Españoles por el mundo
Inglaterra. Javier Alonso, el madrileño que ‘vuela’ en la cantera del Crystal Palace
A los mandos del Sub-18 del Crystal Palace, el técnico de Aluche ha conquistado la primera Premier League Cup de la historia del club tras eliminar a Manchester City, Chelsea, Tottenham y Manchester United. Un viaje al corazón del fútbol formativo inglés desde la mirada del único entrenador español en las ligas Sub-18 y Sub-21.
El podio estaba envuelto en fuego. Pirotecnia fría, humo de colores, el rugido de la grada y, en el centro, un grupo de adolescentes que, tras más de dos horas y una exigente prórroga ante el Manchester United, acaba de ganar la Premier League Cup –torneo que disputan clubes Sub-18 de Premier League y Championship– en los penaltis. Algunos, como el portero, Lucca Benetton, tienen 15 años. Otros, 16. En el banquillo, observándolo todo con una mezcla de incredulidad y agotamiento, un madrileño de Aluche que lleva apenas unos meses en Inglaterra y que acaba de meter al Crystal Palace en los libros de historia.
Javier Alonso (Madrid, 1990) no esperaba esto. Nadie lo esperaba. Cuando aterrizó en el sur de Londres el verano pasado para hacerse cargo del Sub-18, el club nunca había levantado la Premier League Cup. Ahora, después de eliminar a Chelsea, Manchester City y Sheffield United en fase de grupos, al Peterborough en cuartos, al Tottenham en semifinales y al Manchester United en una final que se decidió desde los 11 metros, ese trofeo viaja en un autobús que cruza el sur de la ciudad rumbo a la academia. Y lo levanta un entrenador que, hasta hace un año, dirigía a juveniles en el Atlético de Madrid. «No esperaba tener una temporada tan buena», reconoce Alonso en conversación con Migrantes del Balón. «Siempre te esperas lo mejor, pero la verdad es que ha sido un primer año soñado», añade.
Un chico de Aluche con 15 años de experiencia en los banquillos
Para entender cómo se llega aquí hay que retroceder. Javier Alonso es, como él mismo se presenta, «un chico de Madrid, del barrio de Aluche». Lleva alrededor de 15 años entrenando, una cifra que sorprende dada su juventud y que explica por qué su llegada a Inglaterra no es el producto de un golpe de suerte, sino de una carrera larga y poco ruidosa por las categorías base del fútbol madrileño. Benjamines, alevines, infantiles, cadetes, juveniles. Moratalaz, Puerta Bonita, Rayo Vallecano y, finalmente, ocho años en el Atlético de Madrid, donde pasó por distintos equipos y roles hasta consolidarse, en su última temporada, al frente del Sub-17 rojiblanco.
Ocho años en un club así no se sueltan a la ligera. «El salir es muy difícil», admite. «He estado muy contento estos ocho años en el Atlético de Madrid, en diferentes equipos y en diferentes roles», añade. Pero algo había que hacer. La Premier League le tiraba desde niño, y la posibilidad de entrenar en Inglaterra, en una de las categorías formativas más competitivas del continente, era de esas oportunidades que rara vez se ofrecen dos veces: «Yo sentía que tenía que salir un poco de la zona de confort. Estaba ahí muy a gusto, pero quería un paso más. Siempre he querido entrenar en Inglaterra. He visto la Premier League desde muy, muy, muy pequeñito y es el fútbol que más me gusta, con el que más me identifico».
Hizo las maletas. Cruzó el canal. Y aterrizó en un club que, le habían dicho, tenía algo distinto.
Lo que se encontró en el sur de Londres
El Crystal Palace no es un gigante. No tiene la mística europea del United, ni el músculo financiero del City, ni la marca global del Chelsea o el Arsenal. Es, sin embargo, una institución profundamente arraigada en su barrio, con una academia clasificada en la Categoría 1 del sistema EPPP —la denominación oficial de la Premier League para los centros de formación de élite, que se gana y se pierde en función de instalaciones, cuerpo técnico, formación académica de los jugadores y otros indicadores—. «La puedes perder si tus instalaciones están deterioradas, si al final no le ofreces a los chicos lo que la Premier League demanda», explica Alonso.
Lo que se encontró fue, en sus palabras, «un club muy familiar». Y un detalle que le terminó de convencer para firmar: «Uno de los motivos por los que vine aquí era porque vi que el presidente [Steve Parish] estaba muy involucrado en la academia. Eso lo vi como algo muy positivo«.
A nivel deportivo, el encaje fue casi inmediato. El Palace de Premier League es un equipo agresivo, vertical, que presiona alto y juega con frecuencia con línea de cinco atrás. La filiación con el Atlético de Madrid es evidente, y Alonso lo reconoce sin rodeos: «Tiene un cierto paralelismo. Lo dan todo en el campo, los entrenamientos son muy buenos, son jugadores de mucho esfuerzo, de darlo todo hasta el final«.
Esa identidad se replica en toda la pirámide. El Sub-18 juega habitualmente con cinco defensas porque así lo hace el primer equipo, y porque la lógica de la academia es preparar futbolistas que puedan integrarse en cualquier escalón superior sin un periodo de readaptación. «En Inglaterra es muy fácil que un jugador, si está preparado, suba al equipo Sub-21 o al primer equipo. Creo que se promociona más al jugador de lo que he visto en general en España«, descubre Javier Alonso.
Una liga de quince clubes que se cuece a fuego lento
Para el lector español, el sistema formativo inglés puede resultar un laberinto. La Sub-18 Premier League es una liga de treinta equipos divididos en dos grupos geográficos —Norte y Sur—, en la que cada bloque juega su propia competición y los campeones se enfrentan al final por el título. No hay ascensos ni descensos: la categoría se gana en los despachos, evaluando lo que ofrece cada club a sus chavales. La Sub-21 (Premier League 2), donde acaban casi todos los buenos del Sub-18, agrupa a 29 equipos que se enfrentan a partido único.
Hay un debate de fondo: la Sub-21 inglesa no permite a los jóvenes medirse a futbolistas seniors, una crítica recurrente al modelo. Javier Alonso lo matiza con un dato práctico: «Aquí se utiliza mucho el tema de las cesiones. Hay muchos jugadores que salen cedidos a la League One, a la League Two, a diferentes categorías donde sí que juegan contra seniors». Las cesiones, además, son flexibles. Pueden durar seis meses, cinco jornadas, un mes. El ecosistema está montado para que ningún talento se quede parado.
La Premier League Cup, el torneo que acaba de levantar el Palace, reúne a los veinte clubes de Premier League más varios de la Championship. Una fase de grupos brutal —solo se clasifica el primero— y, a partir de ahí, eliminatorias a partido único con prórroga y penaltis. Al Palace de Alonso le tocó en su grupo el Manchester City, el Chelsea y el Sheffield United. «Llevaba aquí una semana y me dijeron que me había tocado en el grupo de la muerte. Solo pasaba el primero», recuerda.
«Las instalaciones son impresionantes en Inglaterra. Me ha parecido que están un paso por delante respecto a la gran mayoría de clubes que he visto en España, sin ninguna duda» – Javier Alonso
Empataron 3-3 con el City. Ganaron 3-1 al Sheffield bajo un diluvio que, recuerda, «era tremendo. Golpeabas el balón en largo y el balón volvía al mismo lugar donde golpeabas». Llegaron a la última jornada igualados con el Manchester City y necesitaban ganarle al Chelsea, líder de la Premier League Norte. Lo hicieron 4-0. «Fue uno de los mejores partidos de la temporada», analiza Alonso. En cuartos eliminaron al Peterborough fuera de casa. En semifinales, al Tottenham.
Cinco días entre Old Trafford y Selhurst Park
La final llegó precedida por una herida. Cinco días antes, el Palace había jugado en Old Trafford la semifinal de la FA Youth Cup —la otra gran competición de cantera inglesa, una catedral del fútbol base con finales que han llegado a reunir 65.000 espectadores— contra el mismo Manchester United. Hacía 30 años que el club no llegaba tan lejos. Perdieron 2-1 en la prórroga, con un palo en el minuto 89 y el gol del rival en el 117′. «Veníamos de una derrota muy dura», admite Javier Alonso. «Tuvimos que hablar con los chicos, transmitirles confianza. El fútbol siempre te da otra oportunidad y teníamos que cogerla», añade el español.
La final de la Premier League Cup, esta vez en Selhurst Park, empezó torcida. Los locales encajaron pronto y llegaron a los instantes finales del encuentro por detrás en el marcador. «Les respetamos demasiado la primera parte», reconoce Alonso. La segunda fue otra historia. Y entonces, en el 94′, llegó el gol que Alonso había dibujado 15 segundos antes en la cabeza de su mediocentro: «Le había dicho que, según robara el balón, lo metiese al espacio. Y se dio el gol así». Ben Casey, que ya ha debutado con el primer equipo del Crystal Palace, ganó el balón en profundidad y provocó un penalti que él mismo se encargó de transformar.
Empate, prórroga, dos largueros, ocasiones para los dos equipos y, al final, una tanda de penaltis que Javier Alonso recuerda «de una calidad impresionante». Lucca Benetton, el portero adolescente, detuvo el sexto lanzamiento del United y le dio a las ‘Águilas’ su primera Premier League Cup. El Palace venía de cerrar el partido con cinco jugadores de 15 y 16 años sobre el césped.
Niños con galones, la apuesta del sur
Que un equipo Sub-18 termine una final con cinco futbolistas por debajo de la edad máxima dice mucho del proyecto. Lo dice también Javier Alonso, sin grandilocuencia: «Están preparados, lo primero. Y si están preparados, ¿por qué no darles la oportunidad?».
El sur de Londres, insiste, es un ecosistema futbolístico con personalidad propia: «Parece que hablo del sur de Londres como si fuera diferente al resto, pero es que es diferente al resto. El sur se siente de otra forma«. Una zona, dice, con «mucho talento, mucho jugador con personalidad, muchos jugadores de calle que son atrevidos y que no les puede la presión». La gran mayoría de la plantilla del primer equipo del Palace sale de la academia, y la mayoría de esa academia sale del propio sur.
Algunos nombres ya empiezan a sonar fuera del recinto de entrenamiento: Drakes-Thomas, Ben Casey, Lucca Benetton. Otros llegarán. Alonso es deliberadamente cauto cuando se le pregunta por proyecciones individuales, una prudencia que se agradece en un oficio donde abunda lo contrario: «Es muy difícil decir que este va a llegar o que este no va a llegar. Hay jugadores que están tapados, que tienen una maduración tardía y acaban explotando. Tenemos jugadores de gran nivel que han debutado ya en primer equipo y que ahora mismo están un paso por delante del resto«.
La distancia entre dos modelos
Hablar con Alonso permite asomarse a una comparación poco transitada en la prensa española: la del trabajo de cantera en una academia inglesa de Categoría 1 y el de un club grande español. Su veredicto, fruto de ocho años en la academia del Atlético de Madrid, es claro: «Las instalaciones son impresionantes en Inglaterra. Me ha parecido que están un paso por delante respecto a la gran mayoría de clubes que he visto en España, sin ninguna duda«.
«Mi sueño es vivir el fútbol profesional. Eso lo tengo claro. Yo quiero ser entrenador profesional de fútbol» – Javier Alonso
Cuatro o cinco campos de césped natural por club. Un dome —pabellón cerrado— para los días de viento o lluvia. Y, sobre todo, la educación dentro de las propias instalaciones. «Todos los chicos tienen la educación en las instalaciones. Los profesores vienen y les dan las clases en las aulas. No es un colegio como tal, pero sí son aulas disponibles para dar las clases. Los chicos están full time, tienen la nutrición allí, tienen todo», descubre Alonso.
Los días arrancan a las ocho y media de la mañana con un meeting, desayuno y clases. Después, fútbol. Después, más fútbol. Y todo bajo el mismo techo.
Gestionar adolescentes que algún día serán Premier
Hay una palabra que Javier Alonso repite mucho: emociones. La pronuncia cada vez que se le pregunta por los partidos grandes, por los chicos que suben al Sub-21 y vuelven al Sub-18, por las derrotas que se atragantan, por los chavales que debutan con el primer equipo y al cabo de unos días reaparecen en su vestuario. «Los jugadores no dejan de tener 16, 17, 18 años. La gestión de las emociones es muy importante, y más aquí en Inglaterra, donde los partidos son muy verticales y en cualquier momento cambian. Estás bien, de repente te pueden meter dos goles, te pueden remontar un partido en nada o lo puedes remontar tú«, explica. Para facilitar el trabajo, la academia del Palace cuenta con psicólogos y mentores: «En lo mental hay mucho apoyo».
Formar y ganar, el doble mandato
Hay un dilema clásico en el fútbol base: formar o ganar. Casi todos los entrenadores lo plantean como una disyuntiva. Alonso, en cambio, no la siente así: «Es un club que como todos al final exige ganar, lo cual me pone contento porque yo lo siento así. Es fundamental, porque creo que es una de las maneras de desarrollar al jugador: crear una mentalidad competitiva, que el jugador crezca desde el ganar, porque al final, si tienes la suerte de llegar al fútbol profesional, va de esto y no de otra cosa».
El balance del curso le da la razón. El Sub-18 ha levantado la Premier League Cup, ha jugado las semifinales de la FA Youth Cup —la primera vez en 30 años— y, simultáneamente, ha visto cómo varios de sus mejores jugadores subían al Sub-21 a partir de diciembre. Algunos incluso han llegado a debutar con el primer equipo en Conference League, FA Cup o Premier League. «Hemos conseguido hacer las dos cosas: conseguir resultados y que lleguen jugadores al Sub-21 y al primer equipo», manifiesta Javier Alonso con orgullo.
Solo en una categoría llena de ingleses
Hay un dato que retrata la rareza estadística de su presencia. «Yo soy el único español que hay en Liga Sub-18 y Liga Sub-21. No hay ninguno más, de momento«. Su esperanza es que no sea por mucho tiempo: «Ojalá vengan más. Ojalá que más entrenadores tengan la oportunidad de venir aquí, que estoy seguro que lo harían muy bien». Porque, tal y como él mismo expone, «el entrenador español es el mejor del mundo».
«Siempre lo digo y siempre lo diré: hay entrenadores buenísimos de diversas nacionalidades, pero para mí el entrenador español es un referente allá donde va. Tenemos grandes entrenadores en diferentes competiciones y siempre tienen éxitos», añade el madrileño.
El DNI ayuda a abrir la puerta. Lo que decide que te quedes dentro es otra cosa.
Lo que viene
A la pregunta sobre el futuro, Alonso responde con la prudencia del que ha visto demasiadas carreras truncarse por mirar dos casillas más allá: «Yo miro mucho el día a día. Estoy muy contento aquí en Inglaterra, muy contento aquí en el Crystal Palace». Pero deja una declaración de intenciones que no admite ambigüedad: «Mi sueño es vivir el fútbol profesional. Eso lo tengo claro. Yo quiero ser entrenador profesional de fútbol».
De momento, una academia entera en el sur de Londres celebra. Un trofeo nuevo brilla en una vitrina que no lo conocía. Y un madrileño de Aluche, que hace un año todavía dirigía juveniles del Atleti, se ha convertido —sin ruido, sin focos, sin que medio fútbol español lo sepa todavía— en uno de los entrenadores formativos más exitosos de la temporada en Inglaterra.
Si te apasiona el fútbol internacional y seguir la actualidad de los españoles por el mundo, esto es lo que tienes disponible en Migrantes del Balón:
🎙️ Suscríbete al canal de YouTube y no te pierdas ningún vídeo.
📲 Únete al canal de Instagram y síguenos en redes sociales para estar al día.
📧 Apúntate a la newsletter semanal con lo mejor de la semana en el fútbol español internacional.
📊 Consulta nuestras bases de datos y descubre cuántos futbolistas y técnicos españoles trabajan hoy en clubes y selecciones de todo el mundo.
🌍 ¿Quieres trabajar en el extranjero? Hazte visible en Cartera MDB, el directorio de profesionales del fútbol español con proyección internacional.
❤️ Y si quieres apoyar el proyecto, únete a Hincha MDB por 4,99€/mes y accede a sorteos exclusivos para miembros.
Españoles por el mundo
ENTREVISTA. Futbolista profesional y scout… gracias a Twitter
En este episodio de Migrantes del Balón hablamos con Ruxi Bonet, futbolista español del Gnistan de Finlandia y scout del FC Copenhague, sobre una carrera que le ha llevado por Finlandia, Islandia, Estados Unidos, México e Indonesia.
Un análisis publicado en Twitter cambió la carrera de Ruxi Bonet. El director deportivo del FC Copenhague lo vio, contactó con él por LinkedIn y, después de superar una prueba de scouting, terminó trabajando para uno de los clubes más importantes de Dinamarca.
En este episodio de Migrantes del Balón hablamos con Ruxi Bonet, futbolista español del Gnistan de Finlandia y scout del FC Copenhague, sobre una carrera que le ha llevado por Finlandia, Islandia, Estados Unidos, México e Indonesia.
Hablamos de cómo funciona realmente el fútbol finlandés, los salarios que pueden alcanzar algunas de sus estrellas —con perfiles que pueden rondar los 100.000-150.000 euros anuales—, su profesionalidad, el frío, el calendario y las oportunidades que ofrece a futbolistas extranjeros.
También recordamos su etapa en Indonesia, donde llegó a entrenar con gallinas sobre el campo, vivió situaciones de enorme precariedad en instalaciones y alojamiento y tuvo que recurrir a FIFA después de pasar varios meses sin cobrar.
Y aprovechando su faceta como analista y scout, nos sentamos a hablar de fútbol: el PSG de Luis Enrique y Ferran Torres, el Liverpool de Andoni Iraola, el nuevo Chelsea de Xabi Alonso, el Arsenal de Mikel Arteta, el Como de Cesc Fàbregas y algunos de los nombres que pueden marcar esta Champions League.
Sigue todos los contenidos de Migrantes del Balón en YouTube, Spotify, IVoox o Apple Podcast. Si te apasiona el fútbol internacional y seguir la actualidad de futbolistas españoles por el mundo no olvides suscribirte al canal de YouTube, unirte al canal de Instagram y seguirme en redes sociales.
Fútbol Femenino
Francia. Salma cambia de gigante: así se está haciendo sitio en el Lyon de Giráldez
Salma Paralluelo dejó el Barcelona para iniciar su primera experiencia fuera de España en el OL Lyonnes. Un gol, dos asistencias y 260 minutos después, analizamos su rápida adaptación y el reencuentro con el técnico español Jonatan Giráldez.
El último recuerdo de Salma Paralluelo contra el Lyon antes de convertirse en futbolista del Lyon resulta difícil de mejorar.
23 de mayo de 2026. Final de la Champions en Oslo. Barcelona y OL Lyonnes se disputan el título y, después de una primera parte equilibrada, el equipo azulgrana destroza el partido tras el descanso. Salma participa en el 2-0 con el pase atrás para Ewa Pajor y después marca los dos últimos goles: primero con un zurdazo desde la frontal y después culminando una transición para establecer el 4-0 definitivo. El Barcelona conquista su cuarta Copa de Europa y Jonatan Giráldez, desde el banquillo contrario, señala precisamente a Pajor y Paralluelo como las dos futbolistas que habían decidido la final.
Dos meses después, Giráldez ya no tenía que encontrar la manera de detenerla.
La tenía en su plantilla.
Salma firmó hasta 2030 con el OL Lyonnes después de cerrar cuatro temporadas en el Barcelona. Llegó con 22 años, 131 partidos y 72 goles con el club azulgrana, además de 15 títulos, entre ellos tres Champions. Era la primera vez que abandonaba España para jugar al fútbol y lo hacía pasando directamente del actual gran dominador europeo al club que históricamente ha dominado la competición: ningún equipo ha ganado más Champions femeninas que el Lyon, con ocho.
El movimiento podía entenderse como un riesgo.
Las primeras semanas están ofreciendo una lectura diferente.
Cuatro partidos, un gol, dos asistencias y sitio desde el principio
Los números todavía pertenecen a una muestra pequeña, pero ya dicen algo sobre la jerarquía con la que Salma ha aterrizado en Francia.
Ha disputado los cuatro partidos oficiales del Lyon, tres como titular, y acumula 260 minutos, un gol y dos asistencias. Giráldez la alineó durante los 90 minutos en el 1-7 ante el Fleury, fue titular otra vez en el 7-1 frente al Paris FC, entró desde el banquillo y marcó en el 1-8 al Le Havre y volvió al once para jugar completo el 0-8 ante el Servette en Champions.
Su primer impacto directo llegó en el estreno del Lyon en casa. Contra el Paris FC recibió abierta y puso el centro que Marie-Antoinette Katoto convirtió en el 3-0. Una semana después apareció el primer gol: Giráldez decidió reservarla inicialmente frente al Le Havre, la introdujo en la segunda parte y Salma cerró el 1-8 en el minuto 78.
La Champions añadió otra capa. Contra el Servette volvió al once y participó en dos de los goles de la primera mitad. El 0-1 nació de un centro suyo que terminó introduciendo en su propia portería Laia Ballesté y, justo antes del descanso, asistió a Melchie Dumornay para el 0-4 tras una transición. El club le contabiliza actualmente dos asistencias oficiales entre todas las competiciones.
Conviene introducir aquí una precaución. El Lyon ha ganado sus cuatro primeros partidos por 7-1, 7-1, 8-1 y 8-0. Ha marcado 30 goles en 360 minutos. El contexto ofensivo es tan extraordinariamente favorable que un gol y dos asistencias no sirven todavía para medir por sí solos la dimensión de su impacto.
Lo verdaderamente significativo está en otro dato: Giráldez la está utilizando.
Y conoce perfectamente lo que puede darle.
El reencuentro con el entrenador que ayudó a construirla
La presencia de Jonatan Giráldez convierte el desembarco de Salma en Lyon en algo diferente a una adaptación convencional.
El técnico gallego dirigió al Barcelona entre 2021 y 2024 y coincidió con Paralluelo durante sus dos primeras temporadas como azulgrana. Después pasó por el Washington Spirit y en 2025 asumió el Lyon, donde la pasada temporada alcanzó la final de la Champions. Salma conoce su metodología y Giráldez conoce tanto las virtudes como las limitaciones de la futbolista que acaba de fichar.
Ella misma reconoció que aquella relación influyó en la decisión: “Conozco muy bien al entrenador y su forma de trabajar”.
Durante su presentación explicó que marcharse al extranjero suponía “un gran cambio” en su vida, pero que no tenía miedo al proceso de adaptación. También habló del Lyon como un club en el que cree que puede seguir creciendo y recordó que, además de Giráldez, ya conocía a parte del cuerpo técnico y a Ingrid Engen de su etapa en el Barcelona.
El entrenador ha transmitido una sensación parecida. Antes de comenzar la liga explicó que tanto Salma como Caroline Weir se habían integrado bien, pero admitió que con la española había resultado particularmente sencillo precisamente porque ya habían trabajado juntos. Para Giráldez, las dos son futbolistas “excepcionales” y su llegada eleva el nivel del campeonato francés.
Ese conocimiento previo reduce una de las principales incertidumbres que normalmente acompañan a un fichaje de este tamaño. Giráldez no necesita descubrir qué posiciones puede ocupar Salma, cuánto espacio necesita para acelerar o en qué situaciones pierde influencia. Ya trabajó durante dos temporadas en desarrollar precisamente esas cuestiones.
Y Salma sabe exactamente qué le exige.
«No tener miedo a fallar e intentarlo una y otra vez»
Dos semanas después de comenzar la competición, Paralluelo concedió una entrevista a Le Progrès en la que dejó una frase que probablemente explica mejor su nueva etapa que los resultados del Lyon.
Su objetivo, dijo, es “convertirme en mi mejor versión aquí”.
También explicó que todavía está aprendiendo prácticamente todo: nuevas compañeras, nuevo equipo, nuevo campeonato y matices diferentes dentro del modelo. Cuando le preguntaron si su función había cambiado respecto a la que tenía en el Barcelona de Giráldez, respondió que no demasiado. La banda izquierda sigue siendo su posición más conocida, aunque la estructura que la rodea es diferente.
Lo interesante apareció después, cuando explicó qué le está pidiendo exactamente el entrenador: ser competitiva, mantener la concentración durante todo el partido y “no tener miedo a fallar, intentarlo una y otra vez”.
No es una consigna menor para una jugadora como Salma.
Gran parte de su valor reside precisamente en aquello que implica riesgo: conducir contra una defensa, atacar el espacio, desbordar, acelerar una posesión que parecía controlada o buscar portería desde posiciones en las que otras futbolistas prefieren conservar el balón. Para aprovechar su velocidad y capacidad de ruptura hay que aceptar también que algunas de esas acciones terminen en pérdida.
Giráldez lo sabe porque ya convivió con ello en Barcelona.
El Lyon no necesita otra jugadora que simplemente marque goles
Hay además una diferencia importante entre el contexto que Salma dejó en Barcelona y el que ha encontrado en Francia.
El Lyon tiene una acumulación extraordinaria de talento ofensivo. Marie-Antoinette Katoto ha comenzado la Champions con un triplete. Ada Hegerberg continúa ofreciendo una referencia de área de primer nivel. Melchie Dumornay probablemente sea una de las atacantes más desequilibrantes del fútbol europeo. A ellas se suman Tabitha Chawinga, Jule Brand, Vicki Becho y la propia Paralluelo.
Eso significa que Salma no necesita convertirse en la principal goleadora del equipo para justificar su presencia.
Su velocidad modifica el comportamiento de una defensa incluso cuando no recibe. Si parte desde fuera y amenaza constantemente el espacio a la espalda, el lateral contrario tiene más dificultades para saltar hacia delante y el central de ese lado debe estar preparado para realizar coberturas. Esa profundidad puede abrir espacios interiores para Dumornay o facilitar que Katoto y Hegerberg reciban con menos densidad dentro del área.
Y el Lyon de Giráldez está todavía explorando precisamente cómo ordenar semejante cantidad de talento.
Durante los dos primeros partidos de liga utilizó estructuras cercanas al 3-5-2 y ante el Le Havre pasó hacia un 4-2-3-1, aunque con numerosas permutas. El propio entrenador había explicado antes de comenzar el campeonato que durante la pretemporada había probado diferentes sistemas precisamente porque dispone de muchas futbolistas capaces de ocupar varias posiciones.
Salma encaja especialmente bien en esa búsqueda porque puede empezar en cualquiera de las dos bandas, actuar más cerca de la delantera o convertirse en una atacante interior cuando el equipo domina en campo contrario.
Su adaptación no consiste, por tanto, simplemente en encontrar “su posición”.
Consiste en encontrar su función dentro de un ataque lleno de estrellas.
Del Barcelona al equipo al que acababa de ganar
También merece atención la naturaleza de su decisión.
Paralluelo no salió del Barcelona buscando un escalón intermedio ni un campeonato de menor exigencia europea. El club azulgrana anunció su marcha después de que ambas partes no alcanzaran un acuerdo para prolongar su contrato y la española tuvo propuestas de varios mercados. Finalmente eligió Lyon.
Desde un punto de vista competitivo, difícilmente podía encontrar un destino más exigente.
El Lyon es el club más laureado de la historia de la Champions femenina y estaba intentando recuperar la corona europea. Había alcanzado la final apenas dos meses antes y precisamente el Barcelona de Salma había impedido que levantara la novena.
Aquella final ofrece una conexión especialmente interesante con Giráldez.
El técnico estaba en el banquillo francés cuando Salma produjo dos goles y una asistencia. Después reconoció públicamente que Paralluelo y Pajor habían marcado la diferencia en las áreas. Cuando llegó el mercado de verano, una de las futbolistas que había señalado como responsable de aquella derrota terminó convirtiéndose en uno de los grandes fichajes de su plantilla.
Pocas operaciones permiten conocer tan bien lo que estás comprando.
Un comienzo espectacular que todavía necesita una gran prueba
El inicio colectivo dificulta separar cuánto pertenece al rendimiento individual de Salma y cuánto a la superioridad general del Lyon. Treinta goles en cuatro encuentros indican que prácticamente todas las atacantes están jugando dentro de un ecosistema extremadamente productivo.
Por eso la verdadera evaluación empezará ahora.
El próximo partido europeo será ante el Chelsea, un rival de una dimensión completamente diferente al Servette. La Champions enfrentará al Lyon con equipos capaces de negarle espacios, obligarle a defender durante más tiempo y castigar cualquier pérdida en campo contrario. UEFA considera precisamente al conjunto francés uno de los principales aspirantes a terminar con el dominio reciente del Barcelona y señala el fichaje de Paralluelo como una de las incorporaciones que fortalecen esa candidatura.
Ese escenario debería favorecer además algunas de las mejores cualidades de Salma.
Contra defensas hundidas, su velocidad tiene menos metros para expresarse y necesita participar más en espacios pequeños. Contra equipos que discuten la posesión al Lyon y adelantan la última línea pueden aparecer situaciones mucho más parecidas a aquellas en las que se convirtió en una de las atacantes más peligrosas de Europa: campo para correr, posibilidad de atacar a un lateral aislado y espacio entre la defensa y la portera.
Los cuatro primeros partidos han demostrado que Giráldez cuenta con ella.
Los siguientes empezarán a explicar para qué.
Salma no se ha marchado de la élite: ha cambiado de centro de poder
Ese quizá sea el punto que mejor explica su fichaje.
A los 22 años, Paralluelo podía continuar dentro de una estructura conocida en Barcelona o utilizar el momento para exponerse a un entorno diferente. Eligió lo segundo. Cuando llegó a Lyon admitió que sería un cambio importante en su vida y que tendría que adaptarse. Menos de dos meses después, ya ha jugado 260 minutos oficiales, ha marcado su primer gol, ha repartido dos asistencias y está entrando regularmente en los planes de un equipo construido para ganar la Champions.
Además, lo hace con una ventaja poco habitual para alguien que comienza su primera aventura en el extranjero: el entrenador es español, ya la conoce y participó directamente en una de las etapas más importantes de su formación.
Giráldez sabe qué futbolista ha fichado.
Salma también sabe qué espera Giráldez de ella.
Ahora el reto es diferente al de sus primeros años en Barcelona. Ya no se trata de demostrar que puede jugar entre las mejores. Su palmarés, sus 72 goles como azulgrana y aquella final de Oslo resolvieron esa discusión hace tiempo.
En Lyon la pregunta es otra: hasta dónde puede crecer cuando deja por primera vez el entorno en el que se convirtió en estrella.
Cuatro partidos todavía no permiten responderla.
Pero el comienzo sugiere que el cambio de país no ha cambiado una cosa: Salma sigue jugando para un equipo cuya temporada terminará juzgándose, sobre todo, por lo que ocurra en Europa.
