Españoles por el mundo
Entrevista. Antonio Núñez: «El Real Madrid es capaz de ganar jugando mal»
En el verano de 2004, Antonio Núñez (Madrid, 1979) recibió una muy mala noticia. Emilio Butragueño, que ya estaba ejerciendo como director deportivo del Real Madrid, cargo que desempeñó hasta 2006, le desveló que José Antonio Camacho no contaba con él para la próxima temporada. Poco después recibió una llamada de su representante, Petón: «¿Te apetece ir a Liverpool?». Parpadeó y ya entrenaba a las órdenes de Rafa Benítez en Melwood. «Lo asumo como algo normal, pero a veces sí que me paro a pensar en la dimensión de dos clubes como Real Madrid y Liverpool», descubre Núñez. El madrileño atiende a Migrantes del Balón para recordar su paso por ambas entidades, que el próximo domingo se medirán en la final de la Champions League.
Entrevista publicada originalmente en mayo de 2022, antes de la final de la Champions entre Liverpool y Real Madrid.
PREGUNTA: Ha jugado en Real Madrid y Liverpool, ¿se siente un afortunado?
RESPUESTA: Lo asumo como algo normal, pero a veces sí que me paro a pensar en la dimensión de dos clubes como Real Madrid y Liverpool. Es un orgullo haber participado en una de las Champions del Liverpool y me alegraría que sumaran otra más porque es un club que estuvo muchos años alejado de la élite y que siga demostrando su importancia en Europa me alegraría mucho. El Madrid tiene en su mano seguir agrandando su leyenda. Es muy superior a cualquier otro club en cuanto a Champions y, si ganan, estaré más contento todavía porque fue mi primer gran club. Soy madridista desde niño. Es el equipo de mi vida. Le he cogido cariño a ambos clubes, pero nunca dejé de ser del Madrid.
¿Echa de menos jugar al fútbol?
Cuando jugaba creía que iba a echar mucho más de menos el fútbol. Ahora disfruto de cosas que antes no tenía como el tiempo. Es verdad que el futbolista entrena unas horitas y tiene el resto de día libre, pero no tienes tiempo para irte de viaje o hacer otras cosas con la familia. Tienes que estar siempre en el mismo lugar, con una rutina de entrenamientos, cuidándote al máximo… Ahora aprovechas para disfrutar de esas cosas que antes no se podía.
¿El fútbol actual es menos emocionante que cuando usted jugaba?
Antes se veían más partidos abiertos en los que el resultado variaba mucho. No todos eran así. También había castañas. Pero cada vez hay menos de esos. Se tiene muy estudiado al rival y todos los equipos tienden a jugar de la misma manera. Se ve menos al jugador talentoso capaz de desequilibrar, romper líneas… El jugador se ciñe a lo que le dice el entrenador y eso limita la creatividad. Por eso se hacen más aburridos los partidos.
Su nombre figura en la historia del Liverpool. Es el único jugador del club que ha marcado su único gol en una final, la de la Copa de la Liga ante el Chelsea.
Eso es, estoy en la historia del Liverpool porque soy el único jugador que ha metido su único gol en una final. Es una estadística un poco rebuscada pero bueno, es una estadística. Lo recuerdo como un momento muy especial porque fue mi primer gol con el Liverpool, en una final, encima contra el Chelsea… Era un partido muy importante en un estadio muy impresionante. Fue un momento muy bonito, pero no sirvió para la victoria. Fue un partido muy intenso. Terminó con una gran decepción porque has perdido una final, pero me quedo con el bonito recuerdo del gol.
¿Jugar en un club como el Liverpool marca especialmente?
El Liverpool es un club que marca. No creo que haya muchos jugadores que hayan pasado por el Liverpool y no digan que les ha marcado en su carrera y en su vida. En Liverpool se juntan muchas cosas. No solamente el club, su tradición o el respeto que tienen por el jugador. En la ciudad se vive el fútbol de una manera muy especial. El ambiente de Anfield es único. He tenido la suerte de vivir muchos ambientes en muchos estadios y el de Anfield es único. Hay que vivirlo para sentirlo. Hay gente que dice que lo ve por televisión y le parece increíble. Pues si le parece increíble por televisión imagina cómo es realmente. Todo eso hace que sea un club que marca. Aquella temporada pasó algo tan grande como ganar una Champions y ese 2005 se recuerda como algo muy especial. Fue una época muy bonita y muy especial en mi vida.
Usted siempre fue madridista.
Era y sigo siendo madridista. Lo soy desde niño. Iba todos los domingos al Bernabéu, soy socio del Madrid y nunca he dejado de ser madridista.
¿Y cómo es que el club de su vida quiera ficharle?
Yo creo que todo el mundo tiene el sueño de jugar en el Real Madrid, pero los que somos madridistas todavía más. Se dieron muchas circunstancia para que yo acabara jugando allí. Jugaba en Tercera en Las Rozas, nos metimos en ‘play-off’, me salió un buen ‘play-off’ y se interesaron varios equipos. Cuando se interesaron varios clubes importantes el Real Madrid se enteró. Es verdad que yo la oferta que tenía en el Celta era quedarme directamente y el Madrid me ofreció hacer la pretemporada sin ficha para ver si convencía al entrenador, que era López Caro. Pero hice una apuesta por el Madrid y no me arrepiento. Me quedé allí y pude vivir lo que es vestirme de blanco que era mi sueño de siempre.
«En el Real Madrid de los ‘Galácticos’ más que sentirte en un equipo de fútbol te sentías una estrella de rock»
Tras dos años estuvo cerca de salir, pero entonces Valdano le dijo que subía al primer equipo.
Después de dos años en el Castilla tenía opciones de salir a algún club importante, pero estaba deseando quedarme en el Madrid. Cuando Valdano me dijo que me iba a quedar estaba súper contento. Y eso que iba a cobrar cuatro veces menos que si me hubiera ido. Mi representante, que era Petón, un Atlético reconocido, me dijo: ‘Lo que mas me fastidia es que estoy seguro de que estás súper contento de quedarte en el Madrid’. Le dije: ‘Efectivamente’. Iba a ganar mucho menos, y él también iba a ganar mucho menos, pero estaba encantado. Esos momentos se te quedan grabados para siempre.
¿Qué se le pasó por la cabeza cuando llegó por primera vez al vestuario de los ‘Galácticos’? Allí estaban Raúl, Beckham, Figo, Ronaldo…
Había algunos jugadores como Aranda, Raúl Bravo, Portillo, Miñambres o Rubén que sí tenían experiencia con el primer equipo, pero yo ni había debutado ni tenía experiencia. Di el salto directamente al primer equipo sin haber debutado con el equipo y ese primer día en el vestuario para mi fue muy impactante. Recuerdo cuando entré al vestuario, llegué el primero como es normal, me senté e iba viendo entrar a los jugadores. Estaba alucinando… Ves a tu lado a Beckham, a Ronaldo o a Zidane… Para mí fue un cambio muy brusco. Jugaba en Tercera con las Rozas y de repente estaba entrenando y jugando con los que veía por televisión años atrás. Imagínate.
Es que era un vestuario único. Repleto de súper estrellas.
Aquel año con el primer equipo es la temporada en la que menos he sentido que estaba en un equipo de fútbol. No era el ambiente normal de un equipo de fútbol. Eran estrellas y allá donde íbamos íbamos como estrellas. Recibimientos increíbles, todo el mundo por la calle gritando… Y no solo en Madrid. Ibas a Murcia y entre el hotel y el estadio había un pasillo de gente gritando. Más que sentirte en un equipo de fútbol te sentías una estrella de rock. Alguna vez te llevabas un golpe de los cámaras que iban siguiendo a Beckham. Pero personalmente me sorprendí por lo humildes que eran. Beckham era una estrella futbolística y mediática y en las distancias cortas era muy humilde y súper simpático. Como Zidane, como Ronaldo… Me quedé sorprendido por lo cercanos que eran.
Tendrá mil anécdotas de aquella temporada.
Cuando me preguntan sobre anécdotas de esa temporada, lo que me viene siempre a la mente es el cumpleaños de Ronaldo. Es donde se lio. Borja y yo íbamos en el mismo coche. Acabábamos de subir al Primer equipo y no éramos famosos. Pero nos invitó a todos. Fuimos en el coche de Borja a la dirección que nos había dado, pero no sabíamos que había una entrada trasera por donde habían entrado todos los demás para no salir en la televisión, porque estaban allí todas las televisiones. Todos los programas del corazón estaban en la puerta. Como no les quedaban más imágenes que la mía con Borja estuvimos en todos los programas de corazón. Parecía que éramos los protagonistas y fuimos los primeros en irse. La fiesta fue divertida, la verdad. Estaba Rivaldo, Djalminha, Dida… Había muchísimas estrellas y es un recuerdo para guardar en toda la vida.
¿Impresiona jugar en el Bernabéu?
El Bernabéu impresiona mucho. Yo siempre me quedé con la espinita clavada de que me impresionara demasiado. No tuve la capacidad que tuvieron otros compañeros canteranos de abstraerse de lo que suponía estar jugando en el Bernabéu y ser yo mismo. Jugar más tranquilo. Mi cambio fue muy rápido y me costó adaptarme. Me faltó calma para sacar todo lo que tenía dentro, pero es que no solo son importantes las facultades físicas y técnicas, también debes estar mentalmente preparado para lidiar con esas situaciones. Es un estadio increíble. Antes de la pandemia volví para jugar con los veteranos el ‘Corazón Clasic Match’. Volví después de muchos años y al verme otra vez allí me vinieron un montón de recuerdos. Ese partido sí que lo disfruté. Disfruté viendo esas gradas tan impresionantes. Es un escenario único en el mundo.
¿Cómo le dijo el Real Madrid que ya no estaba en sus planes?
Estábamos de pretemporada en Jerez y Butragueño me llamó para comentarme la decisión que había tomado Camacho de no contar conmigo para la próxima temporada. Estaba muy triste y pasé unos días malos, pero la tristeza se acabó cuando Petón me dijo que podía ir al Liverpool. Saber que te vas a un club como el Liverpool te hace pasar página. En el fútbol tienes que pasar página muchas veces, no te puedes aferrar a nada. En cualquier momento tienes que buscar otro camino y es algo que asumes cada vez mejor. Es una circunstancia del fútbol y ya está.
Lo tenía hecho con el Mallorca cuando le llamó Petón.
Así es, lo tenía todo hablado para ir al Mallorca. Como no contaban conmigo no iba convocado y estaba comentando en la radio un partido del Real Madrid de la previa de la Champions. Estando en la cabina me llamo mi representante, Petón, y me preguntó: ‘¿Te apetece ir a Liverpool?’. Me dijo que estaba hecho y le dije que sí. En dos días ya estaba en Liverpool.
Entonces estaba comentando la Champions que iba a ganar.
Exactamente.
¿Cómo fue la primera conversación con Rafa Benítez?
La primera conversación con Rafa fue esa misma noche. Primero me llamó Petón y estando ya en casa me llamó Rafa. Fue una conversación que recuerdo porque no le conocía personalmente, pero había trabajado en el Madrid y tenía muy controlados a todos los jugadores de la cantera. Me hizo muchas preguntas para hacerse una idea de cómo era yo como persona. Es un entrenador que tiene muy en cuenta esos detalles. Si tienes mujer quiere saber cómo es para saber si le va a gustar estar en Liverpool o si se va a querer volver en dos meses. Quiere saber todos los detalles para tener controlado todo lo que pueda. Es una persona que es su forma de trabajar, intentar tener todo bajo control. Me hizo muchas preguntas para conocerme personalmente. Llegué el segundo a Liverpool. Después de Josemi. Recuerdo el primer entrenamiento cuando me vio. No le conocía personalmente, pero fue verme llegar y se vino hacía mí con una felicidad tremenda. Llevaba allí un mes sin entender a nadie y le dio mucha alegría que llegara otro español. Dos semanas más tarde llegaron Xabi Alonso y Luis García. En enero se unió Morientes. Hicimos un gran grupo y tengo buenos recuerdos de los ratos que echamos.

Xabi Alonso, Luis García y Antonio Núñez, durante su etapa en el Liverpool | AN
Usted no tuvo mucha suerte. Se lesionó al poco de llegar.
Hay años que la suerte está de tu lado y otros que la tienes en contra. Siento que aquel año no tuve la suerte de cara. En el segundo entrenamiento tuve una luxación de la rótula y estuve como tres meses y medio o cuatro meses para poder debutar. Debuté en noviembre y, pero por la lesión perdí musculatura y ponerte al ritmo de los demás cesta. No terminas de estar a tu nivel. Deportivamente no estuve al nivel que podía haber estado, pero las cosas son como son.
Todo el mundo recuerda la final ante el Milan, pero pocos se acuerdan de que estuvieron cerca de quedar eliminados en la fase de grupos. Además, en aquel crucial partido ante el Olympiacos fue titular. Fue su debut en Champions.
No había jugado nunca en Champions y fui titular aquel día, que nos lo jugábamos todo. Estaba pensando que igual no debutaba en Champions nunca porque con el Madrid ya había ido convocado pero no había jugado. Tengo muchos recuerdos de aquel partido frente a Olympiacos porque teníamos que ganar de dos goles y empezamos perdiendo por un gol que aparentemente es culpa mía. Hablando en el vestuario el portero, Kirkland, le había dicho a Rafa que no veía bien con las barreras, que si podía abrirse un poco para ver bien el balón. Rafa me dijo que antes del golpeo me abriera un poco para que Kirkland viera el balón. Va a tirar Rivaldo la falta, me ladeo y el balón pasa justo por el hueco que había dejado. En la repetición se ve perfectamente como yo me abro y el balón pasa por ahí y es gol. Estaba cumpliendo órdenes, pero para todo el mundo es culpa mía. Afortunadamente se remontó el partido y estuve a punto de marcar. El 2-1 de Mellor fue tras un remate mío y luego Gerrard hizo el 3-1 con un golazo increíble. Es algo que recordaré toda la vida. Fue apoteósico.
¿Cómo fue jugar junto a Gerrard?
Gerrard es uno de los mejores futbolistas con los que he jugado. Y es decir mucho porque he jugado con los mejores. Para mí, es el jugador más completo que he visto en mi vida. He visto de cerca a los ‘Galácticos’, que eran artistas y tenían un talento individual espectacular, pero Gerrard, aparte de tener esa técnica, lo era todo. Era el alma del equipo, tiraba del carro, estaba en cualquier sitio del campo en cualquier momento, el despliegue físico que tenía era alucinante, en el juego aéreo era tremendo, al choque iba con mucha intensidad… Tenía todas las facetas de un gran futbolista. No le faltaba de nada. Para mí, un jugador único. Un fuera de serie. cuando se habló de él para el Madrid me parecía un acierto.
En semifinales derrotaron al Liverpool con un gol fantasma de Luis García. Difícil saber si aquel balón llegó a entrar.
No sé, por más que veo la repetición, nunca lo llego a ver dentro del todo… A Luis le gusta mucho recordar ese gol fantasma. De hecho en el aniversario se disfraza de fantasma. A ver, es un gol que los del Chelsea tienen clavado para toda la vida. Y es normal. De esas hemos visto 50.000 en el fútbol. No había VAR y las imágenes no son claras. No se ve dentro, pero tampoco está del todo fuera.
No eran favoritos en aquella final ante el Milan. De hecho, los italianos tenían un equipazo.
El Milan era un autentico equipazo y nosotros estábamos ahí de manera inesperada. Nadie contaba con nosotros para estar en la final, y mucho menos para ganarla. Hicimos una buena Champions y nos colamos en la final, pero el claro favorito era el Milan. Llegaban con un poco más de confianza que nosotros, que llegamos con la ilusión del que no es favorito y lo va a dar todo. Los entrenamientos previos a la final eran increíbles porque se palpaba una ilusión tremenda. Se notaba que el día a día no era normal, todo era diferente al resto del año. Esos nervios por entrar en la convocatoria… Fue diferente. No habíamos hecho una buena temporada en la Premier. Quedamos quintos y no entramos en Champions, así que lo apostamos todo a esa final. La ilusión era máxima.
«Es que la afición del Liverpool te levantaba. Recuerdo muchos partidos en Anfield que íbamos perdiendo y tener la sensación de culpabilidad»
Lo apostaron todo, pero se fueron al descanso perdiendo 3-0. Entiendo que se marchó al vestuario hundido.
Lógicamente, cuando vas perdiendo 3-0 al descanso la sensación es que tienes el partido perdido. Esa es la sensación que tiene todo el mundo. Pero cuando entramos al vestuario, yo por lo menos, pasé de sentir que había perdido la final de la Champions a creer que se podía ganar. No es que fuera un discurso épico ni unas palabras mágicas, pero vi que el míster tenía confianza en que lo podíamos levantar. Hizo unos cambios tácticos, habló con mucha tranquilidad… Es que no había nadie cabizbajo, todo el mundo estaba con ganas de levantarlo y eso se contagia. Saltamos al segundo tiempo convencidos de que tenía remedio. Y creo que en el vestuario rival pasó lo contrario. Oíamos mucha algarabía. Creo que ya estaban celebrando que habían ganado la Champions. Luego todo se dio como se dio. Marcamos pronto… Cada gol te anima más y a ellos cada gol les mete más presión porque lo tenían hecho. Todo cambia más rápido de lo que te imaginas.
Josemi comentó que fue crucial que la afición no dejara de animar con el 3-0.
Es que la afición del Liverpool te levantaba. Recuerdo muchos partidos en Anfield que íbamos perdiendo y tener la sensación de culpabilidad. Pensaba: ‘¿No vamos a ganar este partido viendo como anima esta gente? Lo están dando todo por nosotros. Esto tenemos que sacarlo como sea’. Y en la final pasó lo mismo. Si ellos confiaban teníamos que lucharlo hasta el final. Es una afición muy especial.
Los tres goles llegaron en seis minutos. ¿Cómo los viviste?
Josemi y yo estuvimos calentando toda la segunda parte y estábamos en la banda. Nos íbamos cruzando y nos poníamos caras. Después del primer gol nos miramos, pero después del segundo empezamos a reírnos. Pensábamos: ‘A ver si al final vamos a remontar esto’. Nos pusimos a un gol y quedaba media hora, estábamos metidísimos en el partido. Y para el Milan fue muy duro porque se veían campeones. Encima notábamos que los que estaban jugando se lo creían y se veía que íbamos a acabar empatando.
¿Pensó en que igual le tocaba tirar un penalti?
A partir del 3-3 solo pensaba en una posible tanda de penaltis. No sé cómo tiene que ser la sensación de estar delante del balón para tirar un penalti en la final de la Champions si solo de pensar que me podía tocar tenía el corazón a mil. Había jugadores muy experimentados con títulos importantes a sus espaldas y vi en su cara que la situación era muy tensa. Al final salió Cissé. Por un lado estaba fastidiado por no poder jugar, pero por otro aliviado. El penalti no lo iba a fallar. Eso seguro. Me consolé ganándola, que era lo realmente importante.
¿Cómo lo celebraron?
Te puedes imaginar… En el campo fue una locura y en el hotel de Estambul se hizo una pequeña fiesta. Nos quedamos los españoles los últimos, pero lo más bonito fue al llegar a Liverpool. Dar vueltas por la ciudad con el autobús descapotable… Liverpool tenía 500.000 habitantes y dijeron que había un millón de personas en la calle. Recuerdo el techo de la estación repleto de gente… Fue un momento muy bonito.
¿Dónde tiene la medalla de campeón?
Me muevo mucho y la llevo siempre conmigo. Y eso que muchas veces en reuniones con amigos se la pone todo el mundo y va rulando por ahí. Se la ha puesto mucha gente y está hasta mellada, pero intento no separarme mucho de ella.

Josemi, Luis García, Antonio Núñez, Fernando Morientes y Xabi Alonso celebrando la Champions que ganó el Liverpool en 2005 | AN
Lo disfrutó, y eso que Rafa ya le había comentado que no contaba con usted para la próxima temporada.
No me dijo eso exactamente, pero sí que antes de empezar la celebración me dijo que me pasara por la oficina al día siguiente. A buen entendedor, pocas palabras bastan. En ese momento me dolió, pero era la celebración de la Champions y la disfruté al máximo. Pensé: ‘Mañana será otro día’. A pesar de eso no lo pude celebrar más.
Mal ‘timing’ de Rafa…
Rafa tiene muchísimas cosas buenas como entrenador, pero ese podría ser un déficit. Le falta mano izquierda con el jugador, tener un trato algo más humano. Sé que le ha pasado a otros jugadores y ese era un aspecto a mejorar. Igual lo ha mejorado ya porque han pasado muchos años. Tenía la ilusión de poder empezar de cero, hacer una temporada sin estar lastrado por una lesión, pero en estos clubes no tienes una segunda oportunidad. O estas al máximo o buscan a otro.
«El Real Madrid es capaz de ganar jugando mal y lo ha demostrado muchas veces»
Por cómo ha sido esta Champions, muchos aficionados del Real Madrid firmarían ganar como lo hizo el Liverpool en 2005.
Estoy seguro de que muchos firmarían ese guion. Aquel partido fue digno del Real Madrid de esta temporada.
¿Qué espera que pase en la final del domingo?
Es de los partidos más difíciles de pronosticar que recuerdo. El Liverpool tiene las ideas más claras, es más constante y ha hecho mejor las cosas esta temporada, pero el Real Madrid le puede ganar a cualquiera en cualquier situación. Es capaz de ganar jugando mal y lo ha demostrado muchas veces. No sé lo que va a pasar, pero me gustaría que ganara el Real Madrid. Un 2-1 en el 95′ me sirve.
Entrevista publicada originalmente en mayo de 2022, antes de la final de la Champions entre Liverpool y Real Madrid.
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Guatemala. David Grande, a tres goles de hacer historia en Guatemala
David Grande suma cuatro goles en sus últimos cinco partidos con el Marquense y ya amenaza el registro goleador de Álvaro Portero, pionero español en la Liga Nacional de Guatemala.
Hay récords del fútbol español en el extranjero que aparecen donde menos se esperan. Uno de ellos está ahora mismo en juego en Guatemala. David Grande, delantero madrileño del Deportivo Marquense, ha marcado cuatro goles en sus últimos cinco partidos y se ha colocado a solo dos tantos del registro documentado de Álvaro Portero, el primer futbolista español que debutó en la máxima categoría guatemalteca.
Grande, de 35 años, está atravesando uno de los mejores momentos de su aventura en Centroamérica. Su último gol llegó esta semana en uno de los escenarios de mayor repercusión del país: el estadio Cementos Progreso, donde Marquense derrotó 0-2 a Comunicaciones. Fernando Escalante abrió el marcador y, en el minuto 71, David Chuc encontró al atacante español, que llegó desde segunda línea para firmar la sentencia.
Fue el cuarto tanto de Grande en el Torneo Apertura 2026. Una cifra que adquiere otra dimensión cuando se mira hacia atrás y se comprueba lo extraordinariamente reducida que ha sido la presencia de futbolistas españoles en la Liga Nacional de Guatemala.
Cuatro goles en cinco partidos
El comienzo de David Grande en Guatemala no fue sencillo. Llegó al Marquense este verano procedente del CD Mensajero, después de una temporada en la que había anotado 17 goles en Tercera Federación. Su adaptación al nuevo campeonato necesitó algunas jornadas e incluso falló un penalti frente a Municipal en su segundo partido del torneo.
Después apareció la racha. Grande estrenó su cuenta ante Suchitepéquez, entrando desde el banquillo y marcando en el minuto 84 el gol del triunfo por 1-2. Repitió en la siguiente jornada contra Cobán Imperial, esta vez para colocar el 2-0 provisional; volvió a ser decisivo ante Guastatoya con el tanto que dio a Marquense la victoria por 1-2; y, tras quedarse sin marcar en la derrota frente a Xelajú, recuperó el gol ante Comunicaciones.
El resultado es contundente: cuatro goles en las últimas cinco jornadas y cuatro tantos en ocho partidos de campeonato. El español se ha convertido, además, en el máximo goleador de Marquense en este inicio de temporada.
El precedente de Álvaro Portero
Para encontrar al otro gran protagonista español de esta historia hay que retroceder hasta 2019. Ese verano el Deportivo Siquinalá sorprendió incorporando a Álvaro Portero Díez, delantero madrileño que llegaba desde el DAV Santa Ana y que aterrizó en Guatemala junto al entrenador español Antonio Acosta.
Portero hizo historia desde su primer partido. El 27 de julio de 2019 marcó de penalti ante Mixco en la victoria por 2-0 de Siquinalá. Años después, Telemadrid recordaría su aventura señalándolo como el primer jugador madrileño y español en debutar en la máxima competición del fútbol guatemalteco.
Su paso por el país fue breve, pero productivo. Las bases estadísticas consultadas le atribuyen 19 partidos y seis goles en la Liga Nacional antes de regresar a España en enero de 2020 para incorporarse a Las Rozas. Los tantos que pueden rastrearse en las crónicas del Apertura 2019 fueron ante Mixco, Xelajú, Municipal, Cobán Imperial, Guastatoya y Antigua GFC.
Existe, eso sí, una pequeña discrepancia documental: una información de Telemadrid publicada en 2020 habló de siete goles durante su etapa guatemalteca. Sin embargo, el registro estadístico de la competición disponible y el repaso partido a partido sitúan su cuenta en seis. Es esa cifra documentada la que sirve como referencia.
Grande ya tiene el récord a tiro
La comparación deja a David Grande muy cerca. Con cuatro goles, el delantero del Marquense está a dos tantos de igualar los seis de Portero y a tres de superarlos. Si mantiene el ritmo actual, podría convertirse en las próximas jornadas en el futbolista español nacido en España con más goles documentados en la historia de la máxima categoría guatemalteca.
La precisión no es menor. En el campeonato han participado futbolistas con doble nacionalidad española nacidos en Guatemala, como José Pablo Grajeda, pero la historia de Portero y Grande responde a otra realidad: la de jugadores formados y desarrollados en el fútbol español que decidieron continuar su carrera en un destino prácticamente inédito para los futbolistas de nuestro país.
De hecho, cuando Portero llegó a Siquinalá en 2019 fue presentado como una auténtica rareza dentro de la Liga Nacional. Siete años después, Grande ha vuelto a abrir esa ruta.
Un trotamundos que vuelve a encontrar el gol lejos de España
Para David Grande, Guatemala tampoco es la primera experiencia fuera del fútbol español. El delantero de Torrejón de Ardoz ya había jugado en la Superliga de India con el Jamshedpur FC y también pasó por el Kannur Warriors, de la Super League Kerala, antes de tener una experiencia en Italia con el Costa d’Amalfi, de Serie D. Entre medias y posteriormente acumuló también un largo recorrido por categorías nacionales españolas en clubes como Calahorra, Xerez Deportivo, Cacereño, Marino de Luanco, Compostela, Badajoz o Mensajero.
Precisamente en La Palma recuperó una de sus mejores versiones goleadoras antes de aceptar el reto del Marquense. El club guatemalteco lo incorporó para el Apertura 2026 como una de sus principales apuestas ofensivas y el español está comenzando a justificarla.
Ahora, además de los objetivos colectivos del equipo, tiene delante una pequeña página de historia para Migrantes del Balón: dos goles para alcanzar a Portero y tres para dejar atrás el registro del pionero español en Guatemala.
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Italia. Paco Esteban llama a las puertas de la Serie A
Paco Esteban se proclamó máximo goleador de la Primavera 1 con 21 tantos en 32 partidos. Tras irrumpir en Italia, el Lecce lo ha integrado en el primer equipo y el delantero malagueño ya ha debutado en Coppa Italia.
Hay una cifra que explica mejor que cualquier otra la temporada que convirtió a Paco Esteban en uno de los delanteros españoles jóvenes a seguir en Italia. El atacante malagueño marcó 21 goles en 32 partidos con el Primavera del Lecce. El primer equipo, que peleó por la permanencia en la Serie A, cerró todo el campeonato con 28.
La comparación no pretende equiparar dos categorías muy distintas, pero sí sirve para medir el impacto de un futbolista que hace apenas un año era prácticamente desconocido para el gran público español. Esteban aterrizó en el sur de Italia con 19 años, sin experiencia en el fútbol profesional y con una plaza que ganarse en un equipo juvenil. Doce meses después es el máximo goleador de la fase regular de la Primavera 1, ha hecho la pretemporada con el primer equipo, lleva el dorsal 22 y ya ha disputado sus primeros minutos oficiales con los mayores.
Ahora solo falta el salto que lleva persiguiendo desde hace meses: debutar en la Serie A.
Del Betis a Lecce en el último día del mercado
Francisco Esteban Sánchez, nacido en Málaga el 2 de mayo de 2006, llegó al Lecce el 1 de septiembre de 2025, prácticamente sobre la bocina del mercado. El club italiano adquirió sus derechos al Real Betis y lo incorporó inicialmente a su Primavera, la categoría sub-20 que funciona como antesala del primer equipo.
Su formación, sin embargo, había pasado ya por varias de las canteras más reconocibles del fútbol español. Antes de recalar en el Betis había estado en el Villarreal y en el Atlético de Madrid. En Sevilla volvió a dejar señales de su facilidad para encontrar portería y terminó llamando la atención de un Lecce que desde hace años utiliza su fútbol base para detectar y desarrollar talento joven, también fuera de Italia.
El contexto de su llegada no podía ser más exigente. El Primavera del Lecce había comenzado mal el campeonato y afrontó la cuarta jornada todavía sin puntuar. Esteban apenas había tenido tiempo para instalarse cuando Simone Schipa decidió alinearlo ante el Monza.
El resultado fue inmediato: dos goles y victoria por 2-1. Marcó a los 12 minutos de su estreno y repitió en la segunda parte para entregar al Lecce sus primeros tres puntos del curso. No fue una aparición aislada. Fue el comienzo de una temporada entera viviendo alrededor del gol.
21 goles en 32 partidos y ‘capocannoniere’ en Italia
Esteban fue ganando peso a medida que avanzaba la temporada. Su producción ofensiva terminó llevando al Lecce desde aquella salida tan complicada hasta la zona media de la tabla. El conjunto salentino terminó noveno, mientras su delantero cerró el campeonato con 21 tantos en 32 encuentros.
La última jornada pareció escrita para completar el relato. El Lecce recibía a la Fiorentina, líder de la competición, y Esteban necesitaba volver a marcar para asegurar su posición en la carrera de goleadores. Hizo dos. Uno nada más comenzar el partido y otro en la segunda mitad. El Lecce ganó 2-0 y el español terminó la fase regular como máximo goleador de la Primavera 1.
Su temporada resultó todavía más llamativa por lo que sucedía unos kilómetros más arriba, en el primer equipo. El Lecce sufrió durante prácticamente todo el curso para conservar su plaza en la Serie A y terminó salvándose en la última jornada. Su principal problema estuvo en el área rival: cerró las 38 jornadas con 28 goles.
Esteban, en una competición de formación y por tanto incomparable en dificultad, había marcado él solo 21.
La diferencia entre ambos niveles explica por qué desde el club siempre intentaron rebajar la ansiedad alrededor del delantero. Pero también por qué su nombre empezó a aparecer cada vez con más frecuencia alrededor del primer equipo.
Di Francesco empezó a mirarlo durante la temporada
Eusebio Di Francesco no esperó al verano para seguir de cerca su evolución. En febrero, cuando Esteban ya acumulaba una importante cifra de goles con el Primavera, el técnico reconoció públicamente que el cuerpo técnico estaba pendiente del español.
“Lo estamos siguiendo con mucha atención. Está dando continuidad a sus actuaciones y en el futuro podría entrar en las convocatorias”, explicó entonces el entrenador del Lecce.
El paso tenía lógica. Esteban es un delantero de 1,85 metros, pero su juego no se limita a actuar como referencia dentro del área. Tiene capacidad para atacar el espacio, moverse alrededor de los centrales y participar lejos de la portería, cualidades que le permitieron sostener su producción goleadora durante toda la temporada y no únicamente en una racha puntual.
Al terminar el curso comenzaron a aparecer también pretendientes. En Italia se informó del interés de varios clubes españoles, con el Elche entre los equipos que siguieron su situación, mientras otras informaciones situaron a clubes de España y Portugal pendientes de su futuro. El Lecce, sin embargo, decidió darle la oportunidad de convencer a Di Francesco.
Del Primavera al primer equipo
El verano de 2026 ha sido el primer paso real hacia la Serie A. El Lecce incluyó a Paco Esteban en la concentración de pretemporada del primer equipo y el delantero aprovechó sus minutos. Entre sus actuaciones destacó un doblete en el amistoso ante el NK Bistrica, una nueva señal para un cuerpo técnico que debía decidir si incorporarlo definitivamente a la plantilla, cederlo para que sumara experiencia o buscar otra solución.
La apuesta, de momento, ha sido mantenerlo cerca de los mayores. Esteban figura con el dorsal 22 y el 17 de agosto recibió el premio que llevaba meses esperando: su debut oficial con el primer equipo.
Fue en la Coppa Italia, frente al Palermo. El Lecce perdía 2-0 cuando Di Francesco lo introdujo en el minuto 84 en sustitución de Willem Geubbels. Apenas dispuso de unos minutos, insuficientes para cambiar el partido, pero suficientes para derribar una barrera que se le había resistido durante toda la temporada anterior.
En la Serie A todavía espera su oportunidad. Ya ha entrado en la dinámica y en convocatorias del primer equipo, pero el estreno en la máxima categoría italiana continúa pendiente. A los 20 años, esa es ahora la siguiente frontera.
El gol viene de familia
El apellido Esteban no es nuevo en el fútbol español. Paco es hijo del exdelantero Francisco “Paco” Esteban Granado, que llegó a competir en Primera División con el Málaga y desarrolló una larga carrera por clubes como Girona, Elche o Alcoyano, entre otros.
Y la historia continúa con la siguiente generación. Su hermano pequeño, Sergio Esteban, nacido en 2007, continúa en la cantera del Atlético de Madrid y este verano se proclamó campeón de Europa Sub-19 con España. Sergio anotó tres goles durante el torneo, en una generación que completó el campeonato sin recibir un solo tanto.
Dos hermanos delanteros, separados por menos de un año, que han tomado caminos diferentes: Sergio continúa creciendo en el Atlético mientras Paco decidió salir de España para buscar una oportunidad en Italia.
Un nombre para seguir en la Serie A
La aventura italiana de Paco Esteban apenas ha necesitado una temporada para cambiar de dimensión. Llegó el último día de mercado para reforzar al Primavera de un Lecce que todavía no había puntuado. Debutó con dos goles. Terminó el curso con otros dos ante el líder. Entre un partido y otro construyó una campaña de 21 goles en 32 jornadas que lo convirtió en el delantero más productivo del campeonato juvenil italiano.
El siguiente reto es mucho más difícil. La Serie A exige otro ritmo, otros espacios y centrales de primer nivel. El propio Lecce ha preferido no acelerar los tiempos. Pero la puerta que hace un año parecía muy lejana ya está delante de él.
Paco Esteban tiene 20 años, ya ha demostrado que el gol viajó con él desde España y empieza a formar parte de los planes del primer equipo del Lecce. Ahora busca el último paso: marcar el primero entre los grandes.
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