Españoles por el mundo
Alemania. Chuki se hace sitio en Bremen: titular indiscutible y candidato al Rookie del mes
Chuki dejó el Real Valladolid este verano para dar el salto a la Bundesliga y su adaptación ha sido inmediata: titular desde la primera jornada, dos asistencias en septiembre y candidato al Rookie del mes. Analizamos por qué el Werder Bremen confía tanto en él.
La primera gran señal de que Chuki estaba preparado para jugar en la Bundesliga llegó en una acción de apenas dos segundos. Contra el RB Leipzig, recibió bajo presión cerca de la frontal, giró sobre sí mismo y, con la derecha, filtró un pase entre líneas que dejó a Eren Dinkçi solo ante el portero. El Werder Bremen acabaría ganando 3-1 y Daniel Thioune se quedó con esa jugada para explicar qué había visto en el español: muchos futbolistas detectan ese espacio, dijo después, pero no tantos son capaces de ejecutar el pase.
La escena resume bastante bien el impacto de Iván San José Cantalejo desde que dejó el Real Valladolid este verano. No ha necesitado un periodo largo de adaptación, ni un plan progresivo de minutos, ni semanas entrando desde el banquillo. Chuki fue titular en su debut liguero contra el Friburgo y ha mantenido su sitio desde entonces. En septiembre, además, ha disputado 263 de los 270 minutos posibles en Bundesliga —solo fue sustituido en el 83 ante el Leipzig— y ha sumado dos asistencias, un rendimiento que le ha valido entrar entre los tres candidatos al primer Rookie of the Month de la temporada, el de septiembre. Comparte cartel con Maurice Krattenmacher (Elversberg) y Santiago Castañeda (Paderborn).
De Valladolid a Bremen: una decisión buscada, no una salida forzada
Chuki llegó al Werder con 22 años después de haber desarrollado toda su carrera en Valladolid. Debutó con el primer equipo siendo todavía muy joven y terminó acumulando 55 partidos oficiales y nueve goles antes de marcharse. La temporada pasada, ya en Segunda División, dio un paso adelante en producción ofensiva: 15 participaciones de gol en 34 encuentros, una cifra que el propio Werder destacó cuando anunció su fichaje.
La importancia del movimiento está en que Alemania no apareció como una solución de emergencia. Chuki tenía mercado en España, pero quería probarse fuera. En su primera entrevista como jugador del Werder explicó que llevaba tiempo con la idea de conocer otros países, otras ligas y otras formas de vivir el fútbol. También reconoció que era la primera vez que salía de casa y que su hermano se mudaría con él para ayudarle durante los primeros meses. El cambio, por tanto, era deportivo y personal a la vez.
Peter Niemeyer, responsable del área profesional del club, lo presentó como un centrocampista ofensivo con mucho potencial y experiencia ya acumulada tanto en Primera como en Segunda. Thioune fue aún más directo: le definió como un futbolista de mucha calidad, capaz de jugar por dentro como mediapunta y también en zonas exteriores. El entrenador valoraba su producción ofensiva en España, pero durante la pretemporada empezó a insistir también en otro aspecto: su capacidad para jugar hacia delante y romper líneas con el pase.
La pretemporada ya dejó pistas
El Werder fue descubriendo pronto que no había fichado únicamente a un mediapunta de último pase. En su primer amistoso, Chuki dejó una falta al poste y varios envíos profundos que llamaron la atención de Thioune. Días después marcó ante el Fagiano Okayama y volvió a hacerlo en otro encuentro de preparación frente al Energie Cottbus. En agosto ya aparecía en el once de la prueba general contra el Auxerre.
Aun así, el entrenador mantuvo un discurso prudente. Thioune insistía en que los nuevos fichajes necesitaban tiempo para asentarse y pedía paciencia. Esa advertencia sigue siendo relevante ahora, porque el propio técnico ha repetido tras las primeras jornadas que Chuki todavía tiene que acostumbrarse al ritmo y a la exigencia de la Bundesliga. La diferencia es que el Werder ha decidido concederle ese tiempo dentro del campo, no desde el banquillo.
Una lesión le abrió la puerta; su rendimiento la mantuvo abierta
Su primera titularidad liguera llegó en un contexto inesperado. Jens Stage, uno de los centrocampistas más importantes del Werder y máximo goleador del equipo en las dos temporadas anteriores, sufrió una lesión muscular en el último entrenamiento antes del debut ante el Friburgo y quedó fuera durante varios meses. Chuki entró en el once para sustituirlo.
El estreno colectivo fue malo: 4-1 para el Friburgo. Pero la oportunidad no desapareció con la derrota. Chuki volvió a ser titular contra el Leipzig, después contra el Colonia y de nuevo frente al Augsburgo. En septiembre ha sido titular en las tres jornadas y solo se ha perdido siete minutos, los finales del partido ante el Leipzig. Si se añade el debut de agosto frente al Friburgo, acumula 353 de los 360 minutos posibles en Bundesliga. Esa continuidad explica mejor que cualquier etiqueta su verdadero estatus actual: el Werder no le está tratando como una apuesta a futuro, sino como un futbolista útil desde el presente.
La Bundesliga también ha subrayado ese volumen de participación al justificar su nominación al Rookie del mes. En septiembre suma siete disparos y dos asistencias; solo dos jugadores del campeonato han repartido más pases de gol en ese periodo. No son números descomunales, pero sí suficientes para mostrar que su influencia ofensiva ya se está traduciendo en acciones concretas.
Lo que aporta Chuki al Werder
El español está ocupando una zona que el equipo necesitaba llenar con creatividad. Recibe entre líneas, gira con rapidez y tiene tendencia a buscar el pase vertical antes que la circulación segura. La asistencia ante el Leipzig es el ejemplo más limpio, pero no el único. Dos jornadas después, ante el Augsburgo, volvió a ser decisivo al encontrar a Marco Grüll para el 1-2 cuando el Werder perdía 0-2; aquella acción inició una remontada que terminaría en 3-2. Chuki está participando en ataques en los que el Werder consigue progresar gracias a su capacidad para recibir de espaldas y jugar de cara o girarse sin perder tiempo.
Su perfil también obliga a matizar la etiqueta clásica de mediapunta. Chuki no vive pegado al área ni espera que el balón le llegue en ventaja. Para sostenerse en la Bundesliga ha tenido que asumir mucho trabajo sin balón, recorrer grandes distancias y ayudar al equipo a cerrar líneas de pase. Esa adaptación física es una de las razones por las que Thioune sigue confiando en él incluso en partidos en los que su impacto ofensivo es menor.
En otras palabras, no está destacando solo por producir ocasiones, sino por poder permanecer en el partido cuando el Werder no tiene la pelota. Eso es especialmente importante en una liga que castiga a los mediapuntas que desconectan en fase defensiva. El salto desde la Segunda española no consiste únicamente en decidir más rápido con balón; también exige correr más, repetir esfuerzos y defender más lejos de la portería rival.
Dos asistencias que explican su influencia
La primera llegó contra el Leipzig y abrió el partido que terminó en 3-1. La segunda apareció ante el Augsburgo, cuando el Werder perdía 0-2 y Chuki encontró a Marco Grüll para iniciar una remontada que acabaría en 3-2. En ambos casos, sus asistencias no fueron acciones decorativas dentro de partidos resueltos, sino intervenciones que cambiaron el desarrollo del encuentro.
Ese tipo de participación es probablemente lo que más valora Thioune. Después del partido contra el Leipzig, el técnico destacó que Chuki todavía necesita tiempo para adaptarse a la Bundesliga, pero añadió inmediatamente que, teniendo en cuenta su edad y su situación, lo estaba haciendo “estupendamente”. La frase resume bien su momento: no está terminado, ni mucho menos, pero ya está ayudando mientras aprende.
La nominación confirma una adaptación rápida
El premio al Rookie del mes no convierte a Chuki en una de las grandes figuras de la Bundesliga, pero sí ofrece una medida de cómo ha sido percibido su comienzo en Alemania. La liga lo ha colocado junto a dos de los jóvenes que más impacto han tenido durante septiembre y ha destacado especialmente su capacidad para generar ocasiones, sus dos asistencias y una continuidad casi total: 263 de 270 minutos ligueros durante el mes.
También ayuda a entender la velocidad con la que ha cambiado su contexto. Hace unos meses estaba cerrando su etapa en el Valladolid y preparándose para vivir por primera vez fuera de casa. Ahora es titular en el Werder, juega cada semana en la Bundesliga y empieza a recibir reconocimiento externo. Ese proceso no garantiza que mantenga el puesto durante toda la temporada, pero sí demuestra que el salto no le ha sobrepasado.
El siguiente paso: convertir influencia en producción
Chuki todavía no ha marcado en la Bundesliga. Y ahí aparece su principal margen de crecimiento. Su volumen de disparos indica que está llegando a zonas desde las que puede producir más y su temporada pasada en Valladolid ya mostró que tiene capacidad para sumar goles. Si mantiene la titularidad y consigue trasladar esa llegada al área al contexto alemán, su impacto puede crecer de forma considerable.
La buena noticia para el Werder es que el resto ya está apareciendo: continuidad, dos asistencias, capacidad para soportar el ritmo físico de la competición y una influencia creciente en la creación. Thioune pidió paciencia en julio. Dos meses después, Chuki sigue necesitando adaptación, pero ya no parece un fichaje al que haya que esperar. El Werder le está utilizando como una pieza del presente y la Bundesliga acaba de colocarle entre los jóvenes más destacados de septiembre.
Españoles por el mundo
Gulf Cup. Lopetegui busca el título que le falta a esta generación de Catar
La Copa del Golfo arranca en Yeda con ocho selecciones y 15 partidos. Julen Lopetegui lidera a Catar con un amplio cuerpo técnico español, mientras Javi Usero forma parte del banquillo de Kuwait.
La Copa del Golfo no necesita demasiado tiempo para explicar qué lugar ocupa en el fútbol de la región. Son ocho selecciones, dos grupos y apenas 15 partidos, pero alrededor del torneo se mueve algo que no siempre cabe en el tamaño del cuadro: rivalidades históricas, presión institucional, orgullo nacional y una atención mediática que en el Golfo supera con frecuencia a la de competiciones de mayor rango internacional.
La edición número 27 comienza este miércoles en Yeda y terminará el 6 de octubre. Será la primera vez que la ciudad saudí acoja el torneo, con partidos repartidos entre el King Abdullah Sports City y el Prince Abdullah Al Faisal Stadium. El estreno, además, coincide con el Día Nacional de Arabia Saudí y coloca al anfitrión en el centro de una competición que también funciona como ensayo organizativo y deportivo antes de la Copa de Asia de 2027.
Para Migrantes del Balón hay un aliciente añadido: la presencia española es bastante mayor de lo que puede parecer a simple vista. Julen Lopetegui encabeza en Catar un cuerpo técnico con un amplio núcleo español, mientras Javi Usero forma parte del equipo de trabajo de Kuwait. No son dos nombres aislados, sino una representación especialmente numerosa alrededor de la selección catarí.
Ocho selecciones y dos semanas de máxima presión
El formato apenas deja margen para corregir errores. Arabia Saudí, Irak, Omán y Kuwait integran el Grupo A; Emiratos Árabes Unidos, Catar, Baréin y Yemen forman el Grupo B. Los dos primeros de cada grupo avanzan directamente a semifinales, que se disputarán el 3 de octubre, y la final llegará tres días después.
La fase de grupos dura únicamente una semana. Arabia Saudí abre el torneo ante Kuwait, mientras Catar debutará el jueves contra Baréin, vigente campeón. Después se enfrentará a Yemen el 27 de septiembre y cerrará la primera fase ante Emiratos Árabes Unidos el día 30. No hay octavos ni cuartos de final: un mal comienzo puede dejar a cualquiera prácticamente sin torneo.
La historia también pesa. Kuwait sigue siendo la selección más laureada con diez títulos; Irak suma cuatro; Arabia Saudí y Catar han ganado tres cada una; Omán, Emiratos y Baréin, dos. Yemen continúa buscando el primero. Esa distribución ayuda a entender por qué la Copa del Golfo sigue siendo una competición especialmente sensible en la zona: casi todos los participantes llegan con una historia propia que defender.
Un torneo regional que se resiste a ser pequeño
La prensa del Golfo lleva días tratando la competición como uno de los grandes acontecimientos del calendario. La organización ha construido incluso la identidad visual alrededor de Yeda: el logotipo toma elementos de los tradicionales rawasheen, los balcones de madera característicos de la ciudad histórica, y los convierte en la silueta del trofeo.
La sede tampoco es casual. Arabia Saudí lleva años utilizando el deporte como escaparate internacional y esta Copa del Golfo llega pocos meses antes de que el país organice la Copa de Asia. La propia federación saudí habla de una edición diseñada para demostrar capacidad operativa, atraer público de toda la región y consolidar Yeda como una sede estable para grandes eventos.
En lo estrictamente deportivo, el torneo llega además en un momento de transición para varias selecciones. Arabia Saudí busca recuperarse de un Mundial discreto; Catar también necesita reconstruir confianza después de su paso por Norteamérica; Baréin defiende el título; Irak mantiene una de las plantillas más competitivas de la zona y Emiratos ha incrementado notablemente su profundidad en los últimos años.
Lopetegui no coloca a Catar como favorita
Julen Lopetegui ha sido especialmente claro en la previa. En una entrevista concedida a Estadio Deportivo a finales de agosto, el seleccionador español situó a Arabia Saudí y Emiratos un escalón por encima por profundidad de plantilla y capacidad estructural. También incluyó a Irak entre los rivales con mayor potencial. Su lectura no era una forma de rebajar expectativas, sino de explicar el contexto en el que compite Catar.
Lopetegui puso incluso cifras al desequilibrio: Catar tiene una base nacional mucho más reducida y no puede ampliar su mercado de jugadores al mismo ritmo que algunos vecinos. Aun así, no escondió el objetivo. La generación actual no ha conseguido levantar la Copa del Golfo y el técnico considera que ese vacío representa uno de los retos más claros de su etapa.
“Es un reto que tenemos por delante”, resumió. Y añadió que Catar llega todavía con cierta resaca emocional después del Mundial, pero con la intención de competir por el título.
La percepción dentro del país es similar. Exinternacionales cataríes consultados en la previa por la agencia oficial QNA han insistido en que esta convocatoria no parece pensada únicamente como laboratorio para 2027. Catar conserva buena parte del bloque experimentado de los últimos años y, por nombres, dispone de argumentos suficientes para aspirar a semifinales y discutir el título.
El mismo núcleo, con retoques
Lopetegui ha optado por la continuidad. La lista mantiene buena parte del núcleo que disputó el Mundial y reúne de nuevo a futbolistas como Akram Afif, Almoez Ali, Hassan Al-Haydos, Boualem Khoukhi, Pedro Miguel y Meshaal Barsham. Tarek Salman regresa tras perderse el Mundial, Naif Al-Hadhrami vuelve después de dos años fuera de la selección y Hashim Ali también entra en la convocatoria.
La prensa catarí ha señalado precisamente ese equilibrio entre experiencia y renovación gradual. No hay una ruptura generacional. Catar sigue dependiendo de varios nombres que llevan años sosteniendo al equipo, mientras Lopetegui intenta introducir alternativas sin desmontar una estructura que tiene otro gran objetivo a corto plazo: defender en enero de 2027 las dos Copas de Asia consecutivas conquistadas por el país.
La Copa del Golfo funciona así como un torneo con doble lectura. El resultado importa —y mucho—, pero también es una prueba de estrés antes del campeonato continental. Para Lopetegui, que llegó a Catar en mayo de 2025 y consiguió la primera clasificación mundialista de la historia del país por méritos deportivos, es la oportunidad de añadir un título regional a un proyecto que hasta ahora ha estado más marcado por la clasificación mundialista que por los trofeos.
Baréin, un debut que mide de verdad a Catar
El primer partido no concede transición suave. Baréin llega como vigente campeón y obliga a Catar a entrar en el torneo con máxima tensión desde el primer día. En un formato tan corto, perder el debut puede convertir el segundo encuentro ante Yemen en una obligación y dejar el duelo final frente a Emiratos como una eliminatoria anticipada.
Lopetegui lleva semanas siguiendo partidos de la Qatar Stars League y ajustando una convocatoria condicionada por el poco margen disponible entre el inicio de la competición doméstica y el torneo. Esa preparación explica también por qué ha preferido conservar una base conocida en lugar de abrir una renovación profunda justo antes de una competición que se decide en tres encuentros.
El seleccionador ha descrito el grupo como especialmente igualado. Su principal preocupación no parece ser encontrar una gran transformación táctica en pocas semanas, sino conseguir que Catar recupere intensidad competitiva después del Mundial y vuelva a sentirse cómoda en un contexto regional donde los partidos suelen resolverse por detalles, duelos y estados emocionales.
La selección más española de la Copa del Golfo
Lopetegui no ha llegado solo a Catar. Junto al seleccionador aparecen en la estructura técnica los asistentes Jaime Arias, Pablo Sanz, Óscar Caro y Juan Cruz Ochoa, el preparador físico Borja de Alba, el analista Alejandro Caro y los preparadores de porteros José Luis Silva y Jacobo Sanz, todos españoles y varios de ellos colaboradores habituales del técnico vasco. A ese núcleo se suma también presencia española en el área médica.
La dimensión del grupo cambia la lectura del torneo desde el punto de vista español. Catar no es simplemente la selección dirigida por un entrenador español: buena parte del trabajo diario, desde la preparación física y el análisis hasta la metodología de campo, está atravesado por profesionales formados en España. Es, con diferencia, la delegación con mayor presencia española de esta Copa del Golfo.
Javi Usero, en el banquillo de Kuwait
Fuera del numeroso grupo español de Catar, el otro nombre aparece en el banquillo de Kuwait. Javi Usero Pérez, de 35 años, forma parte del cuerpo técnico que dirige el portugués Hélio Sousa y figura como entrenador asistente de la selección desde octubre de 2025.
Su presencia tiene además una particularidad: Kuwait no es un destino nuevo para él. Usero acumula experiencia previa dentro de la estructura federativa y ha trabajado en análisis y preparación de partidos internacionales, un recorrido que encaja con un cuerpo técnico que intenta devolver estabilidad a una selección histórica en la competición.
Kuwait llega con una paradoja evidente. Ninguna selección ha ganado tantas Copas del Golfo —diez—, pero su peso reciente no se corresponde con ese palmarés. En el actual ranking FIFA aparece lejos de las potencias asiáticas y su grupo tampoco ayuda: debuta ante Arabia Saudí y después tendrá que enfrentarse a Irak y Omán.
Para Sousa y Usero, superar la primera fase ya exigiría competir por encima de lo que sugieren las jerarquías actuales. Pero precisamente esa memoria competitiva explica que Kuwait nunca pueda presentarse a esta Copa como un participante menor. En ningún otro torneo regional su escudo arrastra tanto pasado.
Arabia Saudí y Emiratos parten con más recursos
Si se atiende a la profundidad de las plantillas y al contexto de la previa, Arabia Saudí y Emiratos aparecen como dos de los equipos con más argumentos. Lopetegui los señaló expresamente cuando le preguntaron por los rivales más fuertes, aunque el torneo está lejos de ofrecer un favorito incontestable.
Arabia juega en casa y llega con la obligación añadida de responder después de su Mundial. La preparación, sin embargo, no ha sido completamente tranquila: Musab Al-Juwayr fue apartado de la convocatoria por motivos disciplinarios pocos días antes del inicio. Irak, con Graham Arnold al frente, mantiene suficiente talento para discutir cualquier eliminatoria; y Baréin llega con la legitimidad del campeón.
Ese equilibrio es parte de la identidad de la Copa del Golfo. A diferencia de otros torneos continentales, aquí no existe una distancia gigantesca entre la mayoría de los participantes. El formato corto amplifica todavía más esa igualdad.
Una competición pequeña en tamaño, enorme en contexto
Desde Europa, la Copa del Golfo puede parecer una competición secundaria escondida entre ventanas internacionales. En la región se vive de otra manera. La rivalidad entre vecinos, la cercanía geográfica, la circulación masiva de aficionados y una historia que comenzó en 1970 convierten cada edición en una especie de campeonato doméstico ampliado.
Este año, además, Yeda añade una dimensión distinta. Es la primera edición celebrada en la ciudad, se disputa en dos estadios de gran capacidad y sirve de antesala a una Copa de Asia que volverá a reunir a buena parte de estos equipos apenas tres meses después.
Para Catar, el torneo puede medir hasta qué punto el proyecto de Lopetegui ha conseguido superar el Mundial y mirar hacia delante. Para Kuwait, es una oportunidad de volver a acercarse a una competición que históricamente sintió como propia. Y para el amplio grupo de españoles que aparece entre ambos cuerpos técnicos, también es uno de esos escenarios que explican bien de qué trata Migrantes del Balón: fútbol de alto nivel que sucede lejos del foco europeo, pero que allí se vive como si no existiera nada más.
Españoles por el mundo
Inglaterra. Chema Andrés, el ‘Baby Rodri’ que ya manda en Brighton
Chema Andrés ha irrumpido en la Premier League con el Brighton. El canterano del Real Madrid marcó ante el Arsenal en su primera titularidad liguera y en Inglaterra ya le comparan con Rodri.
Cuando Fabian Hürzeler decidió sustituir a Chema Andrés en el minuto 86 del Brighton-Arsenal, prácticamente todo el Amex se levantó. No era una despedida, sino el reconocimiento a su primera titularidad en la Premier League. Habían pasado apenas 18 días desde que el Brighton anunció su fichaje y Chema acababa de participar en una de las mejores actuaciones del club durante la etapa de Hürzeler.
El Brighton ganó 3-0 al Arsenal y el tercer gol llevó acento valenciano. En el minuto 57, Chema apareció en el segundo palo tras un córner, ganó el duelo aéreo y cabeceó a la portería de David Raya. Era su primer gol en Inglaterra, aunque limitar su partido a aquella acción sería quedarse con la fotografía y perderse casi todo lo demás.
El centrocampista había ayudado al Brighton a escapar de la presión del Arsenal y había sostenido una estructura que permitió a los de Hürzeler defender hacia delante durante buena parte del encuentro. El Arsenal llegó al Amex como uno de los equipos más fuertes del campeonato y se marchó con tres goles en contra. En mitad de todo aquello estaba un futbolista que tres semanas antes ni siquiera pertenecía al club.
Tres partidos para presentarse en Inglaterra
La adaptación ha sido extraordinariamente rápida. Chema llegó al Brighton el 1 de septiembre, último día del mercado, y su debut liguero se produjo contra el Coventry City en un 0-5 en el que dejó ya buenas sensaciones. Tres días después llegó su primera titularidad, en Old Trafford y en la Copa de la Liga, con otra victoria: 2-3.
Cuatro días después apareció el Arsenal. Primera titularidad en la Premier League, primer gol y ovación al abandonar el campo. La secuencia explica por qué la conversación alrededor del jugador ha crecido mucho más rápido de lo que suelen aconsejar tres partidos. Pero el Brighton no lo descubrió contra el Arsenal: llevaba tiempo detrás de él.
Una operación muy Brighton
Cuando el club anunció su contratación, su dirección deportiva dejó claro que conocía desde hacía tiempo el potencial del futbolista. No era una operación improvisada durante las últimas horas del mercado. El Brighton pagó una cantidad cercana a los 22 millones de euros al Stuttgart y firmó al español por cinco temporadas. El Real Madrid todavía conservaba el 50% de sus derechos y recibió aproximadamente la mitad del traspaso.
La operación también debe entenderse en su contexto. El Brighton acababa de perder a Carlos Baleba, pero Chema no es una reproducción del camerunés. Baleba ofrece conducción, potencia y capacidad para romper líneas transportando el balón; Chema presenta un perfil diferente, más posicional, más cerebral y menos explosivo, y se siente más cómodo gestionando lo que ocurre alrededor de la pelota que rompiendo el partido mediante la conducción.
El mediocentro que intenta estar donde va a caer el balón
Hay una tendencia habitual cuando aparece un mediocentro español alto y técnicamente limpio: compararlo con Rodri. Con Chema ocurrió incluso antes de llegar a Inglaterra. Mide alrededor de 1,90 metros, juega habitualmente como pivote, posee un buen primer pase y utiliza su cuerpo para proteger la pelota.
Pero lo más interesante no está en la apariencia, sino en cómo interpreta el juego. Chema no es un centrocampista que necesite acumular entradas espectaculares; su valor está en leer lo que va a suceder antes. Anticipa, mantiene la calma cuando recibe presión, modifica el ritmo del partido mediante el pase y es capaz de conectar hacia delante después de recuperar.
“Quiero controlar y dirigir los partidos”
Lo curioso es que Chema ya describía así su fútbol antes de que los analistas ingleses intentaran hacerlo. Cuando llegó al Stuttgart en julio de 2025 le preguntaron qué tipo de jugador era y su respuesta no giró alrededor de goles, asistencias o conducciones. Habló de sacrificarse por sus compañeros y añadió que veía su papel en el centro del campo como una forma de “controlar y dirigir los partidos”.
Es una definición muy cercana al trabajo que el Brighton necesita de él. Hürzeler quiere un equipo agresivo sin balón, capaz de presionar muy arriba, pero también preparado para construir desde posiciones bajas y atraer al rival. Es ahí donde Chema puede acabar resultando especialmente importante.
El Brighton necesitaba algo más que sustituir a Baleba
El Brighton de Hürzeler juega muchos partidos cerca del límite. Presiona, arriesga, acumula futbolistas por delante del balón y ataca rápido cuando consigue recuperar arriba. Eso produce partidos extraordinariamente abiertos, pero también genera riesgo.
La salida de Baleba obligaba a encontrar un jugador capaz de aportar estabilidad sin reducir la agresividad del sistema. Ahí Chema ofrece algo que no siempre aparece en las estadísticas ofensivas: cuando los centrales tienen el balón puede ofrecerse, cuando el Brighton consigue atraer la presión puede recibir de espaldas sin entrar en pánico y, cuando el equipo pierde la pelota, su lectura le permite intentar cortar la transición antes de que la carrera comience.
Su altura añade además una dimensión aérea que el Brighton puede explotar en ambas áreas. El Arsenal ya lo comprobó.
La comparación con Rodri
La etiqueta de “Baby Rodri” apareció casi inmediatamente. Hürzeler fue preguntado por ella incluso antes del debut del español y no la rechazó, aunque tampoco quiso convertirla en una profecía. Recordó que Rodri es uno de los mejores jugadores del mundo y que Chema todavía tiene un camino enorme por recorrer, pero entendió el paralelismo por el físico, la posición, la ambición y la capacidad para interpretar el juego.
Chema ha sido todavía más prudente. Ya había hablado de las comparaciones con Rodri y Sergio Busquets y su respuesta fue clara: “No me veo como ninguno”. El parecido físico existe y la posición también, pero la distancia en influencia con balón sigue siendo enorme. Rodri organiza partidos completos, condiciona dónde recibe cada compañero y decide cuándo acelerar o enfriar; Chema, por ahora, destaca sobre todo por una combinación de lectura defensiva, seguridad con balón y físico.
Una debilidad que la Premier intentará atacar
También existe una razón para no precipitarse. Chema no es especialmente rápido en el sentido explosivo que exige muchas veces la Premier League y su perfil hace que dependa más de la colocación que de corregir después mediante una carrera.
La competición terminará examinando exactamente eso: rivales que le presionarán desde diferentes alturas, transiciones más rápidas, delanteros atacando el espacio a su espalda y centrocampistas capaces de girarse con un solo contacto. Aprender a convivir con esas situaciones será parte de su siguiente evolución, y el Brighton parece un lugar particularmente adecuado para hacerlo.
De Bétera a Valdebebas
La historia había comenzado mucho antes. José María Andrés Baixauli nació en Valencia en abril de 2005, empezó en el Bétera, pasó posteriormente por las categorías inferiores del Levante y en 2018 llegó al Real Madrid con 13 años.
Permaneció siete temporadas en Valdebebas y fue creciendo hasta convertirse en uno de los centrocampistas más interesantes de La Fábrica. Con el Juvenil A ganó Liga, Copa del Rey y Copa de Campeones y, un año después, se proclamó campeón de Europa sub-19 con España.
37 minutos con el Real Madrid
Aquí aparece uno de los números más llamativos de su historia: 37 minutos. Eso es todo lo que Chema disputó oficialmente con el primer equipo del Real Madrid. Debutó en enero de 2025 en Copa y posteriormente tuvo minutos en Liga.
El problema no era necesariamente la valoración que el club tenía sobre él, sino el camino. Por delante estaban futbolistas como Tchouaméni, Camavinga y Valverde, así que hizo algo cada vez más habitual entre algunos de los mejores productos de las grandes canteras españolas: se marchó.
El Stuttgart cambió su carrera en un año
El Stuttgart pagó alrededor de tres millones de euros en el verano de 2025 por el 50% de sus derechos. Chema tenía 20 años y era su primera experiencia fuera de España, pero el movimiento funcionó casi inmediatamente.
Dentro de un equipo al que le gustaba iniciar desde atrás y controlar los partidos mediante el balón, encontró un contexto perfecto para desarrollarse. Disputó una temporada completa, ganó peso dentro del equipo y convirtió una apuesta relativamente pequeña en un futbolista valorado en más de 20 millones. Un año antes costaba tres millones por la mitad de sus derechos; doce meses después, el Brighton decidió pagar por él.
El negocio del Madrid y la apuesta del Brighton
El recorrido ofrece dos lecturas diferentes. Para el Real Madrid fue un excelente negocio, gracias al ingreso inicial y a aproximadamente la mitad del posterior traspaso. Para el Brighton, sin embargo, el cálculo es otro: no está comprando únicamente al futbolista que Chema es hoy, sino al que puede ser dentro de dos o tres temporadas.
Eso encaja con una estrategia que el club lleva años explotando: identificar jugadores antes de que el mercado termine de valorarlos, darles contexto, minutos y exposición y permitir que su siguiente salto llegue cuando ya están preparados para él.
Y entonces llegó el Arsenal
Por eso el sábado tuvo tanta fuerza simbólica. No solo porque Chema marcase, sino por el contexto: primera titularidad en la Premier League, uno de los mejores equipos del campeonato enfrente y un partido de máxima exigencia física y táctica. El español de 21 años siguió sobre el césped hasta el minuto 86 y, cuando salió, el Brighton ganaba 3-0.
Tres partidos son demasiado pocos para saber hasta dónde puede llegar Chema Andrés, pero ya permiten entender por qué el Brighton llevaba tiempo detrás de él. El Real Madrid apenas pudo ofrecerle 37 minutos; el Stuttgart le dio el escaparate y el Brighton le ha entregado ahora la Premier League. A partir de aquí, la historia ya no consiste en a quién se parece, sino en qué futbolista puede llegar a ser.
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