Españoles por el mundo
Inglaterra. Javier Alonso, el madrileño que ‘vuela’ en la cantera del Crystal Palace
A los mandos del Sub-18 del Crystal Palace, el técnico de Aluche ha conquistado la primera Premier League Cup de la historia del club tras eliminar a Manchester City, Chelsea, Tottenham y Manchester United. Un viaje al corazón del fútbol formativo inglés desde la mirada del único entrenador español en las ligas Sub-18 y Sub-21.
El podio estaba envuelto en fuego. Pirotecnia fría, humo de colores, el rugido de la grada y, en el centro, un grupo de adolescentes que, tras más de dos horas y una exigente prórroga ante el Manchester United, acaba de ganar la Premier League Cup –torneo que disputan clubes Sub-18 de Premier League y Championship– en los penaltis. Algunos, como el portero, Lucca Benetton, tienen 15 años. Otros, 16. En el banquillo, observándolo todo con una mezcla de incredulidad y agotamiento, un madrileño de Aluche que lleva apenas unos meses en Inglaterra y que acaba de meter al Crystal Palace en los libros de historia.
Javier Alonso (Madrid, 1990) no esperaba esto. Nadie lo esperaba. Cuando aterrizó en el sur de Londres el verano pasado para hacerse cargo del Sub-18, el club nunca había levantado la Premier League Cup. Ahora, después de eliminar a Chelsea, Manchester City y Sheffield United en fase de grupos, al Peterborough en cuartos, al Tottenham en semifinales y al Manchester United en una final que se decidió desde los 11 metros, ese trofeo viaja en un autobús que cruza el sur de la ciudad rumbo a la academia. Y lo levanta un entrenador que, hasta hace un año, dirigía a juveniles en el Atlético de Madrid. «No esperaba tener una temporada tan buena», reconoce Alonso en conversación con Migrantes del Balón. «Siempre te esperas lo mejor, pero la verdad es que ha sido un primer año soñado», añade.
Un chico de Aluche con 15 años de experiencia en los banquillos
Para entender cómo se llega aquí hay que retroceder. Javier Alonso es, como él mismo se presenta, «un chico de Madrid, del barrio de Aluche». Lleva alrededor de 15 años entrenando, una cifra que sorprende dada su juventud y que explica por qué su llegada a Inglaterra no es el producto de un golpe de suerte, sino de una carrera larga y poco ruidosa por las categorías base del fútbol madrileño. Benjamines, alevines, infantiles, cadetes, juveniles. Moratalaz, Puerta Bonita, Rayo Vallecano y, finalmente, ocho años en el Atlético de Madrid, donde pasó por distintos equipos y roles hasta consolidarse, en su última temporada, al frente del Sub-17 rojiblanco.
Ocho años en un club así no se sueltan a la ligera. «El salir es muy difícil», admite. «He estado muy contento estos ocho años en el Atlético de Madrid, en diferentes equipos y en diferentes roles», añade. Pero algo había que hacer. La Premier League le tiraba desde niño, y la posibilidad de entrenar en Inglaterra, en una de las categorías formativas más competitivas del continente, era de esas oportunidades que rara vez se ofrecen dos veces: «Yo sentía que tenía que salir un poco de la zona de confort. Estaba ahí muy a gusto, pero quería un paso más. Siempre he querido entrenar en Inglaterra. He visto la Premier League desde muy, muy, muy pequeñito y es el fútbol que más me gusta, con el que más me identifico».
Hizo las maletas. Cruzó el canal. Y aterrizó en un club que, le habían dicho, tenía algo distinto.
Lo que se encontró en el sur de Londres
El Crystal Palace no es un gigante. No tiene la mística europea del United, ni el músculo financiero del City, ni la marca global del Chelsea o el Arsenal. Es, sin embargo, una institución profundamente arraigada en su barrio, con una academia clasificada en la Categoría 1 del sistema EPPP —la denominación oficial de la Premier League para los centros de formación de élite, que se gana y se pierde en función de instalaciones, cuerpo técnico, formación académica de los jugadores y otros indicadores—. «La puedes perder si tus instalaciones están deterioradas, si al final no le ofreces a los chicos lo que la Premier League demanda», explica Alonso.
Lo que se encontró fue, en sus palabras, «un club muy familiar». Y un detalle que le terminó de convencer para firmar: «Uno de los motivos por los que vine aquí era porque vi que el presidente [Steve Parish] estaba muy involucrado en la academia. Eso lo vi como algo muy positivo«.
A nivel deportivo, el encaje fue casi inmediato. El Palace de Premier League es un equipo agresivo, vertical, que presiona alto y juega con frecuencia con línea de cinco atrás. La filiación con el Atlético de Madrid es evidente, y Alonso lo reconoce sin rodeos: «Tiene un cierto paralelismo. Lo dan todo en el campo, los entrenamientos son muy buenos, son jugadores de mucho esfuerzo, de darlo todo hasta el final«.
Esa identidad se replica en toda la pirámide. El Sub-18 juega habitualmente con cinco defensas porque así lo hace el primer equipo, y porque la lógica de la academia es preparar futbolistas que puedan integrarse en cualquier escalón superior sin un periodo de readaptación. «En Inglaterra es muy fácil que un jugador, si está preparado, suba al equipo Sub-21 o al primer equipo. Creo que se promociona más al jugador de lo que he visto en general en España«, descubre Javier Alonso.
Una liga de quince clubes que se cuece a fuego lento
Para el lector español, el sistema formativo inglés puede resultar un laberinto. La Sub-18 Premier League es una liga de treinta equipos divididos en dos grupos geográficos —Norte y Sur—, en la que cada bloque juega su propia competición y los campeones se enfrentan al final por el título. No hay ascensos ni descensos: la categoría se gana en los despachos, evaluando lo que ofrece cada club a sus chavales. La Sub-21 (Premier League 2), donde acaban casi todos los buenos del Sub-18, agrupa a 29 equipos que se enfrentan a partido único.
Hay un debate de fondo: la Sub-21 inglesa no permite a los jóvenes medirse a futbolistas seniors, una crítica recurrente al modelo. Javier Alonso lo matiza con un dato práctico: «Aquí se utiliza mucho el tema de las cesiones. Hay muchos jugadores que salen cedidos a la League One, a la League Two, a diferentes categorías donde sí que juegan contra seniors». Las cesiones, además, son flexibles. Pueden durar seis meses, cinco jornadas, un mes. El ecosistema está montado para que ningún talento se quede parado.
La Premier League Cup, el torneo que acaba de levantar el Palace, reúne a los veinte clubes de Premier League más varios de la Championship. Una fase de grupos brutal —solo se clasifica el primero— y, a partir de ahí, eliminatorias a partido único con prórroga y penaltis. Al Palace de Alonso le tocó en su grupo el Manchester City, el Chelsea y el Sheffield United. «Llevaba aquí una semana y me dijeron que me había tocado en el grupo de la muerte. Solo pasaba el primero», recuerda.
«Las instalaciones son impresionantes en Inglaterra. Me ha parecido que están un paso por delante respecto a la gran mayoría de clubes que he visto en España, sin ninguna duda» – Javier Alonso
Empataron 3-3 con el City. Ganaron 3-1 al Sheffield bajo un diluvio que, recuerda, «era tremendo. Golpeabas el balón en largo y el balón volvía al mismo lugar donde golpeabas». Llegaron a la última jornada igualados con el Manchester City y necesitaban ganarle al Chelsea, líder de la Premier League Norte. Lo hicieron 4-0. «Fue uno de los mejores partidos de la temporada», analiza Alonso. En cuartos eliminaron al Peterborough fuera de casa. En semifinales, al Tottenham.
Cinco días entre Old Trafford y Selhurst Park
La final llegó precedida por una herida. Cinco días antes, el Palace había jugado en Old Trafford la semifinal de la FA Youth Cup —la otra gran competición de cantera inglesa, una catedral del fútbol base con finales que han llegado a reunir 65.000 espectadores— contra el mismo Manchester United. Hacía 30 años que el club no llegaba tan lejos. Perdieron 2-1 en la prórroga, con un palo en el minuto 89 y el gol del rival en el 117′. «Veníamos de una derrota muy dura», admite Javier Alonso. «Tuvimos que hablar con los chicos, transmitirles confianza. El fútbol siempre te da otra oportunidad y teníamos que cogerla», añade el español.
La final de la Premier League Cup, esta vez en Selhurst Park, empezó torcida. Los locales encajaron pronto y llegaron a los instantes finales del encuentro por detrás en el marcador. «Les respetamos demasiado la primera parte», reconoce Alonso. La segunda fue otra historia. Y entonces, en el 94′, llegó el gol que Alonso había dibujado 15 segundos antes en la cabeza de su mediocentro: «Le había dicho que, según robara el balón, lo metiese al espacio. Y se dio el gol así». Ben Casey, que ya ha debutado con el primer equipo del Crystal Palace, ganó el balón en profundidad y provocó un penalti que él mismo se encargó de transformar.
Empate, prórroga, dos largueros, ocasiones para los dos equipos y, al final, una tanda de penaltis que Javier Alonso recuerda «de una calidad impresionante». Lucca Benetton, el portero adolescente, detuvo el sexto lanzamiento del United y le dio a las ‘Águilas’ su primera Premier League Cup. El Palace venía de cerrar el partido con cinco jugadores de 15 y 16 años sobre el césped.
Niños con galones, la apuesta del sur
Que un equipo Sub-18 termine una final con cinco futbolistas por debajo de la edad máxima dice mucho del proyecto. Lo dice también Javier Alonso, sin grandilocuencia: «Están preparados, lo primero. Y si están preparados, ¿por qué no darles la oportunidad?».
El sur de Londres, insiste, es un ecosistema futbolístico con personalidad propia: «Parece que hablo del sur de Londres como si fuera diferente al resto, pero es que es diferente al resto. El sur se siente de otra forma«. Una zona, dice, con «mucho talento, mucho jugador con personalidad, muchos jugadores de calle que son atrevidos y que no les puede la presión». La gran mayoría de la plantilla del primer equipo del Palace sale de la academia, y la mayoría de esa academia sale del propio sur.
Algunos nombres ya empiezan a sonar fuera del recinto de entrenamiento: Drakes-Thomas, Ben Casey, Lucca Benetton. Otros llegarán. Alonso es deliberadamente cauto cuando se le pregunta por proyecciones individuales, una prudencia que se agradece en un oficio donde abunda lo contrario: «Es muy difícil decir que este va a llegar o que este no va a llegar. Hay jugadores que están tapados, que tienen una maduración tardía y acaban explotando. Tenemos jugadores de gran nivel que han debutado ya en primer equipo y que ahora mismo están un paso por delante del resto«.
La distancia entre dos modelos
Hablar con Alonso permite asomarse a una comparación poco transitada en la prensa española: la del trabajo de cantera en una academia inglesa de Categoría 1 y el de un club grande español. Su veredicto, fruto de ocho años en la academia del Atlético de Madrid, es claro: «Las instalaciones son impresionantes en Inglaterra. Me ha parecido que están un paso por delante respecto a la gran mayoría de clubes que he visto en España, sin ninguna duda«.
«Mi sueño es vivir el fútbol profesional. Eso lo tengo claro. Yo quiero ser entrenador profesional de fútbol» – Javier Alonso
Cuatro o cinco campos de césped natural por club. Un dome —pabellón cerrado— para los días de viento o lluvia. Y, sobre todo, la educación dentro de las propias instalaciones. «Todos los chicos tienen la educación en las instalaciones. Los profesores vienen y les dan las clases en las aulas. No es un colegio como tal, pero sí son aulas disponibles para dar las clases. Los chicos están full time, tienen la nutrición allí, tienen todo», descubre Alonso.
Los días arrancan a las ocho y media de la mañana con un meeting, desayuno y clases. Después, fútbol. Después, más fútbol. Y todo bajo el mismo techo.
Gestionar adolescentes que algún día serán Premier
Hay una palabra que Javier Alonso repite mucho: emociones. La pronuncia cada vez que se le pregunta por los partidos grandes, por los chicos que suben al Sub-21 y vuelven al Sub-18, por las derrotas que se atragantan, por los chavales que debutan con el primer equipo y al cabo de unos días reaparecen en su vestuario. «Los jugadores no dejan de tener 16, 17, 18 años. La gestión de las emociones es muy importante, y más aquí en Inglaterra, donde los partidos son muy verticales y en cualquier momento cambian. Estás bien, de repente te pueden meter dos goles, te pueden remontar un partido en nada o lo puedes remontar tú«, explica. Para facilitar el trabajo, la academia del Palace cuenta con psicólogos y mentores: «En lo mental hay mucho apoyo».
Formar y ganar, el doble mandato
Hay un dilema clásico en el fútbol base: formar o ganar. Casi todos los entrenadores lo plantean como una disyuntiva. Alonso, en cambio, no la siente así: «Es un club que como todos al final exige ganar, lo cual me pone contento porque yo lo siento así. Es fundamental, porque creo que es una de las maneras de desarrollar al jugador: crear una mentalidad competitiva, que el jugador crezca desde el ganar, porque al final, si tienes la suerte de llegar al fútbol profesional, va de esto y no de otra cosa».
El balance del curso le da la razón. El Sub-18 ha levantado la Premier League Cup, ha jugado las semifinales de la FA Youth Cup —la primera vez en 30 años— y, simultáneamente, ha visto cómo varios de sus mejores jugadores subían al Sub-21 a partir de diciembre. Algunos incluso han llegado a debutar con el primer equipo en Conference League, FA Cup o Premier League. «Hemos conseguido hacer las dos cosas: conseguir resultados y que lleguen jugadores al Sub-21 y al primer equipo», manifiesta Javier Alonso con orgullo.
Solo en una categoría llena de ingleses
Hay un dato que retrata la rareza estadística de su presencia. «Yo soy el único español que hay en Liga Sub-18 y Liga Sub-21. No hay ninguno más, de momento«. Su esperanza es que no sea por mucho tiempo: «Ojalá vengan más. Ojalá que más entrenadores tengan la oportunidad de venir aquí, que estoy seguro que lo harían muy bien». Porque, tal y como él mismo expone, «el entrenador español es el mejor del mundo».
«Siempre lo digo y siempre lo diré: hay entrenadores buenísimos de diversas nacionalidades, pero para mí el entrenador español es un referente allá donde va. Tenemos grandes entrenadores en diferentes competiciones y siempre tienen éxitos», añade el madrileño.
El DNI ayuda a abrir la puerta. Lo que decide que te quedes dentro es otra cosa.
Lo que viene
A la pregunta sobre el futuro, Alonso responde con la prudencia del que ha visto demasiadas carreras truncarse por mirar dos casillas más allá: «Yo miro mucho el día a día. Estoy muy contento aquí en Inglaterra, muy contento aquí en el Crystal Palace». Pero deja una declaración de intenciones que no admite ambigüedad: «Mi sueño es vivir el fútbol profesional. Eso lo tengo claro. Yo quiero ser entrenador profesional de fútbol».
De momento, una academia entera en el sur de Londres celebra. Un trofeo nuevo brilla en una vitrina que no lo conocía. Y un madrileño de Aluche, que hace un año todavía dirigía juveniles del Atleti, se ha convertido —sin ruido, sin focos, sin que medio fútbol español lo sepa todavía— en uno de los entrenadores formativos más exitosos de la temporada en Inglaterra.
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Españoles por el mundo
Fichajes. De electricista a verdugo del Real Madrid: quién es Jefté Betancor, nuevo ‘9’ de Las Palmas
El delantero grancanario, físico como un ariete pero con vocación de asociarse y salir del área, regresa a la UD Las Palmas tras una carrera que lo llevó por Austria, Rumanía, Chipre y Grecia. Antes de todo eso, con solo 24 años, estuvo a punto de dejar el fútbol para siempre.
La UD Las Palmas acaba de fichar a un delantero extraño. Lo dice, de hecho, él mismo: por físico —1,87 metros, envergadura de rematador— cualquiera lo encasillaría como un ‘9’ de referencia, de esos que viven del juego aéreo y de estar de espaldas a portería. Jefté Betancor es justo lo contrario. Le gusta tener el balón en los pies, asociarse con sus compañeros y salir del área para tocar el juego. Un delantero atípico que ha terminado firmando hasta 2029 con el club de su tierra.
Pero lo más sorprendente de Jefté Betancor no es cómo juega. Es todo lo que ha tenido que atravesar para volver a casa.
El chico que rozó el primer equipo y acabó en Preferente
El público general lo descubrió el pasado mes de enero, cuando dos goles suyos —el segundo en el minuto 94— eliminaron al Real Madrid de la Copa del Rey en el debut de Álvaro Arbeloa como entrenador blanco. Pero la historia de Jefté Betancor Sánchez, nacido en Las Palmas de Gran Canaria el 6 de julio de 1993, empezó mucho antes.
Formado en el Unión Viera y en el Vecindario, con 17 años fue invitado por el Real Madrid a un campus juvenil y llegó a sonar en las categorías inferiores del Hércules. De ahí pasó por un rosario de filiales y equipos modestos —Ontinyent, Tenerife B, Eldense, Badajoz— hasta recalar en Las Palmas Atlético entre 2015 y 2017, donde llegó a ser convocado en dos ocasiones por Quique Setién con el primer equipo sin llegar a debutar. Cedido después en Arandina y San Fernando, regresó al Unión Viera en 2017, ya en categoría Preferente, muy lejos del fútbol profesional con el que había soñado.
Fue entonces, con apenas 24 años, cuando estuvo a punto de dejarlo todo. El propio Betancor lo ha reconocido públicamente: dejó el fútbol durante seis meses y se puso a trabajar de electricista en su barrio para despejar la cabeza. «Mi cabeza no estaba bien», ha explicado. Con la ayuda de su familia y de un psicólogo, decidió volver a intentarlo. Aquel no fue el final de su historia, sino el punto de partida de todo lo que vendría después.
Austria, la puerta de una carrera nómada
En vez de rendirse, Jefté hizo las maletas. En 2018 firmó por el modesto ATSV Stadl-Paura austriaco, en Tercera división, y un año después dio el salto al Mattersburg, con el que debutó en la Bundesliga austriaca. Una cesión al Vorwärts Steyr y un paso por el SV Ried completaron su etapa en el país alpino, donde llegó a sumar 16 goles en una sola temporada, suficiente carta de presentación para seguir escalando.
De Austria saltó a Rumanía en 2020, primero al FC Voluntari y después, en la temporada 2021-22, al Farul Constanța. Fue allí donde su carrera despegó definitivamente: 16 goles en la fase regular, título de mejor jugador extranjero del campeonato y el reconocimiento de la prensa rumana como futbolista revelación del año, con 19 tantos en el cómputo del año natural. Y hay una anécdota que lo explica todo sobre aquel fichaje: quien lo llamó personalmente para convencerlo de firmar por el Farul fue Gheorghe ‘Gica’ Hagi, leyenda del fútbol rumano, exjugador de Real Madrid y Barcelona y copropietario del club de Constanța. Jefté siempre ha señalado a Hagi como el mejor entrenador que ha tenido.
Aquel rendimiento le abrió las puertas del CFR Cluj, entonces pentacampeón rumano, con el que debutó en rondas previas de Champions League y Conference League. A mitad de aquella etapa, en enero de 2023, se marchó cedido al Pafos FC de Chipre, club donde por entonces ejercía como director técnico otro español ilustre: Gaizka Mendieta, extécnico centrocampista de Valencia y Lazio, que dirigía la operativa futbolística del conjunto chipriota entre 2022 y 2023.
La venda que no se quiso quitar
Tras un breve regreso al CFR Cluj —contrato resuelto de mutuo acuerdo tras un desencuentro con la dirección deportiva del club—, Jefté firmó en enero de 2024 por el Panserraikos griego. Allí vivió la temporada más determinante de su carrera. En un partido sufrió un corte en la cabeza y empezó a jugar con una venda; encadenó diez jornadas consecutivas marcando gol, una racha que lo convirtió en el primer español en lograrlo en la Superliga griega. La herida cicatrizó enseguida, pero él decidió no quitarse la venda: pensaba que le daba suerte, y su madre —cuenta Jefté— le insistía en conservarla porque así lo reconocía mejor cuando lo veía por televisión.
Cerró aquella temporada 2024-25 con 19 goles en 30 partidos de liga —21 en 33 si se suma la copa griega—, proclamándose pichichi de la Superliga por delante de nombres como Ayoub El Kaabi, del todopoderoso Olympiacos, o su compatriota Loren Morón, del Aris. Un botín goleador que representaba casi la mitad de los goles de todo su equipo, que había acabado la fase regular en la undécima posición de catorce.

Ese rendimiento despertó el interés de varios grandes del fútbol griego, y en enero de 2025 el Olympiacos pagó 500.000 euros por hacerse con sus derechos, aunque terminó cediéndolo de vuelta al Panserraikos para acabar la temporada.
Con el Albacete, la explosión definitiva en España
En agosto de 2025 el Olympiacos volvió a cederlo, esta vez al Albacete Balompié, de la LaLiga Hypermotion. Allí completó una campaña notable: 18 goles en 43 partidos entre liga y Copa del Rey. El punto álgido llegó el 14 de enero de 2026, en los octavos de final de la Copa del Rey: entró desde el banquillo en el minuto 58 con el marcador 1-1 y firmó un doblete —gol en el 82′ y otro en el minuto 94, ya en el tiempo añadido— que certificó la eliminación del Real Madrid por 3-2, en el debut de Álvaro Arbeloa como entrenador blanco tras la salida de Xabi Alonso.
«Es lo más grande que me ha pasado en el fútbol. Son las cosas con las que sueña uno cuando es pequeño. Hoy se ha dado y estoy muy feliz porque hemos trabajado como cabrones para eliminar a uno de los mejores equipos del mundo», declaró tras el partido, todavía con la emoción del momento. Fue, para un futbolista que nueve años antes trabajaba de electricista sin saber si volvería a los terrenos de juego, una de esas noches que justifican una carrera entera.
De vuelta a casa, con contrato hasta 2029
El Albacete no ejecutó la opción de compra por la elevada cantidad pactada con el Olympiacos, y el futuro de Jefté quedó en manos de una negociación entre el club griego y la UD Las Palmas, que se prolongó varias semanas del pasado mercado de verano pese al interés de otros equipos de Segunda, como el Real Oviedo. Finalmente, este mismo mes de julio de 2026, el club amarillo cerró el traspaso con Olympiacos y Jefté Betancor firmó hasta el 30 de junio de 2029.
Vuelve a un club en el que nunca llegó a debutar con el primer equipo, para cubrir ahora, con Rubén de la Barrera en el banquillo, la baja por lesión de Sandro y compartir la punta de ataque con Jesé Rodríguez. «Con su incorporación, la UD Las Palmas suma a un futbolista con profundo sentimiento de pertenencia hacia la isla y el club, que afronta esta nueva etapa con la ilusión de defender la camiseta amarilla en el equipo de su tierra», señaló el club en el comunicado oficial de su fichaje.
Ocho años después de plantearse dejarlo todo, Jefté Betancor vuelve a Gran Canaria convertido en pichichi de una liga europea y verdugo del Real Madrid. A veces, parece decir su historia, hace falta marcharse muy lejos para acabar cumpliendo el sueño que siempre tuviste de niño.
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Españoles por el mundo
IVB. El leonés que convirtió el fútbol en una vuelta al mundo ficha por su 17º país
José Pedrosa Galán, el futbolista español que más países ha visitado a lo largo de su carrera, firma por el Virgin Gorda United de las Islas Vírgenes Británicas. Disputará la CFU Club Shield en Trinidad y Tobago frente a clubes de medio Caribe.
Mientras la mayoría de futbolistas piensa en la retirada al llegar a los 40, José Pedrosa Galán sigue haciendo lo que lleva haciendo desde que salió de León hace más de dos décadas: sumar países a su carrera. Su último destino es Virgin Gorda United, un club de las Islas Vírgenes Británicas con el que ha firmado este mes de julio.
El dato con el que se suele presentar a Galán, y que sus propios seguidores repiten como una curiosidad casi imposible de creer, es el de los países en los que ha jugado. Contando su último destino, Islas Vírgenes Británicas, el número asciende a 17: España, Tailandia, Indonesia, Austria, Jordania, Chipre, Rumanía, Finlandia, Andorra, Hong Kong, Qatar, Arabia Saudí, Canadá, Gibraltar, Italia, Costa de Marfil y las propias IVB. Lo cierto es que ningún futbolista español en activo se le acerca en este terreno.
Un club con guiño español en pleno Caribe
Hay un detalle en este fichaje que parece escrito para la ocasión: Virgin Gorda United tiene su sede en Spanish Town, una localidad de la isla de Virgin Gorda cuyo nombre se traduce, literalmente, como «Ciudad Española». El club, fundado a comienzos de los 2000, juega en la BVIFA National Football League, la máxima categoría del fútbol de las Islas Vírgenes Británicas, de la que además se proclamó campeón en la temporada 2024-25.
Ese título, unido a la segunda posición lograda en la 2025-26, es lo que ha llevado al equipo a la CFU Club Shield 2026, la segunda competición de clubes más importante del Caribe, organizada por la Unión de Fútbol del Caribe (CFU) y que se disputa en Trinidad y Tobago entre el 23 de julio y el 2 de agosto.
El formato es de eliminación directa entre 22 clubes, y el ganador y el subcampeón obtendrán plaza para la Copa del Caribe de la Concacaf 2026. Virgin Gorda United debuta en la primera ronda ante el Elite Sports Club de las Islas Caimán, un cruce que abre el camino hacia un cuadro en el que ya esperan, con plaza asegurada en rondas posteriores, representantes de Jamaica (Mount Pleasant FC), Haití (Baltimore SC), República Dominicana (Delfines del Este), Surinam (SV Robinhood) y Trinidad y Tobago (Prisons Service FC), además de equipos de Curazao, Puerto Rico, Aruba, Barbados y Antigua y Barbuda.
Un trotamundos que no encaja en ningún recuento fácil
Formado en las categorías inferiores del Atlético de Madrid y con paso por el filial de la UD Almería, el CD Toledo y la Cultural y Deportiva Leonesa, Galán empezó a construir su identidad futbolística fuera de España a partir de 2011, cuando fichó por el Chainat FC tailandés. Desde entonces, su carrera ha sido una sucesión casi ininterrumpida de ligas exóticas: Indonesia, Austria, Jordania, Chipre, Rumanía, Finlandia, Hong Kong, Qatar, Arabia Saudí y Canadá, donde llegó a jugar en el Valour FC de la Canadian Premier League, son solo algunas de las paradas de un itinerario que también ha pasado, más recientemente, por Gibraltar (en el Manchester 62 ejerció como futbolista-entrenador), Italia (Novoli Calcio) y Costa de Marfil, donde consiguió un ascenso con el Zota FC.
A pesar de su constante itinerancia, algo que no ha cambiado con los años es su manera de entender la profesión. Mientras la inmensa mayoría de futbolistas construye toda su trayectoria en un único país, o como mucho en dos o tres, Galán ha convertido cada fin de contrato en la posibilidad de un nuevo mapa. Ahora, a los 40 años, en lugar de colgar las botas y disfrutar del fútbol frente al televisor, las cuelga en una maleta rumbo al Caribe, a un club que juega en una ciudad que lleva, para más señas, el nombre de su propio país.
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