Españoles por el mundo
Inglaterra. Arbeloa respira: de 3 derrotas a competir contra Liverpool y United
Álvaro Arbeloa llega al parón sin ganar en la Premier League, pero con mucho más oxígeno. El Fulham ha empatado ante el Liverpool y el Manchester United después de tres derrotas iniciales y empieza a corregir sus problemas defensivos.
Matheus Cunha estaba a punto de dejar a Álvaro Arbeloa una fotografía mucho más cómoda con la que convivir durante las próximas tres semanas. En el minuto 89 de Craven Cottage, el Fulham ganaba 1-0 al Manchester United y estaba a segundos de encadenar un empate en Anfield, una victoria en Copa y su primer triunfo liguero. Entonces llegó el disparo del brasileño, el balón tocó en David Affengruber y terminó dentro: 1-1.
Arbeloa se marchó enfadado con el arbitraje y convencido de que su equipo había merecido más, pero probablemente salió también con algo bastante más importante que dos puntos después de cinco jornadas: tiempo. El Fulham llega al primer gran parón internacional de la temporada sin ganar en la Premier League y en puestos de descenso, aunque ya no se parece demasiado al equipo que diez días atrás parecía caminar hacia una crisis prematura.
Diez días antes, el contexto era completamente diferente
El 5 de septiembre, el Crystal Palace salió de Craven Cottage con un 2-3. El Fulham había tenido mucho balón, había rematado más que su rival y había marcado dos goles, pero también había perdido por tercera vez consecutiva. El Chelsea había ganado allí 2-3 en la primera jornada y después llegó el 1-0 en Sunderland: tres derrotas en tres partidos y siete goles encajados.
El problema no era únicamente la clasificación, sino la sensación de que Arbeloa había acelerado demasiado la transformación. La prensa inglesa empezó a hablar de un proyecto que trataba de cambiar demasiadas cosas demasiado pronto: una presión más agresiva, una defensa adelantada, más riesgos en la salida de balón y una renovación profunda de la plantilla. El resultado era un Fulham atractivo en algunos tramos, pero demasiado expuesto cada vez que perdía la pelota.
También apareció ruido alrededor del vestuario. Algunos futbolistas mostraron su malestar por la falta de minutos en las redes sociales y Arbeloa negó que existiera una ruptura interna, aunque reconoció algo evidente: quien no juega no puede estar satisfecho. Y entonces el calendario ofrecía una perspectiva poco tranquilizadora: el Liverpool fuera y el Manchester United en casa.
Anfield cambió la conversación
El primer cambio llegó en Liverpool, no porque el Fulham ganara ni porque dominara, sino porque dejó de parecer vulnerable. El 0-0 de Anfield fue el primer punto de Arbeloa en la Premier League y probablemente su actuación más madura desde que llegó a Inglaterra: el equipo protegió mejor la espalda de su defensa, concedió menos transiciones y encontró momentos para salir con cierta limpieza desde atrás.
La diferencia respecto al partido anterior fue evidente. Después del desastre defensivo frente al Palace, Arbeloa había insistido en que su equipo sabía qué estaba haciendo mal. En Anfield empezó a demostrarlo. No parece que haya renunciado a su idea, sino que ha empezado a poner límites a sus riesgos.
Menos dogma, más protección
El gran problema de las primeras jornadas no era que el Fulham quisiera atacar, sino que cada pérdida podía convertirse en una carrera de 40 metros hacia su propia portería. La llegada de David Affengruber en el cierre del mercado ha aportado piernas y capacidad para defender espacios. Contra el Liverpool formó una estructura más sólida junto a Calvin Bassey y Arbeloa mantuvo ese enfoque ante el Manchester United.
La modificación también afecta al centro del campo. Frente al United, Shea Charles y Sander Berge ofrecieron una pareja mucho más física y protectora. El Fulham no intentó monopolizar el balón, algo casi contradictorio con algunas de las ideas de sus primeras semanas, pero tampoco renunció a atacar: generó ocasiones suficientes para ganar y consiguió que el Manchester United tuviera que trabajar durante largos tramos sin encontrar espacios claros.
Hubo además un dato especialmente revelador: el Fulham corrió bastante más que su rival. No es una revolución táctica, pero sí una señal de que el equipo está empezando a entender qué necesita para competir mientras asimila todo lo demás.
La victoria que quedó a un minuto
El 1-1 ante el United puede verse desde dos perspectivas. La clasificación ofrece la más dura: el Fulham sigue sin ganar y solo ha sumado dos puntos en cinco jornadas. Pero el desarrollo del encuentro ofrece otra lectura, porque el equipo de Arbeloa controló el centro del campo durante fases importantes del partido y encontró varias situaciones claras para marcar.
Se adelantó en el minuto 63 y Gonzalo García, Oscar Bobb y Josh King dispusieron de oportunidades para ampliar la ventaja. Cunha empató en el 89 con ayuda de un desvío en Affengruber, dejando frustración, pero también una evidencia: por segunda jornada consecutiva, el Fulham había competido de tú a tú contra uno de los grandes.
Entre medias, la Copa también dio oxígeno
Entre el Liverpool y el United hubo además una victoria. El Fulham eliminó al West Ham por 2-3 en la Copa de la Liga en una actuación que tampoco fue especialmente sólida: Arbeloa cambió nueve jugadores, el West Ham empató dos veces y volvieron a aparecer problemas defensivos. Pero ganar era importante, sobre todo porque permitió confirmar otra de las ideas que explican su nombramiento: la apuesta por los jóvenes.
César Palacios marcó y asistió, Gonzalo García participó, Manuel Ángel debutó y Josh King volvió a tener protagonismo. El cambio de Marco Silva a Arbeloa no fue simplemente cambiar un entrenador por otro; el Fulham modificó también su plantilla. Llegaron varios futbolistas jóvenes, entre ellos Gonzalo García, César Palacios y Manuel Ángel desde el ecosistema del Real Madrid, mientras salían jugadores con mucha más experiencia.
El resultado es un equipo con más margen de crecimiento, pero también menos preparado para resolver partidos únicamente por oficio. La figura que mejor explica esa apuesta probablemente sea Josh King, que con 19 años está recibiendo una responsabilidad considerable en uno de los equipos más jóvenes de la competición.
¿Ha salvado Arbeloa la papeleta?
Sería demasiado pronto para decirlo. El Fulham sigue en la parte baja, no ha ganado ninguno de sus cinco partidos de Premier League y algunas de las fragilidades que aparecieron en agosto siguen existiendo. Pero su situación es bastante menos delicada que después del Crystal Palace: desde entonces ha empatado en Anfield, ha eliminado al West Ham y ha vuelto a puntuar ante el Manchester United.
Tres partidos sin perder y dos actuaciones ligueras mucho más convincentes no solucionan una temporada, pero sí compran tiempo para hacerlo. El siguiente paso será transformar esa mejoría en victorias.
El calendario que llega después del parón cambia todo
Después de comenzar contra el Chelsea, el Sunderland, el Palace, el Liverpool y el United, el calendario ofrecerá partidos en los que el Fulham ya no podrá conformarse con buenas sensaciones. Ahí estará la verdadera frontera entre una mala clasificación explicable por un inicio durísimo y una crisis real.
Arbeloa dijo después del empate con el United que las victorias llegarían. Los puntos ante el Liverpool y el Manchester United han rebajado la temperatura; ahora tendrá varias semanas para demostrar que no fueron simplemente dos buenas noches, sino el principio de algo.
Españoles por el mundo
Francia. Carlos Vicens, a un paso del Lyon: de la escuela de Guardiola al reto de la Ligue 1
Carlos Vicens ultima su llegada al Olympique de Lyon. El técnico mallorquín pasó ocho años en el Manchester City, cuatro de ellos junto a Guardiola, y llevó al Braga hasta las semifinales de la Europa League en su primera temporada como entrenador principal.
El Olympique de Lyon está muy cerca de entregar su banquillo a Carlos Vicens. El entrenador mallorquín, libre desde su salida del Sporting de Braga el pasado 20 de octubre, es el elegido por la dirección deportiva francesa para suceder a Paulo Fonseca y las negociaciones se encuentran ya en sus últimos detalles.
La operación todavía no ha sido anunciada oficialmente por el OL, pero diferentes medios franceses coinciden en que el acuerdo está prácticamente cerrado. Canal+ informó incluso de que la decisión ya está tomada, mientras que L’Équipe sitúa las conversaciones entre Jorge Mendes, representante del técnico, y Matthieu Louis-Jean, director deportivo del Lyon, en la fase final. El contrato que se negocia alcanzaría hasta junio de 2029.
Si finalmente se confirma, Vicens protagonizará además un episodio poco habitual en la historia del club. No será exactamente el primer español que dirige al Olympique de Lyon: el asturiano Manuel Fernández, nacido en Lada y posteriormente también nacionalizado francés, ocupó el banquillo durante la temporada 1961/62. Pero sí se convertiría en el primer entrenador español del OL en 64 años y en el primero de toda la era moderna de uno de los grandes históricos del fútbol francés.
Ocho años creciendo dentro del Manchester City
La posible llegada a Lyon supone otro salto importante en una carrera que durante mucho tiempo se desarrolló lejos de los focos. Vicens nació en Colònia de Sant Jordi, Mallorca, en 1983. Después de una etapa como futbolista semiprofesional y de sus primeros trabajos en los banquillos de la isla, tomó una decisión que terminaría cambiando su trayectoria: viajó a Inglaterra, visitó las instalaciones del Manchester City y dejó allí su currículum.
En 2017 entró en la estructura del City y comenzó un recorrido que le llevó desde las categorías inferiores hasta el cuerpo técnico de Pep Guardiola. Trabajó con diferentes equipos de formación, pasó por los Sub-12 y Sub-13 y posteriormente dirigió al Sub-18, con el que participó en la conquista de la FA Youth Cup de 2020. En aquel grupo se encontraban futbolistas que después alcanzarían la élite como Cole Palmer, Morgan Rogers o Liam Delap.
En 2021 llegó la oportunidad definitiva. Txiki Begiristain le ofreció incorporarse al primer equipo de Guardiola y Vicens pasó los siguientes cuatro años como uno de sus asistentes. En Migrantes del Balón ya repasamos en profundidad cómo fue creciendo dentro del ecosistema del Manchester City y su especialización en las acciones a balón parado.
Su trabajo tuvo una especial incidencia en esa parcela y en el vínculo entre la cantera y el primer equipo. Durante su primera temporada en el staff, el Manchester City llegó a marcar 21 goles en acciones de estrategia y recibió únicamente uno. Pero su aprendizaje fue mucho más amplio: convivió diariamente con uno de los cuerpos técnicos más exigentes de Europa y participó desde dentro en una de las etapas más exitosas de la historia del club.
El propio Vicens ha explicado posteriormente que Guardiola le concedía mucha libertad dentro del staff, pero también que trabajar a ese nivel obligaba a simplificar los mensajes y adaptar constantemente el trabajo a un calendario saturado. Esa experiencia moldeó una forma de entender el juego basada en el dominio a través del balón, la presión tras pérdida y una atención especialmente detallada a la preparación de cada partido.
Braga: demostrar que podía ser primer entrenador
Durante años, sin embargo, quedaba una pregunta inevitable: si sería capaz de trasladar ese aprendizaje a un proyecto propio. Vicens ya había intentado abandonar Manchester en 2022 para convertirse en entrenador del Heracles Almelo, pero el acuerdo quedó sin efecto después del descenso del equipo neerlandés. Tres años después apareció la oportunidad definitiva.
El Sporting de Braga le contrató en verano de 2025 para afrontar su primera experiencia como entrenador principal en una gran liga europea. La respuesta inicial fue muy positiva. El Braga terminó cuarto en la liga portuguesa, alcanzó la final de la Copa de la Liga y protagonizó un extraordinario recorrido hasta las semifinales de la Europa League, convirtiéndose en el primer equipo portugués que alcanzaba unas semifinales europeas en doce años.
Más allá de los resultados, aquella temporada permitió identificar por primera vez qué tipo de entrenador era Vicens lejos de Guardiola. Su Braga utilizó habitualmente estructuras con tres centrales —especialmente el 3-4-2-1—, buscó iniciar desde atrás, atraer la presión rival y generar superioridades mediante los centrocampistas y los jugadores situados entre líneas. Sin balón, la presión y los ajustes durante los partidos adquirieron también una importancia considerable.
El propio técnico explicó posteriormente cómo preparaba partidos europeos y cómo modificaba estructuras durante los encuentros, una buena muestra de un entrenador al que le interesa no solo controlar el balón, sino entender qué espacios debe ocupar su equipo y cómo cambiar el partido cuando el planteamiento inicial no funciona. Esa evolución fue precisamente la que analizamos en MDB durante el recorrido europeo del Braga.
Un final abrupto en Portugal
La segunda temporada cambió rápidamente el escenario. El Braga comenzó el curso 2026/27 lejos de las expectativas y una secuencia de tres derrotas consecutivas precipitó la destitución de Vicens el pasado 20 de octubre. Su balance global dejó 41 victorias en 76 partidos oficiales, además de 19 empates y 16 derrotas, pero un mal inicio liguero terminó imponiéndose sobre lo construido durante el curso anterior.
El despido introdujo la primera gran mancha en su trayectoria como técnico principal, pero también dejó una experiencia que puede resultar importante para comprender la apuesta del Lyon. Vicens ya no llega únicamente con la etiqueta de «ayudante de Guardiola». Ha gestionado un vestuario propio, construido un cuerpo técnico, participado en la planificación deportiva y afrontado más de 70 encuentros como primer entrenador. También ha conocido el otro lado del oficio: ser despedido cuando los resultados dejan de acompañar.
Por qué el Lyon apuesta por él
El perfil encaja especialmente bien con el modelo que intenta construir actualmente el Olympique de Lyon. El club francés busca un entrenador capaz de potenciar futbolistas jóvenes, desarrollar activos y construir un modelo reconocible, tres aspectos muy presentes en la formación de Vicens. Su experiencia dentro de la academia del Manchester City tiene un peso evidente, pero también lo tiene el trabajo realizado posteriormente con jugadores jóvenes en Braga.
Desde Francia se apunta igualmente a su voluntad de dominar los partidos mediante la posesión y a unos principios que recuerdan inevitablemente a Guardiola. La gran pregunta será hasta qué punto puede adaptar esas ideas a una plantilla que no ha construido él y a una llegada que se produce en plena temporada.
Ese será probablemente su primer desafío. Vicens no dispondrá de una pretemporada ni de meses para implantar conceptos. Llegará, si las conversaciones terminan como está previsto, aprovechando el parón internacional de noviembre y con el OL compitiendo simultáneamente en Ligue 1 y Europa League. La intención es que pueda incorporarse a comienzos de la próxima semana, mientras Jorge Maciel, actual técnico interino después de la salida de Fonseca, podría continuar dentro de su cuerpo técnico para facilitar la transición.
Un nuevo salto para el entrenador español
El movimiento también confirma otra tendencia. Hace apenas unos meses, Vicens defendía públicamente que el entrenador español mantiene una cotización muy elevada en el fútbol internacional. Su propia carrera es un buen ejemplo: Mallorca, ocho temporadas en Manchester, una primera experiencia como técnico principal en Portugal y ahora la posibilidad de hacerse cargo de uno de los clubes más importantes de Francia.
El Olympique de Lyon todavía no ha hecho oficial su contratación y conviene mantener esa cautela hasta que llegue el comunicado. Paulo Fonseca sí abandonó oficialmente el club el pasado 4 de noviembre para incorporarse al Sporting de Portugal, mientras Maciel dirige al equipo de forma provisional.
Salvo giro inesperado, el siguiente nombre en la lista será Carlos Vicens. Más de seis décadas después de Manuel Fernández, un entrenador nacido en España volverá a sentarse en el banquillo del Olympique de Lyon. Pero Vicens llegará con un recorrido completamente distinto: ocho años formándose dentro del ecosistema Guardiola, una primera prueba de fuego superada en Braga y ahora el reto de demostrar en la Ligue 1 que su crecimiento no terminó cuando abandonó Manchester.
Españoles por el mundo
Selección. Jacobo Ramón da el salto a la absoluta tras su crecimiento en Italia
Jacobo Ramón ha recibido su primera convocatoria con la selección española absoluta después de consolidarse en el Como. Su crecimiento en Serie A y Champions le abre ahora una nueva puerta con De la Fuente.
Jacobo Ramón ha recibido este viernes su primera convocatoria con la selección española absoluta. Luis de la Fuente ha incluido al central del Como en la lista de 27 jugadores para los partidos de la Nations League ante República Checa e Inglaterra, un premio que confirma el salto de nivel protagonizado por el defensa madrileño desde su llegada a Italia.
La llamada no llega de forma aislada. De la Fuente explicó en rueda de prensa que «Jacobo está haciendo una gran campaña» y valoró también su trabajo previo con la Sub-21 antes de añadir que «creemos que es el momento para verle». El seleccionador le abre así la puerta de la absoluta en un momento en el que el futbolista se ha consolidado como una de las piezas más fiables del proyecto de Cesc Fàbregas en el Como.
De promesa del Madrid a central de Champions
Jacobo, nacido en 2005, dejó el Real Madrid para dar el salto al Como y buscar una continuidad que en Valdebebas todavía no tenía asegurada. La apuesta fue inmediata. La pasada temporada fue titular en 32 partidos de Serie A y se convirtió en una de las piezas importantes de un equipo que terminó cuarto y logró una clasificación histórica para la Champions League.
En Migrantes del Balón ya analizamos recientemente su crecimiento en Italia y la influencia que está teniendo Cesc en su evolución. Este curso ha dado un paso más: además de mantener su peso en Serie A, ha sido titular en los cuatro partidos de Champions disputados hasta ahora por el Como y ha completado los 360 minutos.
La competición europea también ha reforzado su perfil. UEFA destaca sus 34 recuperaciones de balón, un 93% de acierto en el pase y un gol en esta fase liga, números que reflejan bien el tipo de central en el que se está convirtiendo: fiable con balón, agresivo en la anticipación y cada vez más cómodo defendiendo lejos de su portería.
Su presencia física es otro de sus grandes argumentos. Con casi dos metros de altura, Jacobo aporta dominio aéreo tanto en defensa como en las acciones a balón parado, pero su evolución en Italia no se explica solo desde lo físico. El Como de Cesc le exige participar en la salida de balón, defender muchos metros a la espalda y tomar decisiones en contextos de presión alta, un entorno que ha acelerado su madurez competitiva.
Qué puede aportar a España
Su convocatoria ofrece a De la Fuente un perfil diferente dentro de una defensa que ya cuenta con centrales de mucho nivel técnico. Jacobo puede aportar altura, juego aéreo, capacidad para defender área y salida limpia desde atrás, además de una experiencia cada vez mayor en partidos de alto ritmo. También tiene margen para actuar en una línea defensiva adelantada, algo especialmente valioso en una selección que suele instalarse lejos de su propia portería.
La selección afrontará el 12 de noviembre el duelo ante República Checa en Praga y cerrará la fase de grupos el día 15 frente a Inglaterra en el Metropolitano. España llega ya clasificada para los cuartos de final, lo que abre una ventana ideal para que De la Fuente observe nuevas alternativas sin la urgencia de jugarse la clasificación.
Para Jacobo, la llamada representa la confirmación de una decisión que hace poco más de un año podía parecer arriesgada. Salir del Real Madrid para buscar minutos en Italia le ha permitido convertirse en titular, competir en Champions y entrar ahora en la absoluta. El siguiente paso dependerá de lo que pueda mostrar durante la concentración, pero el simple hecho de estar ya en la lista confirma que su crecimiento ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad.
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