Españoles por el mundo
USA. Brais Méndez, «la joya de la corona» de Columbus
Brais Méndez ha necesitado apenas dos meses para convertirse en una de las referencias del Columbus Crew. Su gol ante el Orlando City metió al equipo en la final de la Open Cup y confirma un desembarco marcado por goles, creatividad y peso ofensivo en plena reconstrucción del club.
El gol que metió al Columbus Crew en la final de la U.S. Open Cup explica bastante bien cómo está siendo la llegada de Brais Méndez a Estados Unidos. No porque su impacto pueda reducirse a cinco goles, sino porque el español ha necesitado apenas dos meses para convertirse en uno de los futbolistas a los que Columbus entrega el balón cuando el partido empieza a pesar.
Ante el Orlando City de Antoine Griezmann, con 1-1 en el marcador y una temporada que empezaba a quedarse prácticamente sin objetivos, Brais apareció en el minuto 52. Santiago Rodríguez levantó la pelota al área y el gallego atacó el espacio para resolver de primeras. Fue el 2-1 definitivo y el gol que llevó al Crew a su primera final de la Open Cup desde 2010. El 21 de octubre recibirá al St. Louis City con la posibilidad de levantar un torneo que no gana desde 2002 y clasificarse para la Copa de Campeones de la Concacaf.
Para Brais fue su quinto gol en 13 partidos oficiales desde que aterrizó en Ohio. Poco después estuvo incluso a punto de hacer el sexto: mandó otro balón a la red, aunque la acción fue anulada por fuera de juego previo de Josef Martínez.
La MLS definió el tanto ganador de la semifinal de una forma bastante reveladora: había sido obra de “la joya de la corona del mercado de verano de Columbus”.
La etiqueta empieza a tener sentido.
De San Sebastián a Ohio con 29 años
Brais no llegó a Estados Unidos siguiendo el viejo camino de una estrella europea que busca sus últimos contratos.
Tenía 29 años, casi una década de experiencia en Primera División, cuatro internacionalidades con España y acababa de cerrar cuatro temporadas en la Real Sociedad. Entre el Celta y el conjunto donostiarra acumulaba 332 partidos de LaLiga, con 55 goles y 42 asistencias. Con la Real había jugado además la Champions y acababa de ganar la Copa del Rey.
Su situación en San Sebastián sí había cambiado. Con Pellegrino Matarazzo había perdido protagonismo durante los últimos meses y la Real decidió aceptar una oferta que en España se cifró en seis millones de euros. Columbus le entregó una de sus plazas de Designated Player y un contrato hasta la temporada 2028-29, con opción para una más.
La operación tenía además una enorme carga simbólica para el Crew.
Diego Rossi, uno de los grandes protagonistas de la etapa reciente del club y campeón de la MLS Cup en 2023 y de la Leagues Cup en 2024, salió rumbo al Monterrey. Su plaza como jugador franquicia quedó libre y Columbus decidió utilizarla en Brais.
No buscaban al mismo futbolista.
Buscaban otro jugador alrededor del cual construir.
Tres partidos, tres goles
La adaptación prácticamente no existió.
Brais debutó el 1 de agosto en uno de los escenarios de mayor exposición posible en la MLS: contra el Inter Miami. Entró desde el banquillo y, apenas 29 minutos después, marcó de falta el gol que permitió al Columbus rescatar un 2-2.
Su entrenador, Laurent Courtois, habló después de dos cosas que ya había detectado en esos primeros minutos: la zurda y la inteligencia futbolística. Lo resumió con una palabra: “clase”. El capitán Sean Zawadzki fue todavía más expresivo al explicar que, cuando Brais recibe el balón, sus compañeros sienten que en cualquier momento puede ocurrir “algo espectacular”.
El español también dejó entonces unas primeras palabras que hoy parecen más significativas: “Desde el principio, el equipo me hizo sentir parte de la familia. Quería venir aquí”.
Brais explicó que Columbus había estado pendiente de él incluso antes de cerrarse el traspaso y que esa sensación de sentirse querido había sido importante para dar el paso.
Después del debut llegaron otros dos partidos.
Y otros dos goles.
Marcó contra Atlas en la Leagues Cup y volvió a hacerlo tres días después frente a Pachuca, esta vez con una espectacular media chilena. Tres partidos oficiales con Columbus, tres goles.
A esas alturas, la propia MLS ya se preguntaba si aquello empezaba a convertirse en “el Crew de Brais Méndez”.
Más que los goles
El inicio goleador llamó especialmente la atención porque Columbus no había fichado exactamente a Brais para eso.
Su perfil respondía a una necesidad diferente: encontrar un futbolista capaz de organizar ataques, conectar líneas y dar sentido a la posesión. El Crew había perdido a Rossi y necesitaba recuperar creatividad, pero no necesariamente mediante otro delantero o un atacante dedicado a correr al espacio.
Brais ofrece otra cosa.
Es un centrocampista ofensivo zurdo capaz de jugar entre líneas, aparecer en el costado derecho para recibir orientado hacia dentro, acercarse a los mediocentros para ayudar en la elaboración o instalarse cerca del área cuando el equipo consigue empujar al rival hacia atrás.
MLS.com describió su llegada precisamente en esos términos: menos aceleración que Rossi y más pausa, lectura y capacidad para encontrar soluciones antes de que aparezcan claramente los espacios.
Su compañero Taha Habroune lo explicó de una forma mucho más sencilla después de uno de sus primeros partidos: “Sus cualidades técnicas son, sinceramente, increíbles”.
Habroune destacó especialmente su capacidad para desenvolverse en espacios reducidos y consideró que ese perfil encajaba perfectamente en la forma de jugar de Columbus.
Eso probablemente sea lo más interesante de su aterrizaje.
Brais está marcando, pero su valor para el Crew no depende exclusivamente de que marque.
Un ‘10’ que también está teniendo que correr
La MLS también le está exigiendo cosas nuevas.
Courtois dejó un dato especialmente llamativo después del 3-0 ante Colorado. Brais había completado una cantidad de metros a alta velocidad y en esprint muy superior a la que había registrado durante los cuatro años anteriores. El técnico decidió posteriormente dosificarlo contra D.C. United precisamente por esa carga física.
Es un detalle relevante porque ayuda a desmontar otra vieja imagen del salto desde Europa a Estados Unidos.
Para Méndez, la MLS no está siendo un campeonato donde pueda vivir exclusivamente de su calidad con balón. Ha aterrizado en pleno verano estadounidense, con viajes largos, competiciones simultáneas y un equipo que le pide participar en un fútbol de bastante ida y vuelta.
En MLS suma hasta el momento dos goles y una asistencia en ocho partidos; en la Leagues Cup añadió otros dos tantos y una asistencia en cuatro encuentros. El gol frente al Orlando City eleva su balance global a cinco goles y dos asistencias en 13 apariciones oficiales.
Y todo ello mientras físicamente todavía está completando su adaptación.
Llegar en mitad de una reconstrucción
También hay que introducir una corrección importante cuando se analiza el impacto de Brais: Columbus no se ha convertido de repente en un gran equipo porque haya llegado él.
De hecho, ha aterrizado en una de las temporadas más complicadas del club en los últimos años.
Wilfried Nancy, entrenador del Crew campeón de la MLS Cup en 2023 y de la Leagues Cup en 2024, se marchó al Celtic después de la temporada pasada. Su sustituto, Henrik Rydström, apenas duró unos meses. Un inicio de tres victorias en 14 partidos de MLS provocó su salida y Laurent Courtois tomó el equipo de manera interina.
Después llegó una reconstrucción profunda de la plantilla.
Brais, Santiago Rodríguez, Josef Martínez, Eric Bailly, Anass Zaroury, Andrés Herrera o Gonzalo Tapia fueron algunos de los nombres incorporados durante un verano en el que también salieron futbolistas importantes.
Los resultados de Liga, sin embargo, no han acompañado.
Antes de disputar la semifinal, Columbus era uno de los cuatro peores equipos de la MLS y se encontraba a nueve puntos de la última plaza de acceso al play-in de los playoffs. En los ocho partidos ligueros de Brais hasta ese momento, el Crew solo había ganado uno.
Por eso la Open Cup ha adquirido otra dimensión.
No es simplemente otro torneo.
Puede salvar una temporada.
Columbus tiene una tradición con sus líderes
Brais también ha entrado en un club donde la figura del futbolista creativo posee un peso especial.
Guillermo Barros Schelotto, Lucas Zelarayán, Cucho Hernández, Diego Rossi…
Son jugadores muy diferentes, pero todos terminaron ocupando durante algún momento reciente el papel de referencia alrededor de la cual giraba el ataque de Columbus.
MLS.com situó a Brais dentro de esa sucesión apenas días después de su llegada. No porque dos o tres goles lo coloquen automáticamente junto a futbolistas que ganaron títulos, sino porque la inversión y el tipo de responsabilidad que ha asumido apuntan precisamente hacia ahí.
Y su comienzo tiene incluso un precedente cercano.
Cucho Hernández también irrumpió marcando inmediatamente cuando llegó en 2022: cuatro goles en sus tres primeros encuentros. Años después terminó marchándose a Europa convertido en uno de los grandes nombres de la historia moderna del club. Brais anotó tres en sus tres primeras apariciones, aunque desde una posición y con unas funciones completamente distintas.
La comparación debe terminar ahí.
El colombiano construyó su legado con títulos.
Brais apenas acaba de empezar.
Un gol que puede cambiar una temporada
Eso es precisamente lo que convierte el tanto ante Orlando en una buena fotografía de su desembarco.
No es el gol más espectacular que ha marcado en Estados Unidos. La media chilena contra Pachuca seguramente gane esa discusión.
Tampoco es su primer gran momento. Ya había marcado en su debut frente al Inter Miami.
Pero sí es el más importante.
Columbus estaba 1-1 en la semifinal de la competición que representa prácticamente su última posibilidad real de levantar un título esta temporada. Brais atacó el área, apareció donde debía y puso al Crew a noventa minutos de un trofeo.
La MLS lo llamó después “la joya de la corona” del mercado veraniego de Columbus.
Dos meses después de llegar desde la Real Sociedad, la expresión ya no parece simplemente promocional.
Brais Méndez todavía está conociendo una nueva liga, ajustando su físico y aprendiendo a convivir con un equipo que atraviesa una reconstrucción enorme. Ni siquiera sus buenos números han conseguido corregir los problemas colectivos del Crew.
Pero hay algo que sí ha ocurrido muy deprisa.
Columbus ya sabe dónde mirar cuando necesita que alguien cambie un partido.
Y en la semifinal de la Open Cup volvió a mirar hacia su número 10.
Españoles por el mundo
Australia. Javi Díaz protege el sueño del gigante olvidado que quiere volver a Primera
El South Melbourne de Javi Díaz está a un partido de hacer historia. El histórico club australiano, campeón del Australian Championship y finalista de la OFC Pro League, jugará la final de la Australia Cup ante el Melbourne Victory con la posibilidad de convertirse en el primer equipo de fuera de la A-League que conquista el torneo moderno.
El fútbol tiene estas simetrías. El 29 de noviembre de 2025, Bul Juach colocó el balón en el punto de penalti con una plaza en la final del recién nacido Australian Championship en juego. Defendía al Heidelberg United. Enfrente tenía a Javi Díaz López, el portero español del South Melbourne. Juach disparó a la derecha y el asturiano detuvo el penalti. Después hizo varias paradas más, South ganó 1-0 y una semana después se proclamó primer campeón de la historia de la nueva segunda competición nacional australiana.
Menos de diez meses después, los dos volvieron a protagonizar juntos una semifinal. Solo que esta vez vestían la misma camiseta.
Juach, fichado por el South Melbourne durante 2026, salió desde el banquillo al descanso y marcó tres goles al Lions FC. Javi volvió a ocupar la portería. El 3-1 clasificó al histórico club de Melbourne para su primera final de la Australia Cup de la era moderna, donde el próximo 10 de octubre se enfrentará al Melbourne Victory en el AAMI Park.
La coincidencia explica bastante bien el momento del South Melbourne. Un club que lleva dos décadas intentando regresar al primer plano del fútbol australiano ha empezado a encontrar otros caminos para hacerlo: campeón del Australian Championship en 2025, finalista de la nueva liga profesional de Oceanía en 2026 y, ahora, finalista de Copa.
Y en varios de esos partidos decisivos, su portero ha sido un español de Mieres de 35 años.
A dos partidos de Copa de ser historia; a uno, de ganarla
La clasificación ya es excepcional.
Desde que la Australia Cup recuperó su formato nacional moderno en 2014, ningún club de fuera de la A-League ha levantado el trofeo. Todos los campeones pertenecían a la máxima categoría profesional: Adelaide United, Melbourne Victory, Melbourne City, Sydney FC, Macarthur y Newcastle Jets.
Hasta ahora, únicamente dos conjuntos ajenos a la A-League habían conseguido llegar a la final. Sydney United 58 perdió 2-0 contra Macarthur en 2022 y Heidelberg United cayó 3-1, después de la prórroga, ante Newcastle Jets en 2025. South Melbourne es el tercero.
Si vence al Victory será, por tanto, el primer campeón de la segunda estructura del fútbol australiano en la Australia Cup moderna.
Y su camino no ha sido precisamente artificial.
El privilegio de entrar directamente en dieciseisavos llegó como premio por haber ganado el Australian Championship de 2025. En su primer partido eliminó 2-1 al Adelaide United, uno de los clubes de la A-League. Después sobrevivió a un 3-3 frente al Fremantle City y ganó la tanda de penaltis. En aquella eliminatoria el héroe fue el otro portero, Jake Charlston, que detuvo tres lanzamientos.
A partir de cuartos, Siniša Cohadžić cambió bajo palos.
Y recurrió a Javi.
El español disputó los 90 minutos del 1-2 frente al Preston Lions, con remontada culminada por Arran Cocks en el 86. También fue titular en la semifinal ante Lions FC, donde el South necesitó remontar de nuevo después de llegar 0-1 al descanso.
Charlston había llevado al equipo hasta cuartos. Javi está defendiendo la portería desde que la Copa entró en su tramo más exigente.
No sería la primera vez que lo hace.
El penalti que cambió el primer Australian Championship
Para entender el peso de Javi Díaz dentro del South Melbourne conviene volver a aquella semifinal de noviembre de 2025.
El Australian Championship había nacido unas semanas antes como la gran apuesta de Football Australia para recuperar un segundo escalón nacional. South Melbourne y Heidelberg United llegaron al descanso con 0-0. Alrededor de la hora de partido, Heidelberg consiguió un penalti.
Lo lanzó Bul Juach.
Javi lo paró.
Doce minutos después, Manny Aguek marcó el único gol de la semifinal. Heidelberg atacó desesperadamente durante el tramo final y el portero español volvió a intervenir varias veces para mantener la portería a cero. La previa oficial de la final calificó su actuación como “vital” para el South Melbourne.
Una semana después, el South derrotó 2-0 al Marconi Stallions y se convirtió en el primer campeón de la nueva competición. Javi volvió a jugar la final.
Después del título, el capitán Marco Jankovic explicó de forma bastante gráfica lo que significaba tener al español detrás: “Cuando tienes a Javier bajo palos, parando penaltis, parando goles, nos lo hace todo mucho más fácil”.
No era una frase protocolaria. Venían literalmente de alcanzar una final gracias, entre otras cosas, a un penalti detenido por él.
Ese precedente cambia también la lectura de lo que está ocurriendo ahora en la Australia Cup. Javi no ha aparecido casualmente en cuartos y semifinales. El cuerpo técnico ya sabe cómo responde cuando la temporada llega a los partidos sin margen de error.
De Mieres a Lakeside
Javier Díaz López llegó al South Melbourne a finales de 2021.
Había nacido en Mieres, recorrido categorías inferiores del fútbol español y pasado por clubes como el Caudal, Langreo o Unionistas antes de comenzar su etapa australiana. El South lo reclutó desde el Bentleigh Greens para la temporada 2022 y destacó entonces dos características: su capacidad como parador y su tranquilidad jugando con los pies.
Cinco años después continúa allí.
Eso ya resulta significativo en un ecosistema donde las plantillas cambian con frecuencia, pero todavía más lo es el tipo de partidos que está acumulando durante los últimos meses.
En mayo fue titular en Eden Park en la final de la primera OFC Pro League. South Melbourne perdió 2-1 ante Auckland FC, pero Javi volvió a ocupar la portería en otro partido histórico y realizó varias intervenciones importantes antes de que el conjunto neozelandés levantara el título.
En noviembre de 2025 había ganado una final nacional.
En mayo de 2026 jugó una final oceánica.
En octubre puede disputar otra final nacional.
Para un futbolista que llegó a Australia lejos del foco de la A-League, el recorrido tiene algo de inesperado.
Pero para entender realmente el alcance de la historia hay que explicar qué es South Melbourne.
El extraño caso de un gigante jugando por debajo de la A-League
Definir al South Melbourne simplemente como “un equipo de Segunda” es correcto administrativamente, pero insuficiente históricamente.
Football Australia define oficialmente al Australian Championship como su National Second Tier, el segundo escalón nacional por debajo de la A-League. Sin embargo, la pirámide australiana todavía no funciona como la española. No existe ascenso y descenso automático entre ambas competiciones.
Además, el Championship tampoco es todavía una liga convencional de nueve meses.
South Melbourne continúa compitiendo en la NPL Victoria y, entre octubre y diciembre, participa en el torneo nacional. La edición de 2026 tendrá 16 clubes distribuidos en cuatro grupos, con ocho miembros fundadores y ocho clasificados procedentes de las competiciones estatales. Los mejores pasarán después a eliminatorias.
Es una estructura todavía en construcción.
Y el South está justo en medio de ese proceso.
Porque antes de que existiera la A-League, el club ya era una potencia nacional.
Ganó cuatro campeonatos de la antigua National Soccer League —1984, 1991, 1998 y 1999—, fue campeón de Oceanía en 1999 y disputó el Mundial de Clubes de 2000. Entre sus rivales estuvo el Manchester United de Sir Alex Ferguson que acababa de dominar Europa.
Su entrenador en aquella época era Ange Postecoglou.
Postecoglou había sido antes jugador y capitán del club. Como técnico condujo al South Melbourne a dos campeonatos nacionales consecutivos y al título continental. Años después llevaría a Australia a ganar la Copa Asia y terminaría entrenando en Europa.
El South, en cambio, se quedó atrás cuando cambió el modelo del fútbol australiano.
El club que la A-League dejó fuera
Cuando la antigua NSL desapareció y en 2005 nació la A-League, South Melbourne no recibió una licencia.
Desde entonces ha intentado regresar varias veces.
Su candidatura más conocida llegó durante la expansión de 2018. Football Australia terminó eligiendo al proyecto que daría lugar al Western United. El South reaccionó entonces asegurando que seguiría preparado para futuras ampliaciones.
Siete años después, con Western United atravesando graves problemas, su presidente Nick Maikousis volvió a reivindicar públicamente al club: “Llevamos 20 años preparados”, dijo a ABC en 2025. “Aportaríamos éxito, excelencia futbolística y pasión”.
La reivindicación dejó de ser únicamente retórica este verano.
El pasado 11 de agosto, South Melbourne anunció oficialmente su intención de abrir conversaciones con la Australian Professional Leagues para estudiar la obtención de futuras licencias tanto masculinas como femeninas de la A-League.
El club considera que su situación ha cambiado.
Y tiene argumentos.
Un año para volver a hacerse nacional
El periodo entre finales de 2025 y este otoño de 2026 probablemente sea uno de los más importantes del South Melbourne desde la desaparición de la NSL.
Primero ganó el Australian Championship.
Después participó en la primera OFC Pro League, una competición profesional que reunió a clubes de todo el Pacífico. El South llegó hasta la final. El propio club sostiene que esa experiencia lo convirtió en el 13º club profesional de Australia y aceleró su transición hacia una estructura a tiempo completo.
Ahora está en la final de la Australia Cup.
Es decir, en menos de un año ha conquistado el segundo torneo nacional, ha peleado por el campeonato profesional oceánico y se ha colocado a un partido de ganar una competición en la que participan los clubes de la A-League.
Para una entidad que trata de convencer al fútbol australiano de que pertenece a la máxima categoría, difícilmente podría diseñarse una campaña mejor.
Y ahí reside una parte importante de lo que sucederá el 10 de octubre.
South Melbourne no jugará únicamente por una Copa.
Jugará también por un argumento.
Melbourne Victory, el rival perfecto para esa reivindicación
Hasta el adversario parece escrito para la historia.
El Melbourne Victory es exactamente aquello que el South lleva veinte años intentando volver a ser: un gran club de la máxima competición nacional.
Victory ha ganado dos Australia Cup, en 2015 y 2021, perdió la final de 2024 y disputará ahora su cuarta. Llegó hasta ella eliminando 2-0 al Sydney FC.
Además, el partido se jugará en AAMI Park, el estadio habitual del Victory.
Sobre el papel existe una diferencia clara. El Victory compite regularmente en la A-League, tiene una estructura construida alrededor del profesionalismo de la máxima categoría y está acostumbrado a este tipo de escenarios.
South Melbourne representa todavía otra realidad.
Pero quizá nunca haya estado tan cerca de reducir la distancia.
Ya eliminó al Adelaide United en esta misma Copa. Ha pasado la primera mitad del año compitiendo en un entorno profesional en la OFC Pro League. Es el vigente campeón del segundo escalón nacional y ha alcanzado la final después de ganar dos eliminatorias consecutivas en las que empezó perdiendo.
No será favorito.
Tampoco será un equipo que llegue allí por accidente.
La historia de Juach y Javi
Y por eso merece la pena regresar al principio.
Hace diez meses, Bul Juach podía haber eliminado al South Melbourne.
Solo tenía que marcar un penalti.
Javi Díaz lo detuvo.
Aquella parada ayudó al South a recuperar un título nacional después de más de dos décadas fuera del gran escenario del país. Meses después, Juach pasó por el fútbol canadiense y terminó fichando precisamente por el equipo que había sufrido aquel penalti.
El martes, con South Melbourne perdiendo 0-1 y otra final escapándose, Cohadžić mandó a Juach al campo.
Marcó tres goles.
Detrás, en la portería, estaba Javi.
El delantero al que había detenido para alcanzar una final acababa de llevarlo hasta la siguiente.
Hay algo en esa secuencia que resume perfectamente el South Melbourne actual: un club que durante veinte años ha vivido mirando hacia el pasado, pero que de repente está acumulando nuevas historias a una velocidad enorme.
En 2025 volvió a ser campeón nacional.
En 2026 llegó a una final oceánica.
Ahora tiene por delante al Melbourne Victory y la oportunidad de convertirse en el primer club de fuera de la A-League que gana la Australia Cup moderna.
Y es posible que, cuando llegue el partido más importante, Siniša Cohadžić vuelva a confiar en el mismo hombre que eligió para cuartos y semifinales.
Un portero asturiano de 35 años que llegó a Australia sin demasiado ruido y que ahora se encuentra bajo los palos de uno de los clubes más grandes del país justo cuando intenta regresar al lugar que considera suyo.
El South Melbourne lleva veinte años diciendo que está preparado para volver a la élite. El 10 de octubre tendrá noventa minutos para demostrarlo delante de ella.
Españoles por el mundo
Portugal. Gabri Veiga, elegido mejor jugador de agosto
Gabri Veiga ha sido elegido mejor jugador de agosto en la Liga Portugal después de firmar tres goles y dos asistencias en cuatro jornadas con el FC Porto. El gallego también fue reconocido como mejor centrocampista del mes.
Gabri Veiga ha sido elegido mejor jugador de la Liga Portugal durante el mes de agosto, un premio que confirma el gran inicio de temporada del centrocampista español con el FC Porto.
El gallego recibió el 19,05% de los votos de los entrenadores de la Primera División portuguesa, por delante de Vangelis Pavlidis, delantero del Benfica (16,67%), y Gonçalo Paciência, del Santa Clara (11,9%). La distinción se suma además a la de mejor centrocampista del mes, que había recibido unos días antes con un contundente 40,48% de los votos.
Veiga fue uno de los principales protagonistas del impecable arranque liguero del Oporto. En las cuatro jornadas disputadas durante agosto firmó tres goles y dos asistencias, participando directamente en cinco tantos de un equipo que ganó sus cuatro encuentros sin encajar.
El español marcó en la primera jornada frente al Alverca (2-0), asistió a Nehuén Pérez en el triunfo ante el Rio Ave (0-2), volvió a ver puerta contra el Arouca (2-0) y cerró el mes con una de sus mejores actuaciones en Viseu: gol y asistencia en el 0-3 ante el Académico. A Bola lo eligió entonces como mejor jugador del partido y destacó su influencia tanto en la creación como en la finalización.
El reconocimiento confirma también el crecimiento de Veiga en su segunda temporada en el FC Porto. El exjugador del Celta ha empezado el curso con un peso ofensivo mucho mayor y convertido ya en una de las referencias del centro del campo portista. Su rendimiento incluso le ha valido aparecer en la prelista de Luis de la Fuente para los próximos compromisos de la selección española.
Existe, eso sí, otro premio mensual diferente: el Sindicato de Jugadores eligió a Gonçalo Paciência como mejor futbolista de agosto mediante su propio sistema de votación. El galardón recibido ahora por Veiga es el premio oficial de la Liga Portugal, decidido por los entrenadores del campeonato.
Cinco participaciones de gol en cuatro partidos y dos premios individuales resumen un agosto prácticamente perfecto para el español.
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