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Fútbol Tailandia

David Rochela: «Después de seis años me siento medio tailandés»

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Tras una temporada en la que rozó la Thai Premier League y conquistó la FA Cup, su tercer título en Tailandia, David Rochela (As Pontes, 1990) disfruta de unas más que merecidas vacaciones en familia. El central gallego, considerado uno de los mejores defensas de su generación -con España sub-17 ganó un Europeo y fue subcampeón del mundo-, relata para MDB cómo es su vida en el sudeste asiático. «Cuando me fui mis amigos decían que estaba loco, pero no me arrepiento de nada. Repetiría sin dudarlo», cuenta.

PREGUNTA: Ganar un título con un equipo como Port FC debe ser muy especial…

RESPUESTA: Por supuesto. No es mi primer título en Tailandia porque ya gané Liga y Supercopa con el Buriram, pero este título, por cómo se dio, fue mucho más especial. Llevo cuatro años y medio en Port FC, un equipo de un barrio muy pobre de Bangkok que vive el fútbol como un día de fiesta. Cómo se celebro y cómo se vivió eso fue mucho más especial que haber ganado la Liga con un equipo como Buriram, que ahora es el más grande del país.

Y además, como capitán, levantó la Copa.

Fue increíble. Desde el primer día que llegué me han dado plena confianza. En mi primera temporada completa con Port FC ya fui capitán. Confiaron en mí desde el primer día y ver que devuelves esa confianza con trofeos reconforta muchísimo. No se ganaba nada desde hacía 10 años, cuando comenzó la hegemonía del Buriram. Estamos todos muy felices.

Son seis años en Tailandia y cuatro y medio en Port. ¿Cuál es su vínculo con el país y el club?

Ya llevo cuatro años y medio respirando lo que respiran ellos, pasando buenos y malos momentos a su lado, y eso genera un vínculo muy especial. Culturalmente existen muchas diferencias con España. Los tailandeses son muy respetuosos, tratan de ayudarte en todo lo posible y lo hacen con una sonrisa en la cara. Eso facilita la vida a cualquiera. Tuve la suerte de caer de pie y las cosas, en general, siempre me fueron muy bien. Soy un chico que se adapta a cualquier tipo de situación y al final eso ayuda. Soy extrovertido, me gusta hablar con todo el mundo, genero buen ambiente a mi alrededor y eso conecta muy bien con el carácter tailandés. Después de tanto tiempo me siento medio tailandés.

«El día que pierda el acento gallego se habrá muerto algo dentro de mí. Soy gallego y es mi identidad. Nací gallego y moriré gallego»

¿Cómo recuerda su marcha a Tailandia? Tenía tan solo 23 años…

En general la gente me decía: ‘Piensa bien lo que vas a hacer. Estás en España, si sigues aquí puedes competir a un buen nivel’. En mi casa, sin embargo, me apoyaron al 100% con todas las decisiones que tomé. Lo hicimos en familia, porque somos una piña y decidimos todo entre todos. Los amigos decían: ‘Estás loco, ¿a qué te vas a Tailandia pudiendo quedarte en España?’. Pero en ese momento consideré que era lo que tenía que hacer. No veía que pudiera asentarme en el Dépor. Estuve en Santander, luego en Israel y me gustó. Me sentí importante y la experiencia de estar en el extranjero me encantó. Me llamó el Buriram, un equipo que juega Champions y lucha por todo. Eso hizo que me decidiera. Y para nada estoy arrepentido, lo repetiría sin dudarlo.

Si se hubiera quedado en España no habría vivido ni la mitad de experiencias…

Sin duda. Si hubiera seguido en España no habría tenido la posibilidad de vivir en una ciudad de Bangkok, que está perfectamente conectada con todo el sudeste asiático. Ni habría jugado Champions. En Tailandia me siento súper querido y súper valorado. Echando la vista atrás me alegro de haber tomado esa decisión.

Rochela acumula ya 174 partidos con la camiseta del Port FC

No pierde las raíces. ¿Cómo conserva el acento gallego después de seis años en Tailandia?

Me lo dicen mucho. Que es raro. Tengo una amiga gallega en Bangkok pero no es un acento con el que conviva día a día como cuando vivía en España. La gente me dice cómo puede ser que no haya perdido el acento viviendo seis años en Tailandia y yo siempre les digo lo mismo: el día que pierda el acento se habrá muerto algo dentro de mí. Es algo muy característico. Soy gallego y es mi identidad. Nací gallego y moriré gallego.

¿Cómo es vivir en Bangkok?

Bangkok es un caos. Puedes observar muchas desigualdades. Al lado de un rascacielos o un hotel de cinco estrellas hay chabolas y chavales jugando descalzos. El choque es importante. También hay mucho tráfico, pero llega un momento en el que te adaptas, aprendes a convivir con los horarios a los que puedes ir por la carretera o coges una moto y callejeas. Es una ciudad con 18 millones de personas en el área metropolitana, pero en la que se vive bastante bien. Hay de todo. Yo soy un tío muy tranquilo y mis necesidades están más que cubiertas. Puedes hacer vida tranquila y es muy agradable.

¿Cómo es la afición de su equipo? ¿Es un club familiar?

Nuestro club pertenece al distrito de Khlong Toei, un barrio muy pobre de Bangkok. Es muy familiar y cuando hay algún problema todos los sentimos como propio. Después de tanto tiempo acabas conociendo a todo el mundo, a los aficionados incluso, y a la mínima que crees que puedes ayudar en algo no dudas en hacerlo. Es gente que se lo merece. Cuando alguien necesita algo hacemos subastas, visitamos sitios para darles visibilidad… Es una afición muy arraigada y merecen nuestra ayuda. Vamos todos a una. Así da gusto.

Esta temporada cinco aficionados de su equipo fallecieron en un accidente de tráfico cuando viajaban a un partido del equipo, ¿cómo afectó eso a la plantilla?

Fue un drama. Iban en furgoneta a ver un partido nuestro y de los cinco que murieron los conocíamos a todos. Eran los típicos aficionados que vienen a los entrenamientos, que siempre están en primera fila con una sonrisa. A nosotros nos afectó muchísimo. Hubo momentos jodidos, el club y los futbolistas hemos tratado de apoyar en todo a las familias, que dependían del aporte económico de los fallecidos. El club se unió más que nunca. En la celebración de la Copa todos tuvimos palabras para ellos. Yo, en mi discurso, fue lo primero que dije, que iba por ellos. Dieron la vida por venir a apoyarnos.

Ganaron la Copa y casi conquistan la Liga…

La realidad es que somos un equipo humilde pero llevamos dos años consecutivos quedando terceros, cuando hace cuatro años estábamos en Segunda. El club está invirtiendo bien, está tratando de mejorar el equipo y eso se está notando. Pero eso no quita que sigan pasando cosas propias de estos países. Esta temporada pudimos ganar la Liga pero nos enfrentamos al Buriram y el árbitro, por decirlo de alguna manera, no estuvo acertado. Empezamos ganando pero era el típico partido del que sabes que no te vas a llevar los tres puntos. Daba la sensación de que por detrás había algo. Ahora han sancionado al árbitro por 10 semanas, pero la liga empieza en 12, no tiene mucho sentido.

«Bangkok es un caos. Al lado de un rascacielos o un hotel de cinco estrellas hay chabolas y chavales jugando descalzos. El choque es importante»

Al final Buriram tampoco la ganó…

En la última jornada ellos jugaron con Chiangmai, un equipo que ya estaba descendido. Pero ese equipo es del mismo dueño que Chiangrai, el otro que podía ganar la Liga. Iban extra motivados. El que iba segundo ganó y a Buriram le empataron en el 88′ contra un equipo que ha quedado último.

Ya son 174 partidos con Port FC, ¿cómo ve el futuro?

De momento estoy muy contento. Tengo contrato hasta noviembre del año que viene, por lo que si no hay nada raro otro año más estaré en Port FC. Si las cosas siguen yendo saliendo bien y seguimos estando todos contentos no tendría problemas en seguir aquí. Me siento súper identificado con el club y estoy muy feliz. Si no tengo esa opción valoraré otras posibilidades. Me gustaría probar en Japón o en Corea, que son las ligas más atractivas de Asia, aunque llegar allí sea complicado. Lo iré viendo en función de cómo vaya todo. Como diría el Cholo: partido a partido. Aquí te tuerces un tobillo, te haces más daño del previsto y te varía todo.

Rochela (I) celebra el título de Copa conquistado esta temporada

Estos días se está disputando el Mundial sub-17, del cual quedó subcampeón en 2007. ¿Guarda buenos recuerdos?

Fue una época fantástica. Éramos un grupo de amigos que íbamos a pasárnoslo bien. Cuando nos dimos cuenta ganamos el Europeo, luego llegamos al Mundial y empezamos a pasar fases… Sabíamos que teníamos un buen nivel pero no teníamos la presión de ser campeones. Ibamos día a día o por lo menos esa es la sensación que yo tenía. EL único pero fue que en los penaltis de la final no tuvimos la suerte de cara, pero hay que quedarse con que hicimos un año increíble. Es una experiencia que te marca mucho, tanto a nivel personal, porque acabas compartiendo muchos meses con gente como tú de otras partes de España, con los mismos sueños e ilusiones, y deportivo porque a día de hoy en Tailandia me preguntan que con quién jugué. La gente lo valora mucho.

¿Está contento con la carrera que ha acabado haciendo?

Mucha gente dice: ‘Qué pena que no hayas podido jugar más en España’. Pero de pena nada, yo soy un afortunado. De los millones de niños que en España sueñan con jugar al fútbol, ir con la selección, ¿cuántos lo van a conseguir? Muy pocos. Yo lo cumplí todo. Llegué a debutar en Primera y jugué en las categorías inferiores de la selección. Y eso me llevó a poder vivir de esto, conocer culturas diferentes, gente nueva, viajar… Yo soy un afortunado, no tengo ninguna duda.

Periodista. Dirijo Migrantes del Balón y colaboro en Diario AS. Me gusta el fútbol pero, como dijo Di Stefano, "un 0-0 es como un domingo sin sol". Vamos, una basura. Te leo personalmente en martin@migrantesdelbalon.com

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