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La FIFA prepara una revolución silenciosa para el Mundial 2026: menos pérdidas de tiempo, más VAR… y nuevas polémicas en el horizonte
Cambios en saques, VAR ampliado y nuevas sanciones podrían transformar el ritmo y la justicia del fútbol en el Mundial 2026.
El fútbol se encamina hacia uno de sus mayores ajustes normativos de los últimos años. A pocos meses del Mundial de 2026 en Estados Unidos, México y Canadá, la FIFA estudia una batería de modificaciones que podrían alterar tanto el ritmo del juego como la toma de decisiones arbitrales.
El gran objetivo: acabar con las pérdidas de tiempo
Uno de los pilares de esta posible reforma apunta directamente a una de las prácticas más criticadas del fútbol moderno: las interrupciones deliberadas.
La IFAB, organismo encargado de las reglas del juego, ya ha probado algunas medidas recientes, como limitar a ocho segundos el tiempo que un portero puede retener el balón con las manos. Ahora, la idea es ir más allá.
Entre las propuestas más destacadas:
- Saques de banda y de puerta en 5 segundos: si el árbitro detecta demora, el balón cambiaría de posesión o se concedería un córner.
- Sustituciones más rápidas: el jugador sustituido tendría 10 segundos para abandonar el campo; de no hacerlo, su equipo jugaría temporalmente en inferioridad.
- Atenciones médicas más restrictivas: cualquier jugador atendido deberá permanecer fuera al menos un minuto, salvo en acciones sancionadas con tarjeta.
Estas medidas buscan un fútbol más fluido y con menos interrupciones artificiales. Sin embargo, algunas generan dudas, especialmente en acciones médicas leves que podrían penalizar injustamente a un equipo.
Más poder para el VAR: adiós a errores “intocables”
Otro de los cambios más relevantes afecta directamente al videoarbitraje.
Actualmente, el VAR no puede intervenir en decisiones como segundas tarjetas amarillas o errores en la concesión de córners. Esto podría cambiar tras varios episodios polémicos en el fútbol europeo.
Uno de los casos más sonados fue el protagonizado por Pierre Kalulu en un partido entre la Juventus y el Inter de Milán, donde fue expulsado tras una acción inexistente sobre Alessandro Bastoni. El árbitro Federico La Penna no pudo revisar la jugada porque el reglamento lo impedía.
A raíz de situaciones como esta, se plantea que el VAR:
- Revise segundas tarjetas amarillas
- Intervenga en córners dudosos
La consecuencia directa será un aumento de las pausas, pero también una mayor precisión en decisiones clave.
Nuevas normas de comportamiento: del capitán al “caso Vinicius”
El reglamento también podría endurecerse en lo disciplinario.
Una de las medidas más claras es que solo el capitán podrá dirigirse al árbitro para pedir explicaciones. El resto de jugadores que protesten se expondrían a sanción inmediata, algo que ya se aplica de forma oficiosa en muchas competiciones.
Además, gana fuerza el llamado “reglamento Vinicius”, que sancionaría a los jugadores que se tapen la boca al hablar en el campo, una práctica que dificulta detectar posibles insultos.
El debate surge tras un episodio en un partido entre el SL Benfica y el Real Madrid, donde el argentino Gianluca Prestianni habría insultado a Vinícius Jr. ocultando sus palabras.
La FIFA estudia sancionar este comportamiento con amarilla o incluso roja.
El fuera de juego de Wenger, aún en espera
Entre las reformas más mediáticas, el llamado “fuera de juego de Wenger” sigue sin fecha de aplicación.
La propuesta impulsada por Arsène Wenger busca favorecer al atacante: solo habría fuera de juego si todo su cuerpo está por delante del último defensor.
Aunque se prevén pruebas en competiciones menores —como en Canadá—, su implementación en el Mundial 2026 parece descartada por ahora.
En conjunto, el fútbol se enfrenta a un posible punto de inflexión. La intención es clara: un juego más rápido, más justo y más controlado. Pero como siempre ocurre con los cambios profundos, la polémica está prácticamente garantizada.
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¿Cuál es la capital de Bolivia? Sucre, La Paz y la explicación de por qué hay confusión
Aunque mucha gente responde La Paz cuando le preguntan cuál es la capital de Bolivia, la respuesta oficial es Sucre. Explicamos por qué existe la confusión y recorremos La Paz y El Alto a través de sus estadios de fútbol.
¿Cuál es la capital de Bolivia? La respuesta correcta es Sucre. Así lo establece expresamente la Constitución boliviana. Sin embargo, basta con seguir la actualidad del país o incluso ver un partido de su selección para que aparezca constantemente otro nombre: La Paz.
Y de ahí nace una de las dudas geográficas más habituales sobre Sudamérica: ¿la capital de Bolivia es Sucre o La Paz?
La particularidad boliviana permite que ambas ciudades tengan un papel fundamental en el Estado. Sucre es la capital constitucional, mientras que La Paz es la sede del Gobierno y concentra buena parte de las principales instituciones políticas y administrativas del país.
Para los aficionados al fútbol, además, La Paz es probablemente mucho más reconocible. Durante décadas, hablar de Bolivia como local ha significado hablar del mítico estadio Hernando Siles y de jugar a más de 3.600 metros de altitud.
Entonces, ¿Sucre o La Paz es la capital de Bolivia?
Si la pregunta es simplemente “¿cuál es la capital de Bolivia?”, la respuesta que debe darse es Sucre.
No se trata únicamente de una denominación histórica. La Constitución del Estado Plurinacional de Bolivia establece oficialmente que Sucre es la capital de Bolivia.
La confusión se produce porque La Paz ejerce como sede del Gobierno. La ciudad acabó concentrando el poder ejecutivo y legislativo tras los acontecimientos políticos de finales del siglo XIX, mientras Sucre mantuvo su condición de capital y su importancia judicial.
Por eso es habitual encontrar referencias a La Paz como capital administrativa o sede gubernamental de Bolivia.
Es, en definitiva, un caso bastante singular: Bolivia tiene una capital constitucional, Sucre, pero su Gobierno tiene su sede en La Paz.
¿Por qué mucha gente piensa que La Paz es la capital de Bolivia?
La respuesta tiene bastante lógica. La Paz es el centro institucional más visible del país y una de las ciudades bolivianas con mayor proyección internacional. Quien sigue la política, la economía o el deporte de Bolivia encuentra constantemente referencias a La Paz.
En fútbol ocurre exactamente lo mismo.
Durante generaciones, la selección boliviana ha estado estrechamente asociada al estadio Hernando Siles de La Paz, escenario de innumerables partidos internacionales y de encuentros de clasificación para los Mundiales.
Eso ha contribuido también a convertir el nombre de La Paz en uno de los más reconocibles del país fuera de sus fronteras.
El estadio Hernando Siles, uno de los símbolos futbolísticos de La Paz
Pocos estadios sudamericanos están tan asociados a las condiciones geográficas de una ciudad como el Hernando Siles.
Situado en La Paz, el estadio se encuentra aproximadamente a 3.600 metros sobre el nivel del mar, una altitud que ha convertido históricamente los partidos de Bolivia como local en una experiencia muy particular para los equipos visitantes.
El Hernando Siles no es únicamente la casa histórica de la selección. Clubes como Bolívar y The Strongest, dos gigantes del fútbol boliviano, también han convertido el recinto paceño en uno de los escenarios más reconocibles de las competiciones sudamericanas.
La ubicación del estadio, completamente integrado en el paisaje urbano de La Paz y rodeado por los Andes, ayuda además a crear una de las estampas más singulares del fútbol continental.
De La Paz a El Alto: fútbol por encima de los 4.000 metros
Pero para hablar actualmente del fútbol de la zona hay que subir todavía más.
Pegada a La Paz se encuentra El Alto, otra de las grandes ciudades del país y escenario de algunos de los partidos de fútbol profesional disputados a mayor altitud del planeta.
Allí está el Estadio Municipal de Villa Ingenio, también denominado Estadio Municipal de El Alto y utilizado habitualmente por Always Ready.
El recinto está situado a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar y cuenta con capacidad para alrededor de 25.000 espectadores.
En los últimos años su protagonismo ha crecido enormemente. Bolivia ha trasladado allí partidos internacionales y el estadio se ha convertido también en escenario de competiciones sudamericanas de clubes.
El salto desde el Hernando Siles hasta Villa Ingenio llevó el fútbol boliviano desde los aproximadamente 3.600 metros de La Paz hasta superar ampliamente los 4.000 metros de El Alto.
Sucre es la capital, pero La Paz domina el imaginario futbolístico
Así se entiende mejor la aparente contradicción.
Sucre es la capital oficial de Bolivia, mientras que La Paz alberga la sede del Gobierno y ejerce un enorme peso administrativo, económico y social.
En el fútbol internacional la balanza se inclina todavía más hacia La Paz y su área metropolitana. Durante décadas, el Hernando Siles fue una de las imágenes más reconocibles de la selección boliviana y ahora El Alto ha añadido el espectacular escenario de Villa Ingenio.
Por eso, para alguien que llega a Bolivia a través del fútbol, puede resultar natural pensar inicialmente que su capital es La Paz.
Pero ante la pregunta que lleva a miles de personas a los buscadores —“¿cuál es la capital de Bolivia?”— la respuesta no admite dudas:
La capital de Bolivia es Sucre. La Paz es la sede del Gobierno.
Preguntas frecuentes sobre la capital de Bolivia
¿Cuál es la capital de Bolivia?
La capital oficial y constitucional de Bolivia es Sucre.
¿La capital de Bolivia es Sucre o La Paz?
Sucre es la capital constitucional. La Paz es la sede del Gobierno boliviano, razón por la que frecuentemente se la identifica como capital administrativa.
¿Dónde juega la selección de Bolivia?
Históricamente, Bolivia ha disputado numerosos partidos en el estadio Hernando Siles de La Paz, situado a unos 3.600 metros de altitud. En los últimos años también ha utilizado el Municipal de Villa Ingenio de El Alto, situado por encima de los 4.000 metros.
¿A qué altura está el estadio de El Alto?
El Estadio Municipal de Villa Ingenio está situado a algo más de 4.000 metros sobre el nivel del mar.
¿Qué equipos juegan en La Paz y El Alto?
Entre los clubes más conocidos de La Paz aparecen Bolívar y The Strongest, mientras que Always Ready disputa sus partidos como local en Villa Ingenio, en El Alto.
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Borja Jiménez ve la Qatar Stars League más cerca de Primera División que de Segunda
Borja Jiménez aterrizó en Qatar el 29 de junio de 2026 para hacerse cargo del Al-Ahli SC, su primera experiencia como entrenador fuera de España, y desde Doha traza una comparación que resuena entre los aficionados que siguen ambas ligas a la vez.
Borja Jiménez aterrizó en Qatar el 29 de junio de 2026 para hacerse cargo del Al-Ahli SC, su primera experiencia como entrenador fuera de España, y desde Doha traza una comparación que resuena entre los aficionados que siguen ambas ligas a la vez. Según informó Sport, el técnico abulense sostiene que la Qatar Stars League se asemeja más a Primera División que a Segunda, un contraste de nivel que el equipo editorial de Live Sports Odds, en su seguimiento habitual de cómo los aficionados analizan varias competiciones simultáneamente, ha observado que lleva a muchos seguidores a consultar plataformas de comparación de cuotas para traducir a cifras concretas las diferencias que Borja describe.
La Qatar Stars League según Borja: estructura de fuerzas y objetivos del Al-Ahli
La diferencia fundamental que señala el entrenador no es de ritmo ni de táctica, sino de equilibrio competitivo. En Segunda División, cualquier equipo tiene capacidad de ganar en cualquier jornada. En Qatar, eso no ocurre.
“Es una liga muy diferente a Segunda División donde todos los equipos tienen la capacidad de ganarte, aquí no. Creo que es más similar a Primera, donde Madrid y Barcelona están por encima del resto.”
Esa superioridad tiene nombre en Qatar. El Al-Saad, campeón vigente, ocupa el lugar que Borja reserva para los grandes de LaLiga: una plantilla muy por encima del resto de la competición, a juicio del técnico. El debut liguero del Al-Ahli puso esa brecha en evidencia. Pese a la derrota ante el Al-Saad en la primera jornada, Borja valoró de forma positiva el rendimiento de sus jugadores: el equipo compitió y estuvo en el partido en todo momento. El punto de partida, sin embargo, exige perspectiva. El Al-Ahli terminó la temporada anterior un puesto por encima del descenso, y el objetivo para 2026-27 es pasar menos apuros que en el ejercicio previo. El club celebra además su 75 aniversario, lo que añade un componente simbólico a la temporada.
La oferta que llegó en el último momento y el desafío del idioma
Borja no llegó a Qatar por un plan trazado con meses de antelación. Antes de aceptar el proyecto del Al-Ahli, tuvo opciones principalmente en España e Inglaterra que no llegaron a materializarse. La oferta catarí apareció el 27 de junio, al final del mercado, cuando el técnico ya estaba de vacaciones. Fue una decisión rápida, pero no improvisada.
“Quería probarme, conocer el fútbol de fuera de España y vivir una experiencia diferente en todos los ámbitos, tanto a nivel personal como a nivel deportivo.”
Uno de los alicientes que él mismo reconoce fue la exigencia lingüística. Dirigir en inglés supone salir de la zona de confort comunicativa que ofrece el español, y Borja lo asumió como parte del reto. En el vestuario, se comunica en inglés con el grupo y reserva el español para dos excepciones: Erik Expósito y el capitán Driss, que habla la lengua con fluidez.
Draxler, Expósito y Diomande: tres figuras, tres lecturas distintas
El perfil del vestuario que Borja ha encontrado en el Al-Ahli combina experiencia europea, veteranía en Qatar y vínculos previos con el técnico.
Julian Draxler es la pieza diferencial. Borja lo sitúa entre los dos o tres mejores jugadores de toda la competición, un argumento que adquiere mayor peso si se tiene en cuenta que el alemán arrastró problemas físicos durante la pretemporada. Pese a ello, completó 70 minutos en el debut liguero, señal de que su estado físico avanza en la dirección correcta.
Erik Expósito representa otra cosa. El delantero español cumple su tercer año en Qatar y conoce los códigos del entorno como pocos en el vestuario. Para Borja, que llega por primera vez a un contexto ajeno al fútbol español, esa familiaridad tiene un valor práctico claro: Expósito marcó en el debut liguero y sirve de referencia en el proceso de adaptación del técnico.
El tercer nombre es Yan Diomande, aunque su vínculo con Borja es anterior al Al-Ahli. El técnico lo entrenó en el Leganés antes de que pasara por las manos de José Mourinho. Ahora, con un posible traspaso al Real Madrid sobrevolando su figura, Borja descarta que la presión mediática pueda afectarle.
“A Diomande no le afectará el coste de su traspaso, estoy convencido. Es un chico muy normal.”
El caso Julián Álvarez y la visión sobre el fútbol joven en Qatar
Desde Qatar, Borja también observa lo que ocurre en los banquillos europeos. El caso de Julián Álvarez en el Atlético de Madrid le merece una reflexión cuidadosa, la de alguien que sabe que los conflictos entre clubes y futbolistas rara vez se leen desde fuera con todos sus matices.
“Muchas veces lo que sale de puertas para fuera siempre es lo que se quiere contar, no la realidad. Lo que está claro es que no es una situación sencilla de gestionar. Ni para el club, ni para el entrenador, ni para el propio futbolista.”
Con todo, confía en que las partes lleguen a un acuerdo y destaca la capacidad de Diego Simeone para gestionar este tipo de situaciones. Es un elogio con peso específico, venido de alguien que entiende lo que implica manejar un vestuario desde dentro.
En Qatar, mientras tanto, el horizonte que Borja describe va mucho más allá de la temporada actual. El país lleva años invirtiendo en fútbol base y en departamentos de análisis, con una presencia creciente de profesionales españoles en esas estructuras. Los resultados, sin embargo, no son cuestión de meses ni de pocos años.
“Los resultados llegarán cuando los jugadores que ahora tienen 8, 9, 10 años empiecen a trabajar con ellos y recojan los frutos con 20 o 21.”
Es la imagen con la que el técnico abulense cierra su diagnóstico de un proyecto que, más allá del objetivo inmediato de salvar la temporada, apunta a una transformación estructural de largo recorrido.
