Españoles por el mundo
UEL. La increíble historia del Torreense: de Segunda a debutar en la Europa League
El Torreense protagoniza una de las historias más insólitas del fútbol europeo: disputará la Europa League mientras compite en la Segunda División portuguesa y con nueve futbolistas españoles en su plantilla.
El Torreense jugará este jueves un partido que hace apenas unos meses habría parecido imposible. Un club de una ciudad de poco más de 80.000 habitantes, que compite en la Segunda División portuguesa y que no pisa la máxima categoría desde comienzos de los años noventa, debutará en la fase liga de la Europa League frente al Lillestrøm noruego.
No será una previa ni una eliminatoria clasificatoria. El SC União Torreense está entre los 36 clubes de la Europa League 2026/27 y tiene por delante ocho partidos frente a Lillestrøm, Sunderland, Ferencváros, Ararat-Armenia, Celtic, Real Sociedad, Lech Poznan y Olympiacos.
Una situación extraordinaria que tiene, además, un marcado acento español. El Torreense ha reunido esta temporada a nueve futbolistas con nacionalidad española: Hugo Pérez, Javi Vázquez, Juan María Alcedo, Alejandro Alfaro, Carlos Reina, Manu Pozo, Luis Quintero, Musa Drammeh y Jorge Aguirre. Quintero, nacido en Alicante, es internacional en categorías inferiores con Colombia, mientras que Aguirre, navarro de nacimiento, representa actualmente a Cuba, pero ambos poseen también nacionalidad española.
No todos podrán, sin embargo, participar en esta primera fase europea. En la relación enviada por el Torreense a la UEFA aparecen Javi Vázquez, Juan María Alcedo, Alejandro Alfaro, Manu Pozo, Musa Drammeh y Jorge Aguirre, mientras que Hugo Pérez, Carlos Reina y Luis Quintero quedaron fuera de la inscripción para la fase liga.
De ganar la Copa a quedarse en Segunda
La explicación de semejante anomalía está en lo ocurrido el pasado 24 de mayo en el Estádio Nacional do Jamor.
El Torreense, entonces entrenado por Luís Tralhão, llegó a la final de la Taça de Portugal siendo equipo de Segunda y teniendo delante al Sporting CP. Y ganó. Kévin Zohi adelantó al modesto conjunto de Torres Vedras en el minuto cuatro, Luis Suárez empató para el Sporting y, cuando la prórroga se encaminaba hacia los penaltis, Stopira convirtió en el 113′ la pena máxima del definitivo 1-2. El lateral Maxi Araújo fue expulsado en la acción.

Era la primera gran conquista en los 109 años de historia del club y, además, el Torreense se convirtió en el primer equipo de una categoría inferior que conseguía levantar la Copa de Portugal. El título concedía automáticamente una plaza en la fase liga de la Europa League.
Había entonces bastante presencia española sobre el césped. Javi Vázquez y Luis Quintero fueron titulares en aquella final. Musa Drammeh sustituyó a Zohi en el minuto 57 y Alejandro Alfaro entró por Quintero alrededor del 70. En el banquillo estaba también el portero Unai Pérez.
Faltó Manu Pozo. El sevillano había sido uno de los protagonistas del camino hasta Jamor, pero una lesión le impidió participar en la final. Su aportación había sido especialmente importante en semifinales: marcó de falta directa el 1-1 de la ida ante el Fafe, un resultado que dejó encarrilada una eliminatoria que el Torreense terminaría ganando por 3-1 en el global.
La historia todavía podía haber terminado de una manera más convencional. El Torreense acabó tercero en Segunda y disputó el playoff para regresar a Primera más de tres décadas después. Empató 0-0 en la ida frente al Casa Pia, pero perdió 2-0 en la vuelta.
Ganó la Copa, consiguió billete para Europa… pero no ascendió.
Por eso el Torreense afronta ahora una Europa League repleta de clubes de las grandes ligas mientras continúa disputando cada fin de semana la Segunda División portuguesa.
Un club nacido en 1917
La excepcionalidad se entiende todavía mejor mirando hacia atrás.
El Torreense fue fundado en 1917 en Torres Vedras, alrededor de 50 kilómetros al norte de Lisboa, por un grupo de jóvenes aficionados al fútbol. Durante sus primeras décadas tuvo incluso problemas para incorporarse al fútbol federado: la Asociación de Fútbol de Lisboa consideraba demasiado larga la distancia para realizar desplazamientos semanales y terminó siendo la Asociación de Leiria la que permitió su inscripción en 1937.
Su primer gran salto llegó en 1955, cuando se proclamó campeón de Segunda y ascendió por primera vez a la máxima categoría. Apenas un año después alcanzó la final de la Copa de Portugal, también en Jamor, aunque entonces perdió 2-0 frente al Porto.
Aquella generación firmó además un séptimo puesto en Primera, todavía uno de los mejores resultados ligueros de la historia del club. El Torreense tuvo posteriormente varias apariciones en la élite, pero lleva sin competir en Primera desde la temporada 1991/92.
Setenta años después de aquella primera final, regresó a Jamor. Esta vez ganó.
Y el premio fue Europa.
Hasta su pequeño Estádio Manuel Marques, con poco más de 2.400 localidades, se ha quedado corto para semejante aventura. Los partidos europeos como local se disputarán en el Estádio Municipal de Leiria, donde pasarán esta temporada Sunderland, Ararat-Armenia, Celtic y Olympiacos.
El precedente del Wigan
Jugar competición europea desde Segunda es extraño, pero no inédito.
El caso reciente más parecido es probablemente el del Wigan Athletic. En 2013 protagonizó una de las mayores sorpresas de la historia de la FA Cup al derrotar al Manchester City en Wembley. Lo hizo con un entrenador español, Roberto Martínez, en el banquillo. Apenas unos días después descendió de la Premier League. El resultado fue una temporada 2013/14 insólita: Championship y Europa League al mismo tiempo. Ganó uno de sus seis partidos europeos y quedó eliminado en la fase de grupos.
Dos años antes ocurrió algo similar con el Birmingham City. Ganó la Copa de la Liga de 2011 ante el Arsenal, descendió esa misma temporada y disputó ya como equipo de Championship la Europa League 2011/12. Su aventura fue incluso más competitiva: eliminó al Nacional portugués para entrar en grupos y sumó diez puntos, aunque no fueron suficientes para pasar de ronda.
También resulta llamativo el caso del Alemannia Aachen alemán. Llegó a la final de Copa de 2004 siendo equipo de Segunda y, aunque perdió contra el Werder Bremen, obtuvo la plaza europea porque su rival ya estaba clasificado para la Champions. El Alemannia terminó alcanzando los dieciseisavos de la Copa de la UEFA. Algo parecido sucedió con el Millwall, también de Segunda, tras disputar la final de la FA Cup de 2004 contra el Manchester United.
Según el recuento realizado por AS, hasta nueve clubes habían disputado competición europea siendo equipos de segunda categoría antes de esta temporada. El Torreense se convierte en el décimo.
Nueve españoles para una temporada irrepetible
La aventura tiene especial interés desde España porque la apuesta por jugadores procedentes del fútbol español no ha dejado de crecer.
A los que ya formaban parte del equipo campeón —Javi Vázquez, Alejandro Alfaro, Manu Pozo, Musa Drammeh o Luis Quintero— se han añadido este verano futbolistas como Hugo Pérez, procedente del Espanyol después de jugar cedido en el Nàstic; Juan María Alcedo, ex del Córdoba; Carlos Reina, formado en la cantera del Betis; y Jorge Aguirre, navarro formado en la Real Sociedad y con experiencia en Mirandés, Gil Vicente y Panetolikos.
El comienzo de temporada, sin embargo, recuerda que el Torreense sigue teniendo dos realidades muy diferentes. Mientras se prepara para medirse en Europa con históricos como Celtic u Olympiacos y viajará incluso a San Sebastián para enfrentarse a la Real Sociedad, en la Liga Portugal 2 ocupa la zona baja después de seis jornadas.
Solo ha ganado uno de sus seis primeros partidos: 0-2 al Benfica B. Acumula seis puntos después de una victoria, tres empates y dos derrotas, con siete goles a favor y nueve en contra. Su último encuentro antes del debut europeo terminó 0-0 ante el Leixões.
Una situación difícil de imaginar para cualquiera que se limite a mirar el cartel de sus próximos meses.
Porque el Torreense podrá pasar en apenas unos días de jugar en Segunda División a recibir al Sunderland. Después viajará a Budapest para enfrentarse al Ferencváros, recibirá al Celtic, visitará Anoeta y cerrará su aventura europea contra el Olympiacos.
Todo ello después de más de tres décadas sin pisar siquiera la Primera División portuguesa.
Y con una nutrida colonia española formando parte de una de las historias más improbables de la Europa League.
Españoles por el mundo
China. Jaume Grau, el fichaje que solo puede jugar la Champions
Jaume Grau vive una situación insólita en China: fichó por el Shanghai Port para jugar exclusivamente la Champions asiática y no puede disputar la Superliga. Tras casi dos meses sin competir, debutó con gol y asistencia ante el Ratchaburi.
Jaume Grau fichó por el Shanghai Port el 23 de julio. Tardó casi dos meses en debutar. No estaba lesionado. Tampoco necesitaba ponerse en forma. Simplemente no podía jugar.
El centrocampista español pertenece al Shanghai Port desde este verano, entrena cada día con el campeón de China y está a disposición de Kevin Muscat. Pero cuando llega el fin de semana y toca Superliga china, Grau no puede entrar en la convocatoria. Tampoco puede jugar la Copa.
Su contrato con el club de Shanghái tiene una finalidad muy concreta: disputar la AFC Champions League Elite.
Y cuando por fin llegó su competición, la espera terminó de una manera difícil de mejorar.
Grau fue titular el martes ante el Ratchaburi tailandés en su primer partido oficial con el Shanghai Port. Dio una asistencia antes del descanso y marcó en el minuto 86. El campeón chino ganó 4-6 y el valenciano necesitó exactamente un partido para superar su producción ofensiva de toda la primera mitad de la temporada en China.
Quince partidos con el Tianjin Jinmen Tiger: cero goles y cero asistencias.
Un partido con el Shanghai Port: un gol y una asistencia.
Pero los números son casi lo menos curioso de su historia.
De Portugal a China para sustituir a otro español
Grau había comenzado 2026 en Portugal.
El centrocampista de Tavernes de la Valldigna, formado en las canteras del Valencia y del Real Madrid y posteriormente futbolista del Lugo, Tondela, Zaragoza o AVS, abandonó el conjunto portugués en febrero para fichar definitivamente por el Tianjin Jinmen Tiger. Tenía contrato hasta finales de 2027.
Su llegada tuvo además una explicación muy concreta.
El Tianjin necesitaba reemplazar a Cristian Salvador, otro centrocampista español, que se recuperaba de una operación y no podía ser inscrito para el comienzo de la Superliga. El club buscó una solución rápida y cerró la llegada de Grau en aproximadamente una semana.
Cuando finalmente anunció el fichaje, el Tianjin presentó al español como un centrocampista completo, capaz de aportar intensidad defensiva, recorrido y equilibrio.
Y Grau jugó.
No llegó como una pieza secundaria: fue titular en los primeros meses del campeonato y disputó 15 partidos de Superliga, todos ellos de inicio, acumulando alrededor de 1.280 minutos.
El problema llegó cuando el hombre al que había sustituido volvió a estar disponible.
Cristian Salvador vuelve; Jaume Grau se queda sin ficha
El 25 de junio, el Tianjin publicó un comunicado bastante poco habitual desde una perspectiva europea.
Cristian Salvador ya estaba recuperado y sería inscrito para disputar la segunda mitad de la Superliga. Para hacerlo, el club tenía que liberar una de sus plazas de extranjero.
El elegido fue Grau.
Tianjin anunció oficialmente que retiraba al valenciano de su lista para la segunda mitad del campeonato y que, por tanto, dejaría de representar al club en la Superliga durante el resto de 2026.
No significaba que hubiese rescindido su contrato.
Seguía siendo jugador del Tianjin.
Simplemente había dejado de tener ficha para jugar la Liga.
China mantiene restricciones propias sobre el número de extranjeros que cada club puede registrar y utilizar en sus competiciones domésticas. En 2026, los equipos de la Superliga pueden registrar seis extranjeros a lo largo de la temporada, mantener cinco en la lista liguera y utilizar simultáneamente cinco en un partido.
Tianjin necesitaba elegir.
Eligió a Salvador.
Y Grau quedó en una situación extraña: con contrato, en China y después de haber sido titular durante toda la primera parte del año, pero sin posibilidad de disputar la competición doméstica.
Parecía el principio del final de su aventura china.
Hasta que apareció una norma nueva.
China inventa los “extranjeros exclusivos para la Champions”
En julio, las autoridades del fútbol profesional chino decidieron afrontar uno de los problemas que venían arrastrando sus representantes en Asia.
La AFC Champions League ya no tiene la tradicional limitación de extranjeros que durante años condicionó a los clubes asiáticos. Sin embargo, los equipos chinos continuaban construyendo sus plantillas condicionados por las restricciones de la Superliga.
El resultado era una desventaja evidente respecto a otros campeonatos.
La solución fue crear una figura bastante peculiar: el “extranjero exclusivo para la Champions asiática”.
Los clubes chinos clasificados para las competiciones de la AFC recibieron permiso para incorporar hasta dos extranjeros adicionales que no computan dentro del cupo ordinario de la Superliga, siempre que sean utilizados exclusivamente en los torneos continentales.
No pueden jugar la Superliga.
No pueden jugar la Copa de China.
Solo Asia.
La medida afecta esta temporada a los tres representantes chinos: Shanghai Port y Beijing Guoan en la Champions Elite y Shanghai Shenhua en la Champions League Two. Además, esos futbolistas continúan sujetos al límite salarial de tres millones de euros brutos establecido para extranjeros en China, aunque el coste de su contratación recibe un tratamiento específico dentro del control financiero.
Y de repente la extraña situación de Grau se convirtió en una oportunidad.
Shanghai encuentra al futbolista perfecto para la nueva norma
El Shanghai Port necesitaba reforzarse para competir en Asia.
Era el campeón de la Superliga de 2025 y tenía asegurada su presencia en la nueva Champions Elite.
Pero el club podía utilizar la nueva regulación para añadir piezas sin desmontar la plantilla diseñada para el campeonato doméstico.
Apenas ocho días después de que trascendiera la creación de las dos plazas adicionales, Shanghai anunció dos incorporaciones específicamente destinadas a la Champions: el central portugués Miguel Ferreira Campos y Jaume Grau.
Campos llegó definitivamente.
Grau, cedido por el Tianjin hasta final de año.
El comunicado del Shanghai Port no dejó lugar a dudas sobre para qué lo había contratado: el español llegaba para representar al club en la AFC Champions League Elite.
Era prácticamente un especialista de competición.
Un futbolista contratado por un club para jugar un torneo concreto.
¿Por qué Grau?
La elección tampoco fue aleatoria.
El Shanghai Port buscaba un centrocampista con recorrido que pudiera actuar por delante de la defensa y aportar equilibrio a un equipo acostumbrado a asumir muchos riesgos con balón.
Cuando anunció su llegada, el club destacó precisamente su capacidad de cobertura, trabajo defensivo y salida de balón, cualidades que podían ayudar a estabilizar el centro del campo.
La prensa de Shanghái añadió después un dato bastante expresivo: Grau había superado los 13 kilómetros recorridos en un partido durante su etapa con el Tianjin.
Su fichaje debía solucionar un problema funcional, no mediático.
No se trataba de incorporar una gran estrella para Asia. El Shanghai Port buscaba un jugador capaz de correr, cerrar espacios, dar continuidad a la posesión y permitir que futbolistas más creativos recibieran unos metros por delante.
Y la circunstancia ayudaba.
Shanghai podía fichar a un centrocampista que ya conocía la Liga china, que llevaba varios meses en el país y que, paradójicamente, su club propietario ya no podía utilizar en la Superliga.
54 días esperando un partido
Grau llegó a Shanghái a finales de julio y comenzó a entrenarse inmediatamente con el grupo.
Ahí comenzó la parte más extraña.
Mientras sus nuevos compañeros continuaban disputando la Superliga, él debía limitarse al entrenamiento.
Su siguiente partido oficial no estaba a una semana.
Ni a dos.
Era el 15 de septiembre.
La peculiaridad de ser un “extranjero exclusivo para la Champions” convirtió la pretemporada particular del español en una espera de casi ocho semanas.
Hasta que llegó Ratchaburi.
Y Kevin Muscat no dudó.
Grau salió directamente como titular en el centro del campo para su debut oficial con el Shanghai Port, acompañado en el once por el otro refuerzo exclusivo para Asia, Campos.
El resultado terminó siendo uno de los partidos más extraños de la primera jornada continental.
Una asistencia antes del descanso
Shanghai empezó a dominar y Prince Ampem abrió el marcador en el minuto 31. Cinco minutos después hizo el segundo.
Justo antes del descanso apareció Grau.
El español recibió en campo propio y lanzó un pase vertical largo a la espalda de la defensa para dejar a Ampem solo ante el portero. El delantero marcó y completó su hat-trick.
Primera asistencia de Grau.
Primer partido.
Shanghai se marchó al descanso 0-3 y Wu Lei amplió la ventaja nada más comenzar la segunda mitad.
Parecía terminado.
No lo estaba.
El Ratchaburi reaccionó, Njiva Rakotoharimalala marcó dos goles y el 2-4 volvió a abrir un partido que terminaría convirtiéndose en un intercambio casi sin control.
Entonces volvió a aparecer Grau.
El gol que tranquilizó al campeón
Minuto 86.
El español encontró espacio cerca de la frontal, recogió un rechazo del portero y remató raso para marcar el quinto del Shanghai Port.
Gol y asistencia en su debut.
Ratchaburi volvería a reducir diferencias, ambos equipos marcarían otra vez y el encuentro acabaría 4-6. Aunque más allá de las cifras ofensivas, hubo otro dato que gustó especialmente en Shanghái.
Según Dongfang Sports Daily, Grau completó el partido con un 98% de acierto en el pase. El periódico destacó que consiguió mantenerse como número seis y ofrecer una base estable para que Mateus Vital y Óscar Melendo pudieran intervenir más arriba.
Es exactamente para lo que había sido contratado.
“Parece un jugador de sistema”
Liu Wenchao, periodista que sigue habitualmente al Shanghai Port, dejó después del partido una de las mejores descripciones del español.
Durante sus meses en Tianjin, explicó, la integración de Grau había parecido discreta. En Shanghái, en cambio, su primer partido mostró una compatibilidad inmediata con el modelo.
Destacó su capacidad para ocupar espacios, asociarse con Vital y Melendo y ofrecer continuamente una línea de pase en las dos fases del juego.
Y utilizó una idea interesante.
Grau no es un futbolista cuyas cualidades físicas llamen inmediatamente la atención. No tiene una velocidad extraordinaria ni una potencia especialmente vistosa. Su valor aparece en la estructura.
Liu lo definió como un jugador “de academia”, muy orientado al equipo y al sistema.
El primer partido pareció darle la razón.
Mientras la atención se la llevaba el hat-trick de Ampem o el regreso goleador de Wu Lei, Grau sostuvo buena parte de la circulación y terminó participando directamente en dos goles.
Muscat también valoró positivamente el estreno de sus nuevas incorporaciones, aunque recordó que un partido que llegó a estar 0-4 terminó 4-6 y dejó bastantes cuestiones defensivas que corregir.
De 15 partidos sin marcar a marcar sin poder jugar la Liga
La paradoja final es probablemente la mejor forma de resumir la historia.
Durante la primera parte de 2026, Jaume Grau disputó 15 partidos de Superliga con el Tianjin Jinmen Tiger.
No marcó.
No asistió.
Después perdió su ficha precisamente para permitir la inscripción de otro español.
Un mes más tarde, el Shanghai Port aprovechó una regla recién creada para ficharlo como jugador exclusivo de la Champions.
Grau pasó casi dos meses entrenando sin poder disputar ningún encuentro doméstico con su nuevo club.
Y el día en que por fin tuvo permiso reglamentario para jugar, necesitó 90 minutos para conseguir un gol y una asistencia.
No significa necesariamente que el Tianjin se equivocara. Salvador ocupaba una plaza extranjera que el club necesitaba gestionar y la decisión respondió a su propia planificación deportiva. Tampoco un partido convierte automáticamente a Grau en una pieza fundamental del Shanghai Port.
Pero sí demuestra hasta qué punto una norma puede cambiar la trayectoria de un futbolista en cuestión de semanas.
Un jugador para ocho noches —y las que vengan después—
La situación seguirá siendo igual de peculiar durante los próximos meses.
Cuando el Shanghai Port vuelva a jugar la Superliga, Grau tendrá que mirar desde fuera.
Cuando llegue la siguiente jornada asiática, podrá volver al equipo.
Su calendario personal es el de la Champions.
Eso significa menos partidos, más tiempo entre encuentros y una dificultad particular para mantener ritmo competitivo. A cambio, también convierte cada aparición en algo importante: Shanghai lo incorporó específicamente para intentar mejorar en una competición en la que llevaba tiempo sufriendo.
El triunfo en Tailandia terminó precisamente con una larga racha continental sin victorias del conjunto chino.
Grau llegó para ayudar en Asia.
Su primera noche salió casi perfecta.
Y quizá no exista una historia que explique mejor las peculiaridades actuales del fútbol chino: un español que puede entrenar con el campeón, viajar con el campeón y jugar la Champions con el campeón, pero que cuando llega la Liga tiene que sentarse en casa.
Hasta que vuelva Asia.
Entonces, Jaume Grau vuelve a tener ficha.
Españoles por el mundo
USA. Brais Méndez, «la joya de la corona» de Columbus
Brais Méndez ha necesitado apenas dos meses para convertirse en una de las referencias del Columbus Crew. Su gol ante el Orlando City metió al equipo en la final de la Open Cup y confirma un desembarco marcado por goles, creatividad y peso ofensivo en plena reconstrucción del club.
El gol que metió al Columbus Crew en la final de la U.S. Open Cup explica bastante bien cómo está siendo la llegada de Brais Méndez a Estados Unidos. No porque su impacto pueda reducirse a cinco goles, sino porque el español ha necesitado apenas dos meses para convertirse en uno de los futbolistas a los que Columbus entrega el balón cuando el partido empieza a pesar.
Ante el Orlando City de Antoine Griezmann, con 1-1 en el marcador y una temporada que empezaba a quedarse prácticamente sin objetivos, Brais apareció en el minuto 52. Santiago Rodríguez levantó la pelota al área y el gallego atacó el espacio para resolver de primeras. Fue el 2-1 definitivo y el gol que llevó al Crew a su primera final de la Open Cup desde 2010. El 21 de octubre recibirá al St. Louis City con la posibilidad de levantar un torneo que no gana desde 2002 y clasificarse para la Copa de Campeones de la Concacaf.
Para Brais fue su quinto gol en 13 partidos oficiales desde que aterrizó en Ohio. Poco después estuvo incluso a punto de hacer el sexto: mandó otro balón a la red, aunque la acción fue anulada por fuera de juego previo de Josef Martínez.
La MLS definió el tanto ganador de la semifinal de una forma bastante reveladora: había sido obra de “la joya de la corona del mercado de verano de Columbus”.
La etiqueta empieza a tener sentido.
De San Sebastián a Ohio con 29 años
Brais no llegó a Estados Unidos siguiendo el viejo camino de una estrella europea que busca sus últimos contratos.
Tenía 29 años, casi una década de experiencia en Primera División, cuatro internacionalidades con España y acababa de cerrar cuatro temporadas en la Real Sociedad. Entre el Celta y el conjunto donostiarra acumulaba 332 partidos de LaLiga, con 55 goles y 42 asistencias. Con la Real había jugado además la Champions y acababa de ganar la Copa del Rey.
Su situación en San Sebastián sí había cambiado. Con Pellegrino Matarazzo había perdido protagonismo durante los últimos meses y la Real decidió aceptar una oferta que en España se cifró en seis millones de euros. Columbus le entregó una de sus plazas de Designated Player y un contrato hasta la temporada 2028-29, con opción para una más.
La operación tenía además una enorme carga simbólica para el Crew.
Diego Rossi, uno de los grandes protagonistas de la etapa reciente del club y campeón de la MLS Cup en 2023 y de la Leagues Cup en 2024, salió rumbo al Monterrey. Su plaza como jugador franquicia quedó libre y Columbus decidió utilizarla en Brais.
No buscaban al mismo futbolista.
Buscaban otro jugador alrededor del cual construir.
Tres partidos, tres goles
La adaptación prácticamente no existió.
Brais debutó el 1 de agosto en uno de los escenarios de mayor exposición posible en la MLS: contra el Inter Miami. Entró desde el banquillo y, apenas 29 minutos después, marcó de falta el gol que permitió al Columbus rescatar un 2-2.
Su entrenador, Laurent Courtois, habló después de dos cosas que ya había detectado en esos primeros minutos: la zurda y la inteligencia futbolística. Lo resumió con una palabra: “clase”. El capitán Sean Zawadzki fue todavía más expresivo al explicar que, cuando Brais recibe el balón, sus compañeros sienten que en cualquier momento puede ocurrir “algo espectacular”.
El español también dejó entonces unas primeras palabras que hoy parecen más significativas: “Desde el principio, el equipo me hizo sentir parte de la familia. Quería venir aquí”.
Brais explicó que Columbus había estado pendiente de él incluso antes de cerrarse el traspaso y que esa sensación de sentirse querido había sido importante para dar el paso.
Después del debut llegaron otros dos partidos.
Y otros dos goles.
Marcó contra Atlas en la Leagues Cup y volvió a hacerlo tres días después frente a Pachuca, esta vez con una espectacular media chilena. Tres partidos oficiales con Columbus, tres goles.
A esas alturas, la propia MLS ya se preguntaba si aquello empezaba a convertirse en “el Crew de Brais Méndez”.
Más que los goles
El inicio goleador llamó especialmente la atención porque Columbus no había fichado exactamente a Brais para eso.
Su perfil respondía a una necesidad diferente: encontrar un futbolista capaz de organizar ataques, conectar líneas y dar sentido a la posesión. El Crew había perdido a Rossi y necesitaba recuperar creatividad, pero no necesariamente mediante otro delantero o un atacante dedicado a correr al espacio.
Brais ofrece otra cosa.
Es un centrocampista ofensivo zurdo capaz de jugar entre líneas, aparecer en el costado derecho para recibir orientado hacia dentro, acercarse a los mediocentros para ayudar en la elaboración o instalarse cerca del área cuando el equipo consigue empujar al rival hacia atrás.
MLS.com describió su llegada precisamente en esos términos: menos aceleración que Rossi y más pausa, lectura y capacidad para encontrar soluciones antes de que aparezcan claramente los espacios.
Su compañero Taha Habroune lo explicó de una forma mucho más sencilla después de uno de sus primeros partidos: “Sus cualidades técnicas son, sinceramente, increíbles”.
Habroune destacó especialmente su capacidad para desenvolverse en espacios reducidos y consideró que ese perfil encajaba perfectamente en la forma de jugar de Columbus.
Eso probablemente sea lo más interesante de su aterrizaje.
Brais está marcando, pero su valor para el Crew no depende exclusivamente de que marque.
Un ‘10’ que también está teniendo que correr
La MLS también le está exigiendo cosas nuevas.
Courtois dejó un dato especialmente llamativo después del 3-0 ante Colorado. Brais había completado una cantidad de metros a alta velocidad y en esprint muy superior a la que había registrado durante los cuatro años anteriores. El técnico decidió posteriormente dosificarlo contra D.C. United precisamente por esa carga física.
Es un detalle relevante porque ayuda a desmontar otra vieja imagen del salto desde Europa a Estados Unidos.
Para Méndez, la MLS no está siendo un campeonato donde pueda vivir exclusivamente de su calidad con balón. Ha aterrizado en pleno verano estadounidense, con viajes largos, competiciones simultáneas y un equipo que le pide participar en un fútbol de bastante ida y vuelta.
En MLS suma hasta el momento dos goles y una asistencia en ocho partidos; en la Leagues Cup añadió otros dos tantos y una asistencia en cuatro encuentros. El gol frente al Orlando City eleva su balance global a cinco goles y dos asistencias en 13 apariciones oficiales.
Y todo ello mientras físicamente todavía está completando su adaptación.
Llegar en mitad de una reconstrucción
También hay que introducir una corrección importante cuando se analiza el impacto de Brais: Columbus no se ha convertido de repente en un gran equipo porque haya llegado él.
De hecho, ha aterrizado en una de las temporadas más complicadas del club en los últimos años.
Wilfried Nancy, entrenador del Crew campeón de la MLS Cup en 2023 y de la Leagues Cup en 2024, se marchó al Celtic después de la temporada pasada. Su sustituto, Henrik Rydström, apenas duró unos meses. Un inicio de tres victorias en 14 partidos de MLS provocó su salida y Laurent Courtois tomó el equipo de manera interina.
Después llegó una reconstrucción profunda de la plantilla.
Brais, Santiago Rodríguez, Josef Martínez, Eric Bailly, Anass Zaroury, Andrés Herrera o Gonzalo Tapia fueron algunos de los nombres incorporados durante un verano en el que también salieron futbolistas importantes.
Los resultados de Liga, sin embargo, no han acompañado.
Antes de disputar la semifinal, Columbus era uno de los cuatro peores equipos de la MLS y se encontraba a nueve puntos de la última plaza de acceso al play-in de los playoffs. En los ocho partidos ligueros de Brais hasta ese momento, el Crew solo había ganado uno.
Por eso la Open Cup ha adquirido otra dimensión.
No es simplemente otro torneo.
Puede salvar una temporada.
Columbus tiene una tradición con sus líderes
Brais también ha entrado en un club donde la figura del futbolista creativo posee un peso especial.
Guillermo Barros Schelotto, Lucas Zelarayán, Cucho Hernández, Diego Rossi…
Son jugadores muy diferentes, pero todos terminaron ocupando durante algún momento reciente el papel de referencia alrededor de la cual giraba el ataque de Columbus.
MLS.com situó a Brais dentro de esa sucesión apenas días después de su llegada. No porque dos o tres goles lo coloquen automáticamente junto a futbolistas que ganaron títulos, sino porque la inversión y el tipo de responsabilidad que ha asumido apuntan precisamente hacia ahí.
Y su comienzo tiene incluso un precedente cercano.
Cucho Hernández también irrumpió marcando inmediatamente cuando llegó en 2022: cuatro goles en sus tres primeros encuentros. Años después terminó marchándose a Europa convertido en uno de los grandes nombres de la historia moderna del club. Brais anotó tres en sus tres primeras apariciones, aunque desde una posición y con unas funciones completamente distintas.
La comparación debe terminar ahí.
El colombiano construyó su legado con títulos.
Brais apenas acaba de empezar.
Un gol que puede cambiar una temporada
Eso es precisamente lo que convierte el tanto ante Orlando en una buena fotografía de su desembarco.
No es el gol más espectacular que ha marcado en Estados Unidos. La media chilena contra Pachuca seguramente gane esa discusión.
Tampoco es su primer gran momento. Ya había marcado en su debut frente al Inter Miami.
Pero sí es el más importante.
Columbus estaba 1-1 en la semifinal de la competición que representa prácticamente su última posibilidad real de levantar un título esta temporada. Brais atacó el área, apareció donde debía y puso al Crew a noventa minutos de un trofeo.
La MLS lo llamó después “la joya de la corona” del mercado veraniego de Columbus.
Dos meses después de llegar desde la Real Sociedad, la expresión ya no parece simplemente promocional.
Brais Méndez todavía está conociendo una nueva liga, ajustando su físico y aprendiendo a convivir con un equipo que atraviesa una reconstrucción enorme. Ni siquiera sus buenos números han conseguido corregir los problemas colectivos del Crew.
Pero hay algo que sí ha ocurrido muy deprisa.
Columbus ya sabe dónde mirar cuando necesita que alguien cambie un partido.
Y en la semifinal de la Open Cup volvió a mirar hacia su número 10.
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