Españoles por el mundo
Azerbaiyán. El clan español que rompió la hegemonía del Qarabağ
Un joven gallego de 28 años aterrizó en Bakú sin saber dónde quedaba Azerbaiyán. Ahora forma parte del cuerpo técnico que ha roto la hegemonía del Qarabağ y ha hecho campeón por primera vez en su historia al Sabah FK.
El 30 de abril de 2026, el Neftchi Bakú recibió al Qarabağ FK y le ganó 2-1. A escasos kilómetros de distancia, en las instalaciones del Sabah FK, Diego García y sus compañeros del cuerpo médico vieron el marcador y entendieron lo que significaba: ellos eran campeones de la Premyer Liqa azerbaiyana. Los primeros en la historia del club. Unos españoles, en Bakú, celebrando un título que nadie esperaba que cayera aquí, en este club de ocho años de vida al que la mayoría de lectores europeos situarían con dificultad en el mapa. «Fue una locura», dice Diego. Y tiene razón en lo más literal de la palabra.
Diego García tiene 28 años, es gallego y estudió en Madrid. Hace poco más de un año no sabía dónde estaba Azerbaiyán. Hoy es el preparador físico del equipo que ha interrumpido el dominio histórico del Qarabağ —campeón de 12 de los últimos 11 torneos— sobre el fútbol de este pequeño país del Cáucaso Sur. Esa es la rareza del logro: no solo es que un equipo nuevo lo haya conseguido, sino que lo ha hecho con un cuerpo médico-físico conformado en su práctica totalidad por profesionales españoles que hace un año y medio no se conocían entre sí en este contexto.
El país que nadie conoce y el club que nadie esperaba
Azerbaiyán no es un país que aparezca con frecuencia en las conversaciones futbolísticas españolas. Situado entre el Cáucaso, el Mar Caspio y las fronteras de Rusia, Irán, Georgia y Armenia, es una república de poco más de 10 millones de habitantes que acumula recursos petrolíferos considerables y que en los últimos años ha apostado por los grandes eventos deportivos —desde Grandes Premios de Fórmula 1 hasta partidos de la Eurocopa— como herramienta de proyección internacional. La Premyer Liqa, su máxima competición, enfrenta a doce clubes en una temporada que discurre entre agosto y mayo, y el campeón accede a la primera ronda clasificatoria de la Champions League.
Durante décadas, ese fútbol tuvo dos nombres propios: el Neftchi Bakú y, de forma aplastante desde la última década, el Qarabağ FK. Diego lo resume con precisión: «Antes había dos clubes grandes, que eran el Neftchi y el Qarabağ. Y al Neftchi, aunque sigue siendo el equipo con más poder económico del país, no le están saliendo las cosas en los últimos años. Y luego está el Qarabağ, que ahora mismo es como el equipo del país. Tú vas por ahí y todo el mundo es del Qarabağ«.
En ese paisaje surge el Sabah FK. Fundado el 8 de septiembre de 2017, el club ascendió a la Premyer Liqa en 2018 gracias a que los equipos que acabaron por encima en la clasificación de Segunda rechazaron o no pudieron asumir el ascenso. El fundador es Yagub Huseynov, presidente del Bridge Group of Companies. Su presidente es Magsud Adigozalov, figura con peso dentro del organigrama del fútbol azerbaiyano —miembro del Comité Ejecutivo de la AFFA—, y el club ha crecido a una velocidad que sus propios protagonistas reconocen como inusual. «Este club tenía los recursos y las condiciones para poder competirle a esos equipos, pero aún se veía el Qarabağ como muy grande», dice Diego. «Creo que hemos acertado con ciertas piezas clave. Y nos está dando para poder competir con ellos. Hemos acabado con la hegemonía del Qarabağ y ahora vamos a por más.»
«Al principio dije: Azerbaiyán, ¿me voy yo a Azerbaiyán? No sé ni dónde está» – Diego García
El equipo juega sus partidos en el Bank Respublika Arena en Masazır, con capacidad para algo menos de 9.000 espectadores. En la temporada del título, la asistencia media rondó los 1.300 aficionados. Un club que gana pero que todavía construye su identidad social. «Si ves nuestros aficionados, yo creo que la media de edad es 12 años. Bueno, 12 no, pero sí que se ve mucha gente joven. Creo que es porque el club está haciendo las cosas muy bien a nivel de marketing y comunicación. Y las nuevas generaciones que utilizan redes sociales, creo que les atrae bastante esto«.
Cuatro entrevistas para llegar a Bakú
La historia de Diego García en el Sabah es la historia de una cadena de llamadas en el momento exacto. Estudiante en Madrid pese a ser gallego, había construido allí su red de contactos; uno de ellos, un profesor llamado David Viejo, le presentó a un preparador físico del entorno del FC Barcelona que buscaba alguien para un club azerbaiyano. Diego acababa de ser cesado en el Sanse, de Segunda RFEF, y negociaba con otros clubes sin nada cerrado. La oferta del Sabah aterrizó en ese momento de incertidumbre.
«Al principio dije: Azerbaiyán, ¿me voy yo a Azerbaiyán? No sé ni dónde está», reconoce. Pero se informó, vio el proyecto, valoró las condiciones económicas y tomó una decisión que él mismo define como pragmática y vital a la vez: «Pensé: ‘Estoy libre, quedan tres meses para acabar la temporada, voy a probar a vivir esta experiencia’. Tuve la suerte de poder firmar para tres meses y luego ya veríamos lo que pasaba.»
Antes de llegar tuvo que pasar cuatro entrevistas. La primera con un asesor externo del club encargado de toda la estructura técnica, médica y de adquisiciones. La segunda con otro asesor. La tercera con el director deportivo. La cuarta con el entrenador que entonces dirigía el equipo: Vasili Berezutski, exdefensa internacional ruso con más de 100 partidos con la selección y una carrera de dos décadas en el CSKA de Moscú –el técnico actual es el lituano Valdas Dambrauskas–. El reparo principal del club era doble: falta de experiencia internacional y juventud. «Me lo repetían todo el rato: ‘Eres muy joven’. Pero creo que les convencí un poco con la parte más teórica y con todo lo que les dije que se podía hacer».

Lo que más le preocupaba a Diego, sin embargo, no era convencer a los directivos. Era otra cosa. Al frente de la preparación física del Sabah estaba Vova Vladimirović, un profesional veterano que le doblaba en edad y en experiencia, con años en el fútbol del Este de Europa. Con la llegada de Diego, Vova pasaba a ser su subordinado. «Mi mayor miedo con diferencia era ver cómo se tomaba que, siendo tan joven –tengo 28 años pero afeitado aparento 18–, fuera su jefe». El miedo resultó infundado. «Todo lo contrario. Es un crack. Me lo puso todo súper fácil y trabajamos ahora en equipo súper bien«.
Diego García llegó al Sabah en marzo, con la liga ya sentenciada pero la Copa todavía por disputar, y con tres meses por delante para demostrar que la apuesta tenía sentido. Lo demostró. El club ganó la Copa –el primer título de su historia– y Diego renovó. Y no solo eso, sino que tiró de agenda para reforzar el cuerpo médico del club.
El núcleo español
Diego no tuvo que afrontar solo –en cuanto a presencia española se refiere– su primera temporada completa en Azerbaiyán. Cuando renovó convenció a la dirección deportiva de incorporar a tres profesionales españoles al cuerpo médico: Mateo Pérez como médico, Nico Domínguez como fisioterapeuta-readaptador, y Pablo Díez como nutricionista. Los tres venían, como él, de la Segunda RFEF. «Fue fácil convencerlos. Si hubieran estado en Primera División me habrían dicho: ‘Gracias, pero no’. Tuve la suerte de que, siendo muy, muy buenos, estaban en Segunda RFEF. La dirección deportiva confió en mí para traerlos porque eran como yo, profesionales sin mucha experiencia al máximo nivel. Salió bastante bien».
La apuesta ha resultado, según él, en algo sin precedentes en el fútbol azerbaiyano: «Sin ninguna duda, tenemos el mejor cuerpo médico del país por mucho, por muchísimo.» No lo dice desde la arrogancia sino desde la comparación con lo que encontró a su llegada y desde la certeza de lo que han construido. Cada mañana, Diego, Mateo y Nico salen a correr juntos por el bulevar marítimo de Bakú antes de llegar a las instalaciones. Comparten coche. Comparten criterio. «Siempre decimos: ‘Vamos a apreciar lo que tenemos porque es dificilísimo encontrar un contexto así para trabajar con total libertad'».
El gimnasio, el encoder y los soviéticos
Las instalaciones del Sabah son, en palabras de Diego, «una ciudad deportiva a nivel de Primera División de España». Piscina, sala de cuerpo médico, tecnología de recuperación de última generación, siete cocineros. Lo que se encontró al llegar, sin embargo, era diferente: «Un gimnasio de los que te puedes encontrar en un hotel, con mucha máquina». Con presupuesto y libertad para actuar, rehízo el espacio a su medida. Retiró máquinas, reorganizó el espacio e incluso instaló sistemas encoder –dispositivos electrónicos que mide en tiempo real la velocidad, fuerza y potencia de cada repetición durante el entrenamiento de fuerza— con pantalla en tiempo real para el jugador. «Son detalles que hemos ido incluyendo. Ahora ya es una ciudad deportiva como hay pocas aquí.»
«El sueño y la nutrición son claves, pero hay una que nosotros le damos mucha importancia: el estrés» – Diego García
La convivencia con el cuerpo técnico de tradición soviética —muchos de sus compañeros entrenadores vienen de ese espacio cultural— ha sido una fuente constante de aprendizaje bidireccional. Diego describe con humor los choques iniciales: «Están acostumbrados a calentamientos de como mínimo 20 minutos y yo un día dije 12. Les explotó un poco la cabeza.» También la resistencia a la improvisación: en un viaje a Austria durante la pretemporada, los aspersores del campo activaron cuando él tenía preparada la sesión de movilidad. Sus compañeros soviéticos se pusieron nerviosos. Diego simplemente dijo: «Cogemos las esterillas, la movemos para allá y ya está.» A su vez, reconoce lo que ha aprendido de esa cultura de la precisión: «Si son 14 minutos de calentamiento, no hago 14 y medio».
La plantilla presenta una diversidad que complica y enriquece el trabajo en igual medida. Hay jugadores como Tymoteusz Puchacz, internacional polaco, que llegan con años de trabajo individualizado y datos de GPS impecables. Y hay jugadores locales que, según Diego, «no han cogido una pesa en su vida o no de la forma que nosotros pensamos». Su respuesta no es imponer un protocolo único, sino individualizar: «Ha habido entrenos en los que he dicho: ‘Vosotros 10, fuera. A la piscina o a la sauna, donde queráis. El resto nos quedamos trabajando un poco más’. Es muy común dividir el grupo porque tenemos el trabajo de cada futbolista muy singularizado».
El mismo principio rige su relación con los hábitos extradeportivos. «Somos súper obsesos con los hábitos. Súper, súper obsesos». A los jugadores que vienen de desayunar dos veces por semana en McDonald’s, que los hay, les da consejos básicos: irse a dormir en un rango de media hora estable, temperatura y oscuridad en la habitación, no cenar tarde. A los que llegan de trabajar con nutricionistas propios y psicólogos en ligas de primer nivel les habla de estrés y de gestión emocional. «El sueño y la nutrición son claves, pero hay una que nosotros le damos mucha importancia: el estrés. Cómo está en su día a día a nivel de estrés, si tiene problemas personales. Le damos muchísima importancia a eso«.
No es un hombre de órdenes directas. «Soy mucho más de convencer. Me reúno individual con el jugador y le digo: mira, yo opino esto. Estoy aquí para ayudarte. ¿Tú qué opinas?«. Si un jugador insiste en el baño de agua fría después de una sesión de fuerza, Diego no lo prohíbe de entrada: deja que el jugador confíe en él en otras cosas, y cuando esa confianza está construida, el ajuste llega solo. «Prefiero ir más progresivo y generar una cultura. Eso nos está haciendo crecer en todo».
Bakú, la sorpresa
La ciudad fue la primera revelación positiva. Diego llegó esperando otra cosa y se encontró con una capital moderna, con un paseo marítimo por el que sale a correr cada mañana, con restaurantes de nivel —»es como Dubái, pero más económico»— y con una comunidad de extranjeros de la liga concentrada en White City, la zona de nueva construcción donde vive la mayor parte de los profesionales del fútbol importado. «Es el mejor apartamento con mucha diferencia que he vivido en mi vida.»

Juega en la liga de pádel y en la de tenis locales. Sale a probar restaurantes. La vida social existe. El idioma es otro asunto —el azerbaiyano no tiene atajos evidentes para un hispanohablante—, pero el inglés funciona como ‘lingua franca’ en el entorno del club y la ciudad. El Ramadán pone a prueba los protocolos de sueño y nutrición: aunque Azerbaiyán se declara laico, hay jugadores que ayunan, y el impacto en la recuperación es real. Diego lo gestiona como todo lo demás: caso por caso.
El escalón siguiente
El primer título de Premyer Liqa en la historia del Sabah llegó de manera indirecta, matemática, con el Neftchi haciendo la faena al Qarabağ un domingo de abril. Pero el camino hasta allí tiene nombre propio: una temporada sin apenas derrotas, con solo una caída en todo el campeonato —curiosamente ante el Imisli, equipo situado en la zona baja de la tabla— y con la convicción de que la competencia interna de la liga es más real de lo que el exterior percibe. «El Qarabağ ha perdido dos partidos este año contra el Kapaz, que es antepenúltimo. Nosotros solo hemos perdido un partido en toda la temporada, pero en esta competición puedes perder o ganar como cualquiera.» Diego cree que eliminación del cupo mínimo de jugadores locales en el 11 —vigente hasta esta temporada— ha elevado el nivel general de la liga, lo que hace aún más valioso el título obtenido.
El objetivo ahora es revalidar el título de Copa, algo que está a tan solo 90 minutos después de derrotar al Qarabağ semifinales y citarse con el Zira en la final. La gran meta del club es, sin embargo, Europa. En la temporada pasada, el Sabah ya compitió en la fase previa de la Europa League, cayendo ante el Celje esloveno y ‘bajando’ a Conference, donde les eliminó el Levski Sofia. Como campeones de la Premyer Liqa accederán ahora a la primera ronda de la Champions. «Queremos alcanzar la fase liga de alguna competición europea. Es un objetivo ambicioso, pero dependes mucho de los cruces. Es diferente que te toque el Shakhtar a que te toque el campeón de Andorra, con todos los respetos a la liga de Andorra».
Diego García sabe que renovar en estas condiciones, con esta infraestructura y esta autonomía de trabajo, tiene un coste implícito: es difícil encontrar algo mejor dando un paso lateral. «Es difícil que del Sabah te vayas al Arsenal. Que puede pasar, pero no es lo habitual. Y un equipo de Segunda de España ni de coña nos puede dar esto«. Lo dice sin amargura, con la lucidez de quien ha entendido dónde está la oportunidad real. Por ahora, la ciudad deportiva de Masazır, los huevos revueltos recién hechos cada mañana y la pantalla del encoder midiendo cada repetición son el escenario de un proyecto que ya tiene títulos en su palmarés. El resto está por escribir.
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Españoles por el mundo
ENTREVISTA. Futbolista profesional y scout… gracias a Twitter
En este episodio de Migrantes del Balón hablamos con Ruxi Bonet, futbolista español del Gnistan de Finlandia y scout del FC Copenhague, sobre una carrera que le ha llevado por Finlandia, Islandia, Estados Unidos, México e Indonesia.
Un análisis publicado en Twitter cambió la carrera de Ruxi Bonet. El director deportivo del FC Copenhague lo vio, contactó con él por LinkedIn y, después de superar una prueba de scouting, terminó trabajando para uno de los clubes más importantes de Dinamarca.
En este episodio de Migrantes del Balón hablamos con Ruxi Bonet, futbolista español del Gnistan de Finlandia y scout del FC Copenhague, sobre una carrera que le ha llevado por Finlandia, Islandia, Estados Unidos, México e Indonesia.
Hablamos de cómo funciona realmente el fútbol finlandés, los salarios que pueden alcanzar algunas de sus estrellas —con perfiles que pueden rondar los 100.000-150.000 euros anuales—, su profesionalidad, el frío, el calendario y las oportunidades que ofrece a futbolistas extranjeros.
También recordamos su etapa en Indonesia, donde llegó a entrenar con gallinas sobre el campo, vivió situaciones de enorme precariedad en instalaciones y alojamiento y tuvo que recurrir a FIFA después de pasar varios meses sin cobrar.
Y aprovechando su faceta como analista y scout, nos sentamos a hablar de fútbol: el PSG de Luis Enrique y Ferran Torres, el Liverpool de Andoni Iraola, el nuevo Chelsea de Xabi Alonso, el Arsenal de Mikel Arteta, el Como de Cesc Fàbregas y algunos de los nombres que pueden marcar esta Champions League.
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Fútbol Femenino
Francia. Salma cambia de gigante: así se está haciendo sitio en el Lyon de Giráldez
Salma Paralluelo dejó el Barcelona para iniciar su primera experiencia fuera de España en el OL Lyonnes. Un gol, dos asistencias y 260 minutos después, analizamos su rápida adaptación y el reencuentro con el técnico español Jonatan Giráldez.
El último recuerdo de Salma Paralluelo contra el Lyon antes de convertirse en futbolista del Lyon resulta difícil de mejorar.
23 de mayo de 2026. Final de la Champions en Oslo. Barcelona y OL Lyonnes se disputan el título y, después de una primera parte equilibrada, el equipo azulgrana destroza el partido tras el descanso. Salma participa en el 2-0 con el pase atrás para Ewa Pajor y después marca los dos últimos goles: primero con un zurdazo desde la frontal y después culminando una transición para establecer el 4-0 definitivo. El Barcelona conquista su cuarta Copa de Europa y Jonatan Giráldez, desde el banquillo contrario, señala precisamente a Pajor y Paralluelo como las dos futbolistas que habían decidido la final.
Dos meses después, Giráldez ya no tenía que encontrar la manera de detenerla.
La tenía en su plantilla.
Salma firmó hasta 2030 con el OL Lyonnes después de cerrar cuatro temporadas en el Barcelona. Llegó con 22 años, 131 partidos y 72 goles con el club azulgrana, además de 15 títulos, entre ellos tres Champions. Era la primera vez que abandonaba España para jugar al fútbol y lo hacía pasando directamente del actual gran dominador europeo al club que históricamente ha dominado la competición: ningún equipo ha ganado más Champions femeninas que el Lyon, con ocho.
El movimiento podía entenderse como un riesgo.
Las primeras semanas están ofreciendo una lectura diferente.
Cuatro partidos, un gol, dos asistencias y sitio desde el principio
Los números todavía pertenecen a una muestra pequeña, pero ya dicen algo sobre la jerarquía con la que Salma ha aterrizado en Francia.
Ha disputado los cuatro partidos oficiales del Lyon, tres como titular, y acumula 260 minutos, un gol y dos asistencias. Giráldez la alineó durante los 90 minutos en el 1-7 ante el Fleury, fue titular otra vez en el 7-1 frente al Paris FC, entró desde el banquillo y marcó en el 1-8 al Le Havre y volvió al once para jugar completo el 0-8 ante el Servette en Champions.
Su primer impacto directo llegó en el estreno del Lyon en casa. Contra el Paris FC recibió abierta y puso el centro que Marie-Antoinette Katoto convirtió en el 3-0. Una semana después apareció el primer gol: Giráldez decidió reservarla inicialmente frente al Le Havre, la introdujo en la segunda parte y Salma cerró el 1-8 en el minuto 78.
La Champions añadió otra capa. Contra el Servette volvió al once y participó en dos de los goles de la primera mitad. El 0-1 nació de un centro suyo que terminó introduciendo en su propia portería Laia Ballesté y, justo antes del descanso, asistió a Melchie Dumornay para el 0-4 tras una transición. El club le contabiliza actualmente dos asistencias oficiales entre todas las competiciones.
Conviene introducir aquí una precaución. El Lyon ha ganado sus cuatro primeros partidos por 7-1, 7-1, 8-1 y 8-0. Ha marcado 30 goles en 360 minutos. El contexto ofensivo es tan extraordinariamente favorable que un gol y dos asistencias no sirven todavía para medir por sí solos la dimensión de su impacto.
Lo verdaderamente significativo está en otro dato: Giráldez la está utilizando.
Y conoce perfectamente lo que puede darle.
El reencuentro con el entrenador que ayudó a construirla
La presencia de Jonatan Giráldez convierte el desembarco de Salma en Lyon en algo diferente a una adaptación convencional.
El técnico gallego dirigió al Barcelona entre 2021 y 2024 y coincidió con Paralluelo durante sus dos primeras temporadas como azulgrana. Después pasó por el Washington Spirit y en 2025 asumió el Lyon, donde la pasada temporada alcanzó la final de la Champions. Salma conoce su metodología y Giráldez conoce tanto las virtudes como las limitaciones de la futbolista que acaba de fichar.
Ella misma reconoció que aquella relación influyó en la decisión: “Conozco muy bien al entrenador y su forma de trabajar”.
Durante su presentación explicó que marcharse al extranjero suponía “un gran cambio” en su vida, pero que no tenía miedo al proceso de adaptación. También habló del Lyon como un club en el que cree que puede seguir creciendo y recordó que, además de Giráldez, ya conocía a parte del cuerpo técnico y a Ingrid Engen de su etapa en el Barcelona.
El entrenador ha transmitido una sensación parecida. Antes de comenzar la liga explicó que tanto Salma como Caroline Weir se habían integrado bien, pero admitió que con la española había resultado particularmente sencillo precisamente porque ya habían trabajado juntos. Para Giráldez, las dos son futbolistas “excepcionales” y su llegada eleva el nivel del campeonato francés.
Ese conocimiento previo reduce una de las principales incertidumbres que normalmente acompañan a un fichaje de este tamaño. Giráldez no necesita descubrir qué posiciones puede ocupar Salma, cuánto espacio necesita para acelerar o en qué situaciones pierde influencia. Ya trabajó durante dos temporadas en desarrollar precisamente esas cuestiones.
Y Salma sabe exactamente qué le exige.
«No tener miedo a fallar e intentarlo una y otra vez»
Dos semanas después de comenzar la competición, Paralluelo concedió una entrevista a Le Progrès en la que dejó una frase que probablemente explica mejor su nueva etapa que los resultados del Lyon.
Su objetivo, dijo, es “convertirme en mi mejor versión aquí”.
También explicó que todavía está aprendiendo prácticamente todo: nuevas compañeras, nuevo equipo, nuevo campeonato y matices diferentes dentro del modelo. Cuando le preguntaron si su función había cambiado respecto a la que tenía en el Barcelona de Giráldez, respondió que no demasiado. La banda izquierda sigue siendo su posición más conocida, aunque la estructura que la rodea es diferente.
Lo interesante apareció después, cuando explicó qué le está pidiendo exactamente el entrenador: ser competitiva, mantener la concentración durante todo el partido y “no tener miedo a fallar, intentarlo una y otra vez”.
No es una consigna menor para una jugadora como Salma.
Gran parte de su valor reside precisamente en aquello que implica riesgo: conducir contra una defensa, atacar el espacio, desbordar, acelerar una posesión que parecía controlada o buscar portería desde posiciones en las que otras futbolistas prefieren conservar el balón. Para aprovechar su velocidad y capacidad de ruptura hay que aceptar también que algunas de esas acciones terminen en pérdida.
Giráldez lo sabe porque ya convivió con ello en Barcelona.
El Lyon no necesita otra jugadora que simplemente marque goles
Hay además una diferencia importante entre el contexto que Salma dejó en Barcelona y el que ha encontrado en Francia.
El Lyon tiene una acumulación extraordinaria de talento ofensivo. Marie-Antoinette Katoto ha comenzado la Champions con un triplete. Ada Hegerberg continúa ofreciendo una referencia de área de primer nivel. Melchie Dumornay probablemente sea una de las atacantes más desequilibrantes del fútbol europeo. A ellas se suman Tabitha Chawinga, Jule Brand, Vicki Becho y la propia Paralluelo.
Eso significa que Salma no necesita convertirse en la principal goleadora del equipo para justificar su presencia.
Su velocidad modifica el comportamiento de una defensa incluso cuando no recibe. Si parte desde fuera y amenaza constantemente el espacio a la espalda, el lateral contrario tiene más dificultades para saltar hacia delante y el central de ese lado debe estar preparado para realizar coberturas. Esa profundidad puede abrir espacios interiores para Dumornay o facilitar que Katoto y Hegerberg reciban con menos densidad dentro del área.
Y el Lyon de Giráldez está todavía explorando precisamente cómo ordenar semejante cantidad de talento.
Durante los dos primeros partidos de liga utilizó estructuras cercanas al 3-5-2 y ante el Le Havre pasó hacia un 4-2-3-1, aunque con numerosas permutas. El propio entrenador había explicado antes de comenzar el campeonato que durante la pretemporada había probado diferentes sistemas precisamente porque dispone de muchas futbolistas capaces de ocupar varias posiciones.
Salma encaja especialmente bien en esa búsqueda porque puede empezar en cualquiera de las dos bandas, actuar más cerca de la delantera o convertirse en una atacante interior cuando el equipo domina en campo contrario.
Su adaptación no consiste, por tanto, simplemente en encontrar “su posición”.
Consiste en encontrar su función dentro de un ataque lleno de estrellas.
Del Barcelona al equipo al que acababa de ganar
También merece atención la naturaleza de su decisión.
Paralluelo no salió del Barcelona buscando un escalón intermedio ni un campeonato de menor exigencia europea. El club azulgrana anunció su marcha después de que ambas partes no alcanzaran un acuerdo para prolongar su contrato y la española tuvo propuestas de varios mercados. Finalmente eligió Lyon.
Desde un punto de vista competitivo, difícilmente podía encontrar un destino más exigente.
El Lyon es el club más laureado de la historia de la Champions femenina y estaba intentando recuperar la corona europea. Había alcanzado la final apenas dos meses antes y precisamente el Barcelona de Salma había impedido que levantara la novena.
Aquella final ofrece una conexión especialmente interesante con Giráldez.
El técnico estaba en el banquillo francés cuando Salma produjo dos goles y una asistencia. Después reconoció públicamente que Paralluelo y Pajor habían marcado la diferencia en las áreas. Cuando llegó el mercado de verano, una de las futbolistas que había señalado como responsable de aquella derrota terminó convirtiéndose en uno de los grandes fichajes de su plantilla.
Pocas operaciones permiten conocer tan bien lo que estás comprando.
Un comienzo espectacular que todavía necesita una gran prueba
El inicio colectivo dificulta separar cuánto pertenece al rendimiento individual de Salma y cuánto a la superioridad general del Lyon. Treinta goles en cuatro encuentros indican que prácticamente todas las atacantes están jugando dentro de un ecosistema extremadamente productivo.
Por eso la verdadera evaluación empezará ahora.
El próximo partido europeo será ante el Chelsea, un rival de una dimensión completamente diferente al Servette. La Champions enfrentará al Lyon con equipos capaces de negarle espacios, obligarle a defender durante más tiempo y castigar cualquier pérdida en campo contrario. UEFA considera precisamente al conjunto francés uno de los principales aspirantes a terminar con el dominio reciente del Barcelona y señala el fichaje de Paralluelo como una de las incorporaciones que fortalecen esa candidatura.
Ese escenario debería favorecer además algunas de las mejores cualidades de Salma.
Contra defensas hundidas, su velocidad tiene menos metros para expresarse y necesita participar más en espacios pequeños. Contra equipos que discuten la posesión al Lyon y adelantan la última línea pueden aparecer situaciones mucho más parecidas a aquellas en las que se convirtió en una de las atacantes más peligrosas de Europa: campo para correr, posibilidad de atacar a un lateral aislado y espacio entre la defensa y la portera.
Los cuatro primeros partidos han demostrado que Giráldez cuenta con ella.
Los siguientes empezarán a explicar para qué.
Salma no se ha marchado de la élite: ha cambiado de centro de poder
Ese quizá sea el punto que mejor explica su fichaje.
A los 22 años, Paralluelo podía continuar dentro de una estructura conocida en Barcelona o utilizar el momento para exponerse a un entorno diferente. Eligió lo segundo. Cuando llegó a Lyon admitió que sería un cambio importante en su vida y que tendría que adaptarse. Menos de dos meses después, ya ha jugado 260 minutos oficiales, ha marcado su primer gol, ha repartido dos asistencias y está entrando regularmente en los planes de un equipo construido para ganar la Champions.
Además, lo hace con una ventaja poco habitual para alguien que comienza su primera aventura en el extranjero: el entrenador es español, ya la conoce y participó directamente en una de las etapas más importantes de su formación.
Giráldez sabe qué futbolista ha fichado.
Salma también sabe qué espera Giráldez de ella.
Ahora el reto es diferente al de sus primeros años en Barcelona. Ya no se trata de demostrar que puede jugar entre las mejores. Su palmarés, sus 72 goles como azulgrana y aquella final de Oslo resolvieron esa discusión hace tiempo.
En Lyon la pregunta es otra: hasta dónde puede crecer cuando deja por primera vez el entorno en el que se convirtió en estrella.
Cuatro partidos todavía no permiten responderla.
Pero el comienzo sugiere que el cambio de país no ha cambiado una cosa: Salma sigue jugando para un equipo cuya temporada terminará juzgándose, sobre todo, por lo que ocurra en Europa.
