Españoles por el mundo
China. Jaume Grau, el fichaje que solo puede jugar la Champions
Jaume Grau vive una situación insólita en China: fichó por el Shanghai Port para jugar exclusivamente la Champions asiática y no puede disputar la Superliga. Tras casi dos meses sin competir, debutó con gol y asistencia ante el Ratchaburi.
Jaume Grau fichó por el Shanghai Port el 23 de julio. Tardó casi dos meses en debutar. No estaba lesionado. Tampoco necesitaba ponerse en forma. Simplemente no podía jugar.
El centrocampista español pertenece al Shanghai Port desde este verano, entrena cada día con el campeón de China y está a disposición de Kevin Muscat. Pero cuando llega el fin de semana y toca Superliga china, Grau no puede entrar en la convocatoria. Tampoco puede jugar la Copa.
Su contrato con el club de Shanghái tiene una finalidad muy concreta: disputar la AFC Champions League Elite.
Y cuando por fin llegó su competición, la espera terminó de una manera difícil de mejorar.
Grau fue titular el martes ante el Ratchaburi tailandés en su primer partido oficial con el Shanghai Port. Dio una asistencia antes del descanso y marcó en el minuto 86. El campeón chino ganó 4-6 y el valenciano necesitó exactamente un partido para superar su producción ofensiva de toda la primera mitad de la temporada en China.
Quince partidos con el Tianjin Jinmen Tiger: cero goles y cero asistencias.
Un partido con el Shanghai Port: un gol y una asistencia.
Pero los números son casi lo menos curioso de su historia.
De Portugal a China para sustituir a otro español
Grau había comenzado 2026 en Portugal.
El centrocampista de Tavernes de la Valldigna, formado en las canteras del Valencia y del Real Madrid y posteriormente futbolista del Lugo, Tondela, Zaragoza o AVS, abandonó el conjunto portugués en febrero para fichar definitivamente por el Tianjin Jinmen Tiger. Tenía contrato hasta finales de 2027.
Su llegada tuvo además una explicación muy concreta.
El Tianjin necesitaba reemplazar a Cristian Salvador, otro centrocampista español, que se recuperaba de una operación y no podía ser inscrito para el comienzo de la Superliga. El club buscó una solución rápida y cerró la llegada de Grau en aproximadamente una semana.
Cuando finalmente anunció el fichaje, el Tianjin presentó al español como un centrocampista completo, capaz de aportar intensidad defensiva, recorrido y equilibrio.
Y Grau jugó.
No llegó como una pieza secundaria: fue titular en los primeros meses del campeonato y disputó 15 partidos de Superliga, todos ellos de inicio, acumulando alrededor de 1.280 minutos.
El problema llegó cuando el hombre al que había sustituido volvió a estar disponible.
Cristian Salvador vuelve; Jaume Grau se queda sin ficha
El 25 de junio, el Tianjin publicó un comunicado bastante poco habitual desde una perspectiva europea.
Cristian Salvador ya estaba recuperado y sería inscrito para disputar la segunda mitad de la Superliga. Para hacerlo, el club tenía que liberar una de sus plazas de extranjero.
El elegido fue Grau.
Tianjin anunció oficialmente que retiraba al valenciano de su lista para la segunda mitad del campeonato y que, por tanto, dejaría de representar al club en la Superliga durante el resto de 2026.
No significaba que hubiese rescindido su contrato.
Seguía siendo jugador del Tianjin.
Simplemente había dejado de tener ficha para jugar la Liga.
China mantiene restricciones propias sobre el número de extranjeros que cada club puede registrar y utilizar en sus competiciones domésticas. En 2026, los equipos de la Superliga pueden registrar seis extranjeros a lo largo de la temporada, mantener cinco en la lista liguera y utilizar simultáneamente cinco en un partido.
Tianjin necesitaba elegir.
Eligió a Salvador.
Y Grau quedó en una situación extraña: con contrato, en China y después de haber sido titular durante toda la primera parte del año, pero sin posibilidad de disputar la competición doméstica.
Parecía el principio del final de su aventura china.
Hasta que apareció una norma nueva.
China inventa los “extranjeros exclusivos para la Champions”
En julio, las autoridades del fútbol profesional chino decidieron afrontar uno de los problemas que venían arrastrando sus representantes en Asia.
La AFC Champions League ya no tiene la tradicional limitación de extranjeros que durante años condicionó a los clubes asiáticos. Sin embargo, los equipos chinos continuaban construyendo sus plantillas condicionados por las restricciones de la Superliga.
El resultado era una desventaja evidente respecto a otros campeonatos.
La solución fue crear una figura bastante peculiar: el “extranjero exclusivo para la Champions asiática”.
Los clubes chinos clasificados para las competiciones de la AFC recibieron permiso para incorporar hasta dos extranjeros adicionales que no computan dentro del cupo ordinario de la Superliga, siempre que sean utilizados exclusivamente en los torneos continentales.
No pueden jugar la Superliga.
No pueden jugar la Copa de China.
Solo Asia.
La medida afecta esta temporada a los tres representantes chinos: Shanghai Port y Beijing Guoan en la Champions Elite y Shanghai Shenhua en la Champions League Two. Además, esos futbolistas continúan sujetos al límite salarial de tres millones de euros brutos establecido para extranjeros en China, aunque el coste de su contratación recibe un tratamiento específico dentro del control financiero.
Y de repente la extraña situación de Grau se convirtió en una oportunidad.
Shanghai encuentra al futbolista perfecto para la nueva norma
El Shanghai Port necesitaba reforzarse para competir en Asia.
Era el campeón de la Superliga de 2025 y tenía asegurada su presencia en la nueva Champions Elite.
Pero el club podía utilizar la nueva regulación para añadir piezas sin desmontar la plantilla diseñada para el campeonato doméstico.
Apenas ocho días después de que trascendiera la creación de las dos plazas adicionales, Shanghai anunció dos incorporaciones específicamente destinadas a la Champions: el central portugués Miguel Ferreira Campos y Jaume Grau.
Campos llegó definitivamente.
Grau, cedido por el Tianjin hasta final de año.
El comunicado del Shanghai Port no dejó lugar a dudas sobre para qué lo había contratado: el español llegaba para representar al club en la AFC Champions League Elite.
Era prácticamente un especialista de competición.
Un futbolista contratado por un club para jugar un torneo concreto.
¿Por qué Grau?
La elección tampoco fue aleatoria.
El Shanghai Port buscaba un centrocampista con recorrido que pudiera actuar por delante de la defensa y aportar equilibrio a un equipo acostumbrado a asumir muchos riesgos con balón.
Cuando anunció su llegada, el club destacó precisamente su capacidad de cobertura, trabajo defensivo y salida de balón, cualidades que podían ayudar a estabilizar el centro del campo.
La prensa de Shanghái añadió después un dato bastante expresivo: Grau había superado los 13 kilómetros recorridos en un partido durante su etapa con el Tianjin.
Su fichaje debía solucionar un problema funcional, no mediático.
No se trataba de incorporar una gran estrella para Asia. El Shanghai Port buscaba un jugador capaz de correr, cerrar espacios, dar continuidad a la posesión y permitir que futbolistas más creativos recibieran unos metros por delante.
Y la circunstancia ayudaba.
Shanghai podía fichar a un centrocampista que ya conocía la Liga china, que llevaba varios meses en el país y que, paradójicamente, su club propietario ya no podía utilizar en la Superliga.
54 días esperando un partido
Grau llegó a Shanghái a finales de julio y comenzó a entrenarse inmediatamente con el grupo.
Ahí comenzó la parte más extraña.
Mientras sus nuevos compañeros continuaban disputando la Superliga, él debía limitarse al entrenamiento.
Su siguiente partido oficial no estaba a una semana.
Ni a dos.
Era el 15 de septiembre.
La peculiaridad de ser un “extranjero exclusivo para la Champions” convirtió la pretemporada particular del español en una espera de casi ocho semanas.
Hasta que llegó Ratchaburi.
Y Kevin Muscat no dudó.
Grau salió directamente como titular en el centro del campo para su debut oficial con el Shanghai Port, acompañado en el once por el otro refuerzo exclusivo para Asia, Campos.
El resultado terminó siendo uno de los partidos más extraños de la primera jornada continental.
Una asistencia antes del descanso
Shanghai empezó a dominar y Prince Ampem abrió el marcador en el minuto 31. Cinco minutos después hizo el segundo.
Justo antes del descanso apareció Grau.
El español recibió en campo propio y lanzó un pase vertical largo a la espalda de la defensa para dejar a Ampem solo ante el portero. El delantero marcó y completó su hat-trick.
Primera asistencia de Grau.
Primer partido.
Shanghai se marchó al descanso 0-3 y Wu Lei amplió la ventaja nada más comenzar la segunda mitad.
Parecía terminado.
No lo estaba.
El Ratchaburi reaccionó, Njiva Rakotoharimalala marcó dos goles y el 2-4 volvió a abrir un partido que terminaría convirtiéndose en un intercambio casi sin control.
Entonces volvió a aparecer Grau.
El gol que tranquilizó al campeón
Minuto 86.
El español encontró espacio cerca de la frontal, recogió un rechazo del portero y remató raso para marcar el quinto del Shanghai Port.
Gol y asistencia en su debut.
Ratchaburi volvería a reducir diferencias, ambos equipos marcarían otra vez y el encuentro acabaría 4-6. Aunque más allá de las cifras ofensivas, hubo otro dato que gustó especialmente en Shanghái.
Según Dongfang Sports Daily, Grau completó el partido con un 98% de acierto en el pase. El periódico destacó que consiguió mantenerse como número seis y ofrecer una base estable para que Mateus Vital y Óscar Melendo pudieran intervenir más arriba.
Es exactamente para lo que había sido contratado.
“Parece un jugador de sistema”
Liu Wenchao, periodista que sigue habitualmente al Shanghai Port, dejó después del partido una de las mejores descripciones del español.
Durante sus meses en Tianjin, explicó, la integración de Grau había parecido discreta. En Shanghái, en cambio, su primer partido mostró una compatibilidad inmediata con el modelo.
Destacó su capacidad para ocupar espacios, asociarse con Vital y Melendo y ofrecer continuamente una línea de pase en las dos fases del juego.
Y utilizó una idea interesante.
Grau no es un futbolista cuyas cualidades físicas llamen inmediatamente la atención. No tiene una velocidad extraordinaria ni una potencia especialmente vistosa. Su valor aparece en la estructura.
Liu lo definió como un jugador “de academia”, muy orientado al equipo y al sistema.
El primer partido pareció darle la razón.
Mientras la atención se la llevaba el hat-trick de Ampem o el regreso goleador de Wu Lei, Grau sostuvo buena parte de la circulación y terminó participando directamente en dos goles.
Muscat también valoró positivamente el estreno de sus nuevas incorporaciones, aunque recordó que un partido que llegó a estar 0-4 terminó 4-6 y dejó bastantes cuestiones defensivas que corregir.
De 15 partidos sin marcar a marcar sin poder jugar la Liga
La paradoja final es probablemente la mejor forma de resumir la historia.
Durante la primera parte de 2026, Jaume Grau disputó 15 partidos de Superliga con el Tianjin Jinmen Tiger.
No marcó.
No asistió.
Después perdió su ficha precisamente para permitir la inscripción de otro español.
Un mes más tarde, el Shanghai Port aprovechó una regla recién creada para ficharlo como jugador exclusivo de la Champions.
Grau pasó casi dos meses entrenando sin poder disputar ningún encuentro doméstico con su nuevo club.
Y el día en que por fin tuvo permiso reglamentario para jugar, necesitó 90 minutos para conseguir un gol y una asistencia.
No significa necesariamente que el Tianjin se equivocara. Salvador ocupaba una plaza extranjera que el club necesitaba gestionar y la decisión respondió a su propia planificación deportiva. Tampoco un partido convierte automáticamente a Grau en una pieza fundamental del Shanghai Port.
Pero sí demuestra hasta qué punto una norma puede cambiar la trayectoria de un futbolista en cuestión de semanas.
Un jugador para ocho noches —y las que vengan después—
La situación seguirá siendo igual de peculiar durante los próximos meses.
Cuando el Shanghai Port vuelva a jugar la Superliga, Grau tendrá que mirar desde fuera.
Cuando llegue la siguiente jornada asiática, podrá volver al equipo.
Su calendario personal es el de la Champions.
Eso significa menos partidos, más tiempo entre encuentros y una dificultad particular para mantener ritmo competitivo. A cambio, también convierte cada aparición en algo importante: Shanghai lo incorporó específicamente para intentar mejorar en una competición en la que llevaba tiempo sufriendo.
El triunfo en Tailandia terminó precisamente con una larga racha continental sin victorias del conjunto chino.
Grau llegó para ayudar en Asia.
Su primera noche salió casi perfecta.
Y quizá no exista una historia que explique mejor las peculiaridades actuales del fútbol chino: un español que puede entrenar con el campeón, viajar con el campeón y jugar la Champions con el campeón, pero que cuando llega la Liga tiene que sentarse en casa.
Hasta que vuelva Asia.
Entonces, Jaume Grau vuelve a tener ficha.
Españoles por el mundo
USA. Brais Méndez, «la joya de la corona» de Columbus
Brais Méndez ha necesitado apenas dos meses para convertirse en una de las referencias del Columbus Crew. Su gol ante el Orlando City metió al equipo en la final de la Open Cup y confirma un desembarco marcado por goles, creatividad y peso ofensivo en plena reconstrucción del club.
El gol que metió al Columbus Crew en la final de la U.S. Open Cup explica bastante bien cómo está siendo la llegada de Brais Méndez a Estados Unidos. No porque su impacto pueda reducirse a cinco goles, sino porque el español ha necesitado apenas dos meses para convertirse en uno de los futbolistas a los que Columbus entrega el balón cuando el partido empieza a pesar.
Ante el Orlando City de Antoine Griezmann, con 1-1 en el marcador y una temporada que empezaba a quedarse prácticamente sin objetivos, Brais apareció en el minuto 52. Santiago Rodríguez levantó la pelota al área y el gallego atacó el espacio para resolver de primeras. Fue el 2-1 definitivo y el gol que llevó al Crew a su primera final de la Open Cup desde 2010. El 21 de octubre recibirá al St. Louis City con la posibilidad de levantar un torneo que no gana desde 2002 y clasificarse para la Copa de Campeones de la Concacaf.
Para Brais fue su quinto gol en 13 partidos oficiales desde que aterrizó en Ohio. Poco después estuvo incluso a punto de hacer el sexto: mandó otro balón a la red, aunque la acción fue anulada por fuera de juego previo de Josef Martínez.
La MLS definió el tanto ganador de la semifinal de una forma bastante reveladora: había sido obra de “la joya de la corona del mercado de verano de Columbus”.
La etiqueta empieza a tener sentido.
De San Sebastián a Ohio con 29 años
Brais no llegó a Estados Unidos siguiendo el viejo camino de una estrella europea que busca sus últimos contratos.
Tenía 29 años, casi una década de experiencia en Primera División, cuatro internacionalidades con España y acababa de cerrar cuatro temporadas en la Real Sociedad. Entre el Celta y el conjunto donostiarra acumulaba 332 partidos de LaLiga, con 55 goles y 42 asistencias. Con la Real había jugado además la Champions y acababa de ganar la Copa del Rey.
Su situación en San Sebastián sí había cambiado. Con Pellegrino Matarazzo había perdido protagonismo durante los últimos meses y la Real decidió aceptar una oferta que en España se cifró en seis millones de euros. Columbus le entregó una de sus plazas de Designated Player y un contrato hasta la temporada 2028-29, con opción para una más.
La operación tenía además una enorme carga simbólica para el Crew.
Diego Rossi, uno de los grandes protagonistas de la etapa reciente del club y campeón de la MLS Cup en 2023 y de la Leagues Cup en 2024, salió rumbo al Monterrey. Su plaza como jugador franquicia quedó libre y Columbus decidió utilizarla en Brais.
No buscaban al mismo futbolista.
Buscaban otro jugador alrededor del cual construir.
Tres partidos, tres goles
La adaptación prácticamente no existió.
Brais debutó el 1 de agosto en uno de los escenarios de mayor exposición posible en la MLS: contra el Inter Miami. Entró desde el banquillo y, apenas 29 minutos después, marcó de falta el gol que permitió al Columbus rescatar un 2-2.
Su entrenador, Laurent Courtois, habló después de dos cosas que ya había detectado en esos primeros minutos: la zurda y la inteligencia futbolística. Lo resumió con una palabra: “clase”. El capitán Sean Zawadzki fue todavía más expresivo al explicar que, cuando Brais recibe el balón, sus compañeros sienten que en cualquier momento puede ocurrir “algo espectacular”.
El español también dejó entonces unas primeras palabras que hoy parecen más significativas: “Desde el principio, el equipo me hizo sentir parte de la familia. Quería venir aquí”.
Brais explicó que Columbus había estado pendiente de él incluso antes de cerrarse el traspaso y que esa sensación de sentirse querido había sido importante para dar el paso.
Después del debut llegaron otros dos partidos.
Y otros dos goles.
Marcó contra Atlas en la Leagues Cup y volvió a hacerlo tres días después frente a Pachuca, esta vez con una espectacular media chilena. Tres partidos oficiales con Columbus, tres goles.
A esas alturas, la propia MLS ya se preguntaba si aquello empezaba a convertirse en “el Crew de Brais Méndez”.
Más que los goles
El inicio goleador llamó especialmente la atención porque Columbus no había fichado exactamente a Brais para eso.
Su perfil respondía a una necesidad diferente: encontrar un futbolista capaz de organizar ataques, conectar líneas y dar sentido a la posesión. El Crew había perdido a Rossi y necesitaba recuperar creatividad, pero no necesariamente mediante otro delantero o un atacante dedicado a correr al espacio.
Brais ofrece otra cosa.
Es un centrocampista ofensivo zurdo capaz de jugar entre líneas, aparecer en el costado derecho para recibir orientado hacia dentro, acercarse a los mediocentros para ayudar en la elaboración o instalarse cerca del área cuando el equipo consigue empujar al rival hacia atrás.
MLS.com describió su llegada precisamente en esos términos: menos aceleración que Rossi y más pausa, lectura y capacidad para encontrar soluciones antes de que aparezcan claramente los espacios.
Su compañero Taha Habroune lo explicó de una forma mucho más sencilla después de uno de sus primeros partidos: “Sus cualidades técnicas son, sinceramente, increíbles”.
Habroune destacó especialmente su capacidad para desenvolverse en espacios reducidos y consideró que ese perfil encajaba perfectamente en la forma de jugar de Columbus.
Eso probablemente sea lo más interesante de su aterrizaje.
Brais está marcando, pero su valor para el Crew no depende exclusivamente de que marque.
Un ‘10’ que también está teniendo que correr
La MLS también le está exigiendo cosas nuevas.
Courtois dejó un dato especialmente llamativo después del 3-0 ante Colorado. Brais había completado una cantidad de metros a alta velocidad y en esprint muy superior a la que había registrado durante los cuatro años anteriores. El técnico decidió posteriormente dosificarlo contra D.C. United precisamente por esa carga física.
Es un detalle relevante porque ayuda a desmontar otra vieja imagen del salto desde Europa a Estados Unidos.
Para Méndez, la MLS no está siendo un campeonato donde pueda vivir exclusivamente de su calidad con balón. Ha aterrizado en pleno verano estadounidense, con viajes largos, competiciones simultáneas y un equipo que le pide participar en un fútbol de bastante ida y vuelta.
En MLS suma hasta el momento dos goles y una asistencia en ocho partidos; en la Leagues Cup añadió otros dos tantos y una asistencia en cuatro encuentros. El gol frente al Orlando City eleva su balance global a cinco goles y dos asistencias en 13 apariciones oficiales.
Y todo ello mientras físicamente todavía está completando su adaptación.
Llegar en mitad de una reconstrucción
También hay que introducir una corrección importante cuando se analiza el impacto de Brais: Columbus no se ha convertido de repente en un gran equipo porque haya llegado él.
De hecho, ha aterrizado en una de las temporadas más complicadas del club en los últimos años.
Wilfried Nancy, entrenador del Crew campeón de la MLS Cup en 2023 y de la Leagues Cup en 2024, se marchó al Celtic después de la temporada pasada. Su sustituto, Henrik Rydström, apenas duró unos meses. Un inicio de tres victorias en 14 partidos de MLS provocó su salida y Laurent Courtois tomó el equipo de manera interina.
Después llegó una reconstrucción profunda de la plantilla.
Brais, Santiago Rodríguez, Josef Martínez, Eric Bailly, Anass Zaroury, Andrés Herrera o Gonzalo Tapia fueron algunos de los nombres incorporados durante un verano en el que también salieron futbolistas importantes.
Los resultados de Liga, sin embargo, no han acompañado.
Antes de disputar la semifinal, Columbus era uno de los cuatro peores equipos de la MLS y se encontraba a nueve puntos de la última plaza de acceso al play-in de los playoffs. En los ocho partidos ligueros de Brais hasta ese momento, el Crew solo había ganado uno.
Por eso la Open Cup ha adquirido otra dimensión.
No es simplemente otro torneo.
Puede salvar una temporada.
Columbus tiene una tradición con sus líderes
Brais también ha entrado en un club donde la figura del futbolista creativo posee un peso especial.
Guillermo Barros Schelotto, Lucas Zelarayán, Cucho Hernández, Diego Rossi…
Son jugadores muy diferentes, pero todos terminaron ocupando durante algún momento reciente el papel de referencia alrededor de la cual giraba el ataque de Columbus.
MLS.com situó a Brais dentro de esa sucesión apenas días después de su llegada. No porque dos o tres goles lo coloquen automáticamente junto a futbolistas que ganaron títulos, sino porque la inversión y el tipo de responsabilidad que ha asumido apuntan precisamente hacia ahí.
Y su comienzo tiene incluso un precedente cercano.
Cucho Hernández también irrumpió marcando inmediatamente cuando llegó en 2022: cuatro goles en sus tres primeros encuentros. Años después terminó marchándose a Europa convertido en uno de los grandes nombres de la historia moderna del club. Brais anotó tres en sus tres primeras apariciones, aunque desde una posición y con unas funciones completamente distintas.
La comparación debe terminar ahí.
El colombiano construyó su legado con títulos.
Brais apenas acaba de empezar.
Un gol que puede cambiar una temporada
Eso es precisamente lo que convierte el tanto ante Orlando en una buena fotografía de su desembarco.
No es el gol más espectacular que ha marcado en Estados Unidos. La media chilena contra Pachuca seguramente gane esa discusión.
Tampoco es su primer gran momento. Ya había marcado en su debut frente al Inter Miami.
Pero sí es el más importante.
Columbus estaba 1-1 en la semifinal de la competición que representa prácticamente su última posibilidad real de levantar un título esta temporada. Brais atacó el área, apareció donde debía y puso al Crew a noventa minutos de un trofeo.
La MLS lo llamó después “la joya de la corona” del mercado veraniego de Columbus.
Dos meses después de llegar desde la Real Sociedad, la expresión ya no parece simplemente promocional.
Brais Méndez todavía está conociendo una nueva liga, ajustando su físico y aprendiendo a convivir con un equipo que atraviesa una reconstrucción enorme. Ni siquiera sus buenos números han conseguido corregir los problemas colectivos del Crew.
Pero hay algo que sí ha ocurrido muy deprisa.
Columbus ya sabe dónde mirar cuando necesita que alguien cambie un partido.
Y en la semifinal de la Open Cup volvió a mirar hacia su número 10.
Españoles por el mundo
Australia. Javi Díaz protege el sueño del gigante olvidado que quiere volver a Primera
El South Melbourne de Javi Díaz está a un partido de hacer historia. El histórico club australiano, campeón del Australian Championship y finalista de la OFC Pro League, jugará la final de la Australia Cup ante el Melbourne Victory con la posibilidad de convertirse en el primer equipo de fuera de la A-League que conquista el torneo moderno.
El fútbol tiene estas simetrías. El 29 de noviembre de 2025, Bul Juach colocó el balón en el punto de penalti con una plaza en la final del recién nacido Australian Championship en juego. Defendía al Heidelberg United. Enfrente tenía a Javi Díaz López, el portero español del South Melbourne. Juach disparó a la derecha y el asturiano detuvo el penalti. Después hizo varias paradas más, South ganó 1-0 y una semana después se proclamó primer campeón de la historia de la nueva segunda competición nacional australiana.
Menos de diez meses después, los dos volvieron a protagonizar juntos una semifinal. Solo que esta vez vestían la misma camiseta.
Juach, fichado por el South Melbourne durante 2026, salió desde el banquillo al descanso y marcó tres goles al Lions FC. Javi volvió a ocupar la portería. El 3-1 clasificó al histórico club de Melbourne para su primera final de la Australia Cup de la era moderna, donde el próximo 10 de octubre se enfrentará al Melbourne Victory en el AAMI Park.
La coincidencia explica bastante bien el momento del South Melbourne. Un club que lleva dos décadas intentando regresar al primer plano del fútbol australiano ha empezado a encontrar otros caminos para hacerlo: campeón del Australian Championship en 2025, finalista de la nueva liga profesional de Oceanía en 2026 y, ahora, finalista de Copa.
Y en varios de esos partidos decisivos, su portero ha sido un español de Mieres de 35 años.
A dos partidos de Copa de ser historia; a uno, de ganarla
La clasificación ya es excepcional.
Desde que la Australia Cup recuperó su formato nacional moderno en 2014, ningún club de fuera de la A-League ha levantado el trofeo. Todos los campeones pertenecían a la máxima categoría profesional: Adelaide United, Melbourne Victory, Melbourne City, Sydney FC, Macarthur y Newcastle Jets.
Hasta ahora, únicamente dos conjuntos ajenos a la A-League habían conseguido llegar a la final. Sydney United 58 perdió 2-0 contra Macarthur en 2022 y Heidelberg United cayó 3-1, después de la prórroga, ante Newcastle Jets en 2025. South Melbourne es el tercero.
Si vence al Victory será, por tanto, el primer campeón de la segunda estructura del fútbol australiano en la Australia Cup moderna.
Y su camino no ha sido precisamente artificial.
El privilegio de entrar directamente en dieciseisavos llegó como premio por haber ganado el Australian Championship de 2025. En su primer partido eliminó 2-1 al Adelaide United, uno de los clubes de la A-League. Después sobrevivió a un 3-3 frente al Fremantle City y ganó la tanda de penaltis. En aquella eliminatoria el héroe fue el otro portero, Jake Charlston, que detuvo tres lanzamientos.
A partir de cuartos, Siniša Cohadžić cambió bajo palos.
Y recurrió a Javi.
El español disputó los 90 minutos del 1-2 frente al Preston Lions, con remontada culminada por Arran Cocks en el 86. También fue titular en la semifinal ante Lions FC, donde el South necesitó remontar de nuevo después de llegar 0-1 al descanso.
Charlston había llevado al equipo hasta cuartos. Javi está defendiendo la portería desde que la Copa entró en su tramo más exigente.
No sería la primera vez que lo hace.
El penalti que cambió el primer Australian Championship
Para entender el peso de Javi Díaz dentro del South Melbourne conviene volver a aquella semifinal de noviembre de 2025.
El Australian Championship había nacido unas semanas antes como la gran apuesta de Football Australia para recuperar un segundo escalón nacional. South Melbourne y Heidelberg United llegaron al descanso con 0-0. Alrededor de la hora de partido, Heidelberg consiguió un penalti.
Lo lanzó Bul Juach.
Javi lo paró.
Doce minutos después, Manny Aguek marcó el único gol de la semifinal. Heidelberg atacó desesperadamente durante el tramo final y el portero español volvió a intervenir varias veces para mantener la portería a cero. La previa oficial de la final calificó su actuación como “vital” para el South Melbourne.
Una semana después, el South derrotó 2-0 al Marconi Stallions y se convirtió en el primer campeón de la nueva competición. Javi volvió a jugar la final.
Después del título, el capitán Marco Jankovic explicó de forma bastante gráfica lo que significaba tener al español detrás: “Cuando tienes a Javier bajo palos, parando penaltis, parando goles, nos lo hace todo mucho más fácil”.
No era una frase protocolaria. Venían literalmente de alcanzar una final gracias, entre otras cosas, a un penalti detenido por él.
Ese precedente cambia también la lectura de lo que está ocurriendo ahora en la Australia Cup. Javi no ha aparecido casualmente en cuartos y semifinales. El cuerpo técnico ya sabe cómo responde cuando la temporada llega a los partidos sin margen de error.
De Mieres a Lakeside
Javier Díaz López llegó al South Melbourne a finales de 2021.
Había nacido en Mieres, recorrido categorías inferiores del fútbol español y pasado por clubes como el Caudal, Langreo o Unionistas antes de comenzar su etapa australiana. El South lo reclutó desde el Bentleigh Greens para la temporada 2022 y destacó entonces dos características: su capacidad como parador y su tranquilidad jugando con los pies.
Cinco años después continúa allí.
Eso ya resulta significativo en un ecosistema donde las plantillas cambian con frecuencia, pero todavía más lo es el tipo de partidos que está acumulando durante los últimos meses.
En mayo fue titular en Eden Park en la final de la primera OFC Pro League. South Melbourne perdió 2-1 ante Auckland FC, pero Javi volvió a ocupar la portería en otro partido histórico y realizó varias intervenciones importantes antes de que el conjunto neozelandés levantara el título.
En noviembre de 2025 había ganado una final nacional.
En mayo de 2026 jugó una final oceánica.
En octubre puede disputar otra final nacional.
Para un futbolista que llegó a Australia lejos del foco de la A-League, el recorrido tiene algo de inesperado.
Pero para entender realmente el alcance de la historia hay que explicar qué es South Melbourne.
El extraño caso de un gigante jugando por debajo de la A-League
Definir al South Melbourne simplemente como “un equipo de Segunda” es correcto administrativamente, pero insuficiente históricamente.
Football Australia define oficialmente al Australian Championship como su National Second Tier, el segundo escalón nacional por debajo de la A-League. Sin embargo, la pirámide australiana todavía no funciona como la española. No existe ascenso y descenso automático entre ambas competiciones.
Además, el Championship tampoco es todavía una liga convencional de nueve meses.
South Melbourne continúa compitiendo en la NPL Victoria y, entre octubre y diciembre, participa en el torneo nacional. La edición de 2026 tendrá 16 clubes distribuidos en cuatro grupos, con ocho miembros fundadores y ocho clasificados procedentes de las competiciones estatales. Los mejores pasarán después a eliminatorias.
Es una estructura todavía en construcción.
Y el South está justo en medio de ese proceso.
Porque antes de que existiera la A-League, el club ya era una potencia nacional.
Ganó cuatro campeonatos de la antigua National Soccer League —1984, 1991, 1998 y 1999—, fue campeón de Oceanía en 1999 y disputó el Mundial de Clubes de 2000. Entre sus rivales estuvo el Manchester United de Sir Alex Ferguson que acababa de dominar Europa.
Su entrenador en aquella época era Ange Postecoglou.
Postecoglou había sido antes jugador y capitán del club. Como técnico condujo al South Melbourne a dos campeonatos nacionales consecutivos y al título continental. Años después llevaría a Australia a ganar la Copa Asia y terminaría entrenando en Europa.
El South, en cambio, se quedó atrás cuando cambió el modelo del fútbol australiano.
El club que la A-League dejó fuera
Cuando la antigua NSL desapareció y en 2005 nació la A-League, South Melbourne no recibió una licencia.
Desde entonces ha intentado regresar varias veces.
Su candidatura más conocida llegó durante la expansión de 2018. Football Australia terminó eligiendo al proyecto que daría lugar al Western United. El South reaccionó entonces asegurando que seguiría preparado para futuras ampliaciones.
Siete años después, con Western United atravesando graves problemas, su presidente Nick Maikousis volvió a reivindicar públicamente al club: “Llevamos 20 años preparados”, dijo a ABC en 2025. “Aportaríamos éxito, excelencia futbolística y pasión”.
La reivindicación dejó de ser únicamente retórica este verano.
El pasado 11 de agosto, South Melbourne anunció oficialmente su intención de abrir conversaciones con la Australian Professional Leagues para estudiar la obtención de futuras licencias tanto masculinas como femeninas de la A-League.
El club considera que su situación ha cambiado.
Y tiene argumentos.
Un año para volver a hacerse nacional
El periodo entre finales de 2025 y este otoño de 2026 probablemente sea uno de los más importantes del South Melbourne desde la desaparición de la NSL.
Primero ganó el Australian Championship.
Después participó en la primera OFC Pro League, una competición profesional que reunió a clubes de todo el Pacífico. El South llegó hasta la final. El propio club sostiene que esa experiencia lo convirtió en el 13º club profesional de Australia y aceleró su transición hacia una estructura a tiempo completo.
Ahora está en la final de la Australia Cup.
Es decir, en menos de un año ha conquistado el segundo torneo nacional, ha peleado por el campeonato profesional oceánico y se ha colocado a un partido de ganar una competición en la que participan los clubes de la A-League.
Para una entidad que trata de convencer al fútbol australiano de que pertenece a la máxima categoría, difícilmente podría diseñarse una campaña mejor.
Y ahí reside una parte importante de lo que sucederá el 10 de octubre.
South Melbourne no jugará únicamente por una Copa.
Jugará también por un argumento.
Melbourne Victory, el rival perfecto para esa reivindicación
Hasta el adversario parece escrito para la historia.
El Melbourne Victory es exactamente aquello que el South lleva veinte años intentando volver a ser: un gran club de la máxima competición nacional.
Victory ha ganado dos Australia Cup, en 2015 y 2021, perdió la final de 2024 y disputará ahora su cuarta. Llegó hasta ella eliminando 2-0 al Sydney FC.
Además, el partido se jugará en AAMI Park, el estadio habitual del Victory.
Sobre el papel existe una diferencia clara. El Victory compite regularmente en la A-League, tiene una estructura construida alrededor del profesionalismo de la máxima categoría y está acostumbrado a este tipo de escenarios.
South Melbourne representa todavía otra realidad.
Pero quizá nunca haya estado tan cerca de reducir la distancia.
Ya eliminó al Adelaide United en esta misma Copa. Ha pasado la primera mitad del año compitiendo en un entorno profesional en la OFC Pro League. Es el vigente campeón del segundo escalón nacional y ha alcanzado la final después de ganar dos eliminatorias consecutivas en las que empezó perdiendo.
No será favorito.
Tampoco será un equipo que llegue allí por accidente.
La historia de Juach y Javi
Y por eso merece la pena regresar al principio.
Hace diez meses, Bul Juach podía haber eliminado al South Melbourne.
Solo tenía que marcar un penalti.
Javi Díaz lo detuvo.
Aquella parada ayudó al South a recuperar un título nacional después de más de dos décadas fuera del gran escenario del país. Meses después, Juach pasó por el fútbol canadiense y terminó fichando precisamente por el equipo que había sufrido aquel penalti.
El martes, con South Melbourne perdiendo 0-1 y otra final escapándose, Cohadžić mandó a Juach al campo.
Marcó tres goles.
Detrás, en la portería, estaba Javi.
El delantero al que había detenido para alcanzar una final acababa de llevarlo hasta la siguiente.
Hay algo en esa secuencia que resume perfectamente el South Melbourne actual: un club que durante veinte años ha vivido mirando hacia el pasado, pero que de repente está acumulando nuevas historias a una velocidad enorme.
En 2025 volvió a ser campeón nacional.
En 2026 llegó a una final oceánica.
Ahora tiene por delante al Melbourne Victory y la oportunidad de convertirse en el primer club de fuera de la A-League que gana la Australia Cup moderna.
Y es posible que, cuando llegue el partido más importante, Siniša Cohadžić vuelva a confiar en el mismo hombre que eligió para cuartos y semifinales.
Un portero asturiano de 35 años que llegó a Australia sin demasiado ruido y que ahora se encuentra bajo los palos de uno de los clubes más grandes del país justo cuando intenta regresar al lugar que considera suyo.
El South Melbourne lleva veinte años diciendo que está preparado para volver a la élite. El 10 de octubre tendrá noventa minutos para demostrarlo delante de ella.
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