Españoles por el mundo
Inglaterra. Anfield cambia el relato sobre Arbeloa
El 0-0 del Fulham de Álvaro Arbeloa en Anfield no resuelve su difícil inicio en la Premier, pero sí cambia el tono alrededor del entrenador español. Analizamos las reacciones en Inglaterra, los ajustes tácticos y el calendario que viene.
Álvaro Arbeloa llegó a Anfield con bastante más que un punto en juego. Su Fulham había perdido sus tres primeros partidos de Premier League, había recibido siete goles y acababa de dejar escapar dos ventajas ante el Crystal Palace en Craven Cottage. La grada había despedido aquel 2-3 con abucheos y, durante la semana, parte de la prensa inglesa había empezado a preguntarse si la revolución del español estaba yendo demasiado deprisa.
Noventa minutos después, el Fulham seguía sin ganar.
Pero casi todo lo demás había cambiado.
El 0-0 ante el Liverpool de Andoni Iraola dio al conjunto londinense su primer punto del campeonato y, más importante todavía para Arbeloa, ofreció por primera vez la imagen de un equipo capaz de competir sin convertirse constantemente en víctima de sus propias ambiciones.
La prensa inglesa coincidió en una idea: no fue un empate arrancado únicamente desde la resistencia. The Guardian consideró merecido el punto del Fulham; The Times subrayó la mejora estructural del equipo; y los análisis posteriores señalaron que el Liverpool encontró muchos más problemas de los esperados para generar ocasiones claras ante un rival que había llegado a Anfield bajo presión.
No es una victoria. Tampoco soluciona de golpe los problemas que habían aparecido durante el primer mes de competición. Pero sí modifica considerablemente la posición de Arbeloa.
Porque lo sucedido en Liverpool tuvo mucho de respuesta a las críticas recibidas durante la semana.
De un Fulham roto a un Fulham equilibrado
Después de las tres primeras jornadas, el principal reproche hacia el Fulham era bastante evidente: el equipo atacaba con muchos jugadores, presionaba arriba y trataba de mandar con balón, pero quedaba demasiado expuesto cuando perdía la posesión.
Contra el Crystal Palace tuvo un 65% de posesión, realizó 25 disparos y llegó a ponerse por delante dos veces. Perdió 2-3.
Ese partido condensó el problema. La línea defensiva alta de Arbeloa dejaba demasiado espacio a su espalda, las pérdidas se convertían inmediatamente en transiciones del rival y el Fulham parecía muchas veces partido en dos. The Guardian llegó a señalar después de aquella derrota que la falta de velocidad de algunos defensores quedaba especialmente expuesta dentro de ese planteamiento.
La situación había alcanzado tal punto que The Times publicó antes del viaje a Liverpool que Arbeloa reconocía haber introducido quizá demasiados cambios demasiado rápido. El diario hablaba también de cierta inquietud dentro de la plantilla ante una transformación radical respecto al Fulham de Marco Silva.
En ese contexto hay que entender Anfield.
Arbeloa no renunció a sus ideas, pero sí pareció aceptar que el primer paso para construirlas debía ser recuperar el equilibrio.
“Después del partido ante el Crystal Palace, los jugadores entendieron dónde estaba el problema y lo arreglamos”, explicó después del encuentro. “Hoy estuvimos mucho más equilibrados”.
Probablemente sea la frase más importante de todo el fin de semana para interpretar la situación del entrenador español.
Arbeloa demostró que también puede adaptarse
Las críticas a Arbeloa durante las primeras semanas no se limitaban a los resultados. Existía una duda más profunda: ¿estaría dispuesto a modificar su modelo cuando las exigencias de la Premier lo pidieran?
Anfield ofreció una primera respuesta.
El Fulham redujo riesgos, protegió mejor las transiciones y presentó una estructura mucho más compacta. The Times destacó precisamente la utilización de dos centrocampistas con mayor responsabilidad posicional y una reorganización defensiva que dio al equipo una solidez que no había aparecido durante las primeras jornadas.
El Liverpool dominó fases del partido, pero no consiguió desordenarlo con facilidad. Andoni Iraola reconoció después que su equipo había tenido problemas para generar ocasiones y también recordó el desgaste acumulado después del compromiso de Champions de apenas unos días antes.
La fatiga del rival existió.
Pero también existió el Fulham.
Y ahí está la principal diferencia respecto a las derrotas anteriores.
No fue simplemente colgarse del larguero
Otra lectura favorable para Arbeloa aparece cuando se observa cómo consiguió el punto.
El Fulham no pasó 90 minutos defendiendo su área esperando el pitido final. Tuvo fases de posesión, encontró situaciones de transición y generó oportunidades para ganar. Alisson tuvo que intervenir y Jérémy Jacquet salvó una ocasión de Gonzalo sobre la línea que pudo haber cambiado el partido.
Los modelos estadísticos posteriores también reflejaron un encuentro mucho más equilibrado de lo que sugería el escenario. El Liverpool tuvo más balón, pero no consiguió convertir ese dominio en una sucesión constante de ocasiones claras.
The Guardian describió al Fulham como un equipo sereno durante diferentes fases del encuentro y consideró justo el punto conseguido.
Eso importa para Arbeloa.
Su mensaje durante las derrotas anteriores había sido que el rendimiento era mejor que los resultados. Después de perder contra el Palace insistió en que su equipo había hecho muchas cosas correctamente y que simplemente debía aprender a gestionar mejor determinados momentos.
La dificultad era convencer de ello después de tres derrotas.
Anfield proporciona por primera vez una prueba visible.
“Podemos ser un equipo muy difícil de ganar”
El propio Arbeloa salió reforzado del partido.
“Sé que cuando no ganas es muy difícil decirle a la afición que estamos haciendo cosas bien y que merecemos más”, explicó después. Su conclusión fue clara: “Podemos ser un equipo muy difícil de batir”.
El tono del entorno también cambió. Medios dedicados al seguimiento diario del Fulham que habían cuestionado durante la semana la estructura sin balón destacaron después de Anfield la mejora defensiva y la capacidad del equipo para competir en uno de los estadios más exigentes de Inglaterra.
Ese contraste probablemente refleja mejor que ningún otro el cambio producido durante el fin de semana.
Antes de Anfield, la pregunta era: ¿está Arbeloa intentando cambiar demasiado rápido al Fulham?
Después de Anfield, la pregunta es otra: ¿puede esta adaptación ser el punto de partida?
No parece un cambio menor.
Un punto importante, pero todavía solo un punto
El peligro para el Fulham sería interpretar Anfield como una solución definitiva.
No lo es.
Después de cuatro jornadas, el equipo continúa en la zona baja de la clasificación con un punto, todavía sin victorias en Premier y con una plantilla que está aprendiendo un sistema nuevo prácticamente sobre la marcha.
Además, el empate no elimina las preguntas sobre la gestión de varios futbolistas, la profundidad del equipo o la capacidad de producir ante rivales que no concedan tantos espacios.
El Fulham puede sentirse cómodo defendiendo algo más bajo contra el Liverpool.
El verdadero examen de la idea de Arbeloa llegará cuando sea el Fulham quien tenga que asumir el partido.
Ahí tendrá que demostrar que puede encontrar el equilibrio sin renunciar al protagonismo ofensivo que pretende construir.
West Ham y Manchester United antes de un octubre decisivo
El calendario ofrece pocas treguas inmediatas.
El siguiente compromiso será el martes 15 de septiembre ante el West Ham, fuera de casa, en la tercera ronda de la Carabao Cup. Después llegará otro examen grande: el Manchester United visitará Craven Cottage el domingo 20.
Ese encuentro cerrará un inicio de Premier especialmente exigente para Arbeloa: Chelsea, Sunderland, Crystal Palace, Liverpool y Manchester United en sus cinco primeras jornadas de campeonato.
Después llegará el parón internacional y, con él, probablemente el tramo más revelador para medir de verdad al nuevo Fulham.
El 10 de octubre visitará al Ipswich Town; el 17 recibirá al Hull City; el 24 viajará al campo del Coventry; y cerrará el mes el 31 de octubre frente al Aston Villa.
Esos partidos presentan un tipo de desafío diferente. Contra varios de esos rivales el Fulham tendrá que asumir más iniciativa, atacar defensas organizadas y demostrar que puede producir sin desprotegerse.
Ahí estará buena parte del verdadero examen de Arbeloa.
Un empate en Anfield puede comprar tranquilidad.
No puede comprar una temporada.
Anfield, otra vez especial para Arbeloa
Había además un componente personal difícil de ignorar.
Arbeloa disputó 98 partidos con el Liverpool entre 2007 y 2009. Sin embargo, explicó después del encuentro que esta había sido la primera vez que regresaba a Anfield desde que abandonó el club.
“Es un estadio muy especial para mí”, reconoció.
Volvió en uno de los momentos más incómodos de su corta carrera como entrenador.
Tres derrotas consecutivas. Rumores sobre malestar en la plantilla. Críticas tácticas. Abucheos de su propia afición. Y enfrente, el Liverpool.
Salió con el primer punto de su Fulham en Premier.
Quizá dentro de unos meses aquel 0-0 no signifique demasiado. O quizá se recuerde como el encuentro en el que Arbeloa entendió algo imprescindible para sobrevivir en Inglaterra: una idea no pierde fuerza porque se adapte al contexto; muchas veces es precisamente esa adaptación la que permite que sobreviva.
Anfield no ha solucionado los problemas del Fulham.
Pero sí ha cambiado la conversación alrededor de su entrenador.
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Fútbol Femenino
Balón de Oro. Alexia Putellas recupera el Balón de Oro y lleva su impacto a Inglaterra
Alexia Putellas conquista su tercer Balón de Oro después de completar una temporada histórica con el Barcelona. La española recupera el reconocimiento mundial tras su grave lesión y convierte al London City Lionesses en protagonista del fútbol internacional.
Alexia Putellas vuelve a ser la mejor futbolista del mundo. Cuatro años después de conquistar su segundo Balón de Oro, la centrocampista española recibió este lunes en el London Palladium el tercero de su carrera, igualando el récord de Aitana Bonmatí y prolongando hasta seis años consecutivos el dominio español en el galardón femenino. Lo hizo, además, en circunstancias muy diferentes a sus anteriores conquistas: como futbolista del London City Lionesses y después de completar una recuperación que la ha devuelto a su mejor nivel.
A sus 32 años, la catalana se impuso a Ewa Pajor y Khadija Shaw en una edición que reconoce su extraordinaria temporada 2025/26 con el FC Barcelona. Un curso en el que conquistó los cuatro títulos posibles antes de abandonar el club azulgrana después de catorce temporadas y emprender su primera aventura internacional.
Una temporada perfecta para cerrar su etapa en Barcelona
El tercer Balón de Oro premia una campaña en la que Alexia recuperó su protagonismo absoluto. Según los registros de la Federación Española, disputó 43 partidos, marcó 21 goles y repartió 13 asistencias con el Barcelona, al que condujo como capitana hacia la conquista de Liga F, Copa de la Reina, Supercopa de España y Champions League.
Su rendimiento europeo resultó especialmente determinante. Anotó siete goles y repartió otras siete asistencias en la Liga de Campeones, competición en la que fue elegida mejor jugadora de la temporada. El Barcelona terminó levantando su cuarta corona continental después de derrotar al Olympique de Lyon en la final.
También destacó con la selección española, con la que conquistó la Nations League y fue reconocida como mejor futbolista de la fase final. Desde octubre de 2025 ha participado como titular en doce encuentros internacionales, con seis goles y tres asistencias, contribuyendo también a la clasificación para el Mundial de Brasil 2027.
«Fue perfecto y prácticamente no se puede mejorar», reconoció después de la gala al recordar su última temporada en Barcelona. Una despedida difícilmente imaginable para una futbolista que llegó a convertirse en uno de los grandes símbolos de la transformación deportiva e institucional de la sección femenina.
El Balón de Oro más significativo después de su lesión
Más allá de los títulos, el reconocimiento tiene un significado personal especial. En julio de 2022, cuando atravesaba uno de los mejores momentos de su carrera, Alexia sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda que interrumpió su progresión.
Aunque regresó a la competición y formó parte de la selección campeona del Mundial de 2023, necesitó tiempo para recuperar la continuidad y la influencia que había tenido antes de lesionarse. Durante ese periodo, Aitana Bonmatí asumió el protagonismo individual y conquistó los tres siguientes Balones de Oro.
El lunes, Alexia recordó durante su discurso los momentos más difíciles de aquella recuperación, cuando tuvo que volver a aprender a caminar, correr y golpear el balón. Agradeció especialmente el apoyo de su entorno y de sus antiguas compañeras.
Posteriormente, en declaraciones a la Cadena SER, explicó cómo había cambiado su perspectiva: «Ha sido todo un reto volver, pero me encantan los retos y lo he disfrutado muchísimo».
Su tercer galardón no representa únicamente una recuperación estadística. También confirma que ha sido capaz de volver a ejercer un papel decisivo al máximo nivel después de una lesión que condicionó varias temporadas de su carrera.
Un Balón de Oro que impulsa al London City Lionesses
La particularidad de esta edición es que Alexia recibe el premio cuando ya no pertenece al Barcelona. El pasado julio fichó por el London City Lionesses, un ambicioso proyecto de la Women’s Super League inglesa, propiedad de la empresaria estadounidense Michele Kang, que también controla el Washington Spirit y el OL Lyonnes.
Su contratación, por tres temporadas, fue uno de los movimientos más importantes del mercado internacional femenino. No solo por su dimensión deportiva, sino por la decisión de abandonar uno de los equipos más laureados de Europa para incorporarse a una entidad independiente, exclusivamente femenina y todavía en construcción.
El impacto ya comienza a apreciarse. El London City ocupa actualmente la tercera posición de la liga inglesa y acumula cinco victorias consecutivas. Alexia ha participado en siete jornadas, con tres goles y una asistencia.
Su tercer Balón de Oro supone también un acontecimiento para la competición: por primera vez, la liga femenina inglesa cuenta con una ganadora vigente del premio entre sus futbolistas. Un reconocimiento que refuerza la visibilidad internacional del London City y el atractivo de la Women’s Super League.
Seis años de dominio español
El triunfo de Alexia prolonga una secuencia extraordinaria: desde 2021, todos los Balones de Oro femeninos han terminado en manos españolas. Tres para Putellas y otros tres para Bonmatí.
Sin embargo, la protagonista quiso ampliar el foco más allá de ambas futbolistas. «España no se reduce solo a Alexia y Aitana», señaló después de la ceremonia, convencida de que «habrá más jugadoras españolas recogiendo este premio».
La gala respaldó su argumento. Vicky López fue distinguida como mejor talento joven, Cata Coll como mejor portera y Pere Romeu como mejor entrenador, mientras que el Barcelona recibió el reconocimiento al mejor equipo femenino.
Alexia cierra así una etapa histórica en España y empieza otra en Inglaterra con un nuevo Balón de Oro bajo el brazo. El premio reconoce lo que consiguió en Barcelona, pero su repercusión también alcanza a un proyecto londinense que pretende abrirse camino entre la élite europea.
Españoles por el mundo
Francia. Albert Sánchez, del Barça a Dunkerque: así es el técnico que apunta a Las Palmas
Albert Sánchez está cerca de convertirse en entrenador de la UD Las Palmas. Con pasado en el FC Barcelona y experiencia en China, Kuwait, Arabia Saudí y Francia, analizamos su trayectoria, su metodología y su trabajo al frente del Dunkerque.
La UD Las Palmas está cerca de confiar su banquillo a un entrenador que, a sus 39 años, ya conoce el fútbol de cinco países. Albert Sánchez Saura (Esplugues de Llobregat, 1987), actual técnico del Dunkerque de la Segunda División francesa, negocia su desvinculación del club galo para incorporarse a la entidad amarilla. Según las últimas informaciones, ambas partes ya habrían alcanzado un acuerdo y únicamente quedaría resolver su contrato, vigente hasta junio de 2027.
Su posible llegada supondría una apuesta por un perfil marcado por el trabajo de cantera, la metodología y una propuesta ofensiva basada en el protagonismo con balón. Aunque su nombre se asocia principalmente al FC Barcelona, donde llegó a dirigir al filial, su trayectoria incluye experiencias en China, Kuwait, Arabia Saudí y Francia, además de unos comienzos poco habituales en el fútbol femenino.
De entrenar en el fútbol femenino a recorrer Asia
Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y con licencia UEFA Pro, Sánchez comenzó su carrera en los banquillos muy joven. Después de jugar en categorías regionales, encontró su primera oportunidad como entrenador en el Levante Las Planas femenino, al que condujo a un histórico ascenso a Primera División en la temporada 2011/12. Tenía apenas 25 años cuando consiguió llevar al equipo de Sant Joan Despí por primera vez a la máxima categoría.
Posteriormente se incorporó a las categorías inferiores del RCD Espanyol, donde trabajó entre 2013 y 2017 como integrante de diferentes cuerpos técnicos y desarrolló funciones relacionadas con la metodología. Allí coincidió con futbolistas como Javi Puado y Adrià Pedrosa, además de trabajar junto a Robert Cuesta, con quien formó parte de un juvenil que conquistó Liga y Copa.
Su formación continuó en la Peña Deportiva, donde desempeñó funciones de responsable de metodología y preparación física, antes de emprender una carrera internacional que le llevó a tres países asiáticos.
En la temporada 2018/19 trabajó como asistente en el Beijing Sports University de China, en una experiencia vinculada al entrenador español Víctor Muñoz. Un año después se trasladó a Kuwait para incorporarse al cuerpo técnico del Qadsia SC, donde ejerció como ayudante de Pablo Franco Martín. Con el conjunto kuwaití conquistó la Supercopa y participó en competición continental asiática.
Su siguiente destino fue Arabia Saudí, donde asumió la dirección del equipo sub-20 del Al-Fateh durante la campaña 2020/21. Aquella etapa le permitió adquirir responsabilidades como primer entrenador después de varios años trabajando en estructuras técnicas.
Tres países, diferentes culturas futbolísticas y experiencias que ampliaron su formación antes de regresar a España. En el verano de 2021 recibió la llamada del FC Barcelona.
Cuatro temporadas en el Barça y un aprendizaje junto a Rafa Márquez
Sánchez se incorporó inicialmente como segundo entrenador del Juvenil A dirigido por Òscar López. El equipo conquistó la Liga de División de Honor y la Copa de Campeones en la temporada 2021/22, un doblete que le abrió las puertas del filial.
En julio de 2022 pasó a convertirse en el principal ayudante de Rafa Márquez en el Barça Atlètic, iniciando una colaboración que se prolongó durante dos temporadas. El filial azulgrana disputó las promociones de ascenso a Segunda División en ambas campañas y, en la segunda, alcanzó la final, aunque no consiguió subir de categoría.
Sánchez tuvo un papel importante en la transmisión del modelo de juego del Barcelona y en la formación de jóvenes talentos. Durante su etapa en La Masia trabajó con futbolistas como Marc Casadó, Marc Bernal, Pau Cubarsí, Fermín López o Lamine Yamal, entre otros.
La experiencia junto al mexicano también influyó en su manera de entender la profesión. Cuando fue nombrado primer entrenador del filial en 2024, reconoció que los dos años a su lado habían sido como un máster y destacó especialmente lo aprendido en la gestión del vestuario.
La salida de Márquez rumbo a la selección mexicana, en julio de 2024, propició su ascenso al primer banquillo del Barça Atlètic. Sin embargo, su primera experiencia al frente del filial no respondió a las expectativas.
El equipo tuvo dificultades para transformar su propuesta de juego en victorias y Sánchez fue relevado en febrero de 2025, después de 25 encuentros oficiales en Primera Federación, con un balance de cuatro triunfos, trece empates y ocho derrotas. El filial se encontraba en puestos de descenso y terminaría perdiendo la categoría al concluir la temporada, ya con Sergi Milà como entrenador.
Pese al relevo, el Barcelona decidió mantenerlo dentro de su estructura técnica, aunque el catalán acabaría abandonando el club unos meses después para aceptar una nueva oportunidad en el extranjero.
Dunkerque, su primera experiencia prolongada en el fútbol profesional
El 30 de julio de 2025, el USL Dunkerque anunció la contratación de Albert Sánchez para las dos siguientes temporadas. Su elección respondió a una filosofía deportiva muy concreta: desarrollar jóvenes talentos sin renunciar a un fútbol ofensivo y atractivo.
El club francés venía de firmar una de las mejores campañas de su historia. Bajo la dirección del portugués Luis Castro había terminado cuarto en la Ligue 2, disputado la promoción de ascenso y alcanzado las semifinales de la Copa de Francia.
El antiguo delantero internacional senegalés Demba Ba, responsable deportivo del Dunkerque, buscaba un entrenador capaz de dar continuidad a aquella identidad. Tras valorar diferentes candidatos, apostó por Sánchez por sus conocimientos tácticos, su metodología y su experiencia formando futbolistas.
El español llegó acompañado por el también español Daniel Fernández, incorporado como entrenador asistente, para afrontar un campeonato caracterizado por su exigencia física, las transiciones y la intensidad en los duelos.
Su primera temporada terminó con el Dunkerque en la décima posición de la Ligue 2 2025/26, con 43 puntos en 34 jornadas, repartidos en once victorias, diez empates y trece derrotas. El equipo marcó 53 goles y recibió 45. Un rendimiento suficiente para mantenerse con comodidad, aunque alejado de la cuarta plaza conseguida en el curso anterior.
La presente campaña tampoco ha comenzado con una regularidad especialmente destacada. Después de diez jornadas, el Dunkerque ocupa nuevamente la décima posición, con doce puntos, tres victorias, tres empates y cuatro derrotas. Ha anotado catorce goles y ha encajado dieciséis.
El contexto del club ayuda a comprender parte de las dificultades. El Dunkerque trabaja con un modelo basado en incorporar, desarrollar y posteriormente traspasar futbolistas jóvenes, una dinámica que obliga a reconstruir buena parte de la plantilla cada temporada.
En una entrevista concedida a Arena Sports en septiembre, Sánchez explicó que dieciocho jugadores habían abandonado el equipo respecto al curso anterior, lo que había provocado una renovación prácticamente completa del vestuario.
Francia también le ha permitido madurar como entrenador. El propio técnico ha reconocido que la experiencia en el fútbol profesional le ha enseñado a relativizar los resultados, gestionar mejor la presión y disfrutar más del trabajo diario, después de una etapa especialmente exigente en el Barça Atlètic.
Su metodología: balón, presión alta y ataques verticales
El modelo de Albert Sánchez parte de una idea reconocible: dominar el partido a través del balón, instalarse en campo contrario y recuperar la posesión cuanto antes después de perderla.
Durante su presentación en Dunkerque, el técnico explicó que pretendía construir un equipo protagonista, capaz de atacar con agresividad, mantener buenas distancias entre sus futbolistas y presionar con la línea defensiva adelantada.
Su fútbol no consiste únicamente en acumular posesión. El objetivo es utilizarla para progresar, ocupar correctamente los espacios y generar situaciones de peligro. En ataque busca amplitud por las bandas, movilidad entre líneas y capacidad para avanzar tanto mediante combinaciones como con pases verticales.
Aunque el 4-3-3 ha sido una de sus estructuras de referencia, especialmente durante su etapa en Barcelona, en el Dunkerque ha utilizado también el 4-2-3-1, adaptando sus planteamientos a las características de los jugadores disponibles.
De hecho, el fútbol francés ha obligado al catalán a incorporar variantes más directas. Su equipo ha mostrado capacidad para buscar rápidamente a los atacantes, utilizar los costados y acelerar las transiciones sin necesidad de elaborar siempre desde atrás. Esa evolución refleja su intención de mantener unos principios reconocibles sin quedar condicionado por un único sistema.
En el apartado defensivo pretende que sus equipos presionen inmediatamente tras pérdida y defiendan hacia delante. Sin embargo, los resultados muestran también algunas dificultades para sostener ese comportamiento durante los partidos. Los dieciséis goles encajados en las diez primeras jornadas del campeonato francés evidencian que el equilibrio defensivo sigue siendo uno de sus aspectos pendientes de mejora.
En cuanto a sus referentes, Sánchez ha señalado a Pep Guardiola como una influencia importante en su interpretación del juego posicional, aunque también ha reconocido estudiar a entrenadores como Luis Enrique, Roberto De Zerbi o Antonio Conte, especialmente por sus diferentes enfoques ofensivos y defensivos.
Su metodología concede igualmente importancia al desarrollo individual y al componente humano. Demba Ba destacó su claridad a la hora de transmitir conceptos, mientras que antiguos compañeros y futbolistas han subrayado su cercanía y capacidad para relacionarse con el vestuario.
El propio Sánchez ha explicado en Francia que le gusta trabajar de manera individualizada con los jugadores, especialmente con los jóvenes. Uno de los ejemplos que expuso fue el de Alex Daho, un atacante con el que mantuvo conversaciones durante la pretemporada para mejorar su mentalidad y regularidad competitiva.
¿Qué puede aportar a la UD Las Palmas?
La posible llegada de Albert Sánchez encajaría con la apuesta que la UD Las Palmas ha realizado en diferentes etapas por entrenadores identificados con el juego asociativo, la formación y el protagonismo con balón. En ese sentido, comparte algunos principios con perfiles como el de García Pimienta, aunque sus trayectorias y experiencias al frente de equipos profesionales son diferentes.
Su conocimiento de la metodología del FC Barcelona, la experiencia internacional acumulada y la costumbre de trabajar con plantillas jóvenes constituyen algunos de los argumentos que pueden explicar el interés amarillo.
También existen interrogantes. Su etapa como máximo responsable del Barça Atlètic terminó antes de lo previsto y, aunque ha conseguido asentarse en la Segunda División francesa, sus resultados con el Dunkerque han sido discretos en relación con los precedentes del club.
El desafío en Gran Canaria sería, además, diferente. En Francia ha trabajado dentro de un proyecto orientado al desarrollo de jóvenes y a la estabilidad deportiva; en Las Palmas se encontraría con un club que busca recuperar terreno en Segunda División y que acaba de destituir a Rubén de la Barrera después de nueve jornadas.
La principal incógnita es cómo trasladaría su propuesta a una plantilla con futbolistas de mayor experiencia y a un entorno con exigencias clasificatorias inmediatas.
De momento, Sánchez sigue vinculado contractualmente al Dunkerque, aunque su salida está avanzada. Si finalmente se concreta su incorporación, la UD Las Palmas apostará por un entrenador de 39 años cuyo recorrido combina el fútbol formativo español, el aprendizaje en tres ligas asiáticas y una experiencia reciente en el fútbol profesional francés.
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