Españoles por el mundo
Manel Benavente: «Cuando llegas a un país nuevo tienes que adaptarte sin renunciar a tus principios»
Barcelona, una ciudad de calles y edificios con nombres y apellidos de personajes históricos, es el punto de encuentro con Manel Benavente. La entrada principal del Miniestadi del FC Barcelona es el lugar de quedada, un sitio que por sí solo habla de algunas de las características de nuestro entrevistado. Segundo entrenador y analista en cuatro de los continentes del mundo -Europa, Asia, América y África-, también ha trabajado en el fútbol base español, donde la figura de José Manuel Casanova ha tenido una gran importancia en su trayectoria.
De camino a una cafetería nadie nos detiene para una foto, hecho que refleja a un hombre que ha trabajado a la sombra de primeros entrenadores y futbolistas. Sin embargo, no tiene ansias para alcanzar el primer puesto del banquillo, considerando suficiente el reconocimiento de los entrenadores y futbolistas junto a los que ha trabajado. Desde hoy también posee nuestro agradecimiento, tras mostrarse como una persona cercana, que a pesar de no ser reconocido por la masa deja huella, tanto personal como futbolísticamente. Su éxito lo atribuye a los futbolistas y su logro en el balompié recae en ver como un jugador que ejerce a miles de kilómetros de distancia o alguien a quien conoció a la edad de juvenil se acuerden de él.
¿Por qué decidió ser entrenador y no jugador?
Yo soy, como siempre digo, un futbolista frustrado. Pienso que cada uno tenemos que ver nuestras virtudes y nuestros defectos. Yo como futbolista tenía muchos defectos, sin embargo como segundo entrenador o analista tenía más virtudes, por lo que desde los 13 años me dediqué a entrenar. Vi que mi carrera en el fútbol no tiraba para arriba y perder el tiempo no me gusta. El tema de llevar jugadores, grupos… Eso sí. Es lo que más me llena y apasiona.
¿Cuándo empezó a estudiar para conseguir el título de entrenador, tenía pensado irse fuera de España?
Yo siempre he sido una persona aventajada en el tiempo. Desde siempre me ha gustado salir fuera de mi zona de confort. No me asustan los retos, ni salir fuera de mí país. Al contrario, me llena más y coges más experiencia.
Antes de iniciar su trayectoria fuera de España tuvo una etapa exitosa con el Málaga, que consiguió llegar a semifinales de Champions…
En esta etapa estaba a caballo entre el primer equipo y el fútbol base, estaba en la academia. En ocasiones siempre nos intercambiábamos informes o impresiones con el cuerpo técnico del primer equipo, pero mi labor estaba más enfocada al tema de la academia, de donde salieron jugadores como Sergi Darder, que actualmente en el Lyon, Samu Castillejo o Samu García. También estaban en mi época algunos jugadores que están explotando ahora como es el caso de Ontiveros o En Nesyri.
En este equipo también estaba Isco, pero él no se marchó. ¿Cree usted que se adaptaría en cualquier otro país, en algún equipo en particular?
Para mí Isco es un tema aparte. De hecho, cuando yo estaba en Sabadell como director deportivo lo quise firmar, y llegamos a un acuerdo económico en el que pagamos la mitad el Valencia CF y el Sabadell. Sin embargo, en la etapa exitosa del Málaga, Isco explotaría más tarde porque en estos momentos le tapaba mucho Santi Cazorla. En Málaga hubo problemas económicos del jeque y tuvieron que vender a jugadores como Santi Cazorla y esa fue una oportunidad para Isco, quién tomó la posición del actual jugador del Arsenal.
Después, todo fue muy rápido, firmó con el Real Madrid y ahora está dando un gran rendimiento. Es por eso que pienso que es un futbolista que tiene que quedarse en España porque su liga es la española. En Inglaterra, por ejemplo, le costaría más. A los hechos me remito, por ejemplo David Silva es un futbolista que debería estar en la liga española, en el Barcelona, en el Madrid o en el Valencia que son equipos que intentan jugar al fútbol, tienen un buen trato del balón. Particularmente a Isco no lo veo en Inglaterra, aunque las libras tienen mucho peso. Pero para mí su liga es la española.
Después de su etapa en el Málaga, su aventura fuera de territorio español se inició en el Olympiacos CF como scouter…
Estuve haciendo un trabajo con Olympiacos del aquel entonces entrenador Míchel González y sobretodo estaba en España. Mi labor se basaba en asesoramiento de jugadores, informes, análisis… Sin embargo, mi sitio físico era en España, si bien es cierto que también viajaba. Es por eso que no ayudaba a preparar los entrenamientos porque estaba en España. Vamos a decir que fue un lapsus en el tiempo y para estar mejor informado y tener más experiencia tomamos la decisión de trabajar desde el territorio español.
«He estado en muchos derbis y ninguno tiene nada que ver con el fútbol griego»
El fanatismo es una característica principal del fútbol griego, ¿podrías describirme el ambiente de un gran partido?
Estuve en el Olympiacos-Panathinaikos y en el Panathinaikos-Olympiacos. He estado en muchos derbis, en un Madrid-Barça, en un Barça-Espanyol, en un Betis-Sevilla, en un Bayern-Dortmund… y ninguno tiene nada que ver con el fútbol griego. En Grecia son muy apasionados, tienen el baloncesto también, pero al final el fútbol es de masas y se vive con otra tensión diferente a los derbis en España.
Un año después de su etapa en el equipo griego se marchó a Arabia Saudí…
Me llega una oferta de Arabia Saudí y me marcho con Juanjo Maqueda y con Toni Cazorla para firmar con el Al-Fateh de Al-Hasa, en la zona de Al-Hufuf. Este equipo venia de hacer unas temporadas buenas y enganchamos este equipo. Fui a Arabia Saudí como segundo entrenador y como entrenador de porteros porque siempre, dentro de lo que es mi vida, nunca me ha atraído entrenar. Me siento más a gusto como segundo entrenador, entrenador de porteros, analista táctico…
¿Por qué decidió cambiar el fútbol europeo por el sudeste asiático?
Estuvimos bien, pero Arabia Saudí es un país muy raro para trabajar, es otro mundo, otras culturas, cinco rezos al día, otros futbolistas… Los entrenamientos eran a las 10 de la noche porque estábamos a 45 grados. Incluso por la noche llegábamos a entrenar con 40 grados. Yo dormía por el día y vivía por la noche porque al final la temperatura no te dejaba trabajar. Con 50 grados era imposible salir a la calle.
En los países musulmanes la religión es muy importante. ¿Afectaba de algún modo a los entrenamientos?
En Qatar y Emiratos Árabes no he trabajado, pero se están europeizando más. En Arabia Saudí lo primero que prevalece en el país es el Corán, la religión. Como anécdota, el primer partido que jugamos contra Al-Ittihad en Jeddah era a las 20:45 y a las 20:10 bajamos al vestuario y vimos a los futbolistas, después de habernos puesto a 180 pulsaciones en el calentamiento, ponerse su alfombra y rezar mirando a La Meca diez minutos antes de empezar el partido. Es sagrado, es otro mundo. Además fui a Arabia Saudí en pleno ramadán. Es una cultura diferente y muy enriquecedora. Tengo que reconocer que es un país que no tiene nada que ver con Qatar, Emiratos Árabes, Omán o Bahrein. Arabia Saudí es la cuna del Islam, estás en libertad, pero estás privado de libertad. Hay rezos, mujeres con burka, hay restaurantes en los que solo pueden entrar mujeres, hombres, familias…
Antes de llegar a Arabia Saudí, ¿tenía conocimiento sobre el fútbol de ese país? Y, ¿acerca del Al-Fateh?
Había visto algo de fútbol. Sabia, dentro de lo que es el Golfo Pérsico, que la liga árabe es la más fuerte porque esa fuerza se la dan los extranjeros que firman. En Arabia Saudí, por ejemplo, está el Al-Ittihad y el Al-Ahli de Jeddah, el Al-Hilal de Riyadh, Al-Nassr y Al-Shabab FC de Riyadh… son los clubes importantes y después vienen otros equipos. Estamos hablando de una zona de petróleo, los italianos, franceses o cameruneses firman en este país por el poder económico de los equipos.
¿Cuál es la principal diferencia entre el fútbol saudí y el europeo?
Hay muchas diferencias. En el fútbol europeo estamos acostumbrados a que un niño con 6 años empiece a jugar al fútbol y poco después sepa cómo se tiene que situar o cómo se puede perfilar. En cambio, en Arabia Saudí hay una deuda total de esta enseñanza a jóvenes futbolistas. No hay cultura de fútbol base, igual que sucede en Sudamérica. El ritmo, la concentración, la forma de situarse en el terreno de juego… son otras de las diferencias entre el fútbol saudí y europeo. Son conceptos que un niño europeo con 8 años los tiene, mientras que hay jugadores saudíes que con 21 años tienen que aprender cómo se tiene que perfilar un central a la hora de abrirse los centrales para poder jugar. Además, en Arabia Saudí no hay técnicos europeos. Aparte, para ir a este país tienes que estar muy bien de la cabeza. Mi vida en el continente asiático era hotel-campo, campo-hotel.
Con el Al-Fateh, fue entrenador de porteros y todos ellos eran de nacionalidad saudí. ¿Podría decirme algunas de las características de los porteros saudíes?
Ser entrenador de porteros en Arabia Saudí fue una experiencia muy grata. Los porteros que entrené tenían 26-27 años y no sabían ni estirarse ni tirarse de cadera porque no habían tenido técnicos europeos que les hubiesen enseñado. Habían tenido entrenadores saudíes, kuwaitíes, emiratís o catarís. Si bien es cierto que en los últimos años han llegado entrenadores europeos al país, pero muy pocos, por lo que esa deuda la tienen. A destacar una de las características principales de los porteros saudíes es que son ordenados, sumisos.
En Al-Fateh también fue analista. ¿Le costaba más analizar el fútbol asiático que el europeo?
En concepto de costarme, no me costaba. No obstante, tenía que asimilar los roles de los jugadores árabes porque a un futbolista determinado que juega en Europa lo puedes ubicar en un sitio concreto, en la banda por ejemplo. Sin embargo, el futbolista saudí que juega en la banda, también lo hace en el centro, en el otro lado… Dentro de su orden son desordenados. Los futbolistas árabes se marchan de su posición o no cubren u ocupan bien los espacios.
En España el fútbol se puede considerar como una forma de cultura, ¿tuvo la sensación de que los saudíes también tomaban el fútbol como parte de su cultura?
No, en Arabia la única cultura es la religión. Por ejemplo, hay un equipo que se encuentra en la ciudad de Meca y los técnicos europeos van en su autobús y no pueden entrar en el recinto de La Meca, solo entran los jugadores árabes. Si hay jugadores o técnicos europeos, personalmente me sucedió, te esperas en el hotel y coges un taxi distinto al de los jugadores árabes para llegar al campo de la ciudad de Meca. A los futbolistas o técnicos europeos no les dejan entrar en Tierra Santa.
En 2017 se marchó del RCD Espanyol para recalar en el River Plate de Ecuador, ¿por qué se fue al continente sudamericano?
Porque era un continente donde no había trabajado y el fútbol sudamericano me tira mucho. De hecho considero y, a los hechos me remito, que a España han venido brasileños, argentinos, peruanos, hondureños o ecuatorianos, haciendo de Sudamérica una potencia. No solo Argentina o Brasil, sino también Ecuador. La selección ecuatoriana, cuando yo estaba en el país, se encontraba en el puesto 20 del ranking FIFA de selecciones. Estaban en el top mundial, incluso por delante de Holanda.

Manel Benavente, durante su charla con ‘Migrantes del Balón’
En River Plate era asistente del entrenador. ¿Era muy distinta la preparación de los partidos respecto a las otras ligas en las cuales estuvo?
No, pero evidentemente cuando llegas a un país tienes que adaptarte sin renunciar a tus principios. Al fin y al cabo la composición de un informe es igual en todos los territorios. Sin embargo en Arabia era más engorroso porque el inglés lo hablaban poco, dominaba el árabe. Entonces al técnico le pasaba el texto al traductor árabe, quién lo transmitía a los futbolistas. De este modo, muchos aspectos se perdían, no había tanto ‘feedback’ entre jugador y técnico. No obstante a la hora de analizar los equipos es lo mismo, me resultó igual estudiar el Atlético de Madrid cuando estaba en el RCD Espanyol, que el Emelec en Ecuador o el Al-Ta’ee de Arabia Saudí. Si es cierto que después al informe le tienes que dar unas connotaciones y saber hasta qué punto el futbolista mentalmente coge esos parámetros.
Considera fundamental aprender el idioma del país dónde se va a entrenar para poder comunicarte perfectamente con los futbolistas…
Totalmente. En los meses que estuve en Arabia Saudí intenté construir frases, aclimatarme a ellos. Pero al final pienso que es muy importante saber el idioma. Y si no sabes el lenguaje por lo menos intentarlo y hacérselo ver a los futbolistas en inglés o español. Al fin y al cabo el fútbol es universal y muchas veces, aunque no te entiendan en tu idioma, ellos perciben las indicaciones, son intuitivos. Pero para mí sí que es verdad que si vas a un país, el idioma tienes que entenderlo y aprenderlo, transmitirlo… No se hace de la noche a la mañana, pero es importante.
Gracias a su etapa en River Plate, ¿cómo definiría el jugador sudamericano? ¿Algún jugador con posibilidades de aterrizar y adaptarse en el fútbol europeo?
Muchos jugadores tenían posibilidades de llegar. Por ejemplo, en estos momentos Aitor Preciados de Emelec y Caicedo de Barcelona son dos jugadores de banda espectaculares. Considero también que del medio campo de Emelec, Píriz puede jugar en la liga española, así como el defensa Pineida, del Barcelona. Hay muchos jugadores que podrían venir pero el problema es que los futbolistas ecuatorianos no tienen el pasaporte doble. De este modo, ocupar una plaza extracomunitaria con un jugador ecuatoriano penaliza un poco a los clubes europeos. De la misma manera sucede con el futbolista iraní, un jugador muy bueno, que compite muy bien. De hecho, el Osasuna tuvo a Masoud Shojaei y Nekounam, los cuales dieron un rendimiento increíble. En Rostov también conté con un lateral izquierdo iraní que despuntó. Los jugadores iraníes también tienen posibilidades de jugar en España, son muy competitivos. No obstante, el handicap de la doble nacionalidad les penaliza mucho.
¿Se ve reflejada la tradición de fútbol de calle del país sudamericano en los terrenos de juego profesionales?
La experiencia me dice que hoy en día hay muchísimos jugadores de fútbol, pero pocos futbolistas. Sudamérica es un continente de donde salen muchos futbolistas porque están en el parque, en la calle… Es supervivencia pura y dura. De este modo, el jugador sudamericano al venir a Europa se adapta mejor que un europeo a Sudamérica. Más que nada porque no es lo mismo pasar de comer un plato de carne todos los días a comer pescado, ensalada… de todo. Es más fácil que los futbolistas se adapten al fútbol de Europa.
Los futbolistas sudamericanos que están en la calle para mí tienen más físico que un jugador europeo. Además son unos futbolistas más listos. Por ejemplo, un punta solo arriba se las apaña solo, es capaz de generar un gol en solitario. En especial, me llena mucho el futbolista uruguayo.
Cuando aterrizó a River Plate de Ecuador, llegó a un club con 10 años de historia, ¿os seguían muchos aficionados?
A lo mejor iban unos 2000 aficionados al campo. River Plate de Ecuador, al ser el tercer equipo de la ciudad de Guayaquil tras Barcelona y Emelec, atrae a gente al estadio cuando no jugaban estos dos otros conjuntos. El River Plate es un club que tiene ir creciendo, paso a paso y subir los escalones poco a poco.
Tiene experiencia en cuatro continentes, Europa, Asia y Sudamérica y África ¿con cuál de ellos se queda por la forma de trabajar?
Europa lo tiene todo, estamos hablando del primer mundo. Quizá por tenerlo todo le perjudica porque, por ejemplo si nos centramos en un país como España todo el mundo opina sobre fútbol y medicina. Sin embargo, en Sudamérica te escuchan y en África todavía mucho más. Por su parte, en Arabia Saudí los ojos de la gente se abren, son muy expresivos y también te escuchan más. En estos tres países te valoran más. En Europa estoy contento porque me he sentido valorado. Me quedo con cada uno de estos cuatro continentes: de Europa me quedo con todos los adelantos que hay, de Arabia Saudí con la sumisión y el orden, de Sudamérica con el potencial tan grande que tienen y las ganas de aprender y de África con la fuerza y las ganas de salir fuera.
Y, ¿con qué continente se queda por la manera en qué los aficionados viven el fútbol?
Con Sudamérica. Argentina, Brasil, Ecuador… En el continente sudamericano lo viven de manera diferente, en los derbis de Ecuador (Emelec-Cuenca o Barcelona-Fuerza Amarilla) tienen 40.000 personas que no paran de cantar. En Sudamérica se vuelcan mucho con el fútbol porque es una cultura igual que en Europa, pero más arraigada puesto que solo tienen el fútbol. Pasan por momentos económicos malos, sueldos bajos, gente que no puede comer… y el poco dinero que tienen los aficionados lo invierten en el fútbol.
¿Cuáles son sus nuevos retos y dónde espera que le sigamos?
Cuando salí de Ecuador me llegó una oferta de Indonesia, del Mitra Kukar FC. Sin embargo, voy a esperar porque espero estar en la liga española otra vez. No me asusta ningún reto. Oceanía está creciendo y no sería un mal destino para completar el quinto continente. Con 43 años si surgiese esta oportunidad de trabajar en Australia y, de esto modo haber entrenado en los cinco continentes del mundo, sería importante y relevante para mi carrera. Son culturas diferentes y mucha experiencia.
Españoles por el mundo
Australia. Juan Mata deja Melbourne Victory y se acerca al final
Juan Mata pone fin a su etapa como jugador del Melbourne Victory después de una temporada brillante en Australia. El español, que antes pasó por Western Sydney Wanderers, queda libre y todo apunta a que su retirada está cada vez más cerca.
Juan Mata deja el Melbourne Victory. El centrocampista español ha decidido poner fin a su etapa como jugador del club australiano después de una temporada 2025-26 en la que volvió a sentirse importante, recuperó protagonismo y terminó siendo elegido mejor futbolista de la A-League. A sus 38 años, el exinternacional español queda libre y, aunque todavía no ha anunciado oficialmente su retirada, todo apunta a que su carrera como futbolista se encuentra muy cerca del final.
La salida llega además en un momento especialmente simbólico. Mata no rompe con Melbourne Victory: seguirá ligado al club como accionista y, cuando dé por terminada definitivamente su carrera, está previsto que presida un nuevo comité de fútbol desde el que participará en las decisiones deportivas de la entidad. Su futuro parece, por tanto, cada vez más alejado del césped y más próximo a los despachos.
Una segunda juventud en Melbourne
Mata fichó por Melbourne Victory en septiembre de 2025 después de una primera experiencia en Australia bastante más discreta con Western Sydney Wanderers. El cambio de ciudad terminó transformando su último tramo como futbolista.
En Melbourne encontró un contexto mucho más favorable. El español disputó 25 partidos de A-League durante la temporada 2025-26, marcó cinco goles y repartió 13 asistencias. Fue el máximo asistente del campeonato y terminó acumulando reconocimientos: Johnny Warren Medal como mejor jugador de la A-League, Playmaker of the Year, Victory Medal como mejor futbolista del club, premio de los jugadores de la plantilla, presencia en el once del año de la PFA y Alex Tobin Medal.
Su campaña dejó además varios momentos muy recordados por la afición. Entre ellos, un doblete en el derbi de Melbourne frente al City, con un gol desde prácticamente el centro del campo, o un golpeo de falta ante Sydney FC que volvió a enseñar la calidad que le acompañó durante toda su carrera.
El propio Mata reconoció al recibir el Johnny Warren Medal que su paso por Victory le había permitido reencontrarse con el fútbol. Después de una temporada en Sydney en la que había disfrutado de la experiencia en Australia pero no había contado con demasiados minutos, llegó a plantearse qué quería hacer con su vida. Melbourne Victory, explicó, consiguió que volviera a enamorarse del juego.
Western Sydney, la puerta de entrada a Australia
Australia había aparecido en su carrera un año antes. En septiembre de 2024, Mata fichó por Western Sydney Wanderers después de haber pasado por Turquía y Japón. Su llegada tuvo un enorme impacto mediático para la A-League: aterrizaba en el campeonato un campeón del mundo, ganador de la Champions y uno de los futbolistas españoles más reconocidos de su generación.
Su primera temporada australiana, sin embargo, fue más irregular desde el punto de vista deportivo. Disputó 23 partidos de Liga, pero en buena parte de ellos tuvo un papel secundario y acumuló menos protagonismo del esperado. Western Sydney terminó cuarto en la fase regular y quedó eliminado precisamente por Melbourne Victory en el playoff previo a semifinales.
Mata se despidió después agradeciendo especialmente el trato recibido por el club y por sus aficionados. Más allá de los minutos, se implicó también en proyectos comunitarios y en iniciativas de la fundación de Western Sydney. Aquella experiencia terminó siendo la puerta de entrada a un fútbol australiano con el que ahora mantiene una relación mucho más profunda.
De rival a referente del Victory
La paradoja es evidente: el equipo que puso fin a su primera temporada en Australia terminó convirtiéndose pocos meses después en el club con el que vivió una de las mejores campañas de su última etapa profesional.
Melbourne Victory apostó por él en 2025 y Mata respondió con números y una continuidad que no había tenido el curso anterior. El equipo volvió a clasificarse para las Finals Series y el español se convirtió en el gran foco creativo del conjunto. Sus 13 asistencias fueron la mejor cifra de toda la competición y sus cinco goles completaron una temporada que superó ampliamente las expectativas que podían existir sobre un futbolista de 38 años.
La relación con el club se fortaleció tanto que en junio de 2026 Mata adquirió una participación en la propiedad de Melbourne Victory. La operación se anunció como un paso independiente de su situación como futbolista, pero ya dibujaba con claridad la dirección de su futuro. El propio club confirmó que, una vez se retire, presidirá un nuevo comité de fútbol destinado a participar en la estrategia deportiva de la entidad.
Ahora, con la salida de la plantilla, esa transición parece aún más cercana.
¿El final de la carrera?
Mata no ha anunciado oficialmente su retirada. De momento, es agente libre y mantiene abierta la decisión sobre si jugará una temporada más. Pero el contexto invita a pensar que el final puede estar muy próximo.
Melbourne Victory ha ocupado sus plazas de extranjeros para la nueva temporada y el español ya tiene un papel definido dentro de la estructura futura del club. Además, a los 38 años, viene de cerrar una campaña prácticamente perfecta a nivel individual, lo que podría convertir el curso 2025-26 en una despedida especialmente redonda.
Su posible retirada pondría fin a una trayectoria profesional iniciada en España pero construida durante buena parte de su carrera fuera del país. Después de formarse en el Real Madrid y consolidarse en el Valencia, dio el salto a Inglaterra en 2011 para fichar por el Chelsea. Allí ganó la Champions League de 2012, la Europa League, la FA Cup y se convirtió en uno de los futbolistas más importantes del equipo durante su etapa en Stamford Bridge.
En enero de 2014 pasó al Manchester United, donde permaneció más de ocho temporadas y disputó 285 partidos. Con los Red Devils ganó, entre otros títulos, una Europa League, una FA Cup y una Copa de la Liga. Inglaterra terminó ocupando más de una década de su vida deportiva.
Turquía, Japón y Australia: el último viaje
Tras abandonar Manchester en 2022, Mata inició una etapa mucho más viajera. Fichó por el Galatasaray y conquistó la Süper Lig turca en la temporada 2022-23. Después se marchó al Vissel Kobe japonés, con el que también ganó la J1 League, aunque con un papel reducido.
Australia se convirtió entonces en el siguiente destino. Primero Western Sydney Wanderers y después Melbourne Victory. Dos clubes, dos experiencias muy diferentes y un cierre que terminó devolviéndole protagonismo.
En conjunto, la carrera internacional de Mata a nivel de clubes ha pasado por Inglaterra, Turquía, Japón y Australia. Una trayectoria exterior enorme para un jugador que, además, fue campeón del mundo y de Europa con la selección española y que perteneció a una de las generaciones más exitosas del fútbol nacional.
Del césped al despacho
Todo apunta ahora a que el siguiente capítulo de Juan Mata estará ligado al fútbol desde otra posición. Además de su participación en Melbourne Victory, el español también ha invertido en San Diego FC, de la MLS, y en el equipo Alpine de Fórmula 1. Su perfil en los últimos años ha ido creciendo claramente en el ámbito empresarial y de gestión deportiva.
Melbourne parece destinado a ocupar un papel importante en ese futuro. Mata ha explicado que cree en el potencial del fútbol australiano y que quiere participar en su crecimiento. La compra de acciones y su futura presidencia del comité de fútbol del Victory convierten su despedida como jugador en algo muy distinto a una ruptura.
Si finalmente decide retirarse, lo hará después de una última temporada muy distinta a la habitual despedida de una estrella veterana. En lugar de desaparecer progresivamente del primer plano, cerró el curso siendo el mejor jugador de la competición.
Juan Mata deja Melbourne Victory, pero no Melbourne. Y quizá tampoco el fútbol. Simplemente parece estar preparándose para vivirlo desde otro lugar.
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Españoles por el mundo
Ghana. Iñaki Williams dice adiós a los Black Stars
Iñaki Williams anuncia su retirada de la selección de Ghana tras 28 partidos, dos goles, dos Mundiales y una Copa de África. El delantero del Athletic cierra una etapa que comenzó en 2022 después de haber debutado previamente con España.
Iñaki Williams ha anunciado este jueves que deja la selección de Ghana. El delantero del Athletic Club, de 32 años, pone fin a una etapa internacional que comenzó en 2022 y que le llevó a disputar 28 partidos con los Black Stars, dos Mundiales y una Copa de África. Su balance final es de dos goles y una trayectoria marcada tanto por el fútbol como por el vínculo con el país de origen de su familia.
Williams comunicó su decisión a través de sus redes sociales con un mensaje cargado de agradecimiento. En su despedida destacó el orgullo que ha supuesto para él representar a Ghana y la importancia personal de haber podido reconectar con sus raíces a través del fútbol. También quiso dejar claro que su relación con los Black Stars no termina con su retirada internacional: aseguró que continuará siguiendo y apoyando a la selección como un aficionado más.
El atacante cerró su mensaje con un «Medaase», «gracias» en twi, y con una idea que resume el componente emocional de su decisión: Ghana seguirá formando parte de él aunque ya no vuelva a vestir su camiseta.
De Bilbao a la selección española
La historia internacional de Iñaki Williams es especialmente particular. Nacido en Bilbao en 1994, hijo de padres ghaneses, creció futbolísticamente en Lezama y durante muchos años su camino parecía ligado exclusivamente a España.
Fue internacional con la selección española sub-21 y llegó incluso a debutar con la absoluta. Lo hizo el 29 de mayo de 2016, en un amistoso ante Bosnia y Herzegovina. Aquella fue, sin embargo, su única aparición con La Roja.
Durante los años siguientes siguió consolidándose en el Athletic, pero no volvió a entrar de manera continuada en los planes de la selección española. Su situación abrió entonces una posibilidad que llevaba tiempo sobre la mesa: representar a Ghana, el país de sus padres y una parte fundamental de la historia de su familia.
El cambio a Ghana en 2022
La decisión llegó finalmente en el verano de 2022. A pocos meses del Mundial de Catar, Williams confirmó públicamente que había iniciado el proceso para defender a los Black Stars. El delantero explicó entonces que sentía que había llegado el momento de representar también sus raíces africanas.
Su debut con Ghana se produjo el 23 de septiembre de 2022, en un amistoso ante Brasil. Apenas dos meses después fue incluido en la convocatoria para el Mundial de Catar.
En aquel torneo tuvo un papel importante. Fue titular en los tres encuentros de la fase de grupos ante Portugal, Corea del Sur y Uruguay. Ghana quedó eliminada a las primeras de cambio, pero Williams se estrenó en una gran competición internacional representando al país de su familia.
Dos goles con los Black Stars
Su adaptación a la selección ghanesa no estuvo acompañada de grandes cifras goleadoras. Williams tardó más de un año en estrenarse como goleador con los Black Stars, pero lo hizo en un momento decisivo.
El 17 de noviembre de 2023 marcó ante Madagascar en un partido de clasificación para el Mundial. Su cabezazo, ya en el tiempo añadido, dio a Ghana una victoria por 1-0 y puso fin a una larga espera personal.
Su segundo y último tanto internacional llegaría posteriormente frente a Chad, también durante el ciclo clasificatorio mundialista.
Entre medias participó en la Copa de África disputada a comienzos de 2024. Ghana volvió a quedarse lejos de sus expectativas y cayó en la fase de grupos, en un torneo que reflejó las dificultades deportivas de una selección que en los últimos años ha vivido un proceso de renovación constante.
Dos Mundiales con Ghana
La etapa de Williams con los Black Stars quedó finalmente enmarcada por dos Copas del Mundo. Después de Catar 2022, también formó parte del equipo ghanés en el Mundial de 2026.
Su protagonismo, eso sí, fue menor que cuatro años antes. Con más competencia en el ataque y después de varias temporadas marcadas por problemas físicos, Williams ya no era una pieza indiscutible. Aun así, volvió a participar en el mayor escenario posible con Ghana antes de cerrar definitivamente su etapa internacional.
En total, el delantero se marcha con 28 partidos y dos goles con los Black Stars, además de la experiencia de haber disputado dos Mundiales y una Copa de África.
Dos hermanos, dos selecciones
La decisión de Iñaki también convirtió a la familia Williams en una de las historias más singulares del fútbol internacional reciente.
Mientras el mayor de los hermanos eligió representar a Ghana, Nico Williams siguió el camino de España y se consolidó con La Roja. Ambos terminaron disputando Mundiales con selecciones diferentes, una circunstancia poco habitual que simboliza también la doble identidad de una familia profundamente vinculada tanto a España como a Ghana.
Para Iñaki, representar a los Black Stars siempre tuvo un componente que iba mucho más allá de lo puramente deportivo. Su decisión estuvo ligada a la historia de sus padres y a la necesidad de mantener vivo ese vínculo con Ghana. Nunca planteó el cambio como una renuncia a España, sino como la oportunidad de representar otra parte esencial de su identidad.
Una etapa más emocional que estadística
Los números de Williams con Ghana —28 partidos y dos goles— quedan lejos de sus registros en el Athletic Club, pero su importancia dentro de la selección no puede medirse únicamente desde la estadística.
Fue uno de los futbolistas más reconocibles de los Black Stars durante este ciclo, aportó experiencia en el fútbol europeo y, sobre todo, dio visibilidad internacional a una generación de futbolistas con raíces africanas nacidos y formados en Europa que han tenido que decidir entre dos selecciones.
Cuatro años después de iniciar aquella aventura, Iñaki Williams pone punto final a su carrera internacional. Lo hace después de haber vestido primero la camiseta de España y después la de Ghana, y con una despedida en la que ha querido dejar claro que su relación con el país africano continuará más allá del fútbol.
«Medaase». Gracias. Así se despide de los Black Stars.
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