cuatro encuentros indican que prácticamente todas las atacantes están jugando dentro de un ecosistema extremadamente productivo.
Por eso la verdadera evaluación empezará ahora.
El próximo partido europeo será ante el Chelsea, un rival de una dimensión completamente diferente al Servette. La Champions enfrentará al Lyon con equipos capaces de negarle espacios, obligarle a defender durante más tiempo y castigar cualquier pérdida en campo contrario. UEFA considera precisamente al conjunto francés uno de los principales aspirantes a terminar con el dominio reciente del Barcelona y señala el fichaje de Paralluelo como una de las incorporaciones que fortalecen esa candidatura.
Ese escenario debería favorecer además algunas de las mejores cualidades de Salma.
Contra defensas hundidas, su velocidad tiene menos metros para expresarse y necesita participar más en espacios pequeños. Contra equipos que discuten la posesión al Lyon y adelantan la última línea pueden aparecer situaciones mucho más parecidas a aquellas en las que se convirtió en una de las atacantes más peligrosas de Europa: campo para correr, posibilidad de atacar a un lateral aislado y espacio entre la defensa y la portera.
Los cuatro primeros partidos han demostrado que Giráldez cuenta con ella.
Los siguientes empezarán a explicar para qué.
Salma no se ha marchado de la élite: ha cambiado de centro de poder
Ese quizá sea el punto que mejor explica su fichaje.
A los 22 años, Paralluelo podía continuar dentro de una estructura conocida en Barcelona o utilizar el momento para exponerse a un entorno diferente. Eligió lo segundo. Cuando llegó a Lyon admitió que sería un cambio importante en su vida y que tendría que adaptarse. Menos de dos meses después, ya ha jugado 260 minutos oficiales, ha marcado su primer gol, ha repartido dos asistencias y está entrando regularmente en los planes de un equipo construido para ganar la Champions.
Además, lo hace con una ventaja poco habitual para alguien que comienza su primera aventura en el extranjero: el entrenador es español, ya la conoce y participó directamente en una de las etapas más importantes de su formación.
Giráldez sabe qué futbolista ha fichado.
Salma también sabe qué espera Giráldez de ella.
Ahora el reto es diferente al de sus primeros años en Barcelona. Ya no se trata de demostrar que puede jugar entre las mejores. Su palmarés, sus 72 goles como azulgrana y aquella final de Oslo resolvieron esa discusión hace tiempo.
En Lyon la pregunta es otra: hasta dónde puede crecer cuando deja por primera vez el entorno en el que se convirtió en estrella.
Cuatro partidos todavía no permiten responderla.
Pero el comienzo sugiere que el cambio de país no ha cambiado una cosa: Salma sigue jugando para un equipo cuya temporada terminará juzgándose, sobre todo, por lo que ocurra en Europa.
