Españoles por el mundo
Carlos Alós acuerda su marcha del Qatar SC
A pesar de que el español no se sentó en el banquillo en la victoria (2-1) ante el Al Khor no fue hasta hoy cuando anunció haber llegado a un acuerdo para la rescisión de su contrato.
Carlos Alós no volverá a sentarse en el banquillo del Qatar SC. El técnico tortosino puso fin hoy a su etapa en el club catarí, al cual ha dirigido durante cuatro encuentros con un balance de cuatro derrotas, dos goles a favor y ocho en contra. A pesar de que el español no se sentó en el banquillo en la victoria (2-1) ante el Al Khor no fue hasta hoy cuando anunció haber llegado a un acuerdo para la rescisión de su contrato.
«Hoy hemos acordado oficialmente la conclusión de mi etapa al frente del Qatar Sport Club. ¡Mucha suerte y mis mejores deseos para el futuro!», escribió Carlos Alós en redes sociales. Junto al entrenador tortosino abandona el equipo el preparador físico Ángel Aceña. Wissam Rizk, que fue quien se sentó en el banquillo durante la victoria ante Al Khor, fue confirmado como nuevo técnico. En Qatar SC juega el central granadino Alejandro Gálvez.
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ENTREVISTA. Futbolista profesional y scout… gracias a Twitter
En este episodio de Migrantes del Balón hablamos con Ruxi Bonet, futbolista español del Gnistan de Finlandia y scout del FC Copenhague, sobre una carrera que le ha llevado por Finlandia, Islandia, Estados Unidos, México e Indonesia.
Un análisis publicado en Twitter cambió la carrera de Ruxi Bonet. El director deportivo del FC Copenhague lo vio, contactó con él por LinkedIn y, después de superar una prueba de scouting, terminó trabajando para uno de los clubes más importantes de Dinamarca.
En este episodio de Migrantes del Balón hablamos con Ruxi Bonet, futbolista español del Gnistan de Finlandia y scout del FC Copenhague, sobre una carrera que le ha llevado por Finlandia, Islandia, Estados Unidos, México e Indonesia.
Hablamos de cómo funciona realmente el fútbol finlandés, los salarios que pueden alcanzar algunas de sus estrellas —con perfiles que pueden rondar los 100.000-150.000 euros anuales—, su profesionalidad, el frío, el calendario y las oportunidades que ofrece a futbolistas extranjeros.
También recordamos su etapa en Indonesia, donde llegó a entrenar con gallinas sobre el campo, vivió situaciones de enorme precariedad en instalaciones y alojamiento y tuvo que recurrir a FIFA después de pasar varios meses sin cobrar.
Y aprovechando su faceta como analista y scout, nos sentamos a hablar de fútbol: el PSG de Luis Enrique y Ferran Torres, el Liverpool de Andoni Iraola, el nuevo Chelsea de Xabi Alonso, el Arsenal de Mikel Arteta, el Como de Cesc Fàbregas y algunos de los nombres que pueden marcar esta Champions League.
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Holanda. Xavi debuta: «En el descanso les dije que esta no era la manera»
Xavi Hernández debutó con Países Bajos empatando 1-1 ante la Alemania de Jürgen Klopp. El técnico criticó la primera parte, corrigió al equipo en el descanso y la Oranje reaccionó con dos debutantes como protagonistas.
Xavi Hernández necesitó exactamente 45 minutos para descubrir la diferencia entre imaginar a su Países Bajos y dirigirlo. Había pasado toda la semana hablando de iniciativa, presión, intensidad y voluntad de dominar los partidos; había cerrado entrenamientos para ganar tiempo táctico y había asegurado que, aunque un entrenador no puede prometer un resultado, sí puede prometer una manera de jugar. Ante Alemania, su equipo mostró algunas de esas intenciones, pero no con la continuidad que esperaba. En el descanso, con 0-1 en el marcador, se lo hizo saber a los jugadores: «Les hice saber que esta no era la manera».
La segunda parte ofreció una versión bastante más cercana a la que Xavi lleva describiendo desde que aceptó el cargo. Países Bajos adelantó metros, jugó durante largos periodos alrededor del área alemana y produjo suficientes ocasiones como para que el empate de Cody Gakpo en el minuto 92 no pudiera considerarse un accidente. Alemania había golpeado primero por medio de Felix Nmecha, pero terminó protegiéndose ante una selección neerlandesa que acumuló 22 disparos, ocho de ellos a puerta, y que tuvo varias oportunidades claras antes del 1-1.
El resultado fue un empate. Para Xavi, probablemente, el partido fue algo más útil: la primera demostración de que la nueva Oranje todavía está lejos de ser el equipo que pretende construir, pero también de que los jugadores respondieron cuando les exigió cambiar.
Una primera parte que no convenció a Xavi
El arranque no había sido necesariamente malo. Virgil van Dijk llegó a marcar de cabeza en el minuto 12 tras un córner de Tijjani Reijnders, aunque el VAR terminó anulando el gol al considerar que Brian Brobbey había obstaculizado a Marc-André ter Stegen. Países Bajos tuvo fases de iniciativa y Quinten Timber protagonizó uno de los primeros acercamientos, pero el encuentro fue perdiendo progresivamente el orden que Xavi había reclamado durante la preparación.
El momento que terminó de desestabilizar a la Oranje llegó en el minuto 32. Brobbey cayó lesionado, los neerlandeses esperaron que Alemania enviara el balón fuera y el equipo de Klopp continuó jugando. En medio de la desorganización, Nmecha aprovechó un balón dentro del área para marcar el 0-1. La jugada provocó las protestas locales y Brobbey tuvo que abandonar posteriormente el terreno de juego.
Más allá de la polémica, aquello puso a prueba algo bastante más relevante para el nuevo seleccionador. Durante su presentación y en los entrenamientos previos había insistido en que quería una selección capaz de mandar sobre los partidos, no una que dependiera de lo que hiciese el rival. Durante una parte del primer tiempo ocurrió precisamente lo contrario: Alemania consiguió llevar el encuentro a un escenario más abierto, con posesiones menos controladas y transiciones, y Países Bajos dejó de tener la estructura que Xavi busca.
De ahí adquiere importancia su frase posterior. No se limitó a lamentar el marcador; cuestionó la manera. Y que el entrenador utilice precisamente esa palabra después de su primer partido no parece casual cuando toda su primera semana había girado alrededor de construir una identidad.
La reacción después del descanso
El cambio fue visible sin necesidad de realizar una revolución táctica. Países Bajos empezó a recuperar el balón más arriba, aumentó su presencia alrededor del área alemana y consiguió que Alemania pasara mucho más tiempo defendiendo. La KNVB describió posteriormente una segunda mitad en la que la Oranje “marcó el tono”, manejó el ritmo y generó ocasiones suficientes para darle la vuelta al marcador.
Denzel Dumfries obligó a intervenir a Ter Stegen después de una excelente acción de Mexx Meerdink. El propio delantero del AZ llegó a marcar poco después, aunque la acción había sido detenida previamente por el árbitro, y más tarde estuvo muy cerca de empatar primero tras un centro de Dumfries y después con un disparo que el portero alemán desvió al poste. Países Bajos no estaba simplemente acumulando posesión: estaba consiguiendo terminar las jugadas.
Ese detalle ayuda a separar el fútbol que Xavi pretende construir de la caricatura habitual alrededor de sus equipos. La primera Oranje del técnico español no destacó únicamente porque tuviera el balón, sino porque después del descanso consiguió instalar el partido más cerca de la portería alemana. Para un entrenador que llevaba días hablando de intensidad e iniciativa, probablemente esa territorialidad sea bastante más significativa que cualquier porcentaje de posesión.
Xavi salió satisfecho precisamente por esa capacidad para corregir el encuentro, aunque su valoración posterior estuvo acompañada de una advertencia: «Estoy satisfecho, pero esto no ha hecho más que empezar». La frase encaja con un debut que ofrece razones para el optimismo sin permitir todavía conclusiones demasiado grandes.
Meerdink y Van Bommel: los jóvenes cambiaron el debut
También hubo una pequeña reivindicación de una de las ideas que Xavi había defendido desde que llegó. Durante su presentación aseguró que no tenía miedo de recurrir a futbolistas jóvenes y recordó que Louis van Gaal había confiado en él siendo adolescente. Contra Alemania terminó necesitando precisamente a dos debutantes para cambiar el partido.
La aparición de Mexx Meerdink no estaba prevista tan pronto. Había entrado en la convocatoria después de una lesión de Donyell Malen y saltó al campo cuando Brobbey tuvo que retirarse. Su respuesta fue inmediata: participó en varias de las mejores acciones ofensivas de la segunda mitad, generó una ocasión para Dumfries y estuvo muy cerca de marcar en varias ocasiones. No encontró el gol, pero dio a Países Bajos una referencia capaz de fijar centrales y, al mismo tiempo, asociarse cerca del área.
Ruben van Bommel necesitó todavía menos tiempo para dejar su firma. El extremo, una de las novedades de la primera lista de Xavi, entró durante el tramo final y estuvo cerca de marcar antes de protagonizar la acción decisiva. Robó el balón a Serge Gnabry, avanzó por la izquierda y encontró a Gakpo con un magnífico centro con el exterior del pie derecho. El delantero del Liverpool remató de volea para establecer el 1-1 en el minuto 92.
La jugada tiene algo simbólico para un entrenador que pretende ampliar la competencia interna. Memphis Depay, máximo goleador histórico de Países Bajos, no entró en su primera convocatoria; Van Bommel sí. En el primer partido, uno de los futbolistas que representan esa apertura hacia una nueva generación terminó creando el primer gol de la etapa de Xavi.
No demuestra que las nuevas jerarquías estén decididas. Sí demuestra que Xavi está dispuesto a utilizar desde el principio a quienes ha elegido para cuestionarlas.
La ausencia que todavía condiciona cualquier análisis
El primer experimento de Xavi se produjo además sin un futbolista especialmente importante para entender hacia dónde puede evolucionar su selección: Frenkie de Jong. El centrocampista está lesionado y no forma parte de esta concentración, por lo que Xavi utilizó ante Alemania un medio formado por Ryan Gravenberch, Tijjani Reijnders y Quinten Timber.
No significa que todo vaya a construirse alrededor de Frenkie cuando regrese, pero sí que su perfil parece especialmente apropiado para algunas de las cosas que Xavi está intentando introducir. Recibe bajo presión, conduce para superar líneas y puede participar en la salida sin limitarse a ocupar una posición fija. Xavi deberá decidir posteriormente si lo utiliza como primer organizador, si quiere liberarlo para conducir desde una posición algo más avanzada o cómo combina su presencia con Gravenberch y Reijnders.
Precisamente por eso resulta interesante que el equipo lograra mejorar tanto después del descanso sin él. La primera Oranje de Xavi todavía carece de una de sus piezas potencialmente más importantes y, aun así, consiguió someter durante fases amplias a Alemania.
El regreso de Frenkie no resolverá automáticamente los problemas. Pero ampliará considerablemente las posibilidades del seleccionador.
La presión empieza a aparecer antes que los automatismos
Hay otro aspecto que probablemente interese especialmente a Xavi cuando vuelva a analizar el partido. Durante su etapa en el Barcelona, el debate público alrededor de su fútbol se concentró muchas veces en la posesión, aunque él siempre concedió enorme importancia a la presión inmediatamente posterior a la pérdida. Su primera semana en Países Bajos ha seguido esa misma línea.
Antes del encuentro había pedido intensidad, pasión e iniciativa. Incluso había señalado específicamente a Brobbey como un futbolista importante para iniciar la presión desde la posición de delantero.
La diferencia entre la primera y la segunda parte estuvo en parte ahí. Países Bajos consiguió defender más lejos de Verbruggen porque recuperó antes el balón y sostuvo mejor los ataques. Eso permitió que Dumfries apareciera repetidamente arriba, que Gakpo permaneciera cerca del área y que los centrocampistas pudieran recoger segundas jugadas sin tener que recorrer constantemente cuarenta metros hacia atrás.
Todavía faltan automatismos. Es inevitable después de cinco entrenamientos. Pero Xavi ya tiene una primera referencia real sobre la que trabajar: cuando su equipo presionó y recuperó alto, se pareció mucho más a la selección que había descrito durante la semana.
El 1-1 no debería esconder lo que aún falta
Sería sencillo convertir el empate en una confirmación de la nueva etapa. También sería prematuro. Alemania tuvo oportunidades para ampliar la ventaja antes del descanso y Karim Adeyemi desperdició una ocasión extraordinaria con la portería prácticamente vacía. Países Bajos concedió transiciones, perdió el control durante algunos tramos y necesitó llegar al descuento para trasladar su superioridad de la segunda parte al marcador.
Precisamente ahí está el interés de la reacción de Xavi. El entrenador no presentó el empate como una prueba de que el trabajo estuviera hecho. Su primera valoración combinó satisfacción con exigencia y reconoció implícitamente que la versión inicial del equipo estaba lejos de lo que pretende.
Ese equilibrio será importante durante estos primeros meses. Xavi ha sido contratado en buena medida porque la KNVB quiere volver a ver una selección reconocible, protagonista y más cercana a la tradición ofensiva neerlandesa. Pero una identidad no se construye simplemente alineando cuatro defensas y pidiendo tener el balón. Exige distancias correctas entre líneas, una presión coordinada, mecanismos para salir cuando el rival aprieta arriba y una estructura que permita atacar sin quedar expuesto al perder la pelota.
Contra Alemania se vieron fragmentos de todo ello.
Todavía no un equipo completo.
Serbia medirá algo diferente
El siguiente examen llegará el domingo en Belgrado. Y posiblemente resulte más interesante tácticamente que el propio estreno.
Alemania ofrecía un contexto que casi obligaba a competir. Era el primer partido de Xavi, el primero de Klopp, un clásico europeo y una noche cargada de expectación en el Johan Cruijff Arena. Serbia puede plantear una pregunta distinta: qué hace Países Bajos cuando debe asumir durante más tiempo la responsabilidad de construir el partido. Después llegarán Grecia y nuevamente Serbia dentro de una concentración especialmente intensa.
Ahí tendrá Xavi que empezar a demostrar que la mejoría de la segunda mitad contra Alemania puede convertirse en comportamiento habitual y no únicamente en una reacción emocional a un marcador adverso.
Antes del debut había dicho que no podía garantizar resultados, pero sí una manera de jugar. El primer partido fue casi una representación literal de esa frase. Durante 45 minutos, el propio entrenador entendió que Países Bajos no estaba jugando como quería. Se lo dijo a sus futbolistas. Después del descanso apareció otra selección.
No ganó.
Pero atacó mejor, presionó más arriba, generó ocasiones y encontró el empate gracias a dos jugadores que debutaban bajo el nuevo seleccionador.
Xavi terminó satisfecho.
No porque Países Bajos haya encontrado ya su nueva identidad, sino porque durante la segunda mitad pudo empezar a verla.
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