Españoles por el mundo
ENTREVISTA. Felip Ortiz: «Es lo más grande que he conseguido como entrenador»
Felip Ortiz ha llevado al Inter d’Escaldes a un territorio inédito para el fútbol andorrano. El técnico español repasa en Migrantes del Balón la histórica clasificación para la fase liga de la Conference, el crecimiento de la competición, el reto de enfrentarse a clubes de presupuestos muy superiores y la influencia que La Masia sigue teniendo en su manera de entender el fútbol.
Felip Ortiz ha escrito su nombre en la historia del fútbol andorrano. El técnico español ha llevado al Inter d’Escaldes hasta la fase liga de la Conference League, algo que ningún club del Principado había conseguido antes. Tras empatar 2-2 ante el Drita en Kosovo, el campeón andorrano resistió un 0-0 durante 120 minutos en Encamp y selló la clasificación desde el punto de penalti. Andorra se convirtió así en la 53.ª federación UEFA en colocar a un equipo en una fase liga o de grupos de una gran competición continental.
Nacido en Lleida en 1977, Ortiz conoce el fútbol desde todos sus ángulos. Fue portero, se formó en el FC Barcelona y jugó en el Barça B antes de pasar por clubes como Extremadura, Nàstic de Tarragona o Salamanca. Como técnico regresó al Barça para trabajar junto a Gerard López y Sergi Barjuan e incluso ejerció como asistente del primer equipo azulgrana durante la etapa interina de este último. También acompañó a Vicente Moreno en Arabia Saudí antes de iniciar en Andorra su aventura como primer entrenador sénior.
Después de conquistar dos ligas consecutivas con el Inter y derribar el gran muro europeo del fútbol andorrano, Ortiz afronta ahora un escenario inimaginable hasta hace poco: medirse en la fase liga de la Conference al Mjällby, Universitatea Craiova, Estrella Roja, Copenhague, Getafe y Aarhus.
En Migrantes del Balón hablamos con Felip Ortiz sobre el significado de esta clasificación, el crecimiento de la liga andorrana, las dificultades para competir en Europa desde un país de poco más de 80.000 habitantes, el dinero que recibirá el club, la convivencia con el FC Andorra, los problemas de espacio e inmigración del fútbol local y la influencia que todavía conserva del FC Barcelona.
Pregunta. ¿Qué piensa cuando escuchas que acabas de clasificar al Inter d’Escaldes para la Conference League y que han conseguido algo que nunca había logrado antes un club andorrano?
Respuesta. Después de conseguirlo te das cuenta de dónde vienes. Llevábamos dos años hablando de la Liga, dos años haciendo las cosas bien en Europa y, quieras o no, siempre tienes esa curiosidad de decir: «¿Por qué no podemos llegar hasta una fase de grupos?». Sabíamos que era muy complicado, que nadie lo había logrado y que nos enfrentábamos a equipos con presupuestos superiores. Pero creo que en el fútbol se ha igualado todo mucho y hemos podido conseguir algo histórico.
P. ¿En quién piensa uno en el momento en el que lo consigue? En las últimas temporadas se había estado cerca, pero nunca se había logrado.
R. Piensas en mucha gente. Sobre todo, lo primero que te viene a la cabeza son todas las horas que pasas trabajando. Ser entrenador, y más en un equipo humilde como nosotros, implica que no tengas los cuatro o cinco analistas que puede tener un club grande, ni toda la estructura de preparación que pueden tener otros equipos. Tienes que inventártelas para llegar a todo e intentar desempeñar tú, aparte de ser entrenador, muchas de esas facetas. Eso requiere muchísimo tiempo y tienes una familia que también te necesita. Tenemos familia, tenemos niños, y estás quitando tiempo de estar con ellos para llegar hasta aquí. Lo primero que piensas es en ese sacrificio y en que, al menos esta vez, ha valido la pena. Porque otras veces haces ese mismo sacrificio y no obtienes el premio. Y luego, a nivel profesional, también te acuerdas de muchos entrenadores que has tenido, de muchos consejos y de muchas cosas que has vivido. Yo he tenido la suerte de ser segundo entrenador de grandes técnicos y vas cogiendo lo mejor de cada uno. También estoy muy agradecido al club por haber confiado en mí para esta aventura.
P. Quizá con los días se va normalizando, pero estamos hablando de Andorra, un país de poco más de 80.000 habitantes, que va a tener un equipo enfrentándose en Europa a clubes como el Estrella Roja o el Getafe. ¿Son conscientes realmente de la dimensión de lo que han conseguido?
R. Creo que todavía no somos conscientes. Ahora, cuando empieza la fase y te van anunciando que vas a jugar contra equipos de ese nombre, empiezas a verlo. Creo que todavía ni los jugadores son conscientes del todo. También me alegro muchísimo por muchos futbolistas que tenemos y que llevan muchos años picando piedra, como se suele decir en el fútbol. Jugadores que han estado en Primera RFEF y que no han podido vivir experiencias así. Me alegro muchísimo por ellos. Ahora lo que tenemos que hacer es disfrutarlo, pero también competirlo. Para eso estamos.
P. Es el entrenador del primer equipo andorrano que alcanza la fase principal de una competición europea. Dentro de 30, 40 o 50 años, cuando se recuerde la primera vez, siempre aparecerá su nombre. Teniendo en cuenta toda tu carrera como jugador y entrenador, ¿dónde colocas este logro?
R. Yo se lo dije a los jugadores. No sé qué carrera como entrenador voy a tener a partir de ahora, pero esta historia que hemos hecho creo que la voy a recordar siempre. A veces escuchas a Luis Enrique hablar de todo lo que ha ganado y, sin embargo, sigue acordándose de sus primeros pasos, de aquel Barça B y de aquel ascenso. Creo que esto es lo mismo. Me voy a acordar toda mi vida. A día de hoy, esto va a ser mi logro más importante. Después Dios dirá qué puedo conseguir si sigo siendo entrenador, pero creo que esto va a ser lo más grande que he conseguido hasta ahora.
P. Durante los últimos años le había escuchado decir varias veces que quería meter a este equipo en una fase europea y que algunos le tomaban por loco. ¿De dónde salía esa convicción?
R. Es verdad. El primer año fue un poco para conocer la Liga y para conocer cómo se planteaban los partidos europeos. Y me di cuenta de que estábamos metidos en una especie de dinámica de: «Bueno, vamos a Europa». El campeón de Liga iba a Europa, competía y daba un poco igual ganar o perder porque casi siempre se daba por hecho que ibas a perder. Ya habías cumplido simplemente por llegar. Cuando llegué dije: «Aquí vamos a ganar la Liga, pero también vamos a competir en Europa». Y cuando empezaba a decir eso, algunos me preguntaban: «¿Pero cómo vas a ir a ganar los partidos de Europa?». Había que intentar competir y cambiar la mentalidad. Alguno me decía que si salíamos a competir contra uno de esos equipos nos iban a meter cinco o seis. Y yo respondía que podía pasar, pero que teníamos que estar cerca de poder conseguirlo. Creo que ha cambiado la mentalidad de los equipos andorranos. En los últimos años ya se está viendo que los clubes pasan rondas y nosotros hemos tenido la suerte de pasar más de una hasta llegar a donde hemos llegado. Cuando decía todo esto algunos me miraban como pensando: «Este todavía no sabe contra qué equipos se va a enfrentar». Solo había una persona dentro del club que me decía que lo íbamos a conseguir. Pero, bueno, al final se ha conseguido.
P. Andorra era una de las pocas federaciones UEFA que nunca había tenido un representante en una fase liga o de grupos. ¿Internamente se sentía como una losa?
R. Tampoco habíamos hablado demasiado sobre ello con la Federación, pero ahora está claro que este es un punto de partida. Llegar hasta donde hemos llegado hace que el nombre que aparezca sea el del Inter d’Escaldes, los jugadores y el club, pero creo que detrás de esta clasificación también hay muchas otras cosas. Primero está la Federación, que está intentando que esta Liga crezca y sea cada día más profesional. Está haciendo un trabajo para que puedan pasar este tipo de cosas. Pude hablar con el presidente y estaban súper contentos. Más que por quitarse una losa, era por poder decir: «Mira, estamos haciendo bien las cosas y al menos hay un equipo que ha roto esa barrera». Hay que agradecer también todo el esfuerzo de la Federación para que esta Liga sea cada día más profesional. Este año tenemos incluso Football Video Support y están haciendo esfuerzos continuamente para que crezca. Al final también se beneficia el fútbol andorrano y el coeficiente UEFA es muy importante.
P. Hablaba antes del cambio de mentalidad: antes un equipo andorrano podía salir a Europa pensando únicamente en no perder y ahora se plantea que puede ganar. ¿Qué ha provocado ese cambio?
R. Son muchas cosas. Hace años la Liga no era tan profesional. Jugaba mucha gente de Andorra que trabajaba y, además, jugaba al fútbol. Creo que el primer punto de partida ha sido que ahora casi todos los equipos son profesionales. También ha ayudado mucho que los cuerpos técnicos estén mucho más preparados. Los jugadores están físicamente muy bien. Y, quizá lo más importante, los planteamientos de los partidos ya no consisten simplemente en defender, defender y defender. Creo que se ha pasado a una fase en la que pensamos que podemos presionar arriba, podemos atacar y podemos hacer goles. Ese ha sido el gran cambio de mentalidad.
P. ¿Eso es lo que más ha cambiado en el fútbol andorrano desde que llegó?
R. Yo llevo dos años aquí y cuando llegué ya vi que prácticamente todos los equipos eran profesionales. Había entrenadores de fuera, entrenadores de Andorra también muy preparados, preparadores físicos, GPS, analistas… Ya veías cosas propias de una liga profesional. Después está la mentalidad de cada entrenador. Si me preguntas por la mía, a mí me gusta salir a ganar sea quien sea el rival. Creo que se puede ganar a equipos con un presupuesto inferior al tuyo y también a equipos con un presupuesto superior. Estamos en ese camino.
P. Una vez conseguido el gran objetivo de entrar en la fase liga, ¿cuál es ahora el sueño? ¿Qué cree que pueden conseguir?
R. Ahora sí que es muy complicado fijar un objetivo. Pero a mí no me gusta decir: «Ya tenemos el premio, ahora vamos a pasárnoslo bien». Esa no es mi filosofía. Nos hemos merecido estar aquí y vamos a luchar esta oportunidad hasta donde podamos. Ahora estamos mirando el primer partido en Suecia. Ya lo estamos analizando, viendo dónde podemos hacer daño. Si miráramos únicamente los presupuestos sería muy fácil decir que el Inter va a quedar último. Pero por mentalidad, por ganas y por muchas cosas que veo en los jugadores, creo que lo vamos a luchar. Cada punto lo vamos a pelear como si fuera el último.
P. Les han tocado Mjällby, Universitatea Craiova, Estrella Roja, Copenhague, Getafe y Aarhus. ¿Contento con el sorteo?
R. Contento de estar en el sorteo. Y contento por una parte porque juegas contra seis equipos muy conocidos. Luego ya no estás tan contento cuando empiezas a mirar jugadores, presupuestos y los campos a los que vas a ir, porque sabes que te van a plantear partidos muy complicados. Pero imagínate ir a jugar al campo del Estrella Roja, con toda la afición que tiene. O enfrentarte al Getafe. Después de pasar todo julio y agosto trabajando, poder sentarte ahora y pensar que de aquí a diciembre vas a enfrentarte a esos equipos es una alegría inmensa.
P. Es lo típico: antes del sorteo piensas «ojalá me toque el Estrella Roja», pero luego empiezas a preparar el partido…
R. Sí, suele pasar. Cuando empiezas a analizar jugador por jugador, el entrenador que tienen, la afición, el presupuesto… dices: «Bueno, tendremos que hacer muchísimas cosas bien para sacar algún punto».
P. El Getafe tiene además un componente especial. Es español, buena parte de la plantilla también viene del fútbol español… ¿En el vestuario gustó especialmente?
R. Imagínate. Casi todos nuestros jugadores son españoles o vienen de la Liga española. Seguro que alguno tiene algún amigo allí, tanto en el cuerpo técnico como entre los jugadores, o han coincidido en alguna cantera. Es una gran satisfacción poder ir a jugar contra un equipo que está compitiendo en Primera División de España.
P. Todos sus rivales tienen a priori un presupuesto superior. ¿Qué tienen que hacer para competir contra ellos?
R. Lo que hemos estado haciendo estos últimos dos años. Nos hemos enfrentado al AEK de Atenas, al FCSB de Bucarest, al Flora… Hemos podido competir contra equipos de presupuestos superiores. Lo primero es no mirar cuánto dinero tienen los demás. Primero somos futbolistas igual que ellos y después tenemos que plantear el partido pensando dónde podemos hacerles daño. Yo quizá peco de ser demasiado ofensivo y a veces me lo dicen, pero soy así. Creo sinceramente que si únicamente sales a defender es muy difícil que un equipo con nuestro presupuesto pueda sacar algo. Nuestra posibilidad está en hacer valer nuestras armas: presionar arriba, intentar robar lo más cerca posible de su portería… Porque si te colocas simplemente en bloque bajo, con la calidad de los jugadores que tienen estos equipos, es muy complicado sacar un resultado positivo.
P. ¿Le preocupa que competir en Europa pueda descentraros en la Liga?
R. Quieras o no lo piensas. Sabemos que tenemos una plantilla corta. Como entrenador tienes ese miedo: «A ver si ahora se van a reservar, a ver si dejamos de lado la Liga…». Pero ya jugamos el primer partido liguero y los vi súper concentrados. Sabemos que si estamos donde estamos es porque ganamos la Liga el año pasado. Tenemos que intentar no descentrarnos. La Liga andorrana va a ser muy complicada este año porque los resultados ya están demostrando que todos los equipos están muy igualados. Nosotros tenemos que intentar volver a ganar la Liga y para eso es fundamental no desconectarse en los primeros partidos.
P. Cuando se gana la Liga de Andorra, ¿se celebra más el título en sí o pensar que ese título te abre posteriormente las puertas de Europa?
R. Buena pregunta. Creo que se celebra un poco todo. Ganas la Liga y piensas en todo el trabajo que requiere ganar una competición aquí en Andorra. Son tres vueltas y se termina haciendo larga. Pero está claro que ganar la Liga también significa, primero, que vas a Europa y, segundo, que económicamente el club sale beneficiado. Ese dinero permite a muchos clubes mantener sus presupuestos.
P. Mentalmente tiene que ser complicado para un futbolista jugar un día ante decenas de miles de personas en el campo del Estrella Roja y pocos días después volver a la Liga andorrana.
R. Eso ya nos pasó el primer año. Cuando llegué empezamos jugando Conference y vi todo lo que se montaba alrededor de un partido europeo. Después empezó la Liga y noté ese bajón en los jugadores. Ahora estamos jugando en el Estadi Nacional, que tiene gradas y es un campo muy bonito, pero hace dos años jugábamos en la Borda Mateu, que es un campo pequeño. Igual venías de jugar contra el AEK de Atenas, ante muchísima gente, y después empezabas la Liga en un campo de césped artificial, con poca gente alrededor. Es duro mentalizar a los jugadores. Por eso tienes que hacerles entender que, si quieres volver a jugar en esos grandes estadios, también tienes que hacer un gran esfuerzo para ganar la Liga. Si no ganas aquí, después no tienes ese premio.
P. Solo por alcanzar esta fase se habla de unos ingresos que pueden rondar los tres millones de euros. ¿Qué significa económicamente una cantidad así para un club como el Inter?
R. Ahí me pierdo un poco, porque no sé exactamente el dinero que se genera. Sí que he leído cifras y sé que para el club llegar hasta donde hemos llegado supone una entrada económica increíble. Pero también hay mucha gente que piensa: «Ahora van a tener tres o cuatro millones». No funciona exactamente así. De esos ingresos tienes que pagar salarios, viajes y muchísimos gastos. A veces pensamos que es muchísimo dinero, pero después también hay muchos gastos. Supongo que el club lo gestionará como lo está haciendo, que creo que lo está haciendo genial. Si hemos conseguido que el club pueda generar ese dinero, quizá significa que puede estar uno o dos años algo más tranquilo respecto a los presupuestos que llevaba anteriormente.
P. Supongo que clasificarse para Europa también hace que futbolistas que antes quizá no contemplaban Andorra ahora llamen a vuestra puerta.
R. Absolutamente. Además de recibir muchísimos mensajes felicitándome, también he tenido mensajes de jugadores que tuve en el Barça B e incluso alguno que estaba en Arabia. Me preguntan cuál es la situación, cuánto se paga allí, cómo se vive… Al final es lo que decimos: cuando las cosas van bien, sale beneficiado todo el mundo.
P. Para alguien que nunca haya seguido ni visto un partido de la Liga andorrana, ¿cómo describiría la competición?
R. Es una competición súper exigente. Nos está pasando muchas veces que vienen jugadores de Primera RFEF pensando: «Me voy a pasear en esta Liga», y luego llegan aquí, duran poco o no rinden como deberían. Esa es una de las claves. Pensar que la Liga andorrana va a ser fácil para un jugador de Primera RFEF es equivocarse. Los futbolistas que llevan tiempo jugando en Andorra saben perfectamente que es una Liga muy exigente. Además, con los cambios de campos se ha mejorado muchísimo tanto técnica como tácticamente, porque ahora hay más espacios. Es una competición compleja. Piensas que un jugador que viene de fuera de Andorra va a destacar muchísimo y luego no es así. Todavía no he visto a ninguno llegar y decir: «Este se ha salido completamente». La Liga andorrana está creciendo cada vez más. Ahora tendrá una cuarta plaza europea, cuando anteriormente iban tres equipos, y eso significa que la gente está invirtiendo más y que muchos jugadores ven Andorra como una oportunidad más sencilla de poder jugar en Europa.
P. Si tuviera que situar al campeón de Andorra dentro de la pirámide del fútbol español, ¿dónde lo colocaría? ¿Primera RFEF? ¿Segunda RFEF?
R. Me han hecho muchas veces esa pregunta y es muy difícil contestarla. Me pasaba algo parecido cuando estuve con Vicente Moreno en Arabia. Llegaban jugadores estrella de España o de Europa, futbolistas como Banega o Rakitic, y pensabas que iban a llegar allí y… ¿qué pasa? Que cada Liga tiene su complejidad. Cuando coges a un jugador de una competición y lo llevas a otra es cuando lo ves. Me gustaría ver a un futbolista de Primera División española metido en esta Liga para valorar realmente el nivel. Es muy difícil decir si estaríamos en Primera RFEF o no. Nosotros tenemos ejemplos europeos. Hemos competido contra el AEK, contra el FCSB, este año hemos jugado contra el Flora… Ligas y clubes que por presupuesto están por encima de nosotros y les hemos competido. Tenemos jugadores que han estado en Primera RFEF y alguno, como Juan Cámara, que ha jugado en Segunda División. Pero no sabría decirte qué pasaría si compitiéramos en España. No sé si estaríamos en Primera RFEF, en Segunda RFEF o dónde. Es muy complicado compararlo.
P. Desde fuera probablemente existe cierto prejuicio por tratarse de un país tan pequeño y por la imagen tradicional de campos pequeños y césped artificial. ¿Hay más nivel del que se cree?
R. Estoy de acuerdo. Creo que en los dos últimos años la Liga ha crecido y continúa creciendo. Hemos empezado esta temporada y ya estamos viendo resultados de 1-1, 0-0, 2-1… Esto anteriormente no pasaba tanto, porque había dos o tres equipos que no eran realmente profesionales y aparecían goleadas. Eso demuestra el crecimiento. Además, de diez equipos habrá cuatro que tengan acceso a Europa. Muchos jugadores ven la oportunidad de venir aquí y disputar competiciones europeas, algo que estando en Primera RFEF o incluso en otras categorías de España quizá no podrían hacer.
P. ¿Cómo es el día a día del Inter d’Escaldes? ¿Funcionáis como un club completamente profesional?
R. Sí. Nosotros funcionamos como un equipo profesional. Entrenamos por las mañanas. La Federación dispone de varios campos y cada equipo va adaptándose a los horarios que le vienen mejor. Nosotros tenemos el horario de las diez de la mañana. Los jugadores tienen que llegar sobre las nueve y media, controlamos el peso de cada uno y normalmente a las doce o doce y media hemos terminado el entrenamiento. Después, a nivel de staff, nos reunimos todas las tardes para preparar los cortes de vídeo que necesitamos, revisar los entrenamientos y trabajar el siguiente partido. Y el fin de semana tienes una particularidad: se agradece que prácticamente nunca tienes que viajar porque casi todos los partidos se juegan en los mismos campos. Funcionamos como una Liga profesional, pero concentrada prácticamente toda ella en los mismos recintos.
P. Ha comentado lo del peso. ¿Controla el peso de los futbolistas todos los días?
R. Sí. Es algo que ya me hacían a mí cuando era futbolista y que también he visto en los cuerpos técnicos en los que he trabajado. Creo que es importante. Hoy en día, si quieres rendir, tienes que controlar tu peso, tu porcentaje de grasa, trabajar la prevención de lesiones… Si quieres ser profesional tienes que estar las 24 horas pensando en el fútbol. Antes existía aquello de dejar de beber agua durante la tarde para dar el peso al día siguiente, pero con todos los estudios de composición corporal y grasa que existen actualmente ya no puedes hacer ese tipo de trampas.
P. El problema del espacio probablemente es uno de los pocos que Andorra nunca podrá solucionar del todo. Es imposible que cada club tenga su propio gran estadio. ¿Puede limitar el desarrollo del fútbol?
R. En países pequeños ocurre eso. En Gibraltar pasa algo parecido. He hablado con gente de allí y su Liga tiene semejanzas con la nuestra. Es el terreno que tienes y hay que adaptarse. Recuerdo mi primer año. Cuando nos tocaba jugar contra el Pas de la Casa yo pensaba: «Bueno, iremos al Pas de la Casa a jugar». Y no. Todos jugamos prácticamente en los mismos sitios. Estaría muy bien que cada equipo tuviera su estadio, pero es imposible. Ahora tenemos el Estadi Nacional, donde jugaba anteriormente el FC Andorra, han puesto césped artificial y es un campo muy bonito para jugar. Concentrar allí muchos partidos creo que también beneficia a todos los equipos.
P. Este año ha llegado el videoarbitraje y también se ha anunciado la emisión de partidos de la Liga andorrana en DAZN. ¿Son pequeñas señales que ejemplifican el crecimiento de la competición?
R. Sí. Yo me enteré hace poco de que iban a emitir un partido por DAZN. El otro día empezó la Liga y a mí me sorprendió ver bastante gente en la grada, porque estábamos acostumbrados a otra cosa. Creo que se está hablando mucho de fútbol en Andorra y eso es positivo. Cuanta más gente pueda ver los partidos también desde fuera del país, mejor será para todos.
P. ¿Cuánta afición puede haber normalmente en un partido de la Liga andorrana?
R. No es mucha, porque aquí sabemos que el invierno es duro. Un partido en diciembre a las seis de la tarde en Andorra es complicado incluso para el aficionado que quiere ir a verlo. Pero el otro día me pareció que podía haber 500 o 600 personas. No sabría decirte exactamente cuántas suelen acudir. Ahora en el Nacional está yendo bastante gente y también me sorprendió muchísimo nuestro partido europeo contra el Drita en Encamp. Me dio la sensación de que estaba toda la tribuna llena.
P. Hemos hablado de las cosas positivas, pero el fútbol andorrano también ha tenido una cara B: problemas de inscripciones, impagos en algunos clubes o dificultades con los permisos de inmigración de los futbolistas. ¿Hasta qué punto se está trabajando para resolverlo?
R. Yo no estoy demasiado informado sobre todos esos temas, pero sé que se está haciendo un esfuerzo entre el fútbol y el Gobierno. Andorra es un país muy bien organizado, tiene sus normas y hay que seguirlas. Por una parte hay que cumplir esas normas y, por otra, creo que Federación, clubes y Gobierno están intentando alcanzar acuerdos para tener suficientes fichas y poder competir, porque quieras o no muchos de los futbolistas que vienen a esta Liga son extranjeros. Creo que se ha podido solucionar bastante. El año pasado sí hubo problemas para iniciar la Liga. Este año se ha podido arreglar todo bastante bien y no hemos tenido problemas.
P. ¿El problema está principalmente en que el Gobierno andorrano es muy restrictivo para conceder permisos de trabajo y los clubes pueden encontrarse con que fichan a un jugador que luego tiene dificultades para conseguir la residencia?
R. Yo tengo entendido que para venir a trabajar a Andorra tienes que cumplir unos requisitos. Da igual que seas futbolista o que vengas a realizar cualquier otro trabajo. Te piden unas condiciones y tienes que cumplirlas. Si no las cumples, no te van a dar el permiso simplemente por ser futbolista. Son las normas que existen en Andorra y hay que cumplirlas.
P. Volviendo al Inter: el club ha ganado cinco de las últimas siete ligas andorranas y con usted en el banquillo ha conquistado las dos últimas. ¿Qué diferencia al Inter del resto?
R. A ellos no les gusta que lo diga, pero creo que hay dos personas, Jaume Serra (vicepresidente) y Pablo Gómez (presidente), que han llevado el club hacia delante y tienen muchísima culpa de que las cosas se estén haciendo bien. El club ha ido creciendo paso a paso, sin querer saltarse etapas. Creo que ellos tienen gran parte de culpa de que el Inter haya ganado tantas ligas durante los últimos años. Hoy en día son importantes los jugadores y es importante el cuerpo técnico, pero para mí una de las cosas más importantes es que el club esté bien organizado y que detrás haya gente de fútbol. Aquí se han juntado muchas cosas para que esté ocurriendo todo esto.
P. Al tratarse de un país tan pequeño, ¿existen realmente rivalidades fuertes entre clubes?
R. Hay rivalidad. Quizá no existe un derbi derbi como puede existir en otros sitios, pero sí hay mucha rivalidad. El FC Santa Coloma, la UE Santa Coloma, el Atlètic d’Escaldes… son equipos contra los que estamos luchando por las plazas europeas y, quieras o no, existe rivalidad. Además, aquí ocurre algo que quizá en otras ligas sucede menos. Muchos futbolistas consiguen la residencia y después van pasando de un equipo a otro. Puede ocurrir que un jugador que estaba contigo el año pasado se vaya directamente a un rival. Ahí sí se genera rivalidad, pero entra dentro de lo normal de cualquier Liga.
P. Al mismo tiempo están en un momento en el que seguramente todos los clubes necesiten remar juntos para hacer crecer el fútbol andorrano. ¿Existe también cierta cooperación?
R. Sí. El mejor ejemplo lo vivimos en el último partido, cuando nos jugábamos entrar en Conference. Muchos equipos me desearon suerte y me decían que sería súper bueno para todos que el Inter pasara. Los mensajes que recibí desde otros clubes de la Liga eran: «Ojalá os clasifiquéis porque esto será bueno para todos». Quieras o no, también sube el coeficiente. Si después hay cuatro plazas europeas, todo el mundo puede beneficiarse. Quiero agradecer a los clubes que incluso públicamente mostraron su apoyo. Es algo bonito para una Liga.
P. ¿Cómo conviven con el FC Andorra? Al final es un equipo del país que compite dentro de la pirámide española y que puede ofrecer al aficionado un fútbol teóricamente superior. ¿Les resta escaparate?
R. No. Creo que todo es positivo. Está el FC Andorra en fútbol y también está el MoraBanc Andorra en baloncesto compitiendo en la ACB. Para Andorra, tener un equipo como el FC Andorra en el fútbol profesional de España es todo un mérito. También es un privilegio poder ver partidos de Segunda División. Creo que hay un muy buen feeling entre todos, especialmente con el FC Andorra. Todo lo que sirva para que se hable de fútbol es positivo. Para un aficionado o para alguien que vive en Andorra poder ver un partido europeo, un partido de Segunda División española y un partido de ACB es un lujo.
P. ¿Y este crecimiento de los clubes ayuda también a la selección andorrana? Porque cuanto más crezca el Inter quizá también pueda fichar más extranjeros y estos resten minutos a futbolistas locales.
R. Creo que ayuda claramente y de manera positiva. Te pongo nuestro ejemplo. Tenemos dos futbolistas andorranos que cumplen además con las condiciones de formación local para Europa. En el último partido europeo jugó Dacu y también tenemos a Marc Rodríguez. Son jugadores formados aquí, en Andorra. Para la selección creo que es beneficioso que puedan vivir este tipo de partidos. Y a nivel de coeficiente también. Cuanto más coeficiente vaya obteniendo el fútbol andorrano, creo que todos pueden salir beneficiados. Estas cosas que pasan de manera puntual, como nuestra clasificación, pueden beneficiar a todo el mundo sin que nos demos cuenta.
P. Para terminar hablando de usted: pasó por La Masia tanto como jugador como posteriormente como entrenador. ¿Cuánto ADN Barça queda en el Felip Ortiz que hoy entrena al Inter d’Escaldes?
R. Siempre lo digo. Tuve la suerte de que el Barça me fichara cuando tenía 15 años. Estaba jugando en Lleida, en una escuela como cualquier otro niño, y tuve la suerte de que en una edad complicada para mí apareciera el Barça. Siempre voy a estar agradecido por todo lo que me enseñaron, no solo de fútbol. Todos los valores, todo lo que aprendimos en La Masia durante la formación… Y después está la formación futbolística. Desde que llegué al Barça me empapé de esa manera de entender el juego: intentar ganar los partidos, ser valiente, querer tener el máximo tiempo posible el balón… Lo llevo dentro porque con 15 o 16 años empecé a jugar al fútbol de esa manera. Después, cuando con 22 años me voy al Extremadura, luego al Salamanca y voy conociendo otros equipos, te das cuenta de que el fútbol no siempre es así. Hay muchos equipos en los que tienes que defender más, tienes que aprender otras cosas que quizá en el Barça no necesitabas tanto. Yo fui cogiendo cosas. Mi filosofía viene de aquellos 15 años: quiero atacar, quiero tener el balón, quiero ir a por el partido. Pero todos los equipos por los que pasé como futbolista me ayudaron a aprender aspectos defensivos, cuestiones tácticas y otras partes del fútbol que también son importantísimas.
Y como entrenador también he tenido mucha suerte. He podido aprender en el Barça cómo ser entrenador. He aprendido de gente como Sergi Barjuan, de Vicente Moreno y de otros muchos técnicos. En definitiva, intento empaparme de todos. Yo quiero ir a por los partidos desde el principio y ganar de esa manera, pero también he aprendido que el fútbol tiene una cara B. Tienes que saber defender, trabajar la estrategia, cuidar la cohesión del equipo… He tenido la suerte de estar con entrenadores como Sergi Barjuan, con toda la experiencia que tiene, y con Vicente Moreno, que me enseñó muchas cuestiones defensivas y otras facetas que quizá en el Barça no había trabajado tanto. He ido juntando todo eso y ese es el Felip entrenador que soy ahora.
P. Además, fue portero. No abundan tanto los exguardametas que después se convierten en primeros entrenadores.
R. Hay algunos, aunque es verdad que quizá no tantos. En lo que sí me he fijado es en que hay muchos buenos segundos entrenadores que fueron porteros. Estaba Juan Carlos Unzué, también el Mono Burgos… Hay bastantes asistentes que han sido porteros. Y después, si miras a los primeros entrenadores, sí hay muchos que como futbolistas jugaban del centro del campo hacia atrás. Pero creo que el portero tiene también esa visión del juego.
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Españoles por el mundo
ENTREVISTA. Futbolista profesional y scout… gracias a Twitter
En este episodio de Migrantes del Balón hablamos con Ruxi Bonet, futbolista español del Gnistan de Finlandia y scout del FC Copenhague, sobre una carrera que le ha llevado por Finlandia, Islandia, Estados Unidos, México e Indonesia.
Un análisis publicado en Twitter cambió la carrera de Ruxi Bonet. El director deportivo del FC Copenhague lo vio, contactó con él por LinkedIn y, después de superar una prueba de scouting, terminó trabajando para uno de los clubes más importantes de Dinamarca.
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Hablamos de cómo funciona realmente el fútbol finlandés, los salarios que pueden alcanzar algunas de sus estrellas —con perfiles que pueden rondar los 100.000-150.000 euros anuales—, su profesionalidad, el frío, el calendario y las oportunidades que ofrece a futbolistas extranjeros.
También recordamos su etapa en Indonesia, donde llegó a entrenar con gallinas sobre el campo, vivió situaciones de enorme precariedad en instalaciones y alojamiento y tuvo que recurrir a FIFA después de pasar varios meses sin cobrar.
Y aprovechando su faceta como analista y scout, nos sentamos a hablar de fútbol: el PSG de Luis Enrique y Ferran Torres, el Liverpool de Andoni Iraola, el nuevo Chelsea de Xabi Alonso, el Arsenal de Mikel Arteta, el Como de Cesc Fàbregas y algunos de los nombres que pueden marcar esta Champions League.
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Fútbol Femenino
Francia. Salma cambia de gigante: así se está haciendo sitio en el Lyon de Giráldez
Salma Paralluelo dejó el Barcelona para iniciar su primera experiencia fuera de España en el OL Lyonnes. Un gol, dos asistencias y 260 minutos después, analizamos su rápida adaptación y el reencuentro con el técnico español Jonatan Giráldez.
El último recuerdo de Salma Paralluelo contra el Lyon antes de convertirse en futbolista del Lyon resulta difícil de mejorar.
23 de mayo de 2026. Final de la Champions en Oslo. Barcelona y OL Lyonnes se disputan el título y, después de una primera parte equilibrada, el equipo azulgrana destroza el partido tras el descanso. Salma participa en el 2-0 con el pase atrás para Ewa Pajor y después marca los dos últimos goles: primero con un zurdazo desde la frontal y después culminando una transición para establecer el 4-0 definitivo. El Barcelona conquista su cuarta Copa de Europa y Jonatan Giráldez, desde el banquillo contrario, señala precisamente a Pajor y Paralluelo como las dos futbolistas que habían decidido la final.
Dos meses después, Giráldez ya no tenía que encontrar la manera de detenerla.
La tenía en su plantilla.
Salma firmó hasta 2030 con el OL Lyonnes después de cerrar cuatro temporadas en el Barcelona. Llegó con 22 años, 131 partidos y 72 goles con el club azulgrana, además de 15 títulos, entre ellos tres Champions. Era la primera vez que abandonaba España para jugar al fútbol y lo hacía pasando directamente del actual gran dominador europeo al club que históricamente ha dominado la competición: ningún equipo ha ganado más Champions femeninas que el Lyon, con ocho.
El movimiento podía entenderse como un riesgo.
Las primeras semanas están ofreciendo una lectura diferente.
Cuatro partidos, un gol, dos asistencias y sitio desde el principio
Los números todavía pertenecen a una muestra pequeña, pero ya dicen algo sobre la jerarquía con la que Salma ha aterrizado en Francia.
Ha disputado los cuatro partidos oficiales del Lyon, tres como titular, y acumula 260 minutos, un gol y dos asistencias. Giráldez la alineó durante los 90 minutos en el 1-7 ante el Fleury, fue titular otra vez en el 7-1 frente al Paris FC, entró desde el banquillo y marcó en el 1-8 al Le Havre y volvió al once para jugar completo el 0-8 ante el Servette en Champions.
Su primer impacto directo llegó en el estreno del Lyon en casa. Contra el Paris FC recibió abierta y puso el centro que Marie-Antoinette Katoto convirtió en el 3-0. Una semana después apareció el primer gol: Giráldez decidió reservarla inicialmente frente al Le Havre, la introdujo en la segunda parte y Salma cerró el 1-8 en el minuto 78.
La Champions añadió otra capa. Contra el Servette volvió al once y participó en dos de los goles de la primera mitad. El 0-1 nació de un centro suyo que terminó introduciendo en su propia portería Laia Ballesté y, justo antes del descanso, asistió a Melchie Dumornay para el 0-4 tras una transición. El club le contabiliza actualmente dos asistencias oficiales entre todas las competiciones.
Conviene introducir aquí una precaución. El Lyon ha ganado sus cuatro primeros partidos por 7-1, 7-1, 8-1 y 8-0. Ha marcado 30 goles en 360 minutos. El contexto ofensivo es tan extraordinariamente favorable que un gol y dos asistencias no sirven todavía para medir por sí solos la dimensión de su impacto.
Lo verdaderamente significativo está en otro dato: Giráldez la está utilizando.
Y conoce perfectamente lo que puede darle.
El reencuentro con el entrenador que ayudó a construirla
La presencia de Jonatan Giráldez convierte el desembarco de Salma en Lyon en algo diferente a una adaptación convencional.
El técnico gallego dirigió al Barcelona entre 2021 y 2024 y coincidió con Paralluelo durante sus dos primeras temporadas como azulgrana. Después pasó por el Washington Spirit y en 2025 asumió el Lyon, donde la pasada temporada alcanzó la final de la Champions. Salma conoce su metodología y Giráldez conoce tanto las virtudes como las limitaciones de la futbolista que acaba de fichar.
Ella misma reconoció que aquella relación influyó en la decisión: “Conozco muy bien al entrenador y su forma de trabajar”.
Durante su presentación explicó que marcharse al extranjero suponía “un gran cambio” en su vida, pero que no tenía miedo al proceso de adaptación. También habló del Lyon como un club en el que cree que puede seguir creciendo y recordó que, además de Giráldez, ya conocía a parte del cuerpo técnico y a Ingrid Engen de su etapa en el Barcelona.
El entrenador ha transmitido una sensación parecida. Antes de comenzar la liga explicó que tanto Salma como Caroline Weir se habían integrado bien, pero admitió que con la española había resultado particularmente sencillo precisamente porque ya habían trabajado juntos. Para Giráldez, las dos son futbolistas “excepcionales” y su llegada eleva el nivel del campeonato francés.
Ese conocimiento previo reduce una de las principales incertidumbres que normalmente acompañan a un fichaje de este tamaño. Giráldez no necesita descubrir qué posiciones puede ocupar Salma, cuánto espacio necesita para acelerar o en qué situaciones pierde influencia. Ya trabajó durante dos temporadas en desarrollar precisamente esas cuestiones.
Y Salma sabe exactamente qué le exige.
«No tener miedo a fallar e intentarlo una y otra vez»
Dos semanas después de comenzar la competición, Paralluelo concedió una entrevista a Le Progrès en la que dejó una frase que probablemente explica mejor su nueva etapa que los resultados del Lyon.
Su objetivo, dijo, es “convertirme en mi mejor versión aquí”.
También explicó que todavía está aprendiendo prácticamente todo: nuevas compañeras, nuevo equipo, nuevo campeonato y matices diferentes dentro del modelo. Cuando le preguntaron si su función había cambiado respecto a la que tenía en el Barcelona de Giráldez, respondió que no demasiado. La banda izquierda sigue siendo su posición más conocida, aunque la estructura que la rodea es diferente.
Lo interesante apareció después, cuando explicó qué le está pidiendo exactamente el entrenador: ser competitiva, mantener la concentración durante todo el partido y “no tener miedo a fallar, intentarlo una y otra vez”.
No es una consigna menor para una jugadora como Salma.
Gran parte de su valor reside precisamente en aquello que implica riesgo: conducir contra una defensa, atacar el espacio, desbordar, acelerar una posesión que parecía controlada o buscar portería desde posiciones en las que otras futbolistas prefieren conservar el balón. Para aprovechar su velocidad y capacidad de ruptura hay que aceptar también que algunas de esas acciones terminen en pérdida.
Giráldez lo sabe porque ya convivió con ello en Barcelona.
El Lyon no necesita otra jugadora que simplemente marque goles
Hay además una diferencia importante entre el contexto que Salma dejó en Barcelona y el que ha encontrado en Francia.
El Lyon tiene una acumulación extraordinaria de talento ofensivo. Marie-Antoinette Katoto ha comenzado la Champions con un triplete. Ada Hegerberg continúa ofreciendo una referencia de área de primer nivel. Melchie Dumornay probablemente sea una de las atacantes más desequilibrantes del fútbol europeo. A ellas se suman Tabitha Chawinga, Jule Brand, Vicki Becho y la propia Paralluelo.
Eso significa que Salma no necesita convertirse en la principal goleadora del equipo para justificar su presencia.
Su velocidad modifica el comportamiento de una defensa incluso cuando no recibe. Si parte desde fuera y amenaza constantemente el espacio a la espalda, el lateral contrario tiene más dificultades para saltar hacia delante y el central de ese lado debe estar preparado para realizar coberturas. Esa profundidad puede abrir espacios interiores para Dumornay o facilitar que Katoto y Hegerberg reciban con menos densidad dentro del área.
Y el Lyon de Giráldez está todavía explorando precisamente cómo ordenar semejante cantidad de talento.
Durante los dos primeros partidos de liga utilizó estructuras cercanas al 3-5-2 y ante el Le Havre pasó hacia un 4-2-3-1, aunque con numerosas permutas. El propio entrenador había explicado antes de comenzar el campeonato que durante la pretemporada había probado diferentes sistemas precisamente porque dispone de muchas futbolistas capaces de ocupar varias posiciones.
Salma encaja especialmente bien en esa búsqueda porque puede empezar en cualquiera de las dos bandas, actuar más cerca de la delantera o convertirse en una atacante interior cuando el equipo domina en campo contrario.
Su adaptación no consiste, por tanto, simplemente en encontrar “su posición”.
Consiste en encontrar su función dentro de un ataque lleno de estrellas.
Del Barcelona al equipo al que acababa de ganar
También merece atención la naturaleza de su decisión.
Paralluelo no salió del Barcelona buscando un escalón intermedio ni un campeonato de menor exigencia europea. El club azulgrana anunció su marcha después de que ambas partes no alcanzaran un acuerdo para prolongar su contrato y la española tuvo propuestas de varios mercados. Finalmente eligió Lyon.
Desde un punto de vista competitivo, difícilmente podía encontrar un destino más exigente.
El Lyon es el club más laureado de la historia de la Champions femenina y estaba intentando recuperar la corona europea. Había alcanzado la final apenas dos meses antes y precisamente el Barcelona de Salma había impedido que levantara la novena.
Aquella final ofrece una conexión especialmente interesante con Giráldez.
El técnico estaba en el banquillo francés cuando Salma produjo dos goles y una asistencia. Después reconoció públicamente que Paralluelo y Pajor habían marcado la diferencia en las áreas. Cuando llegó el mercado de verano, una de las futbolistas que había señalado como responsable de aquella derrota terminó convirtiéndose en uno de los grandes fichajes de su plantilla.
Pocas operaciones permiten conocer tan bien lo que estás comprando.
Un comienzo espectacular que todavía necesita una gran prueba
El inicio colectivo dificulta separar cuánto pertenece al rendimiento individual de Salma y cuánto a la superioridad general del Lyon. Treinta goles en cuatro encuentros indican que prácticamente todas las atacantes están jugando dentro de un ecosistema extremadamente productivo.
Por eso la verdadera evaluación empezará ahora.
El próximo partido europeo será ante el Chelsea, un rival de una dimensión completamente diferente al Servette. La Champions enfrentará al Lyon con equipos capaces de negarle espacios, obligarle a defender durante más tiempo y castigar cualquier pérdida en campo contrario. UEFA considera precisamente al conjunto francés uno de los principales aspirantes a terminar con el dominio reciente del Barcelona y señala el fichaje de Paralluelo como una de las incorporaciones que fortalecen esa candidatura.
Ese escenario debería favorecer además algunas de las mejores cualidades de Salma.
Contra defensas hundidas, su velocidad tiene menos metros para expresarse y necesita participar más en espacios pequeños. Contra equipos que discuten la posesión al Lyon y adelantan la última línea pueden aparecer situaciones mucho más parecidas a aquellas en las que se convirtió en una de las atacantes más peligrosas de Europa: campo para correr, posibilidad de atacar a un lateral aislado y espacio entre la defensa y la portera.
Los cuatro primeros partidos han demostrado que Giráldez cuenta con ella.
Los siguientes empezarán a explicar para qué.
Salma no se ha marchado de la élite: ha cambiado de centro de poder
Ese quizá sea el punto que mejor explica su fichaje.
A los 22 años, Paralluelo podía continuar dentro de una estructura conocida en Barcelona o utilizar el momento para exponerse a un entorno diferente. Eligió lo segundo. Cuando llegó a Lyon admitió que sería un cambio importante en su vida y que tendría que adaptarse. Menos de dos meses después, ya ha jugado 260 minutos oficiales, ha marcado su primer gol, ha repartido dos asistencias y está entrando regularmente en los planes de un equipo construido para ganar la Champions.
Además, lo hace con una ventaja poco habitual para alguien que comienza su primera aventura en el extranjero: el entrenador es español, ya la conoce y participó directamente en una de las etapas más importantes de su formación.
Giráldez sabe qué futbolista ha fichado.
Salma también sabe qué espera Giráldez de ella.
Ahora el reto es diferente al de sus primeros años en Barcelona. Ya no se trata de demostrar que puede jugar entre las mejores. Su palmarés, sus 72 goles como azulgrana y aquella final de Oslo resolvieron esa discusión hace tiempo.
En Lyon la pregunta es otra: hasta dónde puede crecer cuando deja por primera vez el entorno en el que se convirtió en estrella.
Cuatro partidos todavía no permiten responderla.
Pero el comienzo sugiere que el cambio de país no ha cambiado una cosa: Salma sigue jugando para un equipo cuya temporada terminará juzgándose, sobre todo, por lo que ocurra en Europa.
