Españoles por el mundo
Gulf Cup. Lopetegui busca el título que le falta a esta generación de Catar
La Copa del Golfo arranca en Yeda con ocho selecciones y 15 partidos. Julen Lopetegui lidera a Catar con un amplio cuerpo técnico español, mientras Javi Usero forma parte del banquillo de Kuwait.
La Copa del Golfo no necesita demasiado tiempo para explicar qué lugar ocupa en el fútbol de la región. Son ocho selecciones, dos grupos y apenas 15 partidos, pero alrededor del torneo se mueve algo que no siempre cabe en el tamaño del cuadro: rivalidades históricas, presión institucional, orgullo nacional y una atención mediática que en el Golfo supera con frecuencia a la de competiciones de mayor rango internacional.
La edición número 27 comienza este miércoles en Yeda y terminará el 6 de octubre. Será la primera vez que la ciudad saudí acoja el torneo, con partidos repartidos entre el King Abdullah Sports City y el Prince Abdullah Al Faisal Stadium. El estreno, además, coincide con el Día Nacional de Arabia Saudí y coloca al anfitrión en el centro de una competición que también funciona como ensayo organizativo y deportivo antes de la Copa de Asia de 2027.
Para Migrantes del Balón hay un aliciente añadido: la presencia española es bastante mayor de lo que puede parecer a simple vista. Julen Lopetegui encabeza en Catar un cuerpo técnico con un amplio núcleo español, mientras Javi Usero forma parte del equipo de trabajo de Kuwait. No son dos nombres aislados, sino una representación especialmente numerosa alrededor de la selección catarí.
Ocho selecciones y dos semanas de máxima presión
El formato apenas deja margen para corregir errores. Arabia Saudí, Irak, Omán y Kuwait integran el Grupo A; Emiratos Árabes Unidos, Catar, Baréin y Yemen forman el Grupo B. Los dos primeros de cada grupo avanzan directamente a semifinales, que se disputarán el 3 de octubre, y la final llegará tres días después.
La fase de grupos dura únicamente una semana. Arabia Saudí abre el torneo ante Kuwait, mientras Catar debutará el jueves contra Baréin, vigente campeón. Después se enfrentará a Yemen el 27 de septiembre y cerrará la primera fase ante Emiratos Árabes Unidos el día 30. No hay octavos ni cuartos de final: un mal comienzo puede dejar a cualquiera prácticamente sin torneo.
La historia también pesa. Kuwait sigue siendo la selección más laureada con diez títulos; Irak suma cuatro; Arabia Saudí y Catar han ganado tres cada una; Omán, Emiratos y Baréin, dos. Yemen continúa buscando el primero. Esa distribución ayuda a entender por qué la Copa del Golfo sigue siendo una competición especialmente sensible en la zona: casi todos los participantes llegan con una historia propia que defender.
Un torneo regional que se resiste a ser pequeño
La prensa del Golfo lleva días tratando la competición como uno de los grandes acontecimientos del calendario. La organización ha construido incluso la identidad visual alrededor de Yeda: el logotipo toma elementos de los tradicionales rawasheen, los balcones de madera característicos de la ciudad histórica, y los convierte en la silueta del trofeo.
La sede tampoco es casual. Arabia Saudí lleva años utilizando el deporte como escaparate internacional y esta Copa del Golfo llega pocos meses antes de que el país organice la Copa de Asia. La propia federación saudí habla de una edición diseñada para demostrar capacidad operativa, atraer público de toda la región y consolidar Yeda como una sede estable para grandes eventos.
En lo estrictamente deportivo, el torneo llega además en un momento de transición para varias selecciones. Arabia Saudí busca recuperarse de un Mundial discreto; Catar también necesita reconstruir confianza después de su paso por Norteamérica; Baréin defiende el título; Irak mantiene una de las plantillas más competitivas de la zona y Emiratos ha incrementado notablemente su profundidad en los últimos años.
Lopetegui no coloca a Catar como favorita
Julen Lopetegui ha sido especialmente claro en la previa. En una entrevista concedida a Estadio Deportivo a finales de agosto, el seleccionador español situó a Arabia Saudí y Emiratos un escalón por encima por profundidad de plantilla y capacidad estructural. También incluyó a Irak entre los rivales con mayor potencial. Su lectura no era una forma de rebajar expectativas, sino de explicar el contexto en el que compite Catar.
Lopetegui puso incluso cifras al desequilibrio: Catar tiene una base nacional mucho más reducida y no puede ampliar su mercado de jugadores al mismo ritmo que algunos vecinos. Aun así, no escondió el objetivo. La generación actual no ha conseguido levantar la Copa del Golfo y el técnico considera que ese vacío representa uno de los retos más claros de su etapa.
“Es un reto que tenemos por delante”, resumió. Y añadió que Catar llega todavía con cierta resaca emocional después del Mundial, pero con la intención de competir por el título.
La percepción dentro del país es similar. Exinternacionales cataríes consultados en la previa por la agencia oficial QNA han insistido en que esta convocatoria no parece pensada únicamente como laboratorio para 2027. Catar conserva buena parte del bloque experimentado de los últimos años y, por nombres, dispone de argumentos suficientes para aspirar a semifinales y discutir el título.
El mismo núcleo, con retoques
Lopetegui ha optado por la continuidad. La lista mantiene buena parte del núcleo que disputó el Mundial y reúne de nuevo a futbolistas como Akram Afif, Almoez Ali, Hassan Al-Haydos, Boualem Khoukhi, Pedro Miguel y Meshaal Barsham. Tarek Salman regresa tras perderse el Mundial, Naif Al-Hadhrami vuelve después de dos años fuera de la selección y Hashim Ali también entra en la convocatoria.
La prensa catarí ha señalado precisamente ese equilibrio entre experiencia y renovación gradual. No hay una ruptura generacional. Catar sigue dependiendo de varios nombres que llevan años sosteniendo al equipo, mientras Lopetegui intenta introducir alternativas sin desmontar una estructura que tiene otro gran objetivo a corto plazo: defender en enero de 2027 las dos Copas de Asia consecutivas conquistadas por el país.
La Copa del Golfo funciona así como un torneo con doble lectura. El resultado importa —y mucho—, pero también es una prueba de estrés antes del campeonato continental. Para Lopetegui, que llegó a Catar en mayo de 2025 y consiguió la primera clasificación mundialista de la historia del país por méritos deportivos, es la oportunidad de añadir un título regional a un proyecto que hasta ahora ha estado más marcado por la clasificación mundialista que por los trofeos.
Baréin, un debut que mide de verdad a Catar
El primer partido no concede transición suave. Baréin llega como vigente campeón y obliga a Catar a entrar en el torneo con máxima tensión desde el primer día. En un formato tan corto, perder el debut puede convertir el segundo encuentro ante Yemen en una obligación y dejar el duelo final frente a Emiratos como una eliminatoria anticipada.
Lopetegui lleva semanas siguiendo partidos de la qatar-stars-league/">Qatar Stars League y ajustando una convocatoria condicionada por el poco margen disponible entre el inicio de la competición doméstica y el torneo. Esa preparación explica también por qué ha preferido conservar una base conocida en lugar de abrir una renovación profunda justo antes de una competición que se decide en tres encuentros.
El seleccionador ha descrito el grupo como especialmente igualado. Su principal preocupación no parece ser encontrar una gran transformación táctica en pocas semanas, sino conseguir que Catar recupere intensidad competitiva después del Mundial y vuelva a sentirse cómoda en un contexto regional donde los partidos suelen resolverse por detalles, duelos y estados emocionales.
La selección más española de la Copa del Golfo
Lopetegui no ha llegado solo a Catar. Junto al seleccionador aparecen en la estructura técnica los asistentes Jaime Arias, Pablo Sanz, Óscar Caro y Juan Cruz Ochoa, el preparador físico Borja de Alba, el analista Alejandro Caro y los preparadores de porteros José Luis Silva y Jacobo Sanz, todos españoles y varios de ellos colaboradores habituales del técnico vasco. A ese núcleo se suma también presencia española en el área médica.
La dimensión del grupo cambia la lectura del torneo desde el punto de vista español. Catar no es simplemente la selección dirigida por un entrenador español: buena parte del trabajo diario, desde la preparación física y el análisis hasta la metodología de campo, está atravesado por profesionales formados en España. Es, con diferencia, la delegación con mayor presencia española de esta Copa del Golfo.
Javi Usero, en el banquillo de Kuwait
Fuera del numeroso grupo español de Catar, el otro nombre aparece en el banquillo de Kuwait. Javi Usero Pérez, de 35 años, forma parte del cuerpo técnico que dirige el portugués Hélio Sousa y figura como entrenador asistente de la selección desde octubre de 2025.
Su presencia tiene además una particularidad: Kuwait no es un destino nuevo para él. Usero acumula experiencia previa dentro de la estructura federativa y ha trabajado en análisis y preparación de partidos internacionales, un recorrido que encaja con un cuerpo técnico que intenta devolver estabilidad a una selección histórica en la competición.
Kuwait llega con una paradoja evidente. Ninguna selección ha ganado tantas Copas del Golfo —diez—, pero su peso reciente no se corresponde con ese palmarés. En el actual ranking FIFA aparece lejos de las potencias asiáticas y su grupo tampoco ayuda: debuta ante Arabia Saudí y después tendrá que enfrentarse a Irak y Omán.
Para Sousa y Usero, superar la primera fase ya exigiría competir por encima de lo que sugieren las jerarquías actuales. Pero precisamente esa memoria competitiva explica que Kuwait nunca pueda presentarse a esta Copa como un participante menor. En ningún otro torneo regional su escudo arrastra tanto pasado.
Arabia Saudí y Emiratos parten con más recursos
Si se atiende a la profundidad de las plantillas y al contexto de la previa, Arabia Saudí y Emiratos aparecen como dos de los equipos con más argumentos. Lopetegui los señaló expresamente cuando le preguntaron por los rivales más fuertes, aunque el torneo está lejos de ofrecer un favorito incontestable.
Arabia juega en casa y llega con la obligación añadida de responder después de su Mundial. La preparación, sin embargo, no ha sido completamente tranquila: Musab Al-Juwayr fue apartado de la convocatoria por motivos disciplinarios pocos días antes del inicio. Irak, con Graham Arnold al frente, mantiene suficiente talento para discutir cualquier eliminatoria; y Baréin llega con la legitimidad del campeón.
Ese equilibrio es parte de la identidad de la Copa del Golfo. A diferencia de otros torneos continentales, aquí no existe una distancia gigantesca entre la mayoría de los participantes. El formato corto amplifica todavía más esa igualdad.
Una competición pequeña en tamaño, enorme en contexto
Desde Europa, la Copa del Golfo puede parecer una competición secundaria escondida entre ventanas internacionales. En la región se vive de otra manera. La rivalidad entre vecinos, la cercanía geográfica, la circulación masiva de aficionados y una historia que comenzó en 1970 convierten cada edición en una especie de campeonato doméstico ampliado.
Este año, además, Yeda añade una dimensión distinta. Es la primera edición celebrada en la ciudad, se disputa en dos estadios de gran capacidad y sirve de antesala a una Copa de Asia que volverá a reunir a buena parte de estos equipos apenas tres meses después.
Para Catar, el torneo puede medir hasta qué punto el proyecto de Lopetegui ha conseguido superar el Mundial y mirar hacia delante. Para Kuwait, es una oportunidad de volver a acercarse a una competición que históricamente sintió como propia. Y para el amplio grupo de españoles que aparece entre ambos cuerpos técnicos, también es uno de esos escenarios que explican bien de qué trata Migrantes del Balón: fútbol de alto nivel que sucede lejos del foco europeo, pero que allí se vive como si no existiera nada más.
Españoles por el mundo
Francia. Carlos Vicens, a un paso del Lyon: de la escuela de Guardiola al reto de la Ligue 1
Carlos Vicens ultima su llegada al Olympique de Lyon. El técnico mallorquín pasó ocho años en el Manchester City, cuatro de ellos junto a Guardiola, y llevó al Braga hasta las semifinales de la Europa League en su primera temporada como entrenador principal.
El Olympique de Lyon está muy cerca de entregar su banquillo a Carlos Vicens. El entrenador mallorquín, libre desde su salida del Sporting de Braga el pasado 20 de octubre, es el elegido por la dirección deportiva francesa para suceder a Paulo Fonseca y las negociaciones se encuentran ya en sus últimos detalles.
La operación todavía no ha sido anunciada oficialmente por el OL, pero diferentes medios franceses coinciden en que el acuerdo está prácticamente cerrado. Canal+ informó incluso de que la decisión ya está tomada, mientras que L’Équipe sitúa las conversaciones entre Jorge Mendes, representante del técnico, y Matthieu Louis-Jean, director deportivo del Lyon, en la fase final. El contrato que se negocia alcanzaría hasta junio de 2029.
Si finalmente se confirma, Vicens protagonizará además un episodio poco habitual en la historia del club. No será exactamente el primer español que dirige al Olympique de Lyon: el asturiano Manuel Fernández, nacido en Lada y posteriormente también nacionalizado francés, ocupó el banquillo durante la temporada 1961/62. Pero sí se convertiría en el primer entrenador español del OL en 64 años y en el primero de toda la era moderna de uno de los grandes históricos del fútbol francés.
Ocho años creciendo dentro del Manchester City
La posible llegada a Lyon supone otro salto importante en una carrera que durante mucho tiempo se desarrolló lejos de los focos. Vicens nació en Colònia de Sant Jordi, Mallorca, en 1983. Después de una etapa como futbolista semiprofesional y de sus primeros trabajos en los banquillos de la isla, tomó una decisión que terminaría cambiando su trayectoria: viajó a Inglaterra, visitó las instalaciones del Manchester City y dejó allí su currículum.
En 2017 entró en la estructura del City y comenzó un recorrido que le llevó desde las categorías inferiores hasta el cuerpo técnico de Pep Guardiola. Trabajó con diferentes equipos de formación, pasó por los Sub-12 y Sub-13 y posteriormente dirigió al Sub-18, con el que participó en la conquista de la FA Youth Cup de 2020. En aquel grupo se encontraban futbolistas que después alcanzarían la élite como Cole Palmer, Morgan Rogers o Liam Delap.
En 2021 llegó la oportunidad definitiva. Txiki Begiristain le ofreció incorporarse al primer equipo de Guardiola y Vicens pasó los siguientes cuatro años como uno de sus asistentes. En Migrantes del Balón ya repasamos en profundidad cómo fue creciendo dentro del ecosistema del Manchester City y su especialización en las acciones a balón parado.
Su trabajo tuvo una especial incidencia en esa parcela y en el vínculo entre la cantera y el primer equipo. Durante su primera temporada en el staff, el Manchester City llegó a marcar 21 goles en acciones de estrategia y recibió únicamente uno. Pero su aprendizaje fue mucho más amplio: convivió diariamente con uno de los cuerpos técnicos más exigentes de Europa y participó desde dentro en una de las etapas más exitosas de la historia del club.
El propio Vicens ha explicado posteriormente que Guardiola le concedía mucha libertad dentro del staff, pero también que trabajar a ese nivel obligaba a simplificar los mensajes y adaptar constantemente el trabajo a un calendario saturado. Esa experiencia moldeó una forma de entender el juego basada en el dominio a través del balón, la presión tras pérdida y una atención especialmente detallada a la preparación de cada partido.
Braga: demostrar que podía ser primer entrenador
Durante años, sin embargo, quedaba una pregunta inevitable: si sería capaz de trasladar ese aprendizaje a un proyecto propio. Vicens ya había intentado abandonar Manchester en 2022 para convertirse en entrenador del Heracles Almelo, pero el acuerdo quedó sin efecto después del descenso del equipo neerlandés. Tres años después apareció la oportunidad definitiva.
El Sporting de Braga le contrató en verano de 2025 para afrontar su primera experiencia como entrenador principal en una gran liga europea. La respuesta inicial fue muy positiva. El Braga terminó cuarto en la liga portuguesa, alcanzó la final de la Copa de la Liga y protagonizó un extraordinario recorrido hasta las semifinales de la Europa League, convirtiéndose en el primer equipo portugués que alcanzaba unas semifinales europeas en doce años.
Más allá de los resultados, aquella temporada permitió identificar por primera vez qué tipo de entrenador era Vicens lejos de Guardiola. Su Braga utilizó habitualmente estructuras con tres centrales —especialmente el 3-4-2-1—, buscó iniciar desde atrás, atraer la presión rival y generar superioridades mediante los centrocampistas y los jugadores situados entre líneas. Sin balón, la presión y los ajustes durante los partidos adquirieron también una importancia considerable.
El propio técnico explicó posteriormente cómo preparaba partidos europeos y cómo modificaba estructuras durante los encuentros, una buena muestra de un entrenador al que le interesa no solo controlar el balón, sino entender qué espacios debe ocupar su equipo y cómo cambiar el partido cuando el planteamiento inicial no funciona. Esa evolución fue precisamente la que analizamos en MDB durante el recorrido europeo del Braga.
Un final abrupto en Portugal
La segunda temporada cambió rápidamente el escenario. El Braga comenzó el curso 2026/27 lejos de las expectativas y una secuencia de tres derrotas consecutivas precipitó la destitución de Vicens el pasado 20 de octubre. Su balance global dejó 41 victorias en 76 partidos oficiales, además de 19 empates y 16 derrotas, pero un mal inicio liguero terminó imponiéndose sobre lo construido durante el curso anterior.
El despido introdujo la primera gran mancha en su trayectoria como técnico principal, pero también dejó una experiencia que puede resultar importante para comprender la apuesta del Lyon. Vicens ya no llega únicamente con la etiqueta de «ayudante de Guardiola». Ha gestionado un vestuario propio, construido un cuerpo técnico, participado en la planificación deportiva y afrontado más de 70 encuentros como primer entrenador. También ha conocido el otro lado del oficio: ser despedido cuando los resultados dejan de acompañar.
Por qué el Lyon apuesta por él
El perfil encaja especialmente bien con el modelo que intenta construir actualmente el Olympique de Lyon. El club francés busca un entrenador capaz de potenciar futbolistas jóvenes, desarrollar activos y construir un modelo reconocible, tres aspectos muy presentes en la formación de Vicens. Su experiencia dentro de la academia del Manchester City tiene un peso evidente, pero también lo tiene el trabajo realizado posteriormente con jugadores jóvenes en Braga.
Desde Francia se apunta igualmente a su voluntad de dominar los partidos mediante la posesión y a unos principios que recuerdan inevitablemente a Guardiola. La gran pregunta será hasta qué punto puede adaptar esas ideas a una plantilla que no ha construido él y a una llegada que se produce en plena temporada.
Ese será probablemente su primer desafío. Vicens no dispondrá de una pretemporada ni de meses para implantar conceptos. Llegará, si las conversaciones terminan como está previsto, aprovechando el parón internacional de noviembre y con el OL compitiendo simultáneamente en Ligue 1 y Europa League. La intención es que pueda incorporarse a comienzos de la próxima semana, mientras Jorge Maciel, actual técnico interino después de la salida de Fonseca, podría continuar dentro de su cuerpo técnico para facilitar la transición.
Un nuevo salto para el entrenador español
El movimiento también confirma otra tendencia. Hace apenas unos meses, Vicens defendía públicamente que el entrenador español mantiene una cotización muy elevada en el fútbol internacional. Su propia carrera es un buen ejemplo: Mallorca, ocho temporadas en Manchester, una primera experiencia como técnico principal en Portugal y ahora la posibilidad de hacerse cargo de uno de los clubes más importantes de Francia.
El Olympique de Lyon todavía no ha hecho oficial su contratación y conviene mantener esa cautela hasta que llegue el comunicado. Paulo Fonseca sí abandonó oficialmente el club el pasado 4 de noviembre para incorporarse al Sporting de Portugal, mientras Maciel dirige al equipo de forma provisional.
Salvo giro inesperado, el siguiente nombre en la lista será Carlos Vicens. Más de seis décadas después de Manuel Fernández, un entrenador nacido en España volverá a sentarse en el banquillo del Olympique de Lyon. Pero Vicens llegará con un recorrido completamente distinto: ocho años formándose dentro del ecosistema Guardiola, una primera prueba de fuego superada en Braga y ahora el reto de demostrar en la Ligue 1 que su crecimiento no terminó cuando abandonó Manchester.
Españoles por el mundo
Selección. Jacobo Ramón da el salto a la absoluta tras su crecimiento en Italia
Jacobo Ramón ha recibido su primera convocatoria con la selección española absoluta después de consolidarse en el Como. Su crecimiento en Serie A y Champions le abre ahora una nueva puerta con De la Fuente.
Jacobo Ramón ha recibido este viernes su primera convocatoria con la selección española absoluta. Luis de la Fuente ha incluido al central del Como en la lista de 27 jugadores para los partidos de la Nations League ante República Checa e Inglaterra, un premio que confirma el salto de nivel protagonizado por el defensa madrileño desde su llegada a Italia.
La llamada no llega de forma aislada. De la Fuente explicó en rueda de prensa que «Jacobo está haciendo una gran campaña» y valoró también su trabajo previo con la Sub-21 antes de añadir que «creemos que es el momento para verle». El seleccionador le abre así la puerta de la absoluta en un momento en el que el futbolista se ha consolidado como una de las piezas más fiables del proyecto de Cesc Fàbregas en el Como.
De promesa del Madrid a central de Champions
Jacobo, nacido en 2005, dejó el Real Madrid para dar el salto al Como y buscar una continuidad que en Valdebebas todavía no tenía asegurada. La apuesta fue inmediata. La pasada temporada fue titular en 32 partidos de Serie A y se convirtió en una de las piezas importantes de un equipo que terminó cuarto y logró una clasificación histórica para la Champions League.
En Migrantes del Balón ya analizamos recientemente su crecimiento en Italia y la influencia que está teniendo Cesc en su evolución. Este curso ha dado un paso más: además de mantener su peso en Serie A, ha sido titular en los cuatro partidos de Champions disputados hasta ahora por el Como y ha completado los 360 minutos.
La competición europea también ha reforzado su perfil. UEFA destaca sus 34 recuperaciones de balón, un 93% de acierto en el pase y un gol en esta fase liga, números que reflejan bien el tipo de central en el que se está convirtiendo: fiable con balón, agresivo en la anticipación y cada vez más cómodo defendiendo lejos de su portería.
Su presencia física es otro de sus grandes argumentos. Con casi dos metros de altura, Jacobo aporta dominio aéreo tanto en defensa como en las acciones a balón parado, pero su evolución en Italia no se explica solo desde lo físico. El Como de Cesc le exige participar en la salida de balón, defender muchos metros a la espalda y tomar decisiones en contextos de presión alta, un entorno que ha acelerado su madurez competitiva.
Qué puede aportar a España
Su convocatoria ofrece a De la Fuente un perfil diferente dentro de una defensa que ya cuenta con centrales de mucho nivel técnico. Jacobo puede aportar altura, juego aéreo, capacidad para defender área y salida limpia desde atrás, además de una experiencia cada vez mayor en partidos de alto ritmo. También tiene margen para actuar en una línea defensiva adelantada, algo especialmente valioso en una selección que suele instalarse lejos de su propia portería.
La selección afrontará el 12 de noviembre el duelo ante República Checa en Praga y cerrará la fase de grupos el día 15 frente a Inglaterra en el Metropolitano. España llega ya clasificada para los cuartos de final, lo que abre una ventana ideal para que De la Fuente observe nuevas alternativas sin la urgencia de jugarse la clasificación.
Para Jacobo, la llamada representa la confirmación de una decisión que hace poco más de un año podía parecer arriesgada. Salir del Real Madrid para buscar minutos en Italia le ha permitido convertirse en titular, competir en Champions y entrar ahora en la absoluta. El siguiente paso dependerá de lo que pueda mostrar durante la concentración, pero el simple hecho de estar ya en la lista confirma que su crecimiento ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad.
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